| Autor | Mensaje: Escritos cristianos [Coloque aquí sus escritos favoritos] |
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En los tiempos de Jesús no se conseguía la sal tan facilmente. Era tan valiosa que se usaba para pagar el sueldo de los soldados romanos. De esa antigua costumbre proviene la palabra "salario". Se utilizaba también como pago en la compra y venta de esclavos. Los discípulos comprendían el valor que se le daba a la sal, por eso entendieron cuando Jesús les dijo: Vosotros sois la sal de la Tierra" (Mateo 5:13). Este mineral tiene muchas cualidades que debemos, como sal de la tierra, imitar. Los cristianos estamos en el mundo, pero no somos del mundo. Así como la semilla sembrada en nosotros puede hacerse infructuosa, podemos también como la sal, perder el sabor. No dejemos que la influencia mundana nos contamine, pues correremos el peligro de desvanecernos y no serviremos para nada. M. Ev. María Rosa Arias. IP: Guardada |
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¡SI NOS AMASEMOS! Durante una lección de geografía étnica un estudiante pregunto al profesor: El maestro pensó por unos instantes y respondió: IP: Guardada |
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DOS EPITAFIOS[b] Cuando Saúl llegó a las puertas de la muerte, tuvo que admitir: "He aquí yo he hecho neciamente y he errado en gran manera". (1 Samuel 26:21). Pablo dijo al final de su vida: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Timoteo 4:7). Pero es porque el gran apóstol cambió la ruta de su vida. [b]¿Cuál será tu reacción al llegar al umbral de la muerte? IP: Guardada |
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haaz Miembro |
Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. IP: Guardada |
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COSECHAMOS LO QUE SEMBRAMOS Hace poco tiempo oí contar la amarga experiencia de unos padres cristianos que vieron morir a su hijo renuente a aceptar a Cristo como su Salvador. En vano procuraron penetrar en aquel corazón endurecido los prudentes consejos de papá, junto a la ardiente súplica de una madre desesperada, que quería arrebatar de la condenación a un pedazo de su ser. Fue entonces que mandaron a buscar al pastor, con la esperanza de que su experiencia influíria en el joven, pero éste ni aun lo quizo recibir, rechazando también a los diáconos y ancianos de la iglesia, pues nada quería saber de aquellas personas a quienes consideraba vanidosas, farsantes e injustas. Alarmados, los padres preguntaron al mozo: "¿como puedes decir semejantes cosas de los siervos de Dios, estando como estás al mismo borde del infierno?" A lo que el moribundo contesto: "No he dicho más de lo que he oído de ustedes mismos, que dicen estar asegurados en el cielo; fueron ustedes los que sembraron en mí la desconfianza en estos hombres, ¿cómo queréis que los acepte ahora capaces de hacerme algo bueno?". Y asi murió aquel desdichado, con el corazón amargado y lleno de resentimientos a causa de las murmuraciones que desde pequeño venía escuchando de labios de sus progenitores. Esto sirve de una gran enseñanza para cada uno de nosotros... tal vez no hayamos pensado seriamente en las consecuencias de nuestra diaria conversación, pero estamos de acuerdo en que inventar un falso testimonio es pecado sumamente grave, y que deberíamos tener en cuenta que propagar el testimonio de otros, sin saber si es cierto o no, es pecado también; y que aun cuando lo que digamos sea verdadero, al hablar mal de los demás estamos manchando el alma y exponiendola a condenación. Pero eso no es todo, sino que esa, nuestra fea forma de hablar, tiene su influencia, tal vez IMBORRABLE, en la formación de la conciencia de nuestros hijos, hermanos y demás personas que nos rodean, a quienes, sin querer o darnos cuenta, podemos estar sembrandoles un VENENO que al cabo de algún tiempo se volcará sobre nosotros mismos... Porque... "NO OS ENGAÑEIS; DIOS NO PUEDE SER BURLADO; QUE TODO LO QUE LE HOMBRE SEMBRARE, ESO TAMBIEN SEGARA." (Gálatas 6:7) Tomado de: Heraldo de la Juventud. 1998 ------------------ quote: IP: Guardada |