Autor Mensaje:   Historia del Consejo Mundial de Iglesias (CMI)
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enviado 27-10-1999 06:10     Pulsa aquí para ver el perfíl de ]_^[YO1]^_[   Pulsa aquí para enviar un e-mail a ]_^[YO1]^_[     
DESDE LO ULTIMO DE LA TIERRA

Alabamos a Dios nuestro Padre, y a nuestro Señor Jesucristo, quien une a los hijos de Dios esparcidos por todo el mundo... Nos dividen no solamente custiones de fe, orden y tradición, sino también el orgullo de clase, raza y nación. Pero Cristo nos ha hecho uno, y El no esta dividido. Buscándole a El nos encontraremos los unos a los otros.

Primera Asamblea del Consejo Mundial de iglesias


El siglo XIX había visto el surgimiento de una iglesia verdaderamente universal. Durante la segunda mitad de ese siglo, había varios movimientos que buscaban mejores relaciones entre las diferentes iglesias en cada región. En 1910la Conferencia Misionera Mundial reunida en Edimburgo, le dio nuevo ímpetu a un movimiento que, a pesar de haber sido interrumpido por dos guerras mundiales, a la postre llevaría a la fundación del Consejo Mundial de Iglesias y de otras manifestaciones del espíritu de unidad cristiana. Pronto, sin embargo, resultó claro que tal unidad no quería decir que los cristianos de diversas partes del mundo adoptarían las prácticas y tradiciones de las iglesias occidentales, sino más bien que todos los cristianos, de cualquier raza y nacionalidad, se unirían en una búsqueda común del sentido de la obediencia a Cristo en el mundo moderno. Luego, el movimiento ecuménico tuvo desde un principio dos facetas. La primera y más conocidaera la búsqueda de una unidad mayor y más manifiesta. La segunda, cuyas consecuencias serían quizás más importantes, era el nacimiento de una iglesia verdaderamente universal, en la que cristianos de todas partes del mundo fueran escuchados por igual, y unos a otros se ayudaran en sus esfuerzos por servir a Jesucristo.

EN POS DE LA UNIDAD CRISTIANA

La Conferencia Mundial Misionera de 1910 nombró un Comité de Continuación, que a su vez fundó el Consejo Mundial Misionero en 1921. Para esa fecha ya habían aparecido otros organismos de cooperación misionera en Europa, los Estados Unidos, Canada y Australia, en parte como resultado del trabajo realizado en Edimburgo. Esos organismos formaron el núcleo del Consejo Internacional Misionero. Pero se pensó además que las "iglesias jóvenes" surgidas de la obra misionera debían tener representación directa en el nuevo consejo. Siguiendo la política establecida en la convocatoria a la Conferencia de Edimburgo, El Consejo Internacional Misionero no intentó establecer reglas para el trabajo misionero de cada denominación, sino que sirvió más bien de foro [foro ] donde era posible intercambiar experiencias y proyectas empresas conjuntas. La primera asamblea del Consejo Internacional Misionerotuvo lugar en Jerusalén en 1928, y en ella casi la cuarta parte de los delegados eran representantes de las "iglesias jóvenes".

Esto en sí era un gran paso de avance respecto a la Conferencia de Edimburgo, donde los miebros de esas iglesias no pasaron de 17. Tanto en Jerusalén como en la segunda asamblea, que tuvo lugar en Madrás en 1938, surgió el tema de la naturaleza de la iglesia y del contenido del mensaje cristiano. Esto daba a entender que no era posible tener un encuentro verdaderamente franco acerca de la labor misionera sin discutir custiones de teología. Pero entonces la Segunda Guerra Mundial interrumpió las labores del Consejo, cuya tercera asamblea, reunida en Canada en 1947, dedicó la mayor parte de sus esfuerzos a restaurar los vínculos que la guerra había rot, y a proyectar la reconstrucción de la obra misionera que el conflicto había destruido. Y para esa fecha, sin embargo, muchos sostenían que la iglesia no debía separarse de la misión, y que por lo tanto no era sabio, discutir custiones de estrategia misionera sin abrir el diálogo acerca de la naturaleza de la iglesia y otras cuestiones teológicas. Tales ideas se oyeron repetidamente en las dos próximas asambleas del Consejo Misionero, la de 1952 en Alemania, y la de 1957 y 1958 en Ghana. Para esta última fechase había decidido que el Consejo Internacional Misionero, debía unirse al Consejo Mundial de Iglesias y esa unión tuvo lugar en la asamblea de Nueva Delhi, en 1961.

Otro de los movimientos que a la postre se unieron para formar el Consejo Mundial de Iglesias fue el movimiento de "fe" y "orden". A fin de no despertar sospechas, la convocatoria para la Conferencia Internacional Misionera de 1910 había excluido explícitamente toda custión de "fe" y "orden", es decir, toda discusión de las doctrinas de las diversas iglesias,del modo en que entendían y administraban los sacramentos, etc. Aunque esa exclusión fue necesaria para que la Conferencia pudiera incluir a cristianos de diferentes tradiciones, envueltos en la labor misionera, había muchos que estaban convencidos de qu ehabía llegado la hora de organizar un foro, donde tales cuestiones y diferencia pudieran discutirse con toda franqueza y caridad entre tales personas estaba Charles H Brent, obispo de la Iglesia Episcopal que tras repetidos esfuerzos logró que la comunión anglicana convocara a una reunión para tratar acerca de custiones de FE y de ORDEN. Otros se unieron a la convocatoria, pero la primera guerra mundial interumpió sus planes, y no fue sino en 1927 que por fin se reunió en Lausana, Suiza, La Primera Conferencia Mundial sobre fe y orden. Sus cuatrocientos delegados eran miembros de 108 iglesias protestantes y ortodoxas, ademñas de los "católicos antiguos", que se habían separado de Roma cuando se promulgó el dogma de la infalibilidad papal. Muchos de los presentes habían sido miembros activos del Movimiento Estudiantil Cristiano, y dentro de ese movimiento habían tenido oportunidad de participar de otros encuentros internacionales y ecuménicos (de hecho, durante varias décadas muchos de los personajes más distinguidos del movimiento ecúmenico fueron formados dentro del Movimiento Estudiantil Cristiano). En la conferencia misma, se decidió no tratar de lograr acuerdos unánimes haciendo declaraciones "vagas" y por lo tanto "inocuas", o mediante definiciones doctrinales que necesariamente excluirían a algunos de los participantes. En lugar de esto, se siguió un método de discusión cuyo resultado sería una serie de docimentos que que subrayaran los puntos en los que se había logrado llegar a un acuerdo, pero también dejaran constancia de las diferencias que todavía subsistian. Luego por largo tiempo los documentos de fe y orden se caracterizaron por párrafos en los que se exponían los puntos en que todos estaban de acuerdo, seguidos entonces de otras clarificaciones que comenzaban con frases como "hay entre nosotros opiniones diferentes" o "muchas de las iglesias representadas en la Conferencia". En todo caso, al terminar aquella primera Conferencia Mundial de Fe y Orden, resultaba claro que los puntos de acuerdo eran muchos más, y más importantes, que los de desacuerdo, y que posiblemtente muchos de los últimos prodrían resolverse mediante mayor díalogo y clarificación. Antes de disolver la Conferencia, se nombro un Comité de Continuación, cuyo jefe era William Temple, arzobispo de York (y más tarde de Canterbury). Tras la muerte de Temple, Brent tomó su lugar, hasta que la Segunda Conferencia Mundial sobre Vida y Obra, que se había reunido en Oxford el mes anterior, en que había llegado el momento de fundar un "Consejo Mundial de Iglesias".

El Movimiento de la Vida y Obra era otro de los resultados de las experiencias misioneras de las generacioens anteriores, así como de la convicción de que las diversas iglesias debían unirse para colaborar en todo lo que fuera posible. Su principal motor fue Nathan Soderblom, arzobispo luterano de Upsala,e Suecia. La Primera Guerra Mundial, aunque interrumpió los proyectos de reunir una conferencia mundial, sñi les dio a Soderblom y a muchos otros la oportunidad cooperar en la busqueda de soluciones a los grandes problemas causados por el conflicto. Por fin la prmera conferencia sobre "Cristianismo Práctico" - como el movimiento se llamaba en sus inicios - se reunió en Estocolmo en 1925. Su agenda consistía en buscar solucioniones comunes, a base del evangelio, a los problemas de la época. Sus delegados se dividieron en cienco grupos, cada uno de ellos dedicados a discutir un tema distinto: cuestiones económicas e industriales, asuntos morales y sociales, relaciones internacionales, educación cristiana, y los medios que las iglesias podrían emplear para colaborar mejor y más ampliamente. Desde sus inicios, este movimiento se opuso tenazmente a toda forma de explotación, injusticia e imperialismo. En una época en que la mecanizavión causaba gran desempleo, debilitaba a los sindicatos obreros y hacía bajar los salarios, la Conferencia se hizo eco de "las aspiraciones de los obreros a un orden equitativo y fraternal, el único compatible con el plan divino de redención". Además con voz profetica, cuya verdad sería confirmada por acontecimientos, posteriores, hizo notar "el resentimiento general contra el imperialismo blanco" que amenazaba resultar en nuevas guerrilas y conflictos. También esta Conferencia nombro un Comité de Continuación que organizó la Segunda Conferencia de Vida y Obra. Esta se reunió en Oxford en 1937, y en sus documentos finales incluían fuertes palabras contra toda forma de gobierno totalitario, y una condenación de la guerra como medio de resolver los conflictos internacionales. Como hemos consignado, fue esta conferencia la que invitó al movimiento de Fe y Orden a unirse a su llamado para la formación de un "Consejo Mundial de Iglesias".

Así todo quedo dispuesto para la fundación del propuesto consejo. Los dos movimientos, el de Fe y Orden y el de Vida y Obra, nombraron un comité conjunto que comenzo a proyectar y preparar la convocatoria para la primera asamblea. Empero la Segunda Guerra Mundial interrumpio todos esos proyectos. Durante el conflicto, los vinculos establecidos gracias al movimiento ecuménico, no s erompieron, sino que sirvieron a la vez para sostener a la iglesia [b]Confesante en Alemania[b/] y para crear una red de cristianos dedicados a salvar judíos cuya vida peligraba bajo el régimen nazi. Por fin, pasada la guerra, La Primera Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias comenzó sus sesiones en Amsterdam, el 22 de agosto de 1948...

Hasta quí lo dejo, mañana lo termino, voy por mitad de camino


PD: Por favor nadie mande ningún mensaje aquí hasta que termine de copiar esto. ¡Muchas Gracias!

¡Shalom!

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enviado 28-10-1999 04:46     Pulsa aquí para ver el perfíl de ]_^[YO1]^_[   Pulsa aquí para enviar un e-mail a ]_^[YO1]^_[     
Ciento siete iglesias de cuarenta y cuatro paíese formaban parte de la nueva organización. El sermón de apertura estuvo a cargo de D. T. Niles, un metodista de Ceilán que había tenido amplia experiencia internacional y ecuménica como miebro del Movimiento Estudiantil Cristiano. También hubo ponencias y otras presentaciones por Karl Barth J. Hromádka, Martin Niemoller, Reinhold Niebuhr, y otros personajes distinguidos.

Al tiempo que se regocijaban por la unidad cristiana que la existencia misma del Consejo ponía de manifiesto, los delegados se ocuparon de examinar el mundo de sus días, y de tratar acerca de los temas cruciales para la vida en este mundo. Era la época en que empezaba la Guera Fría, y el Consejo hizo un llamado a todas las iglesias a rechazar tanto el comunismo como el capitalismo liberal, y a oponerse a la idea de que los dos sistemas eran las únicas alternativas viables. Como era de esperearse, esa declración, y varias otras de semejante tono, no siempre fueron bien recibidas.

A partir de 1948, la membresía del Consejo Mundial de Iglesias aumentó continuamente. Uno de los hechos más notables fue la creciente participación de los ortodoxos orientales, quienes habían decidido en conjunto abstenerce de asistir a la primera asamblea del Consejo. Cuando quedó claro que el Consejo no era ni pretendía ser un "concilio ecuménico" a la manera del de "Nicea", y que no tenía intensión alguna de convertirse en una "superiglesia, los ortodoxos decidieron unirse a él.

Puesto que varias iglesias ortodoxas existían bajo regímenes comunistas, y sus delegados necesitaban permiso de sus respectivos gobiernos para asistir a las reuniones del Consejo y de sus diversos departamentos, esto aumentó la sospecha por parte de muchos, de que el Consejo Mundial se estaba volviendo un instrumento del comunismo internacional. En todo caso, cuando la Segunda Asamblea del Consejo se reunió en Evanson, en los Estados Unidos, en 1954 ciento sesenta y tres iglesias enviaron sus representantes. En esa reunión el Consejo comenzó a dirigir su atención hacia la iglesia como entidad concreta al nivel local, tratando así de evitar el peligro de olvidar que los que se reunían en sus asambleas no eran sino los representantes de millones de creyentes en todos los rincones del mundo.

Cuando la tercera asamblea se reunió en Nueva Delhi, en 1961, las iglesias miembros del Consejo eran ciento noventa y siete. En esa tercera asamblea el Consejo Internacional Misionero se unió al Consejo Mundial de Iglesias, con lo cual aumentó la participación de las iglesias jóvenes en las actividades de este último.

Cada vez más, el Consejo Mundial de Iglesias se iba volviendo una organización verdaderamente mundial, como pudo verse en esa tercera asamblea cuando dos iglesias pentecostales de Chile se unieron a él. Al mismo tiempo, al referirse a la unidad de "todos en cada lugar" la asamblea de Nueva Delhi continuó subrayando la importancia de la vida eclesiástica a nivel local y congregacional.

Las asambleas subsiguientes reunidas en Upsala (1968), Nairobi (1975), Vancouver (1983) y Camberra (1991), siguieron la misma dirección. En Vancouver, los delegados insistieron en la relación indisoluble entre la paz y la justicia, refiriéndose a la "oscura sombra" de la carrera armamentista como algo íntimamente a los más devastadores "sistemas de justicia". Para esa fecha, en respuesta a la nueva apertura de la Iglesia Católica que Juan XXIII había fomentado y el Segundo Concilio Vaticano había refrendado, el Consejo Mundial de Iglesias había establecido varios medios de colaboración con el Catolicismo Romano.

Mientras todo esto sucedía al nivel mundial, en el plano nacional y regional el movimiento ecuménico estaba produciendo resultados paralelos. Esto podía verse tanto en la fundación de consejos de iglesias regionales, nacionales y locales, como en la unión orgánica de varias iglesias en diversos lugares. La mayoría de esas uniones, especialmente en Europa y los Estados Unidos, comprendía iglesias procedentes de tradiciones semejantes y con posiciones teológicas muy parecidas. Pero en otras partes del mundo hubo uniones mucho más sorprendentes. En 1925, se fundó la Iglesia Unida de Canadá, surgida de una larga y complicada serie de diecinueve reuniones, hasta llegar a incluir las que antes habían sido cuarenta denominaciones.

En 1922, el Consejo Nacional Cristiano de China les pidio a los misioneros y a las iglesias que sostenían que quitaran los "obstaculos" puestos en el camino hacia la unidad de las iglesias protestantes en el país. Como resultado de ello, en 1927 se reunió el primer sínodo de la Iglesia de Cristo en China, que incluía a cristianos reformados, metodistas, bautistas, congregacionalistas, y otros.

Durante la Segunda Guerra Mundial, se fundó en Japón, debido en parte a presiones gubernamentales, la Iglesia de Cristo de Japón, con la participación de cuarenta y dos denominaciones. Tras la guerra, varios grupos se retiraron de esa iglesia; pero la mayoría permaneció en ella, convencida de que para ser obedientes al evangelio debían presentar un testimonio unido.

En 1947 se fundo la Iglesia del Sur de la India. Esta era particularmente significativa, pues por primera vez se produjo una unión orgánica que incluía algunos cristianos que insistían en la sucesión apostólica de sus obispos (los anglicanos) y otros que nisiquiera tenían obispos.

A partir de entonces, las conversaciones conducentes a la unión orgánica se han contado por centenares, y varias docenas de ellas han resultado en [b]nuevas iglesias unidas.

En América Latina, el movimiento hacía la unidad cristiana ha seguido un camino semejante. Tras la reunión de Panamá [ mi tierra ] a que nos hemos referido en la sección anterior, las principales denominaciones en cada país colaboraron entre si, y poco a poco fueron apareciendo Concilios de Iglesias y otras organizaciones evangélicas al nivel nacional y local. Empero, puesto que buena parte de los protestantes en América Latina pertenece a iglesias y tradiciones que no han participado en el movimiento ecuménico mundial, al nivel regional la marcha hacia la unidad fue mucho más lenta. Tras largos años de trabajos preparatorios, en septiembre de 1978 [my birthdate ], en Oaxtepec, Mexico, se decidió por fin fundar un [b]Concilio Latinoamericano de Iglesias (CLAI). Este nació oficialmente en Lima, Perú, en noviembre de 1982. La característica más notable de este cuerpo [b]ecuménico es la gran [b]variedad de tradiciones teológicas representadas en él. Al tiempo que incluye las denominaciones más tradicionales como los presbiterianos y metodistas, incluye también varias iglesias bautistas, y el 27% de sus miebros son pentecostales.

En América Latina, sin embargo, ha existido siempre cierta suspicacia hacia el movimiento ecuménico. En repetidos casos, el resultado ha sido el surgimiento de otros movimientos ecuménicos que no utilizan ese término, sino que se hacen llamar mñas bien "INTERDENOMINACIONALES". Esta suspicacia se debe a muchas razones. Una de ellas es que la predicación protestante en nuestra América frecuentemente ha sido ANTICATOLICA. Pero posiblemente las raíces últimas esta suspicacia se encuentren en el hecho mismo de que, cuando comenzo el movimiento ecuménico moderno, en la Conferencia de Edimburgo de 1910 la América Latina fue excluida


¿Quién de ustedes no es ecuménico... Opps!!!!; perdón, INTERDENOMINACIONAL?

PD: Por favor, no escriban aquí hasta que termine mañana, sino se aguntan vayan escribiendo en el procesador de palabras su respuesta para que la completen con lo que terminaré de escribir mañana, mañana termino así es que no sé adelanten.

Todavía falta la mejor parte, no se la pierda, a la misma ora y por la misma web jeje

¡Shalom!

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enviado 30-10-1999 01:36     Pulsa aquí para ver el perfíl de ]_^[YO1]^_[   Pulsa aquí para enviar un e-mail a ]_^[YO1]^_[     

Estimados Foristas:

Como ayer tenía lag (hoy también) y el Webmaster no ha respondido nada (Webmaster ¿que pasó?) Sobre el asunto, pense que la "Web Cristiana" andaba mal, me equivoque.


Hoy iba a escribir y me empezo a dar pereza, luego me acorde de que a Dios no le gustan los perezosos y que lo prometido es deuda, así es que aquí esta el ultimo pedazo de mi entrega especial sobre el CMI.

Luego de esto voy a aclarar algunas cosas sobre el ecumenismo ya que hoy mismo estuve hablando por chat con Jorge Ulate y Violeta y me parece que no han entendido algunas cosas.


DESDE LO ULTIMO DE LA TIERRA.

La empresa misionera siempre había afirmado que su próposito era fundar iglesias autóctonas y maduras en las diversas partes del mundo. En los círculos católicos, esto tradicionalmente ha querido decir crear una iglesia con su propia jerarquía, cuyos cargos poco a poco han de quedar en manos d elos cristianos del país. Entre protestantes, se ha hablado frecuentemente de tres características de una iglesia verdaderamente nacional y madura: gobierno, propagación, y sostén propios. En estas diversas formulaciones, sin embargo, tanto católicos como protestantes han dado por sentado que la teología misma, el modo en que ha de entenderse el evangelio y sus implicaciones, siempre vendría de las iglesias más antiguas, o por lo menos continuarían repitiendo lo que las iglesias jovenes aprendieron de los misioneros. Cuando más, se hablaba de la esperanza de que las iglesias jóvenes aprendieran en terminos de su propia cultura la teología, que habían recibido de los misioneros y de las iglesias que los enviaron. Empero el movimiento ecuménico y el fin del colonialismo han producido resultados inesperados, pues varias de ls iglesias jóvenes han comenzado a plantearse preguntas y a ofrecer respuestas que pasan de ser una mera adaptación de la teología recibida, y muy bien pueden considerarse un reto a esa teología.

Entre los protestantes, varios teólogos en diversas partes del mundo han llenado esa función. En tal contexto, cabe mencionar, en Asia, al japonés, antes misionero en Tailandia, Kosuke Kayama, y al chino, Choan-Seng Song; en Africa, a Allan A. Boesak, tenaz crírico del régimen racista de Sudáfrica; y en América Latina, entre muchos otros, a José Míguez Bonino. Al tiempo que difieren entre sí, todos estos teólogos tienen una característica común: todos ellos ven la teología cristiana y el sentido del evangelio, desde una perspectiva distinta de la teología nacida en el Atlántico Norte. Y esa perspectiva es distinta por cuanto toma en cuenta los diversos contextos culturales de cada país, pero también la lucha social y económica de los oprimidos. A partir de su nueva perspectiva, estos teológos han invitado a la iglesia a releer las escrituras, hallando en ella temas y enseñanzas frecuentemente olvidados.


Tomado del Libro: Historia del Cristianismo.
Autor: Justo L. González.
Tomo 2
Editorial: Unilit.

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