| Autor | Mensaje: Las lágrimas que son gotas de sangre |
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Juglar del Señor Miembro |
Y la Palabra de Dios sigue rompiendo cadenas, liberando cautivos, atravesando muros de desesperación y estableciendo la verdad que alumbra a todo hombre de buena voluntad. Reconoced el Reino de Dios entre vosotros, dice el Señor. Abrid las puertas de vuestro amor y dejad que mi Santo Espíritu os libere del odio y rencor que quiere apoderarse de los más débiles entre vosotros. Mía es la batalla y mía es la victoria. Sin mí, nada sois. Sin mi Santo Espíritu, os dirigís directamente a vuestra autodestrucción. Y mi Santo Espíritu es humilde, manso, lleno de paz para repartir entre vosotros mis bendiciones. Reparto unción sobre cada corazón que me busca con sinceridad y perseverancia. Reparto mis dones entre quienes deseo que establezcan los principios de mi Reino en la tierra. Soy Rey Soberano que ama a su pueblo y que llora en silencio cuando veo que mis hijos llegan a odiarse. Mis lágrimas son como las gotas de sangre que derramé en la cruz. Por vosotros me entregué. Por vosotros di me vida. ¿Es mucho pediros a cambio el que os améis los unos a los otros como yo os amé? ¿En nombre de quién pretendéis defender mi causa en la tierra si luego no hacéis lo que yo os digo? ¿a quién utilizaré yo para mis propósitos si os devoráis los unos a los otros? ¿No os he liberado del pecado para ser luz del mundo? Hijos míos, ¡amaos los unos a los otros! ¡Clamad a mí y os daré mi paz! ¡Buscad mi rostro y hallaréis descanso y sosiego! IP: Guardada |