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Versión completa : EL ESPIRITU, EL DON, EL MINISTERIO Y EL OFICIO PROFETICO



profeta_gio
22-08-2004, 07:40
EL ESPIRITU, EL DON, EL MINISTERIO Y EL OFICIO PROFETICO



Una distinción importante, como hemos venido diciendo, es distinguir entre el don de profecía como opuesto al oficio de profeta. De hecho, nuestro fracaso en hacer esa distinción entre ambos bien pudiera ser el error más grave que se esté cometiendo. Tenemos la tendencia de llamara un hombre o una mujer ‘profeta’ cuando solamente se están moviendo en el don de profecía, pero que no están llamados al oficio. La falta está en pensar que ésta es una dispensación del Nuevo Testamento y que por tanto requiere otra definición. Sin embargo, si solo existe una definición, y ha estado en vigencia durante todo el tiempo, aunque no lo hayamos visto mucho recientemente, entonces no hay razón alguna para buscar otro tipo de definición. El Espíritu de Dios reparte generosamente Sus dones, los cuales Él puede otorgar en determinado momento como Él quiera. Empero, eso no es una distinción o designación permanente. El Espíritu de Dios puede caer sobre cualquiera de nosotros y podemos profetizar. Estamos operando por el Espíritu en el don de profecía. El don es algo que el Espíritu ejercita según Su voluntad. Y puede venir ya sea a través de un hombre o una mujer. No tiene nada que ver con su llamamiento, su entrenamiento, su preparación o su calificación. Puede ser informal, directivo o una palabra de aliento, pero el oficio de profeta es algo completamente distinto.
El oficio de profeta difiere del don de profecía en que es permanente. Es dado junto con el hombre. Es un llamamiento, y bien pudiera ser que ese hombre, quien tiene el oficio de profeta, pueda pasar toda su vida en ese servicio y nunca hablar una sola vez por el don de profecía. La iglesia está sufriendo actualmente de la ignorancia que viene al confundir estas dos categorías. Llamamos profetas a hombres que no tienen el oficio, sino que están operando en el don de profecía, y en muchas instancias, ni siquiera el don de profecía, sino en una engañosa clarividencia.

El oficio del profeta es algo supremo que conlleva una enorme responsabilidad. Alguien así trae los oráculos de Dios. Él está en pie por Dios y hablando de parte de Dios con la autoridad de Dios. Sus declaraciones son las intenciones del corazón de Dios para con su pueblo y esto tiene que ver con sus propósitos en el entendimiento del tiempo presente a la luz de las cosas que son futuras y eternas. Es el profeta el que es alertado.

El hombre que se llama a sí mismo profeta y habla estadísticamente (por ejemplo, una precisión del setenta u ochenta por ciento) no está en la misma tonalidad, el carácter y el tejido característico de un hombre verdaderamente profético. Determinar si un profeta es falso o verdadero no debiera depender inmediatamente en que sus predicciones sean acertadas o no. El asunto no es la precisión de la predicción para avalar a los profetas. Incluso pensar estadísticamente nos coloca sobre una base falsa para determinar lo que es verdadero o no entre los profetas. Los profetas falsos traen un mensaje bíblicamente correcto, pero es la clase de mensaje que es una rutina, o sea, que cualquiera puede traer. No hay nada que pueda señalarse en términos doctrinales, pero no es un oráculo. No es un mensaje que tenga peso profético, intensidad, seriedad o exigencia. Un oráculo puede ser distinguido por la forma en que trae consigo una percepción de la realidad y de Dios que no estaba ahí antes de que la palabra fuera enunciada. ¡Revela las cosas como Dios mismo las ve, que no es para nada como nosotros las vemos!

Si permitimos que la palabra ‘profeta’ sea dada a cualquiera que puede dar una profecía predictiva o que tenga incluso el don de conocimiento o clarividencia, y llamar a eso un oráculo profético, entonces ya estamos encaminados hacia el engaño. Estos hombres hablan mensajes, pero solo es un preliminar de lo que uno ha estado esperando para obtener la ‘acción’ por la cual hemos realmente asistido al servicio, esto es, por sus profecías personales que tanto emocionan a la audiencia. ¡El asunto más grande no es si estos profetas son acertados la mayor parte del tiempo, sino que si en verdad son profetas! Confirmar a la iglesia en su iluminación presente por el ejemplo de estos hombres es análogo a los falsos profetas del Antiguo Testamento quieres confirmaron a Israel en su pecado. Uno debe preguntar “¿Cuál es su revelación? ¿Es un oráculo? ¿Qué tiene de diferente comparado con la predicación general de otros quienes no tienen la profesión de profeta? ¿Su distintivo no es más que el sensacionalismo o la emoción, o la anticipación derivada del elevado estatus generado grandemente por la afirmación entre ellos mismos?”

Continuara....

SALUDOS

PROFETA_GIO

toni
23-08-2004, 15:44
Esta reflexión también tiene un derecho de autor:

http://www.benisrael.org/spanish_lang/sp_SOP/sp_SOP_ch02.htm