PDA

Versión completa : Cual es la Doctrina de los Nicolaitas?



Carlos Montenegro
03-07-2007, 02:09
APO 2:6 Sin embargo tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.

Jesús en el mensaje a la Iglesia en Éfeso condena esta doctrina pero no se explica en que consiste. Investigando encontré que tiene relación con las Jerarquías Eclesiásticas, con la superioridad de unos cristianos sobre otros. Que otra opinión tiene algún forista?

manuel96
03-07-2007, 05:05
ABORRECE LO QUE TENEMOS HOY EN LAS IGLESIAS
unos que asustan y pisotean a los demas porque estudiaron un poco mas

se hacen jefes espirituales

hielo
03-07-2007, 05:40
APO 2:6 Sin embargo tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.

Jesús en el mensaje a la Iglesia en Éfeso condena esta doctrina pero no se explica en que consiste. Investigando encontré que tiene relación con las Jerarquías Eclesiásticas, con la superioridad de unos cristianos sobre otros. Que otra opinión tiene algún forista?

Dios te bendiga.

Moises era el lider de Israel y los sacerdotes de Levi tenian la promesa del sacerdocio eterno, asi igual los apostoles ordenaban, diaconos, obizpos, etc.

no creo que se refiera a las Jerarquias Eclesiasticas pues Cristo se sometio al juicio de Caifas sumosacerdote y acepto su descición.

tal vez estas malinterpretando el texto, "menosprecio" no es lo mismo que Jerarquia, alguien puede tener un alto grado Jerarquico mas sin embargo no menosprecia al hermano mas pequeño. Ó viceversa quienes no tiene rango y menosprecian al lider, a Moises le paso y los rebeldes se la vieron con Dios.

manuel96
03-07-2007, 05:47
Dios te bendiga.

Moises era el lider de Israel y los sacerdotes de Levi tenian la promesa del sacerdocio eterno, asi igual los apostoles ordenaban, diaconos, obizpos, etc.

no creo que se refiera a las Jerarquias Eclesiasticas pues Cristo se sometio al juicio de Caifas sumosacerdote y acepto su descición.

tal vez estas malinterpretando el texto, "menosprecio" no es lo mismo que Jerarquia, alguien puede tener un alto grado Jerarquico mas sin embargo no menosprecia al hermano mas pequeño. Ó viceversa quienes no tiene rango y menosprecian al lider, a Moises le paso y los rebeldes se la vieron con Dios.

en el nuevo pacto no hay jefes espiritituales , hay dones para servir al cuerpo de Cristo

Jesus dijo a nadie llamen padre ,jefe.o maestro

Carlos Montenegro
04-07-2007, 12:52
Dios te bendiga.

Moises era el lider de Israel y los sacerdotes de Levi tenian la promesa del sacerdocio eterno, asi igual los apostoles ordenaban, diaconos, obizpos, etc.

no creo que se refiera a las Jerarquias Eclesiasticas pues Cristo se sometio al juicio de Caifas sumosacerdote y acepto su descición.

tal vez estas malinterpretando el texto, "menosprecio" no es lo mismo que Jerarquia, alguien puede tener un alto grado Jerarquico mas sin embargo no menosprecia al hermano mas pequeño. Ó viceversa quienes no tiene rango y menosprecian al lider, a Moises le paso y los rebeldes se la vieron con Dios.

Gracias por el comentario. Cual sería entonces tu opinión acerca de la doctrina de los Nicolaitas?.

Oscar Capi
04-07-2007, 16:45
APO 2:6 Sin embargo tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.

Jesús en el mensaje a la Iglesia en Éfeso condena esta doctrina pero no se explica en que consiste. Investigando encontré que tiene relación con las Jerarquías Eclesiásticas, con la superioridad de unos cristianos sobre otros. Que otra opinión tiene algún forista?

Esta doctrina va de la mano con la «doctrina de Balaam» (también mencionada en Apocalipsis. Y primero debemos saber ¿quiénes eran los nicolaítas? Es obvio que el nombre de “nicolaítas” viene de “Nicolás”.


¿Pero qué eran las obras de los nicolaítas?, no se sabe mucho en concreto sobre ello, porque la Biblia no provee mayor información en cuanto a eso. De manera que esta vez nos limitaremos a citar lo que dice sobre esto uno de los padres apostólicos (Ireneo de Lyon). Ireneo habla que Nicolás, uno de los diáconos (que aparece mencionado en Hechos 6:5), fue un falso creyente, quien posteriormente llegó a apostatar de la fe, creando su propia iglesia sectaria y arrastrando a muchos hermanos.

Debido al respeto que se había ganado en el pasado, se infiltró sin problema en muchas iglesias, para arrastrar a muchos en su error. Al igual que Balaam, Nicolás llevó a muchos de la iglesia a cometer actos de inmoralidad y maldad. Sus seguidores comenzaron a ser llamados así: “los “nicolaítas””, quienes se entregaron a la inmoralidad y asolaron a la iglesia con muchas depravaciones.

Clemente de Alejandría (otro de los padres apostólicos) dice también acerca de ellos, que “los nicolaítas se abandonaron totalmente a los placeres como animales salvajes, llevando una vida de total libertinaje.” Su enseñanza pervirtió la gracia de Dios, y transformó la libertad en libertinaje. Esto en cuanto a “las obras de los nicolaítas.”

Pero si ahora leemos Apocalipsis 2:15, dice ahí: “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco”

Este texto es parte del mensaje de Jesucristo a la iglesia en Pérgamo. Jesucristo reprendió a esta iglesia por soportar en su seno a algunos que no solo hacían las obras de los nicolaítas, sino que la habían transformado en una doctrina. Notemos que las “obras de los nicolaítas” en la iglesia de Efeso, es ahora es “la doctrina de los nicolaítas”, en la iglesia de Pérgamo.

Ahora bien, vemos aquí un progreso en maldad. La doctrina de los nicolaítas tenía que ver principalmente con dos cosas:

Una.- en que se enseñaba que no había problema en que un creyente viviera en inmoralidad, como fornicación, adulterio, homosexualismo, prostitución, robo, mentira, engaño, peleas, etc. Finalmente Dios lo perdonaría.

Los “maestros” de la “doctrina nicolaíta” enseñaban que como ya eran salvos no importaba vivir en el pecado, porque ya habían sido perdonados de todos los pecados. Transformaron la libertad que tenían en Cristo, en licencia para pecar. Y estos pecados o “faltas”, finalmente eran indultados por los obispos, por medio del pago de “perdones” (léase dinero).


También estos “maestros” enseñaban que no importaba que un creyente pecara, porque después podía confesar su pecado ante los obispos de la iglesia, y Dios se había comprometido a perdonarle sin ningún problema. Hoy en día existen muchos maestros entre comillas que sin usar el nombre de nicolaítas, enseñan esta “doctrina de los nicolaítas”, cuando son tolerantes con el pecado en ellos mismos o en los demás. Son lobos vestidos de ovejas que desprecian la santidad de Dios e inducen a los demás a una vida licenciosa.

Todo maestro que no exhorte a los creyentes a vivir en santidad y que él mismo no viva en santidad, es muy semejante a los maestros nicolaítas de antaño.


Dos.- Por otra parte, cuando nuestro Señor Jesucristo caminó entre los hombres, enseñó a sus discípulos a cuidarse de la levadura de los fariseos, a quienes denunció como hipócritas. Esta “levadura” tiene que ver con las doctrinas religiosas de los fariseos y saduceos de aquellos tiempos (Mt.16:12). ¿Es que esto será diferente hoy en día?


Entre ellos (el pueblo común), colocó al sumo sacerdote y a los oficiales del templo junto con los maestros (escribas o profesores) de la sinagoga. El Señor nunca estipuló rangos jerárquicos.


Jesús les declaró que habían corrompido la verdad de Dios, la cual ellos debían predicar, y la habían cambiado por las doctrinas, las enseñanzas y los mandamientos de los hombres. Les dijo que la verdad, tal como originalmente se les había dado, ya no estaba en ellos. Que aquello que ellos enseñaban hacía a los hombres ciegos, y ellos a su vez eran líderes de ciegos, pues hacían a estos tropezar y caer. No en vano les llamó con nombres como: “generación de víboras”, “sepulcros blanqueados”, ciegos guías de ciegos.”


Si pensamos por un momento, una de las cosas por las que estos hombres religiosos odiaban al Señor Jesús, fue precisamente el haberlos ridiculizado ante el pueblo, poniéndolos a la altura de los demás, sin respetar su autoridad y orden jerárquico. Y como veremos más adelante, esto tiene mucho que ver con esta llamada “doctrina de los nicolaítas.”


Por tanto, y como una advertencia a todos aquellos que le seguían (sus discípulos), el Señor les dijo que aquellos hombres no eran más que unos religiosos, que hacían largas oraciones simplemente para figurar, haciendo un espectáculo público, y que, si bien parecían tener un contenido de humildad, lo único que querían era ser vistos por los demás hombres. Evidenció lo que en realidad aquellos hombres deseaban, expuso su verdaderas intenciones, y esta era el ocupar los asientos más importantes en todas las fiestas; los saludos que recibían de los hombres verdaderamente humildes y sinceros, que les aceptaban como “superiores”, y quienes se dirigían a ellos llamándoles: “rabbí, maestro, mi maestro”, etc. etc.


Esto era lo común entre el pueblo, estos “rabbis” religiosos tenían cautivo al pueblo ante su real y majestuosa “autoridad” espiritual. El pueblo creía que en realidad ellos eran seres superiores. Pero el Señor Jesús vino y les puso en claro: (Mateo 23:8) ”Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos. 9 Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. 10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. 11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.”


Por eso muchos al oírle hablar decían: “Duras palabras son estas. ¿Quién podrá hacerlas?” ¿Cómo no iban a ser duras, e iban a poder hacerlas, si vivían amenazados y atemorizados por estos hombres? El caso es que aquí el Señor nos la puso bien en claro, y por una parte nos dijo que nunca permitamos a los hombres (hermanos en Cristo), quienes componen la Iglesia de Dios junto a nosotros, que por ningún motivo nos llamen “maestro”, pues uno solo es el Maestro, el Cristo. Y por otra parte nos dijo que nosotros a nadie debemos llamar “maestro”, pues el maestro es él (Mt. 23:1-13).


El Señor Jesús les acusó de ser hipócritas, aspirantes de llegar a ser dirigentes de las congregaciones. Les llamó ladrones y salteadores, que buscan apoderarse del rebaño para explotarlo (Jn. 10:1-18). Trágicamente estas condiciones tal como las describió el Señor Jesús, existen hoy día en las diversas iglesias.


Es cierto que debe haber un orden en la iglesia, y el cuerpo de Cristo se desempeña con funciones distintas. Esta es la manera en que la iglesia es edificada, por medio de estos llamados cinco ministerios. Dios aprueba el honor que ha de darse a sus siervos. Pero de eso a que ellos estén por encima de la grey, es un engaño basado en esta doctrina de los nicolaítas.


Los "maestros ciegos" que se auto proclaman “ungidos” dirán, pero no harán. En cambio un siervo de Dios verdaderamente ungido por el Espíritu Santo, dirá y hará, y así será un ejemplo para el rebaño, a quién el pueblo amará y le tendrá en alta estima, por su obra y amor que refleja en su vida, y porque en su corazón nunca deseará enseñorearse sobre la herencia de su maestro.


Así que básicamente esto predica la doctrina de los Nicolaítas, cuyos “maestros” aspiran el lugar que solo corresponde al Buen Pastor. La aspiración de parte de algunos hombres, de convertirse en “señores” de la iglesia de Dios, buscando ocupar un lugar de jerarquía que el Señor nunca les designo, y es esto exactamente lo que Dios aborrece, y por eso se lo dice a su iglesia con tanta solemnidad. De entrada ya esto sería motivo suficiente para derribar de tajo tantas y tantas doctrinas basadas en la llamada autoridad eclesial.


Por otra parte (en todo el N.T) , un mensaje claro es que la iglesia es el templo del Espíritu Santo. la iglesia es el tabernáculo de Dios entre los hombres (Apo. 21:3). Y dios no habita en templos hechos por hombres (Hch 7:48, 17:24, Apo. 21:22). Y esta doctrina enfatizaba en la necesidad de un templo y un altar en donde se adorara a Dios. Violando así, abiertamente la palabra de Dios.


Es muy interesante ver que el apóstol Pablo la mayoría de veces que predicaba, lo hacía al aire libre. Le gustaba hacerlo en la playa. De hecho su último sermón a los hermanos de Mileto fue en la playa, antes de zarpar (Hch 20:17-38). El sabía quién era el templo del Espíritu, en donde moraba la presencia de Dios. Y sin embargo los nicolaítas, por su parte, terminaron adorando sus “hermosos” templos, predicando sus doctrinas en sus púlpitos y altares llenos de lujos.


Algo muy interesante es que el solo nombre de “Nicolaitas” ya nos dice mucho. Veamos: Nicolaitas es una palabra compuesta de otras dos palabras griegas.
a) La primera es "Nikos". Esta palabra significa: “conquista, victoria, triunfo, los conquistados”, y por extensión cualquier dominio sobre el vencido. Hay palabras, por ejemplo, como “Nicopolis” que significa "ciudad conquistada" (de “nico” = conquista, y de "polis" = ciudad). Otro sería "Andrónicos". "Andros" significa hombre, por tanto esto significa: “hombre de conquista.”

b) El segundo término usado en Nicolaitas es la palabra "laos" (“Niko-laos”), cuyo significado es "pueblo".

Nicolás es una contracción de Nikolaos cuyo significado es "victorioso sobre el pueblo".


Así que este nombre, Nikolaos (o Nicolás, Hch. 6:5), significa: “el que conquista, el que domina, o el que es victorioso sobre el pueblo”, que, como dijimos, en sí misma ya nos dice mucho. Por tanto la doctrina de los nicolaítas, como hemos dicho, pregona que ellos son los que están por encima del pueblo (los victoriosos).

Curiosamente, y utilizando los términos eclesiásticos, una definición de esta doctrina hoy en día, sería: "que los que están en autoridad en la iglesia han ganado una victoria triunfal o de conquista sobre los laicos (el pueblo)". En otras palabras, que los de mando superior en la iglesia, han sometido bajo su mandato a los hombres de abajo. Y esto es exactamente la “doctrina de los Nicolaitas” moderna, la cual Dios aborrece.


En el momento que establecemos rangos o clases, automáticamente estamos estableciendo diferencias y en esas diferencias unos estarán situados en los escaños superiores y otros estarán en los inferiores. Habrá miembros superiores y miembros inferiores. ¿Es acaso eso lo que Cristo predicó?


¿Es que acaso entonces esta doctrina de los nicolaítas se sigue predicando hoy en día? Creo que cada quien debe responder a esta pregunta, pues debemos reconocer que durante años habíamos sido adoctrinados por esta doctrina, y era lo “normal” para nosotros.

¿Y cuál ha de ser nuestra actitud para combatir esta doctrina? Simplemente imitar la actitud de servicio de Cristo. ¡Esa ha de ser nuestra actitud!


Mateo 20:25: “Entonces Jesús llamándolos, dijo: Sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad. Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor; Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo: Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

El diablo fue creado para servir, pero siempre quiso el lugar del creador, y ser servido. Este es el origen de esta y de todas las doctrinas basadas en los rangos jerárquicos. Así que ya podemos saber de dónde es que vienen tantas doctrinas y enseñanzas basadas en lo que se nos ha dicho de “autoridad en la iglesia”.


Dios te bendice!

El Lazarillo
04-07-2007, 17:08
Esta doctrina va de la mano con la «doctrina de Balaam» (también mencionada en Apocalipsis. Y primero debemos saber ¿quiénes eran los nicolaítas? Es obvio que el nombre de “nicolaítas” viene de “Nicolás”.


¿Pero qué eran las obras de los nicolaítas?, no se sabe mucho en concreto sobre ello, porque la Biblia no provee mayor información en cuanto a eso. De manera que esta vez nos limitaremos a citar lo que dice sobre esto uno de los padres apostólicos (Ireneo de Lyon). Ireneo habla que Nicolás, uno de los diáconos (que aparece mencionado en Hechos 6:5), fue un falso creyente, quien posteriormente llegó a apostatar de la fe, creando su propia iglesia sectaria y arrastrando a muchos hermanos.

Debido al respeto que se había ganado en el pasado, se infiltró sin problema en muchas iglesias, para arrastrar a muchos en su error. Al igual que Balaam, Nicolás llevó a muchos de la iglesia a cometer actos de inmoralidad y maldad. Sus seguidores comenzaron a ser llamados así: “los “nicolaítas””, quienes se entregaron a la inmoralidad y asolaron a la iglesia con muchas depravaciones.

Clemente de Alejandría (otro de los padres apostólicos) dice también acerca de ellos, que “los nicolaítas se abandonaron totalmente a los placeres como animales salvajes, llevando una vida de total libertinaje.” Su enseñanza pervirtió la gracia de Dios, y transformó la libertad en libertinaje. Esto en cuanto a “las obras de los nicolaítas.”

Pero si ahora leemos Apocalipsis 2:15, dice ahí: “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco”

Este texto es parte del mensaje de Jesucristo a la iglesia en Pérgamo. Jesucristo reprendió a esta iglesia por soportar en su seno a algunos que no solo hacían las obras de los nicolaítas, sino que la habían transformado en una doctrina. Notemos que las “obras de los nicolaítas” en la iglesia de Efeso, es ahora es “la doctrina de los nicolaítas”, en la iglesia de Pérgamo.

Ahora bien, vemos aquí un progreso en maldad. La doctrina de los nicolaítas tenía que ver principalmente con dos cosas:

Una.- en que se enseñaba que no había problema en que un creyente viviera en inmoralidad, como fornicación, adulterio, homosexualismo, prostitución, robo, mentira, engaño, peleas, etc. Finalmente Dios lo perdonaría.

Los “maestros” de la “doctrina nicolaíta” enseñaban que como ya eran salvos no importaba vivir en el pecado, porque ya habían sido perdonados de todos los pecados. Transformaron la libertad que tenían en Cristo, en licencia para pecar. Y estos pecados o “faltas”, finalmente eran indultados por los obispos, por medio del pago de “perdones” (léase dinero).


También estos “maestros” enseñaban que no importaba que un creyente pecara, porque después podía confesar su pecado ante los obispos de la iglesia, y Dios se había comprometido a perdonarle sin ningún problema. Hoy en día existen muchos maestros entre comillas que sin usar el nombre de nicolaítas, enseñan esta “doctrina de los nicolaítas”, cuando son tolerantes con el pecado en ellos mismos o en los demás. Son lobos vestidos de ovejas que desprecian la santidad de Dios e inducen a los demás a una vida licenciosa.

Todo maestro que no exhorte a los creyentes a vivir en santidad y que él mismo no viva en santidad, es muy semejante a los maestros nicolaítas de antaño.


Dos.- Por otra parte, cuando nuestro Señor Jesucristo caminó entre los hombres, enseñó a sus discípulos a cuidarse de la levadura de los fariseos, a quienes denunció como hipócritas. Esta “levadura” tiene que ver con las doctrinas religiosas de los fariseos y saduceos de aquellos tiempos (Mt.16:12). ¿Es que esto será diferente hoy en día?


Entre ellos (el pueblo común), colocó al sumo sacerdote y a los oficiales del templo junto con los maestros (escribas o profesores) de la sinagoga. El Señor nunca estipuló rangos jerárquicos.


Jesús les declaró que habían corrompido la verdad de Dios, la cual ellos debían predicar, y la habían cambiado por las doctrinas, las enseñanzas y los mandamientos de los hombres. Les dijo que la verdad, tal como originalmente se les había dado, ya no estaba en ellos. Que aquello que ellos enseñaban hacía a los hombres ciegos, y ellos a su vez eran líderes de ciegos, pues hacían a estos tropezar y caer. No en vano les llamó con nombres como: “generación de víboras”, “sepulcros blanqueados”, ciegos guías de ciegos.”


Si pensamos por un momento, una de las cosas por las que estos hombres religiosos odiaban al Señor Jesús, fue precisamente el haberlos ridiculizado ante el pueblo, poniéndolos a la altura de los demás, sin respetar su autoridad y orden jerárquico. Y como veremos más adelante, esto tiene mucho que ver con esta llamada “doctrina de los nicolaítas.”


Por tanto, y como una advertencia a todos aquellos que le seguían (sus discípulos), el Señor les dijo que aquellos hombres no eran más que unos religiosos, que hacían largas oraciones simplemente para figurar, haciendo un espectáculo público, y que, si bien parecían tener un contenido de humildad, lo único que querían era ser vistos por los demás hombres. Evidenció lo que en realidad aquellos hombres deseaban, expuso su verdaderas intenciones, y esta era el ocupar los asientos más importantes en todas las fiestas; los saludos que recibían de los hombres verdaderamente humildes y sinceros, que les aceptaban como “superiores”, y quienes se dirigían a ellos llamándoles: “rabbí, maestro, mi maestro”, etc. etc.


Esto era lo común entre el pueblo, estos “rabbis” religiosos tenían cautivo al pueblo ante su real y majestuosa “autoridad” espiritual. El pueblo creía que en realidad ellos eran seres superiores. Pero el Señor Jesús vino y les puso en claro: (Mateo 23:8) ”Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos. 9 Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. 10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. 11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.”


Por eso muchos al oírle hablar decían: “Duras palabras son estas. ¿Quién podrá hacerlas?” ¿Cómo no iban a ser duras, e iban a poder hacerlas, si vivían amenazados y atemorizados por estos hombres? El caso es que aquí el Señor nos la puso bien en claro, y por una parte nos dijo que nunca permitamos a los hombres (hermanos en Cristo), quienes componen la Iglesia de Dios junto a nosotros, que por ningún motivo nos llamen “maestro”, pues uno solo es el Maestro, el Cristo. Y por otra parte nos dijo que nosotros a nadie debemos llamar “maestro”, pues el maestro es él (Mt. 23:1-13).


El Señor Jesús les acusó de ser hipócritas, aspirantes de llegar a ser dirigentes de las congregaciones. Les llamó ladrones y salteadores, que buscan apoderarse del rebaño para explotarlo (Jn. 10:1-18). Trágicamente estas condiciones tal como las describió el Señor Jesús, existen hoy día en las diversas iglesias.


Es cierto que debe haber un orden en la iglesia, y el cuerpo de Cristo se desempeña con funciones distintas. Esta es la manera en que la iglesia es edificada, por medio de estos llamados cinco ministerios. Dios aprueba el honor que ha de darse a sus siervos. Pero de eso a que ellos estén por encima de la grey, es un engaño basado en esta doctrina de los nicolaítas.


Los "maestros ciegos" que se auto proclaman “ungidos” dirán, pero no harán. En cambio un siervo de Dios verdaderamente ungido por el Espíritu Santo, dirá y hará, y así será un ejemplo para el rebaño, a quién el pueblo amará y le tendrá en alta estima, por su obra y amor que refleja en su vida, y porque en su corazón nunca deseará enseñorearse sobre la herencia de su maestro.


Así que básicamente esto predica la doctrina de los Nicolaítas, cuyos “maestros” aspiran el lugar que solo corresponde al Buen Pastor. La aspiración de parte de algunos hombres, de convertirse en “señores” de la iglesia de Dios, buscando ocupar un lugar de jerarquía que el Señor nunca les designo, y es esto exactamente lo que Dios aborrece, y por eso se lo dice a su iglesia con tanta solemnidad. De entrada ya esto sería motivo suficiente para derribar de tajo tantas y tantas doctrinas basadas en la llamada autoridad eclesial.


Por otra parte (en todo el N.T) , un mensaje claro es que la iglesia es el templo del Espíritu Santo. la iglesia es el tabernáculo de Dios entre los hombres (Apo. 21:3). Y dios no habita en templos hechos por hombres (Hch 7:48, 17:24, Apo. 21:22). Y esta doctrina enfatizaba en la necesidad de un templo y un altar en donde se adorara a Dios. Violando así, abiertamente la palabra de Dios.


Es muy interesante ver que el apóstol Pablo la mayoría de veces que predicaba, lo hacía al aire libre. Le gustaba hacerlo en la playa. De hecho su último sermón a los hermanos de Mileto fue en la playa, antes de zarpar (Hch 20:17-38). El sabía quién era el templo del Espíritu, en donde moraba la presencia de Dios. Y sin embargo los nicolaítas, por su parte, terminaron adorando sus “hermosos” templos, predicando sus doctrinas en sus púlpitos y altares llenos de lujos.


Algo muy interesante es que el solo nombre de “Nicolaitas” ya nos dice mucho. Veamos: Nicolaitas es una palabra compuesta de otras dos palabras griegas.
a) La primera es "Nikos". Esta palabra significa: “conquista, victoria, triunfo, los conquistados”, y por extensión cualquier dominio sobre el vencido. Hay palabras, por ejemplo, como “Nicopolis” que significa "ciudad conquistada" (de “nico” = conquista, y de "polis" = ciudad). Otro sería "Andrónicos". "Andros" significa hombre, por tanto esto significa: “hombre de conquista.”

b) El segundo término usado en Nicolaitas es la palabra "laos" (“Niko-laos”), cuyo significado es "pueblo".

Nicolás es una contracción de Nikolaos cuyo significado es "victorioso sobre el pueblo".


Así que este nombre, Nikolaos (o Nicolás, Hch. 6:5), significa: “el que conquista, el que domina, o el que es victorioso sobre el pueblo”, que, como dijimos, en sí misma ya nos dice mucho. Por tanto la doctrina de los nicolaítas, como hemos dicho, pregona que ellos son los que están por encima del pueblo (los victoriosos).

Curiosamente, y utilizando los términos eclesiásticos, una definición de esta doctrina hoy en día, sería: "que los que están en autoridad en la iglesia han ganado una victoria triunfal o de conquista sobre los laicos (el pueblo)". En otras palabras, que los de mando superior en la iglesia, han sometido bajo su mandato a los hombres de abajo. Y esto es exactamente la “doctrina de los Nicolaitas” moderna, la cual Dios aborrece.


En el momento que establecemos rangos o clases, automáticamente estamos estableciendo diferencias y en esas diferencias unos estarán situados en los escaños superiores y otros estarán en los inferiores. Habrá miembros superiores y miembros inferiores. ¿Es acaso eso lo que Cristo predicó?


¿Es que acaso entonces esta doctrina de los nicolaítas se sigue predicando hoy en día? Creo que cada quien debe responder a esta pregunta, pues debemos reconocer que durante años habíamos sido adoctrinados por esta doctrina, y era lo “normal” para nosotros.

¿Y cuál ha de ser nuestra actitud para combatir esta doctrina? Simplemente imitar la actitud de servicio de Cristo. ¡Esa ha de ser nuestra actitud!


Mateo 20:25: “Entonces Jesús llamándolos, dijo: Sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad. Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor; Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo: Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

El diablo fue creado para servir, pero siempre quiso el lugar del creador, y ser servido. Este es el origen de esta y de todas las doctrinas basadas en los rangos jerárquicos. Así que ya podemos saber de dónde es que vienen tantas doctrinas y enseñanzas basadas en lo que se nos ha dicho de “autoridad en la iglesia”.


Dios te bendice!

Entonces al parecer el Protestantismo posee sus raices en dicha herejia,los cuales no se someten a las obligaciones de la ley moral,no importa lo que hagas porque solo la fe te salva,o aspiran convertirse en los representantes de Dios aqui en la tierra

Una descripcion perfecta,quizas una vieja herejia con un "nuevo" rostro

Miniyo
04-07-2007, 17:18
Esta doctrina va de la mano con la «doctrina de Balaam» (también mencionada en Apocalipsis. Y primero debemos saber ¿quiénes eran los nicolaítas? Es obvio que el nombre de “nicolaítas” viene de “Nicolás”.


¿Pero qué eran las obras de los nicolaítas?, no se sabe mucho en concreto sobre ello, porque la Biblia no provee mayor información en cuanto a eso. De manera que esta vez nos limitaremos a citar lo que dice sobre esto uno de los padres apostólicos (Ireneo de Lyon). Ireneo habla que Nicolás, uno de los diáconos (que aparece mencionado en Hechos 6:5), fue un falso creyente, quien posteriormente llegó a apostatar de la fe, creando su propia iglesia sectaria y arrastrando a muchos hermanos.

Debido al respeto que se había ganado en el pasado, se infiltró sin problema en muchas iglesias, para arrastrar a muchos en su error. Al igual que Balaam, Nicolás llevó a muchos de la iglesia a cometer actos de inmoralidad y maldad. Sus seguidores comenzaron a ser llamados así: “los “nicolaítas””, quienes se entregaron a la inmoralidad y asolaron a la iglesia con muchas depravaciones.

Clemente de Alejandría (otro de los padres apostólicos) dice también acerca de ellos, que “los nicolaítas se abandonaron totalmente a los placeres como animales salvajes, llevando una vida de total libertinaje.” Su enseñanza pervirtió la gracia de Dios, y transformó la libertad en libertinaje. Esto en cuanto a “las obras de los nicolaítas.”

Pero si ahora leemos Apocalipsis 2:15, dice ahí: “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco”

Este texto es parte del mensaje de Jesucristo a la iglesia en Pérgamo. Jesucristo reprendió a esta iglesia por soportar en su seno a algunos que no solo hacían las obras de los nicolaítas, sino que la habían transformado en una doctrina. Notemos que las “obras de los nicolaítas” en la iglesia de Efeso, es ahora es “la doctrina de los nicolaítas”, en la iglesia de Pérgamo.

Ahora bien, vemos aquí un progreso en maldad. La doctrina de los nicolaítas tenía que ver principalmente con dos cosas:

Una.- en que se enseñaba que no había problema en que un creyente viviera en inmoralidad, como fornicación, adulterio, homosexualismo, prostitución, robo, mentira, engaño, peleas, etc. Finalmente Dios lo perdonaría.

Los “maestros” de la “doctrina nicolaíta” enseñaban que como ya eran salvos no importaba vivir en el pecado, porque ya habían sido perdonados de todos los pecados. Transformaron la libertad que tenían en Cristo, en licencia para pecar. Y estos pecados o “faltas”, finalmente eran indultados por los obispos, por medio del pago de “perdones” (léase dinero).


También estos “maestros” enseñaban que no importaba que un creyente pecara, porque después podía confesar su pecado ante los obispos de la iglesia, y Dios se había comprometido a perdonarle sin ningún problema. Hoy en día existen muchos maestros entre comillas que sin usar el nombre de nicolaítas, enseñan esta “doctrina de los nicolaítas”, cuando son tolerantes con el pecado en ellos mismos o en los demás. Son lobos vestidos de ovejas que desprecian la santidad de Dios e inducen a los demás a una vida licenciosa.

Todo maestro que no exhorte a los creyentes a vivir en santidad y que él mismo no viva en santidad, es muy semejante a los maestros nicolaítas de antaño.


Dos.- Por otra parte, cuando nuestro Señor Jesucristo caminó entre los hombres, enseñó a sus discípulos a cuidarse de la levadura de los fariseos, a quienes denunció como hipócritas. Esta “levadura” tiene que ver con las doctrinas religiosas de los fariseos y saduceos de aquellos tiempos (Mt.16:12). ¿Es que esto será diferente hoy en día?


Entre ellos (el pueblo común), colocó al sumo sacerdote y a los oficiales del templo junto con los maestros (escribas o profesores) de la sinagoga. El Señor nunca estipuló rangos jerárquicos.


Jesús les declaró que habían corrompido la verdad de Dios, la cual ellos debían predicar, y la habían cambiado por las doctrinas, las enseñanzas y los mandamientos de los hombres. Les dijo que la verdad, tal como originalmente se les había dado, ya no estaba en ellos. Que aquello que ellos enseñaban hacía a los hombres ciegos, y ellos a su vez eran líderes de ciegos, pues hacían a estos tropezar y caer. No en vano les llamó con nombres como: “generación de víboras”, “sepulcros blanqueados”, ciegos guías de ciegos.”


Si pensamos por un momento, una de las cosas por las que estos hombres religiosos odiaban al Señor Jesús, fue precisamente el haberlos ridiculizado ante el pueblo, poniéndolos a la altura de los demás, sin respetar su autoridad y orden jerárquico. Y como veremos más adelante, esto tiene mucho que ver con esta llamada “doctrina de los nicolaítas.”


Por tanto, y como una advertencia a todos aquellos que le seguían (sus discípulos), el Señor les dijo que aquellos hombres no eran más que unos religiosos, que hacían largas oraciones simplemente para figurar, haciendo un espectáculo público, y que, si bien parecían tener un contenido de humildad, lo único que querían era ser vistos por los demás hombres. Evidenció lo que en realidad aquellos hombres deseaban, expuso su verdaderas intenciones, y esta era el ocupar los asientos más importantes en todas las fiestas; los saludos que recibían de los hombres verdaderamente humildes y sinceros, que les aceptaban como “superiores”, y quienes se dirigían a ellos llamándoles: “rabbí, maestro, mi maestro”, etc. etc.


Esto era lo común entre el pueblo, estos “rabbis” religiosos tenían cautivo al pueblo ante su real y majestuosa “autoridad” espiritual. El pueblo creía que en realidad ellos eran seres superiores. Pero el Señor Jesús vino y les puso en claro: (Mateo 23:8) ”Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos. 9 Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. 10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. 11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.”


Por eso muchos al oírle hablar decían: “Duras palabras son estas. ¿Quién podrá hacerlas?” ¿Cómo no iban a ser duras, e iban a poder hacerlas, si vivían amenazados y atemorizados por estos hombres? El caso es que aquí el Señor nos la puso bien en claro, y por una parte nos dijo que nunca permitamos a los hombres (hermanos en Cristo), quienes componen la Iglesia de Dios junto a nosotros, que por ningún motivo nos llamen “maestro”, pues uno solo es el Maestro, el Cristo. Y por otra parte nos dijo que nosotros a nadie debemos llamar “maestro”, pues el maestro es él (Mt. 23:1-13).


El Señor Jesús les acusó de ser hipócritas, aspirantes de llegar a ser dirigentes de las congregaciones. Les llamó ladrones y salteadores, que buscan apoderarse del rebaño para explotarlo (Jn. 10:1-18). Trágicamente estas condiciones tal como las describió el Señor Jesús, existen hoy día en las diversas iglesias.


Es cierto que debe haber un orden en la iglesia, y el cuerpo de Cristo se desempeña con funciones distintas. Esta es la manera en que la iglesia es edificada, por medio de estos llamados cinco ministerios. Dios aprueba el honor que ha de darse a sus siervos. Pero de eso a que ellos estén por encima de la grey, es un engaño basado en esta doctrina de los nicolaítas.


Los "maestros ciegos" que se auto proclaman “ungidos” dirán, pero no harán. En cambio un siervo de Dios verdaderamente ungido por el Espíritu Santo, dirá y hará, y así será un ejemplo para el rebaño, a quién el pueblo amará y le tendrá en alta estima, por su obra y amor que refleja en su vida, y porque en su corazón nunca deseará enseñorearse sobre la herencia de su maestro.


Así que básicamente esto predica la doctrina de los Nicolaítas, cuyos “maestros” aspiran el lugar que solo corresponde al Buen Pastor. La aspiración de parte de algunos hombres, de convertirse en “señores” de la iglesia de Dios, buscando ocupar un lugar de jerarquía que el Señor nunca les designo, y es esto exactamente lo que Dios aborrece, y por eso se lo dice a su iglesia con tanta solemnidad. De entrada ya esto sería motivo suficiente para derribar de tajo tantas y tantas doctrinas basadas en la llamada autoridad eclesial.


Por otra parte (en todo el N.T) , un mensaje claro es que la iglesia es el templo del Espíritu Santo. la iglesia es el tabernáculo de Dios entre los hombres (Apo. 21:3). Y dios no habita en templos hechos por hombres (Hch 7:48, 17:24, Apo. 21:22). Y esta doctrina enfatizaba en la necesidad de un templo y un altar en donde se adorara a Dios. Violando así, abiertamente la palabra de Dios.


Es muy interesante ver que el apóstol Pablo la mayoría de veces que predicaba, lo hacía al aire libre. Le gustaba hacerlo en la playa. De hecho su último sermón a los hermanos de Mileto fue en la playa, antes de zarpar (Hch 20:17-38). El sabía quién era el templo del Espíritu, en donde moraba la presencia de Dios. Y sin embargo los nicolaítas, por su parte, terminaron adorando sus “hermosos” templos, predicando sus doctrinas en sus púlpitos y altares llenos de lujos.


Algo muy interesante es que el solo nombre de “Nicolaitas” ya nos dice mucho. Veamos: Nicolaitas es una palabra compuesta de otras dos palabras griegas.
a) La primera es "Nikos". Esta palabra significa: “conquista, victoria, triunfo, los conquistados”, y por extensión cualquier dominio sobre el vencido. Hay palabras, por ejemplo, como “Nicopolis” que significa "ciudad conquistada" (de “nico” = conquista, y de "polis" = ciudad). Otro sería "Andrónicos". "Andros" significa hombre, por tanto esto significa: “hombre de conquista.”

b) El segundo término usado en Nicolaitas es la palabra "laos" (“Niko-laos”), cuyo significado es "pueblo".

Nicolás es una contracción de Nikolaos cuyo significado es "victorioso sobre el pueblo".


Así que este nombre, Nikolaos (o Nicolás, Hch. 6:5), significa: “el que conquista, el que domina, o el que es victorioso sobre el pueblo”, que, como dijimos, en sí misma ya nos dice mucho. Por tanto la doctrina de los nicolaítas, como hemos dicho, pregona que ellos son los que están por encima del pueblo (los victoriosos).

Curiosamente, y utilizando los términos eclesiásticos, una definición de esta doctrina hoy en día, sería: "que los que están en autoridad en la iglesia han ganado una victoria triunfal o de conquista sobre los laicos (el pueblo)". En otras palabras, que los de mando superior en la iglesia, han sometido bajo su mandato a los hombres de abajo. Y esto es exactamente la “doctrina de los Nicolaitas” moderna, la cual Dios aborrece.


En el momento que establecemos rangos o clases, automáticamente estamos estableciendo diferencias y en esas diferencias unos estarán situados en los escaños superiores y otros estarán en los inferiores. Habrá miembros superiores y miembros inferiores. ¿Es acaso eso lo que Cristo predicó?


¿Es que acaso entonces esta doctrina de los nicolaítas se sigue predicando hoy en día? Creo que cada quien debe responder a esta pregunta, pues debemos reconocer que durante años habíamos sido adoctrinados por esta doctrina, y era lo “normal” para nosotros.

¿Y cuál ha de ser nuestra actitud para combatir esta doctrina? Simplemente imitar la actitud de servicio de Cristo. ¡Esa ha de ser nuestra actitud!


Mateo 20:25: “Entonces Jesús llamándolos, dijo: Sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad. Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor; Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo: Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

El diablo fue creado para servir, pero siempre quiso el lugar del creador, y ser servido. Este es el origen de esta y de todas las doctrinas basadas en los rangos jerárquicos. Así que ya podemos saber de dónde es que vienen tantas doctrinas y enseñanzas basadas en lo que se nos ha dicho de “autoridad en la iglesia”.


Dios te bendice!


----------------------------------------------

Muy buena aportacion y los que no sepan ver la autenticidad del mensaje del evangelio es porque no son seguidores de Cristo, sino de idolos.

Que Dios les bendiga a todos

Paz

El Lazarillo
04-07-2007, 17:40
----------------------------------------------

Muy buena aportacion y los que no sepan ver la autenticidad del mensaje del evangelio es porque no son seguidores de Cristo, sino de idolos.

Que Dios les bendiga a todos

Paz


Fiel reflejo