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Versión completa : ¿Que es la Iglesia? ¿Quienes la Conforman?



Ralph
09-01-2001, 15:15
Bendiciones para todos...

Conversando con varios amigos y hermanos sobre asuntos espirituales, me han hecho varias preguntas las cuales contesté con bases bíblicas, por supuesto. A cada uno de ellos lo dirigi hacia esta dirección para que vean los comentarios que aquí se hacen, y sobre todo, LAS BASES UTILIZADAS PARA SUSTENTAR TUS ARGUMENTOS.

Ellos se han querido mantener como silentes en el foro, y me pidieron que hiciera esta pregunta, para establecer su respectivo debate sobre ella.

La mayoria de estos amigos son catolicos y quieren oir sus argumentos.

Bendiciones...

PD. Muy Importante.
Me dicen que tienen el corazon abierto y dispuesto a sus respuestas.

Maripaz
10-01-2001, 00:14
Esta es la definición y los textos bíblicos al respecto reflejados en el Diccionario Biblico Caribe. Es conveniente leer los textos bíblicos para comprobar las afirmaciones que se hacen.



IGLESIA

Etimología
Jesús se refirió solo en dos ocasiones a la iglesia (Mt 16.18; 18.17). En contraste, la expresión ® Reino de Dios aparece un centenar de veces en los Sinópticos. La palabra iglesia se deriva del sustantivo griego ekklesé?a (de ek-kaleo que significa llamar fuera), una asamblea pública, generalmente de orden político (de polis que significa ciudad), convocada por un heraldo oficial. Así se traduce en la LXX la palabra hebrea qajal que designa la congregación de Israel, una nueva comunidad teocrática convocada desde el cautiverio para adorar y servir a Jehová y demostrar su señorío en medio de los pueblos (Nm 10.7; Dt 31.30; 1 R 8.14; 1 Cr 13.2, 4; Sal 22.22; cf. Hch 7.38).

Esencia Y Forma
La identidad de la iglesia en el Nuevo Testamento es paradójica. La iglesia es al mismo tiempo un movimiento histórico (realidad particular) y un testimonio a la humanidad (realidad universal). A la vez santa y pecadora, se mantiene en tensión dinámica entre su realidad histórica y la anticipación escatológica, entre experiencia y fe, esperanza y experiencia, forma y esencia, presencia y señal del Reino. Sin embargo, estas tensiones no se pueden divorciar del ámbito más amplio de la misión de Dios en el mundo, ni de los diversos contextos históricos culturales en que la iglesia se desenvuelve en el Nuevo Testamento y a lo largo de su historia. En el Nuevo Testamento, en singular, iglesia se refiere a alguna congregación local y específica (Hch 11.22; 13.1), pero a veces también a varias congregaciones (Gl 1.13; Hch 9.31), aunque hay poca distinción entre el singular y el plural (cf. 1 Co 10.32; 11.16; Gl 1.13, 22), como tampoco se debe separar las varias dimensiones de la iglesia. En situaciones de hostilidad, las iglesias van perdiendo su identidad como asambleas del pueblo en su sentido más amplio. El término iglesia puede referirse a la comunidad o comunidades que se reúnen en un hogar (Ro 16.5; Flm 2), una ciudad (Hch 8.1; 1 Co 1.2) o en una provincia (1 Co 16.19; 1 Ts 2.14). A menudo en las Epístolas de Pablo iglesia designa el cuerpo de Cristo, la totalidad del discipulado, la comunidad universal de los creyentes, a lo largo de la historia. Este es el tema de Efesios, donde Pablo señala el eterno propósito redentor de Dios realizado en la iglesia en la que participan tanto gentiles como judíos. En muchos pasajes hay una nota de finalidad; la iglesia comprende el pueblo escatológico de Dios convocado para participar en la nueva edad que en Cristo inauguró.
Como instrumento de la gloria divina, la iglesia hereda todas las promesas, participa en la guerra contra Satanás y es arras de la vida eterna (Col 1.21–27; Heb 12.22–24; Ap 1.20). A la naturaleza de esta comunidad la condicionan los atributos de Jesucristo que la convoca.

En la historia primitiva de la iglesia, los creyentes usaban estas catacumbas subterráneas como lugares de reunión así como de sepulcros.


Vocación
Diversidad en unidad (Ef 4.1–6)
Esta se deriva de su vida común en Cristo, donde media el mismo Espíritu Santo. Se expresa en la coordinación de los diversos ® Dones y servicios de la iglesia cuyo fin es «perfeccionar a los santos para la obra del ministerio» y la edificación del ® Cuerpo de Cristo (Ef 4.12). Porque está basada en Cristo mismo y en la voluntad soberana de Dios, esta relación es un hecho que ningún miembro del cuerpo por sí solo puede establecer o bien disolver (cf. 1 Co 12.15, 16, 21).

Santidad (Ef 4.17ss; 5.25–27)
Pablo con frecuencia llama ® Santos a los cristianos (Ef 1.1; Flp 1.1, etc.), porque han sido redimidos por Cristo y caminan hacia la plenitud e imagen de Cristo (Ef 4.13).

Autoridad (Mt 16.18, 19)
Al estar sujeta a Cristo y al Espíritu Santo, la iglesia recibe la autoridad para proclamar el evangelio (Mt 28.18–20; Hch 2.14), celebrar los sacramentos u ordenanzas (Hch 2.41s; 1 Co 11.17–34), exponer la verdad (Hch 15.28), denunciar el pecado (Hch 5.1–11), confrontar los poderes malignos, ® Dolencias, ® Demonios, ® Principados, ® Potestades, opresión (Hch 3.1–11; 16.16–18; Gl 4.8–11; Col 2.15–23), levantar a los caídos (Col 3.12; 1 P 3.8) y disciplinar a los errados (Mt 18.15–18; 1 Co 6.16).

Fe
En respuesta a la confesión de fe del apóstol Pedro, Cristo prometió establecer su Iglesia (Mt 16.18), la cual es, ante todo, la congregación de los creyentes o fieles. «Los que creyeron» o «los creyentes» son expresiones sinónimas que se refieren a la comunidad (Hch 2.44; 4.32; 5.14; 1 Ti 4.12). Esta fe se expresa en el bautismo (Hch 2.41; 8.12, 36; Ro 6.4; 1 Co 12.13).

Compañerismo
Si cada creyente está unido vitalmente con Cristo, se sigue que los creyentes se relacionan en forma vital unos con otros (Ro 12.5; 1 Co 12.12). La koinoné?a y comunidad de bienes de Hechos (2.44; 4.32) se fue reduciendo al compañerismo del ministerio (2 Co 8.4). La máxima expresión de la koinoné?a (compañerismo) era la ® Cena del Señor.
Por lo visto no le plugo ni a Cristo, su fundador, ni al Espíritu Santo, su paracleto, proporcionar a la iglesia alguna forma explícita o rígida de gobierno u organización universal que fuera aplicable a todo caso. En Hechos se distingue entre el ministerio de la palabra y el ministerio de las mesas (2.44; 4.32). Pablo reconoció y explicó esta distinción como la posesión de diversos ® Dones y la ejecución de varios ministerios (profecía, evangelización, enseñanza, servicio, administración, etc.) que aparecen en respuesta a desafíos históricos particulares (Hch 6.2, 4; Ro 12.6–8; 1 Co 12.28; Ef 4.11–13). Sin embargo, ni Pablo ni los demás apóstoles dejaron una pauta clara o rígida para la estructura gubernamental de la iglesia. Se prefirió más bien destacar su carácter dinámico y sobrenatural.
A lo largo de la historia la iglesia ha asumido una gran variedad de formas y prácticas en respuesta a los desafíos de la ® Misión dentro de diversas culturas y contextos sociales. Cuando la iglesia se acomoda a su forma de ser y se cierra dentro de un determinado patrón social o molde cultural, surgen movimientos de renovación eclesial que cuestionan el statu quo y convocan al pueblo de Dios a sumarse otra vez a la misión del Reino.

Misión
La iglesia está en el mundo, por decirlo así, para hacer las veces de Cristo, extendiendo su ® Encarnación y su ministerio en este mundo hasta que Él venga a arrebatarla en su Segunda Venida. La simple presencia de la iglesia, en la cual mora el Espíritu Santo (2 Co 6.16), refrena el mal en el mundo, a la vez que da testimonio de la justicia y el amor de Dios. Su misión es predicar el evangelio de Cristo en toda su plenitud y con todas sus implicaciones personales y sociales (Mt 28.18–20; Hch 1.8), reflejando así la vida de Cristo y el Reino de Dios.

Realidad histórica
Más que una doctrina precisa, el concepto de iglesia es una galería de casi cien figuras retóricas, cada cual con su aporte a la totalidad (por ejemplo, ® Pueblo de Dios, Reino de Dios, cuerpo de Cristo, nueva humanidad, siervos, sacerdotes, familia, hijos de Dios, hermanos, esposa, casa, templo, Jerusalén, éxodo, viña, primicias, rebaño, Adán, etc.). En diferentes contextos históricos, la iglesia ha enfatizado una o más de estas figuras respondiendo creativamente a los desafíos y a las amenazas del peligro de reducir su esencia a formas muy limitadas.

Bibliografía:
Hans Küng, La iglesia. Jürgen Moltmann, La iglesia en el poder del Espíritu. Juan Luis Segundo, La comunidad llamada iglesia.


(Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.)

Juan_Manuel
10-01-2001, 20:06
La Iglesia:
Sacramento de comunión y reconciliación
(comentarios sobre la eclesiología de la Contitución "Lumen Gentium", del Concilio Ecuménico Vaticano II)

1 Sacramento
2 De comunión
3 Y de reconciliación


Una perspectiva especial de la Constitución se puede descubrir en el horizonte de sacramento de comunión y reconciliación.

1 Sacramento

Ya desde el primer número de la Lumen gentium, como hemos mencionado, la Iglesia es presentada como un sacramento. En ese pasaje que hace como de clave de aproximación a toda la Constitución, se dice:
«La Iglesia es en Cristo como un sacramento o signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano»[58].

Los Padres conciliares al presentar a la Iglesia como sacramento retoman un concepto de honda raíz patrística que está en perfecta consonancia con la Revelación[59].

El tema había reaparecido en los años previos al Concilio Vaticano II.

Es conocido, por ejemplo, el pasaje de la memorable obra de Henri de Lubac, Meditación sobre la Iglesia, sobre el particular:
«La Iglesia es un misterio, lo cual equivale a decir que es también un sacramento.
Además de ser "la depositaria total de los sacramentos cristianos", ella misma es el gran sacramento que contiene y vivifica a todos los demás.
Ella es en el mundo el sacramento de Jesucristo, de igual manera que el mismo Jesucristo es para nosotros, en su humanidad, el sacramento de Dios»[60].

Cuando se afirma la dimensión sacramental en relación a la Iglesia, se afirma siempre en relación al Señor Jesús, «sacramento fundamental»[61], a quien está referida.

Su humanidad es el signo visible de la gracia que salva --puesto que es la «imagen del Dios invisible»[62]--, y es también el medio mediante el cual alcanzamos la justificación de nuestros pecados y fuimos reconciliados con el Padre[63].

En la Iglesia el Señor Jesús prolonga su presencia y sigue obrando la reconciliación de manera real.
Es a partir de esta realidad que se asimila analógicamente la Iglesia al misterio de la encarnación.
Así como el Señor Jesús es el sacramento del Padre, la Iglesia es análogamente el sacramento de Cristo, signo e instrumento de salvación para la humanidad[64].


10.2 De comunión

La carta Communionis notio[65] ha puesto de manifiesto la enorme importancia que tiene el concepto de comunión para una visión adecuada de la Iglesia.
«La eclesiología de comunión es una idea central y fundamental en los documentos del Concilio»[66]. Esto es especialmente notorio en la Lumen gentium en diversos pasajes[67].

Por un lado, este concepto permite expresar tanto la dimensión vertical --comunión con Dios-- como la dimensión horizontal --comunión con los hermanos--.
Es un concepto que se expresa en figura cruciforme, vertical y horizontal. Es una comunión que tiene su origen y sustento en Dios mismo, que es alimentada en la Eucaristía, que se hace visible en la vida cotidiana de los seres humanos, y es no sólo de orden moral, sino ontológica y sobrenatural.

Como señala la carta Communionis notio: «el concepto de comunión debe ser capaz de expresar también la naturaleza sacramental de la Iglesia mientras "caminamos lejos del Señor", así como la peculiar unidad que hace a los fieles ser miembros de un mismo Cuerpo, el Cuerpo místico de Cristo, una comunidad orgánicamente estructurada, "un pueblo reunido por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo", dotado también de los medios adecuados para la unión visible y social»[68].

10.3 Y de reconciliación

Venimos considerando cómo la Iglesia es signo e instrumento de la unión con Dios y al hacerlo se está afirmando que es sacramento de salvación.
Pues, qué otra cosa es la salvación que la unión con Dios y la participación de su vida divina.
La plenitud de la existencia del ser humano se alcanza con la recuperación de la comunión perdida con Dios. Esta comunión es obtenida a través de la reconciliación que nos trajo el Señor Jesús y que seguimos alcanzando a través de la Iglesia[69].
Ella misma nos impulsa a ser testigos de la reconciliación, buscando anunciar y testimoniar el don recibido, compartirlo y vivir coherentemente como miembros de la Iglesia, recordando que «ninguna actividad humana, ni siquiera en los asuntos temporales, puede sustraerse a la soberanía de Dios»[70].

A su vez la Iglesia es también sacramento de unidad entre los seres humanos.

Puesto esto después de la unidad con Dios, queda claro que en el Señor el género humano alcanza su unidad, más perfecta que la mera unidad de especie. Queda así también de manifiesto la fuerza del dinamismo reconciliador que nos ha traído el Señor Jesús, que abre el camino para rehacer la comunión desde su sentido más pleno, con todos los seres humanos. Así lo explicita la misma Constitución al desarrollar la figura del campo de Dios donde crece el antiguo olivo, lugar permanente de reconciliación[71].

Como es fácil percibir, los conceptos de comunión y de reconciliación se suponen mutuamente.
El paso previo para alcanzar la comunión es recomponer las rupturas.
El Sínodo extraordinario sobre el Concilio Vaticano II en su Relación final --instrumento clave para comprender las enseñanzas conciliares-- los asocia explícitamente en relación a la dimensión sacramental de la Iglesia:
«la Iglesia es como un sacramento, es decir, signo e instrumento de la comunión con Dios y también de la comunión y reconciliación de los hombres entre sí»[72].

Y en otro pasaje afirma también:
«la Iglesia en cuanto una y única es como sacramento, es decir, signo e instrumento de la unidad, de la reconciliación, de la paz entre los hombres, las naciones, las clases y las razas»[73].

El Papa Juan Pablo II dice que en el Cuerpo de Cristo «debe realizarse en plenitud la reconciliación y la comunión»[74].

Tanto Pablo VI[75], como Juan Pablo II[76] han profundizado sobre la dimensión sacramental de la Iglesia uniendo sus aspectos de comunión y reconciliación.
También el documento de Santo Domingo ha puesto en un lugar central de su desarrollo eclesiológico el concepto de sacramento destacando sus dimensiones de comunión y reconciliación.

Así, pues, los ricos conceptos de sacramentalidad, comunión y reconciliación son como antorchas fulgurantes que nos ayudan a profundizar en el misterio de la Iglesia y tomar conciencia de sus alcances.

[58]Lumen gentium, 1.

[59]El Catecismo de la Iglesia Católica precisa el sentido del término sacramento de la siguiente manera: «La palabra griega "mysterion" ha sido traducida en latín por dos términos: "mysterium" y "sacramentum".

En la interpretación posterior, el término sacramentum expresa mejor el signo visible de la realidad oculta de la salvación, indicada por el término mysterium.

En este sentido, Cristo es Él mismo el Misterio de salvación: Non est enim aliud Dei mysterium, nisi Christus ("No hay otro misterio de Dios fuera de Cristo", San Agustín, ep. 187, 34).

La obra salvífica de su humanidad santa y santificante es el sacramento de la salvación que se manifiesta y actúa en los sacramentos de la Iglesia (que las Iglesias de Oriente llaman también "los santos Misterios").

Los siete sacramentos son los signos y los instrumentos mediante los cuales el Espíritu Santo distribuye la gracia de Cristo, que es la Cabeza, en la Iglesia que es su Cuerpo.
La Iglesia contiene por tanto y comunica la gracia invisible que ella significa. En este sentido analógico ella es llamada "sacramento"» (Catecismo de la Iglesia Católica, 774).

[60] Henri de Lubac, Meditación sobre la Iglesia, Encuentro, Madrid 1980, p. 163. Ver en línea semejante Lumen gentium, 8. Se puede ver también la obra de Otto Semmelroth, anterior al Concilio: La Iglesia como sacramento original, Dinor, San Sebastián 1963.

[61] Como señala G. Philips: «sólo Cristo es el sacramento fundamental; la Iglesia no lo es sino como asociada» (G. Philips, La Iglesia y su misterio en el Concilio Vaticano II, ob. cit., t. I, p. 93).

[62]Col 1,15. Ver también Jn 14,9.

[63]Ver Rom 8,17 y 2Cor 5,18-21.

[64]Al hablar de sacramento se tiene en mente el concepto tradicional de sacramento como signo eficaz de gracia instituido por Cristo, pero de manera análoga --ni unívoca, ni equívoca--. Por eso en el primer numeral de la Lumen gentium, en el trascendental pasaje donde se presenta a la Iglesia como sacramento, signo e instrumento, se añade un cuidadoso como --veluti en el latín original-- para indicar que no se trata unívocamente de un sacramento sino que se está utilizando una analogía para expresar el carácter de signo e instrumento que es la Iglesia. Es muy ilustrativa la opinión del Cardenal Ratzinger sobre el particular: «Podríamos decir que los siete sacramentos no son ni posibles ni concebibles sin el sacramento uno de la Iglesia. Sólo son inteligibles como realizaciones concretas de lo que la Iglesia es en cuanto tal y totalmente. La Iglesia es el sacramento en los sacramentos; los sacramentos son modos de realizarse la sacramentalidad de la Iglesia. La Iglesia y los sacramentos se interpretan mutuamente» (Teoría de los principios teológicos, ob. cit., p. 54).

[65]«El concepto de comunión (koinonía), ya puesto de relieve en los textos del Concilio Vaticano II, es muy adecuado para expresar el núcleo profundo del misterio de la Iglesia y, ciertamente, puede ser una clave de lectura para una renovada eclesiología católica» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Communionis notio, 28/5/1992, 1).

[66]Sínodo extraordinario de 1985, Relación final, II, C, 1.

[67]Ver Lumen gentium, 4. Ver también los nn. 8, 13, 14, 15, 18, 21, 24, 25.

[68]Congregación para la Doctrina de la Fe, Communionis notio, 28/5/1992, 3.

[69]«La misión de Cristo y del Espíritu Santo se realiza en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo. Esta misión conjunta asocia desde ahora a los fieles de Cristo en su Comunión con el Padre en el Espíritu Santo: el Espíritu Santo prepara a los hombres, los previene por su gracia, para atraerlos hacia Cristo. Les manifiesta al Señor resucitado, les recuerda su palabra y abre su mente para entender su Muerte y su Resurrección. Les hace presente el Misterio de Cristo, sobre todo en la Eucaristía para reconciliarlos, para conducirlos a la Comunión con Dios, para que den "mucho fruto" (Jn 15,5.8.16)» (Catecismo de la Iglesia Católica, 737).

[70]Lumen gentium, 36.

[71]Ver Lumen gentium, 6c.

[72]Sínodo extraordinario de 1985, Relación final, II, A, 2.

[73]Allí mismo, II, C, 2.

[74]S.S. Juan Pablo II, Ut unum sint, 6.

[75]Ver S.S. Pablo VI, La reconciliación dentro de la Iglesia, 8/12/1974.

[76]Ver S.S. Juan Pablo II, Reconciliatio et paenitentia. Se puede ver también: Reconciliación. Magisterio de Juan Pablo II para América Latina, Vida y Espiritualidad, Lima 1992.

Juan 8:32
10-01-2001, 20:49
Hola Ralph
Paz de Dios en tu vida

Como verás, ya tenemos 2 aportes:

El de Maripaz (Cristiana Evangélica) y el de Juan_Manuel (Católico)


Atendiendo a tu punto de interés: "LAS BASES UTILIZADAS PARA SUSTENTAR LOS ARGUMENTOS", notamos una marcada diferencia en las fuentes:

La de Maripaz está basada en la Palabra de Dios, La Biblia.

La de Juan_Manuel, en palabras de hombres.

Detalle para tener en cuenta.
Bendiciones en Cristo



------------------
Daniel
(Juan 8:32) <:><

Juan_Manuel
10-01-2001, 21:02
Sí, los que escribieron la "Lumen Gentium" son hombres...

Pero Daniel "olvida" que no eran cualquier clase de hombres ...

Porque un Concilio Ecuménico es la reunión de todos los Obispos de la Iglesia Universal, que unidos al Papa, ejercen el carisma de enseñanza que el Espíritu Santo les ha conferido, como legítimos Pastores y Maestros de la Iglesia, e intérpretes infalibles de la Revelación Divina.

Además , todo el Magisterio Conciliar está principalmente basado en la Palabra de Dios, tal como se puede apreciar al leer desprejuiciadamente los documentos, por sus abundantísimas citas bíblicas y de los Padres de la Iglesia.

haaz
10-01-2001, 21:51
Claro, lo mismo dicen los mormones y los TJs, sus "generadores de doctrinas" no son cualesquiera hombres, también según sus propios escritos son hombres especiales que pueden hacerlo!!!! Si las sectas son iguales en la escencia!!!!! Si les pides citas, ellos también tienen sus citas creadas por ellos mismos, igual que la que citaste arriba

Juan 8:32
10-01-2001, 22:00
Hola Juan_Manuel
Paz de Dios en tu vida
Gusto en saludarte

Juan_Manuel. No solo tu escrito se basa en dichos de hombres, sino también tu último comentario.

<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>Has dicho:
Porque un Concilio Ecuménico es la reunión de todos los Obispos de la Iglesia Universal, que unidos al Papa, ejercen el carisma de enseñanza que el Espíritu Santo les ha conferido, como legítimos Pastores y Maestros de la Iglesia, e intérpretes infalibles de la Revelación Divina.
[/quote]

La Palabra de Dios, La Biblia, no dice eso. Es mas, dice lo contrario en 2ª Pedro 1:19

Escrito está:
"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2ª Pedro 1:19-21)

El apóstol Pedro claramente dice que nadie puede interpretar la Palabra de Dios en forma privada, para luego "forzar" a que se entienda y acepte de esa manera. Sino que es el Espíritu Santo, el mismo que inspiró a los escritores, quien hará de intérprete a cada corazón de cada lector que lea los Textos Sagrados, buscando la verdad de Dios.

Justamente es lo contrario a lo decretado por el Magisterio de Obispos, definido en el Catecismo de la Iglesia Católica Nº 85 y 88

"El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo, es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma" CIC 85

"El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación Divina, o también cuando propone de manera definitiva verdades que tienen con ellas un vínculo necesario." CIC 88

Escrito está:
"donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad." (2ª Corintios 3:17)

"Conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres" (Juan 8:32)


<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>Juan_Manuel, sa dicho:
Además , todo el Magisterio Conciliar está principalmente basado en la Palabra de Dios, tal como se puede apreciar al leer desprejuiciadamente los documentos, por sus abundantísimas citas bíblicas y de los Padres de la Iglesia.
[/quote]

Los dichos de los Padres de la iglesia (Escritos Patrísticos) no son Palabra de Dios...
Si quitamos del Magisterio Conciliar todo lo basado en escritos Patrísticos.. ¿Cuánto queda?


<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>Juan_Manuel dijo:
Sí, los que escribieron la "Lumen Gentium" son hombres...
[/quote]

Considero oportuna y acertada tu opinión...
Bendiciones en Cristo



------------------
Daniel
(Juan 8:32) &lt;:&gt;&lt;

Juan_Manuel
10-01-2001, 22:02
Los mormones, o Testigos de Jehova,
son realmente sectas, desprendidas de otras sectas de raíz protestante, no hace más de 150 años.

En cambio, la Iglesia Católica Apostólica Romana, es la Iglesia de Cristo, atestiguadad en una sucesión ininterrumpida de Obispos y Papas que se remonta a 2000 años, desde Pentecostés hasta hoy.

Realmente es una muy grosera comparación la que hiciste, haaz, desde todo punto de vista.

<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>"Yo no creería en la autoridad de las Sagradas Escrituras,
si no la avalase la Iglesia Católica."

Frase de San Agustín,
Obispo de Hipona y Padre de la Iglesia.
[/quote]

Maripaz
10-01-2001, 22:07
<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>Originalmente enviado por Juan_Manuel:
Los mormones, o Testigos de Jehova,
son realmente sectas, desprendidas de otras sectas de raíz protestante, no hace más de 150 años.

En cambio, la Iglesia Católica Apostólica Romana, es la Iglesia de Cristo, atestiguadad en una sucesión ininterrumpida de Obispos y Papas que se remonta a 2000 años, desde Pentecostés hasta hoy.

Realmente es una muy grosera comparación la que hiciste, haaz, desde todo punto de vista.


"Yo no creería en la autoridad de las Sagradas Escrituras,
si no la avalase la Iglesia Católica."

Frase de San Agustín,
Obispo de Hipona y Padre de la Iglesia.
[/QUOTE]

Hans Küng, profesor de Teología en la univ4ersidad de Tubingen, que iba a ser declarado por el Papa Juan XXIII, Consejero oficial del Concilio Vaticano II, y al que Juan Pablo II declaró “non grato” en 1979, pues varió su concepción del romanismo, escribió en su libro “El cristianismo, esencia e historia” de Ed. Trotta (editorial católica, el cual sería muy bueno que todos leyeran y consultaran), con respecto de la primacía de la iglesia de Roma:

“En los primeros siglos no se puede hablar de un primado de derecho –incluso de una posición de preeminencia basada en la Biblia- de la comunidad romana o incluso del obispo romano. En el principio de la comunidad romana, lo escuchamos en conexión con la llamada “Carta de Clemente”, era evidente que no existía un episcopado monárquico. Sobre los obispos romanos de los dos primeros siglos casi lo único que sabemos son los nombres. Pero como primera fecha segura de la historia papal es considerado en la historiología el año 222 (comienzo del pontificado de Urbano I). La primera colección de biografías de papas (Liber Pontificalis), que elabora tradiciones anteriores, fue redactada tal vez después del año 500.
De la originaria modestia romana da testimonio lo siguiente: la hoy tan central para los obispos promesa a Pedro tomada del evangelio de Mateo-“Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”(16,18s)- que con enormes letras negras sobre fondo dorado adorna ahora la basílica de San Pedro, no aparece ni una sola vez en la totalidad de su texto en toda la literatura cristiana de los primeros siglos; salvo en un texto de Tertuliano, que cita el pasaje, pero no refiriéndose a Roma, sino a Pedro.
Sólo a mediados del siglo III se apoya un obispo romano llamado Esteban en la promesa hecha a Pedro en la disputa con otras iglesias acerca de la tradición mejor. Él no tiene reparo ahí en denostar a Cipriano, el metropolitano más importante de Africa, y tratarlo de pseudoapóstol y pseudocristiano. Pero sólo bastante después del giro constantiniano, sólo a partir de la segunda mitad del siglo IV se utilizará Mateo 16,18s (en especial por los obispos Dámaso y León) para apoyar una pretensión romana de autoridad y de dirección. Pero la cristiandad oriental nunca dio por buena la instrumentalización del pasaje de Pedro. Porque toda la exégesis oriental ve en Mateo 16,18 hasta el siglo VIII y más allá solo la personal confesión de fe de Pedro y un poder de perdonar pecados(“Atar y desatar&#8221 http://www.forocristiano.com/wink.gif dado en Mateo 18,18 también a los otros apóstoles. Desde luego que no piensan en una autoridad de Pedro en un sentido jurídico; y menos aún en un primado en cuestiones de jurisdicción ejercido precisamente mediante un sucesor de Pedro en Roma. ¿Cabe, pues, construir sobre la figura de Pedro una posición institucional de Poder en Roma?”

Cita literal de Hans Küng de su libro”El Cristianismo, esencia e historia·”, pgs 320-321


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Extraído integramente de “El cristianismo, esencia e historia” de Hans Küng, Ed. Trotta. Pag. 323

ROMA SE APLICA A SI MISMA LA NEOTESTAMENTARIA PROMESA A PEDRO


Es Dámaso (366-384) el que utiliza por primera vez Mateo 16,18 para fundamentar las pretensiones romanas de poder y, al mismo tiempo, las interpreta de forma jurídica. El trasfondo: en su tumultuosa elección contra Ursino, 137 personas perdieron la vida en la Iglesia. Él debe su entronización al prefecto de la ciudad de Roma, y es acusado bajo un nuevo prefecto de la ciudad de instigar al asesinato; sólo la intervención de amigos ricos ante el emperador le salva de ser condenado. Este obispo romano hambriento de poder, anfitrión principesco y llamado “adulador de los oidos de las damas”, tiene todos los motivos para fortalecer su débil autoridad política y moral, mediante una novedosa acentuación de la dignidad de su cargo como sucesor de Pedro. Al referirse a la Iglesia romana, él utiliza siempre, y sólo, la expresión “Sede apostólica”(sedes apostolica) y esgrime con ello para la iglesia romana la pretensión de un rango superior al de las restantes iglesias, basada en una posición de monopolio de la Iglesia de Roma supuestamente dada por Dios a través de Pedro y Pablo. Por eso, no es de extrañar que Dámaso hiciese ornamentar las tumbas e iglesias de Pedro y Pablo así como las de los obispos y mártires romanos y adornarlas con bellas y encomiásticas inscripciones latinas. Todo ello para poner en claro que la verdadera Roma es ahora la Roma cristiana. Y en esa política se inserta también el encargo dado a Jerónimo, erudito del norte de Italia, para que haga una versión latina de la Biblia, moderna y fácilmente inteligible(en vez de la viejo-latina “Itala” o “Vetus Latina&#8221 http://www.forocristiano.com/wink.gif. Ella traduce con toda naturalidad muchas expresiones, sobre todo veterotestamentarias, mediante otras del derecho romano, y se convierte más tarde en la “Vulgata”, normativa tanto en lo eclesiástico-teológico como en lo litúrgico-jurídico. ¿Cuál es la aportación de Dámaso, que, como todos los demás obispos romanos del siglo IV, trata de atraerse la simpatía de la alta sociedad romana que añora la gran Roma pagana?. Tal vez pueda ser su aportación, como dice con sensatez Henry Chadwick, “que él fusiona el orgullo imperial y civil veterorromano con el cristianismo”. Quien quiera escribir una historia de la mentalidad de la Curia romana debería empezar por ahí.

Maripaz
10-01-2001, 22:10
Aunque es algo extenso, por su extremo interés , recomiendo su lectura detallada por todas aquellas personas que aman a Dios sobre todas las cosas y que buscan la verdad más allá de las simples apariencias.

Una gran falsificación a favor de Roma(Del libro “El cristianismo, esencia e historia” H.Küng, autor católico y teólogo de renombre.)

Cuando no habían pasado aún cien años desde la fundamentación del Estado eclesiástico fue el papa Nicolás I (858-867) el que, favorecido por el desmoronamiento de los carolingios, en plena conciencia del cargo petrino, osó por primera vez poner bajo anatema (exclusión de la Iglesia) la desobediencia de una decisión doctrinal o papal. Porque para este papa, el papado constituye la base querida por Dios para el orden social y estatal. Así, quiere traducir a la práctica la teoría petrina. Así, pretende acosar a la hasta entonces habitual autoadministración de las Iglesias regionales a favor de una administración central romana. Muy consciente de su plenitud de poder dada supuestamente por Cristo, trata a obispos, arzobispos y patriarcas, así como a reyes y a emperadores, como si fueran sus receptores de órdenes, y ante un difícil asunto matrimonial amenaza de forma inesperada al rey franco con la excomunión y depone a los poderosos arzobispos de Colonia y Tréveris, que apoyan al rey.

Concuerda con esto el hecho de que Nicolás fue el primer papa que –tal vez de buena fe- hizo suyas no sólo la “Donación constantiniana”, sino falsificaciones aún más monstruosas. Cierto que en el siglo IX no tuvieron aún gran efecto político y eclesiástico para el imperio, pero en el siglo XI alcanzarían plena vigencia. Hablamos de las Decretales pseudoisidorianas, una colección de cánones que fueron atribuídas a un tal Isidoro Mercator, por lo demás desconocido. En la edición difundida comprenden más de 700 páginas de letra apretada, y contienen decretales pontificias, decisiones sinodales y leyes imperiales francas incluída la “Donación constantiniana”. Comienzan con la falsificada carta de Clemente de Roma, ahora más ampliada, a Santiago, hermano del Señor.

¿Cuál es la realidad histórica?. Se editan aquí 115 textos como documentos de obispos romanos de los primeros siglos, a pesar de que la mayoría de ellos habían sido fabricados poco antes de su publicación en Francia. Hay además 125 documentos auténticos con interpolaciones y cambios posteriores. Tal vez estas toscas falsificaciones (se supone como nacimiento la ciudad de Reims, corazón del territorio imperial franco) fueron confeccionadas por todo un grupo de falsificadores muy versados, posiblemente clérigos:

¿Su objetivo principal? Fortalecer la posición de los obispos frente a los poderosos arzobispos y a los sínodos provinciales, así como también frente al rey y a los grandes seglares. Se manifiesta aquí por primera vez aquel episcopalismo franco que jugará un gran papel a lo largo de toda la Edad Media.

¿Su argumento principal? La Iglesia antigua fue regida, supuestamente, hasta en los detalles más nimios mediante decretos de los papas.

¿Sus principales beneficiarios? En realidad, no los obispos, sino el papado, que cuando se redactaron las falsificaciones era débil y no era aún de temer como adversario delepiscopalismo. Porque lo que para los falsificadores era medio para el fin-la exaltación delpoder del papa, definido como “caput totius orbis”(cabeza de todo el orbe)- se convierte para el papado más tarde en el fín que santifica muchos medios.

¿Sus estrategias? El derecho de celebrar y confirmar sínodos, ejercido hasta ahora sólo por los reyes francos, es atribuído sólo al papa; obispos acusados pueden apelar al papa; en general, todos los “asuntos graves”(causae maiores) están reservados al papa para la decisión definitiva; las leyes del estado que colisionan con los cánones y decretos del papa son nulas............................................. ...............................


¿Historización de las falsificaciones?

Como teólogo cristiano de hoy, uno ve con sentimientos encontrados los intentos de “historizar” aquellas grandes falsificaciones, sobre todo, cuando en ese empeño, historiadores de rango sacan todos los registros apologéticos para disculpar esas falsificaciones y bagatelizarlas mediante una hermeneútica del sentirse de acuerdo........................................... ........................................

Pero que es lo realmente funesto de estas falsificaciones? Que ellas repercuten hasta hoy en la autocomprensión de la Iglesia. F.X. Seppelt, historiador católico de los papas, observó ya en 1955 acerca de la repercusión de las Decretales pseudoisidorianas: “la negación de la idea de desarrollo tuvo una influencia muy negativa en la vida constitucional eclesiástica”, como se expresa en “la dar¡tación de documentos en un tiempo muy anterior al real y en que un grupo eclesiástico del siglo IX haga remontar sus ideas y exigencias al tiempo posapostólico”.

De hecho, las decisivas repercusiones para la autocomprensión de la Iglesia son las siguientes: estas falsificaciones nacidas a mediados del siglo IX
-confieren a las pretensiones pontificias del poder nacidas en el siglo V el aura de lo muy antiguo y el nimbo de lo querido por Dios;
-suministran a esas pretensiones de poder una fundamentación jurídica y teológica en los tres primeros siglos cristianos que les faltaba hasta entonces......................................

Es innegable que aquella desmesurada pretensión de poder del papado, que tendría como consecuencia el cisma de la Iglesia con oriente y la protesta de los reformadores en Occidente, se impuso de forma esencial en los siglos XI y XII con la ayuda de esas falsificaciones. Y si se tiene presente que hasta nuestros días el poder de Roma sobre toda la Iglesia Católica, sobre iglesias locales, regionales, nacionales, sobre obispos, clero y cada uno de los fieles, incluso sobre los concilios ecuménicos, fue fundamentado jurídicamente, sin mucho escrúpulo, con la ayuda de estas decretales falsificadas, entonces este debate pierde su inocuidad. Se puede seguir el curso de sus efectos, aunque hoy envueltos con cuidado, hasta el Código de Derecho Canónico revisado bajo la dirección de la Curia y promulgado de nuevo en 1983. Porque el sistema de poder curial lo han mostrado todas nuestras consideraciones precedentes- no puede apoyarse en el Nuevo Testamento ni en la tradición católica antigua. Se basa en continuas arrogaciones de poder a lo largo de los siglos y en falsificaciones que las legitimizan a posteriori.

(Pags. 377-379)

Juan_Manuel
10-01-2001, 22:13
Maripaz,
tu cita favorece la eclesiología católica,
porque el disidente teólogo Hans Küng
solamente rechaza el primado del Papa,
PERO SIGUE DEFENDIENDO Y CREYENDO EN LA SUCESION APOSTÓLICA DE LOS OBISPOS !!!!!!

Muchas gracias, Maripaz !!!!!!!!!!

Juan 8:32
10-01-2001, 22:23
Dice la Iglesia Católica

"La pura gratuidad de la gracia de la salvación se manifiesta particularmente en el bautismo de niños. Por tanto, la Iglesia y los padres privarían al niño de la gracia inestimable de ser hijo de Dios si no le administran el Bautismo poco después de su nacimiento" CIC 1250

"la Iglesia afirma que para los creyentes los sacramentos de la Nueva Alianza son necesarios para la salvación" CIC 1129

"Los sacramentos son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia [Católica]..." CIC 1131

"Solamente por medio de la Iglesia Católica de Cristo, que es auxilio general de salvación, puede alcanzarse la plenitud total de los medios de salvación..." CIC 816

"Están plenamente incorporados a la sociedad que es la Iglesia [Católica], aquellos que teniendo el Espíritu de Cristo, aceptan íntegramente su constitución y todos los medios de salvación establecidos por ella y están unidos, dentro de su estructura visible, a Cristo, que la rige por medio del Sumo Pontífice y de los obispos mediante los lazos de la profesión de la fe, de los sacramentos, del gobierno eclesiástico y de la comunión. No se salva, en cambio, el que no permanece en el amor, aunque esté incorporado a la Iglesia..." CIC 837


<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>

"Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema." (Gálatas 1:8)

Pablo (ex-Saulo de Tarso)
Apóstol de Jesucristo

[/quote]

------------------
Daniel
(Juan 8:32) &lt;:&gt;&lt;

Maripaz
10-01-2001, 22:42
<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>Originalmente enviado por Juan_Manuel:
Maripaz,
tu cita favorece la eclesiología católica,
porque el disidente teólogo Hans Küng
solamente rechaza el primado del Papa,
PERO SIGUE DEFENDIENDO Y CREYENDO EN LA SUCESION APOSTÓLICA DE LOS OBISPOS !!!!!!

Muchas gracias, Maripaz !!!!!!!!!!

[/quote]


De nada hombre http://www.forocristiano.com/biggrin.gif


Te conformas con bien poco. ¿No sería preferible que la lista de papas no estuviera manipulada, o que se aclarara que pasó en aquellas épocas que hubo más de un papa en diferentes lugares?


De todas formas, la sucesión apostólica sería válida si la IC enseñara hoy lo mismo que los apóstoles sin despegarse de sus escritos bíblicos, lo cual DISTA MUCHO DE SER VERDAD


Maripaz

Ralph
11-01-2001, 15:48
Bendiciones para todos...

En primer lugar, gracias Maripaz, Juan_Manuel, Juan 8:32, Hazz por sus aportes. Ya todos estamos leyendo.

En realidad, la pregunta se origino porque este grupo de amigos y hermanos estaban enfrascados en este mismo debate y querian ver sus opiniones y comentarios, y repito, sobre todo sus BASAMENTOS.

Y hay una pregunta muy interesante hecha por uno de mis hermanos dirigida a los católicos, y que ahora comparto a los católicos del foro. Es esta:

Nosotros, que creemos en un Dios Vivo, que hemos aceptado a Jesucristo como Unico Salvador, Redentor y Señor de nuestras vidas, que les servimos de corazón y por amor a los demás, pero que:

-NO Creemos en la interseción de la virgen.
-NO Creemos en la interseción de los santos.
-NO Creemos en la confesión auricular.
-NO Creemos en el purgatorio.
-NO Estamos regido por las direcciones del papa.
-No Creemos en la transubstanciación.
-NO Creemos en otra fuente que rija nuestra Fe o Moral que no sea la Biblia.

¿Podemos pertenecer a la Iglesia de Cristo? y si es así, ¿Estamos en una condicion moral o espiritual menor que los que crean en esta lista?

Es una pregunta muy interesante, pero de respuestas muy delicadas y mas cuando se trata de jovenes de 19 a 26 años y de corazones abiertos los que las esperan.

haaz
11-01-2001, 15:58
<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>Originalmente enviado por Juan_Manuel:
En cambio, la Iglesia Católica Apostólica Romana, es la Iglesia de Cristo, atestiguadad en una sucesión ininterrumpida de Obispos y Papas que se remonta a 2000 años, desde Pentecostés hasta hoy.

Realmente es una muy grosera comparación la que hiciste, haaz, desde todo punto de vista.
[/quote]


Juan Manuel:
Primero que todo la supuesta sucesión ininterrumpida está solamente en la imaginación de las autoridades católicas, hacer una lista (un documento) en la edad media y hacerla pasar como verdadera era muy fácil y común entre los católicos. Lo extraño es que en el siglo XXI todavía se sigan tragando la gran mentira.
Segundo, la comparación que hice te puede parecer TODO LO GROSERA QUE QUIERAS, pero dime cuál es el error que tiene.
Y la frase de Agustín, trágatela tú, que a mi no me gusta comer cosas que parecen hermosas pero son venenosas!!!!

Juan 8:32
11-01-2001, 18:30
Estimado Ralph
Paz de Dios en tu vida

<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>
¿Podemos pertenecer a la Iglesia de Cristo? y si es así, ¿Estamos en una condicion moral o espiritual menor que los que crean en esta lista?
[/quote]

No existe UNA LISTA de condiciones para pertenecer a la iglesia de Cristo. Al contrario. La Palabra de Dios dice que existe SOLO UNA condición.


"Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente... Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia." (Mateo 16:16-18)

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;" (Juan 1:3)

"él [Jesucristo] es la cabeza del cuerpo que es la iglesia" (Colocenses 1:18)

Yo haría tu pregunta exactamente a la inversa:
Quienes respetan y cumplen esa lista... ¿pertenecen a la iglesia de Cristo?

Si piensan que esa lista es necesaria para pertenecer, es porque no creen que sea condición suficiente creer en Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios...

Entonces, si afirman que con eso (la Roca de Mateo 16:16) no alcanza ¿Se los puede considerar "cuerpo" (iglesia)?

Bendiciones Ralph, para ti y para los hermanos que están contigo.
En el amor de Cristo

------------------
Daniel
(Juan 8:32) &lt;:&gt;&lt;

OSO-
11-01-2001, 19:53
Bendiciones y un saludo a todos.

Quizas vald´ria la pena llegado el punto saber muy bien quine es "la Roca", pues nos parece a muchs que la Roca es Dios mismo, Jesús en este caso quien es la persona de la trinidad que habla a Pedro y seguramente escuchan los demás.

Cuando Jesús habla a sus apostoles hace una tremenda declaración...los de la asamblea, lo llamados a afuera o la iglesia se´´ian cimentados sobre una Roca.

De ahí parten tres posiciones de esta declaración

1) La Roca es yseguirá siendo Dios

2) La Roca es la declaración en sí en el diálgogo entre lo que le es dado a Pedro decir "Tu eres el Hijo del Dios Altísimo", a Pedro conocer y a los demás reconocer esa declaración

3) La Roca es Pedro, es decir, Dios transfiere todo su poder, honor y gloria al hombre en la persona de Pedro.

Decir pues de nuestro amado hermano Pedro que ahora él es la Roca tendría implicaciones teológicas fantásticas pues se trata ni mas de menos no de una sucesión apostólica o un nombramiento, sino que simplementge ahora Dios reconoce a un hombre como la Roca, es decir haría esta asceveración ni mas ni menos a Pedro Dios.

Obiamente la rpeocupación de Jesús muy especial por los de su raza (huemanamente hablando de judios ) no pueden ni aceptarán esto por un simple hecho: Ellos saben al igual que los evangélicos quien es la Roca.

Por eso no es de extrañar que ni evangélicos ni judios se conviertan al catolicismo al menos fácilmente pues o creen en todos los supuestos atributos conferidos por Dios a Pedro o entenden tal como lo comrendió el propio Pedro cuando decie del él mismo en su spistola universal: "Yo mismo com pieda viva cimentada en este edificio -iglesia-..."

Aunado a estas impicaciones tológicas el peso específico de la traduccion de las palabras petrus y petra que ya se ha venido tratando en este foro almenos a favor de la verdadera traducción en que Pedro se traduce como piedra y no como Roca.

Pero Ud. decida quien es la Roca para Ud.

Si Ud. decide creerle a Dios a sus salmistas y profetas quienes señalan a Dios como la Roca de nuestra salvación hariamos bien en comprender mas y mejor el corazón de Dios y quizas nos demos cuenta que Dios ama mucho al hombre, le ama tanto que no creo que este dispuesto a que uno de ellos se ensoberbezca de tal manera ni en tal magnitud como para tomar uno de Sus Nombres mas palpables en la escritura "Roca" y conferirselo a un hombre, pues resulta que en el reino de los cielos la cosa es exáctamente al reves...si quieres ser el mayor haste como el mas pequeño; quizas por eso la figura de Jesús contraste tanto con la del papa por ejemplo.


Saludos.

Ralph
12-01-2001, 15:31
Bendiciones para todos...

Estimado hermano Juan 8:32, agradezco sobremanera su respuesta y le digo que estoy TOTALMENTE de acuerdo con usted. Mi pregunta fue dirigida porque algunos de los catolicos con quienes debatiamos no estaban muy de acuerdo en esto. (espero que esten viendo este comentario). Para unos ellos NO pertenecemos a la "Iglesia Madre", a la Barca de Cristo, y al no pertenecer a esta, entonces no encontraremos Salvacion. Que le parece?!!!!

Bueno, otros me dicen que "con dificultad" seremos salvo, pues estamos poniendo a un lado la tradicion de los "padres de la iglesia".

Esa es la razon de mi pregunta, la cual es muy sencilla: ¿Necesito, en verdad, creer y cumplir La Tradicion para pertencer a la Iglesia de Cristo, para salvarme?, si no es asi ¿Estoy en una condicion espiritual o moral menor que los que en ella creen?

Si puedo Salvarme sin la Tradicion, entonces ¿Seria que la Tradicion sobra?

Bendiciones....

Juan 8:32
15-01-2001, 19:28
Estimado Ralph
Paz de Dios en tu vida

<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>
Mi pregunta fue dirigida porque algunos de los catolicos con quienes debatiamos no estaban muy de acuerdo en esto. (espero que esten viendo este comentario). Para ellos NO pertenecemos a la "Iglesia Madre".."
[/quote]

Si con eso quieren decir que no pertenecemos a la Iglesia Católica Romana, debo decir que están en lo cierto.


<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>
Para unos ellos NO pertenecemos a la "Iglesia Madre", a la Barca de Cristo, y al no pertenecer a esta, entonces no encontraremos Salvacion. Que le parece?!!!![/quote]

Y, Hermano Ralph, yo creo que esas afirmaciones son producto del desconocimiento. Nadie, pero NADIE, será salvo por ser miembro o feligres de ninguna iglesia. Lo que sucede, producto del desconocimiento, es que muchos creen que la salvación es un "premio" que Dios dá a aquellos que cumplen todos los requisitos que le impone la "Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana". Desde chico fueron enseñados que asi es, y por ende les han inculcado el temor respecto de alejarse de tan imprescindible institución administradora de la gracia que Cristo ganó en la cruz. Pues, nada mas alejado de la realidad. Si el ser humano pudiera "trabajar" o "hacer obras" para "ganarse" la salvación, entonces.. ¿para que murió Cristo?

Como digo el maravilloso apóstol Pablo:

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." (Efesios 2:8-9)

"No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo." (Gálatas 2:21)


Bueno, otros me dicen que "con dificultad" seremos salvo, pues estamos poniendo a un lado la tradicion de los "padres de la iglesia"


No me queda claro a qué se refirieron con dificultad.
Los dichos de los Padres de la Iglesia son importantes para el cristiano. Pero tiene solo valor histórico. Jamás se igualan a nivel escriturario. Estos escritos siempre e indefectiblemente se subordinan a la Palabra de Dios inspirada en las Sagradas Escrituras. Los escritos patrísticos fueron realizados por respetables cristianos de los primeros siglos, pero no es Palabra inspirada. Ante cualquier divergencia con la Escritura, prevalece ésta.

Además, el hecho de haber vivido en los primeros siglos, o Iglesia Primitiva, no les dá jerarquía de "respetables incondicionalmente". El mismo apóstol Pablo advirtió que en aquella época, inclusive antes de que existieran los Padres de la Iglesa, en plena época apostólica, ya había algunos que apostataban de la fe y predicaban herejías, o en el mas leve de los casos, predicaban con error doctrinal. En varias cartas podemos encontrar estas advertencias de Pablo, especialmente en Gálatas y Corintios.

Qué de cuidado sería el tema de las falsas doctrinas, que el mismo Pablo advierte a la iglesia sobre ellas. Inclusive él mismo no se excluye (a pesar de ser un gigante de Dios) de poder caer en esos errores doctrinales. Lo dice en Gálatas 1:

"Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo." (Gálatas 1:6-10)

Así que si al mismísimo Pablo le cupo incluirse en la advertencia.. ¿porqué motivo podrían quedar afuera los posteriores cristianos (Padres de la Iglesia)?

Lo que sucede es que algunas tradiciones expresadas por los Padres de la Iglesia, y jamás mencionadas en la Biblia, le son de utilidad a la Iglesia Católica para justificar prácticas, doctrinas y creencias.
Es por eso que consideran a la Tradición como de tanta importancia, inclusive (aunque parezca mentira) al mismo nivel de los escritos inspirados de las Sagradas Escrituras.

Lo leemos en el Catecismo Católico:
"La Tradición, La Escritura, y el Magisterio de la Iglesia, según el plan prudente de Dios, están unidos y obligados, de modo que ninguno puede subsistir sin los otros; los tres, cada uno según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas." (DV 10,3) CIC N°95


<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>
Esa es la razon de mi pregunta, la cual es muy sencilla: ¿Necesito, en verdad, creer y cumplir La Tradicion para pertencer a la Iglesia de Cristo, para salvarme?,
[/quote]

De ninguna manera.
Ni los Padres ni la Tradición Apostólica ni nada externo a las Escrituras necesitamos saber para conocer de qué manera podemos recuperar la comunión con Dios Padre, obteniendo la salvación de nuestra alma.

Escrito está:
"Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." (Juan 20:30-31)

O sea, según el apóstol preferido de Jesús, JUAN, obtenemos la salvación al creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y al creer, depositar nuestra fe solo en Él.

Pero no podemos tener fe en alguien que no conocemos. Entonces Juan dice: "¿Quieren conocer quién es Jesús, que hizo, porqué lo hizo, para quien lo hizo..? Pues lean lo que yo he escrito.

Es evidente (versículo 31) que Juan consideró que para obtener vida eterna no hacía falta saber nada mas que lo que él había escrito.


<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>
¿Necesito, en verdad, creer y cumplir La Tradicion para pertencer a la Iglesia de Cristo, para salvarme?, si no es asi ¿Estoy en una condicion espiritual o moral menor que los que en ella creen?
[/quote]

Sin ánimo de ofender a nadie, opino que si no considerás necesaria la Tradición de la Iglesia Católica, entonces estás en una posición espiritual SUPERIOR que aquellos que si creen, ya que estás fuera de la telaraña pegajosa que no te permite ver claramente la gratuidad de la salvación ofrecida por Dios Padre en Su Evangelio de la Gracia.


<BLOCKQUOTE><font size="1" face="Helvetica, Verdana, Arial">Comentario:</font><HR>
Si puedo Salvarme sin la Tradicion, entonces ¿Seria que la Tradicion sobra?
[/quote]

Tu lo has dicho.
(Aunque los apóstoles Juan y Pablo lo han dicho mucho antes que tú)

Espero que mis respuestas te sean útiles.
Recibe un abrazo en el amor de Cristo
Que Dios te bendiga y te guarde.




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Daniel
(Juan 8:32) &lt;:&gt;&lt;