La vision mesianica de los 2 olivos
Rabino Moshé K.

1.-parte


El Todopoderoso Yahweh le concedió a Zacarías el profeta de todo Israel, hijo de Berequías, muchos sueños, visiones celestiales e interpretaciones. Había una visión en particular que continuó siendo un misterio sin resolver y es este misterio sin resolver, que aparece en el capítulo 4 de Zacarías, lo que continua dejando perplejos a todos los segmentos del mundo religioso hasta la fecha, incluyendo a los ciudadanos del Reino de Yahshua.

El dilema de Zacarías es bastante común en el cuerpo de Yahshua, por el cual un hijo de Yahweh recibe una visión segura o una palabra profética, pero es incapaz de captar su interpretación. Con frecuencia el creyente o bien se queda corto o malinterpreta la palabra o la visión, por causa de un proceso de razonamiento defectuoso o un especial punto ciego teológico. El profeta Zacarías debería de haber podido interpretar esta visión, pero al contrario que Daniel no se le concedió el don de su interpretación. Fue a reunirse con su pueblo Israel en su muerte, sin que la visión celestial le fuese jamás revelada. Al estudiar el texto, da la impresión de que el ángel de Yahweh le está haciendo de rabiar, haciéndole la misma pregunta retórica varias veces: --¿Qué son estos?--

Al leer el capítulo 4 de Zacarías, uno se lleva la impresión de que esta visión celestial y su correcta interpretación debiera de ser perfectamente clara y sencilla, que debiera de ser un tema o realidad con la que Yahweh espera que Zacarías esté familiarizado, puesto que da la casualidad de que escribió mucho acerca de los dos olivos que contempló en su visión celestial. ¿Por qué no pudo Zacarías, un hombre lleno del Ruach HaKodesh y de sabiduría, ser capaz de identificar estos dos olivos en el cielo? Precisamente una gran parte de su ministerio terrenal y de sus escritos tuvieron que ver con el tema mismo de los dos olivos.

Zacarías 4 comienza con el ángel de Yahweh despertando a Zacarías, concretamente con el propósito de que contemple esta visión y de que la entienda. ¡A fin de que el Judaismo Mesiánico y el Cristianismo empiecen a entender los acontecimientos escatológicos que están sucediendo a todo su alrededor en estos últimos días, da la impresión de que necesitan una visitación angelical juntamente con una interpretación! Pero el hecho lamentable es que la mayor parte de la comunidad nacida de nuevo, posiblemente nunca acierte a comprender la verdad vital de los últimos días en relación con los dos olivos de Zacarías 4. Ciertamente no ha quedado constancia de que esta verdad básica de los dos olivos, tal y como se relaciona con su pueblo Israel, le fuese jamás revelada en una fecha posterior, a pesar de que le despertasen de su sueño profético para recibir precisamente dicho entendimiento.

En Zacarías 4:2, contempla una menora de siete brazos, que puede identificar. La luz de la menora y su brillo, representan la gloria o la shekina de Yahweh entre Su pueblo. ¡Sin embargo, resulta interesante que no sea capaz de reconocer los dos olivos del versículo 3!

Frustrado pregunta al ángel que le revele qué son los dos olivos a ambos lados del velador. Grandemente asombrado y confundido, el ángel le responde a Zacarías en el versículo 5 preguntándole: --¿No sabes qué son éstos?--

El ángel le estaba preguntando en esencia: --¿Acaso no eres capaz de reconocerlo puesto que tu ministerio y tus escritos sagrados están llenos de referencias acerca de estos dos olivos que ahora contemplas?-- El reino celestial mismo estaba asombrado de la incapacidad de Zacarías a la hora de hacer esta identificación. Su respuesta en el versículo cinco fue sencillamente –No, señor mío.--

Después de recibir una profecía inmediata acerca de Zorobabel colocando la piedra principal para la reconstrucción del templo bajo la dirección de Esdras y de Nehemías, el sentido de fracaso de Zacarías debió de ser de lo mas agudo. En Zacarías 4:11, vuelve a aproximarse al ángel y cambia de tema del de Zorobabel, para sacar de nuevo la cuestión preocupante que quedaba sin responder: --¿Qué significan estos dos olivos?--

Parte del fracaso de Zacarías, a la hora de recibir el entendimiento acerca de la visión de los dos olivos, radica en el hecho de que hizo la pregunta equivocada. Debería de haber preguntado ¿quiénes son estos dos olivos, en lugar de qué son estos dos olivos? De haber hecho la pregunta correcta, no hay dudade que se hubiera acabado la broma y el ángel le hubiera dado una respuesta directa. Fue el fallo de Zacarías en no usar otros pasajes de las Escrituras para interpretar sus propias Escrituras, lo que obligó al ángel a abstenerse de darle esta información vital. En Zacarías 4:12, intentó por tercera vez obtener una respuesta del ángel de Yahweh, expresando la pregunta de otro modo. Le preguntó al ángel acerca de dos ramas de olivo que procedían de los dos olivos, en lugar de referirse a los dos árboles mismos. ¡Qué excelente cabeza Yiddishe! El aceite que fluía de los árboles a las ramas y dentro de la menorah, debiera haber sido una poderosa pista que hubiera satisfecho la curiosidad de Zacarías. El aceite era y sigue siendo una figura de la unción del precioso Ruach Hakodesh de Yahweh. El aceite fluía estando unido a la fuente, que era la presencia santa de Yahweh, maravillosamente representada en la menorah. Pero a pesar de ello no logró averiguarlo y en el versículo 13 de Zacarías 4, el ángel le hizo de nuevo la misma pregunta por tercera vez y éste vuelve a afirmar que no entiende la visión de los dos olivos, que están en el cielo, uno a cada lado de la menorah. Nos resulta fácil imaginar la absoluta frustración que debió sentir Zacarías al verse ridiculizado por el interrogatorio del ángel y por su determinación a no ofrecerle una respuesta detallada.

Por fin, en un acto de gracia, el ángel le hace una insinuación a Zacarías, pero no identifica a los dos olivos, sino que le dice sencillamente que son los dos ungidos o los dos testigos ungidos, que han sido ungidos en el cielo, con el fin de representar los asuntos del Padre en la tierra. El ángel afirma: "Estos son los dos que fueron ungidos con aceite y que están delante del Señor de toda la tierra." El Señor de toda la tierra es Yahshua, el Rey de Israel y sus dos testigos llevan a cabo su labor en la tierra y cuando la han realizado están en el cielo, dando a entender que su tarea ha quedado completada. La palabra "están" se entiende mejor como que han cesado de la labor que tenían entre manos.

1.- continuara....