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Mensaje: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

  1. #31
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
    Respuestas
    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo Jesús.

    1-Amor

    II. Gozo

    III. Paz

    IV. Paciencia

    V. Benignidad

    VI. Bondad

    VII. Fe

    VIII. Mansedumbre

    IX. Templanza

    INTRODUCCION

    La Biblia enseña que los que estamos en Cristo hemos sido llamados a ser libres de las demandas de la ley de Moisés. Pero al mismo tiempo se nos exhorta a no hacer uso de esta libertad como ocasión de la carne, sino que no sirvamos unos a otros por amor (Gálatas 5:13).

    Otra cosa que aprendemos es que no sólo debemos ser llenos del Espíritu Santo sino que también debemos andar o vivir en el Espíritu. Si lo hacemos así no daremos lugar a satisfacer los deseos de la carne (Gálatas 5:16; Romanos 8:4-9, 12, 13). Para que esto sea una realidad, el creyente tiene que cooperar con el Espíritu Santo. La Biblia se refiere a esta actitud como autodisciplina o templanza. Con ese fin se nos manda hacer morir las obras del cuerpo, es decir, de la carne pecaminosa. En cambio, se nos presenta una lista de todas las cualidades o características en que se ramifica el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22, 23).

    En 2 Pedro 1:5-7 se nos da otra lista del fruto del Espíritu. Allí se hace énfasis en que el cristiano debe someterse con todo empeño y diligencia a la voluntad del Espíritu Santo. Debemos agregar algo más a nuestra fe; es decir, debemos incrementarla por medio de la práctica y el ejercicio, a fin de que se vayan uniendo a ella otras virtudes igualmente importantes en el desarrollo de la vida cristiana.

    EXPOSICION BIBLICA

    I. Amor

    Filipenses 1:9-11;

    1 Juan 4:7-11

    Pregunta: ¿Qué clase de amor es el fruto del Espíritu?

    Este es un amor abundante, continuo y fiel, como el que se describe 1 Corintios 13:4-7. Es un amor sublime, santo y abnegado que procede inmenso amor de Cristo, derrama por el Espíritu Santo en nuestro corazón. Es un amor humilde y generoso que no depende de un mero sentimentalismo ni mucho menos de guste preferencias. Este es un amor abarca el corazón y la mente del creyente. Es perceptivo, inteligente y práctico. Es un amor que discierne y se esfuerza por escoger lo mejor y lo que realmente agrada a Dios y a los demás seres humanos.

    Pregunta: ¿Por qué dice Juan que todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios?

    Aquí el apóstol Juan no habla del amor enfermizo, sentimental, emocional y carnal que se hace pasar en el mundo por "amor". El se refiere más bien a esa clase de amor que manifestó Dios al enviar a su Hijo Jesucristo a morir en la cruz por nuestros pecados. Ese tipo de amor sólo es posible cuando hemos nacido de nuevo (Juan 3:3). No hay otra manera de conocer a Dios en forma personal, pues el conocerlo significa reconocer, aceptar y experimentar su amor el cual nos ha sido otorgado a nosotros en la persona de Cristo Jesús.

    El amor como fruto del Espíritu es lo único que puede hacernos "sinceros e irreprensibles para el día de Cristo". Este, a la vez, se convierte en la base para el desarrollo de otros frutos de justicia "para gloria y alabanza de Dios".

    II. Gozo

    Nehemías 8:10; Hechos 20:24

    Pregunta: ¿Cómo podemos hacer distinción entre este fruto del Espíritu y la alegría, la diversión y los momentos placenteros que se disfrutan en la vida?

    Este es un gozo profundo y firme que persiste victorioso aun cuando las cosas no marchen nada bien. La persona mundana puede disfrutar de cierta felicidad momentánea, pero en cualquier instante se puede quedar sin ella. Los no cristianos no saben lo que es el verdadero gozo. El escritor inglés y profesor de la universidad de Oxford, C. S. Lewis dijo que su conversión del ateísmo había sido un asunto totalmente intelectual. El estudió los postulados del evangelio y se dio cuenta de que la verdad estaba del lado de Cristo. Después de sus descubrimientos no tuvo más remedio que decirle a Jesús:

    "Aquí me tienes, Señor, si me quieres." Pero el señor Lewis testifica que más tarde lo sorprendió un torrente de gozo celestial.

    Según la experiencia de Nehemías y de todo el pueblo, el gozo del Señor viene como resultado de una actitud de consagración y entrega a Dios y a su plan para nuestra vida. Ese gozo inunda el corazón cuando uno está dispuesto a compartir todo lo que Dios le ha dado con los que no tienen nada. El apóstol Pablo lo encontró cuando se dedicó sin reservas ni egoísmo a seguir la "carrera" y cumplir el "ministerio" que había recibido del Señor (Hechos 20:24).

    III. Paz

    Isaías 32:17

    Pregunta: ¿A qué se refiere la Biblia cuando habla de la «paz" como fruto del Espíritu?

    Esta paz es más que una simple quietud o la ausencia de problemas en la vida. Ella ofrece, ciertamente, un ambiente de tranquilidad y sosiego, pero también incluye salud y bienestar espiritual, junto con la certidumbre de que se está en buena relación con Dios. No hay desbordes de ansiedad y angustia, porque hemos aprendido a abandonar con confianza nuestra vida y nuestras circunstancias en las manos del Señor. Esta paz de Dios nos ayuda a reconocer que El suplirá todo lo que nos falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:9). Nos hace confiar decididamente en Dios de tal manera que descansamos en El en medio de las tormentas de la vida.

    Es imposible pensar en expresiones de amor y gozo provenientes de un corazón destrozado por la ansiedad y la congoja. O con una actitud de contienda y malas relaciones con Dios y con los demás seres humanos. El amor, el gozo y la paz siempre tienen que ir juntos. Cuando estos tres se encuentran en acción, entonces el Espíritu Santo los usa para desarrollar las demás facetas del fruto.

    IV. Paciencia

    Gálatas 5:22

    Pregunta: ¿Pueden las fuerzas enemigas levantarse y atacar a una persona cuyo corazón está lleno del amor, el gozo y la paz que da el Espíritu Santo?

    El Espíritu Santo nos ayuda a ser pacientes y de temperamento calmado aun hacia esas personas que hacen todo lo posible por enojarnos o hacernos daño. Solamente el poder del Espíritu nos da la fuerza suficiente para no reaccionar de manera agresiva o con resentimiento contra los que repetidamente nos ofenden y nos atacan de diversas maneras.

    Este aspecto del fruto del Espíritu nos ayuda a caminar la segunda milla, dar la otra mejilla y resistir los insultos y las burlas que muchas veces tenemos que sufrir, ya sea en lo personal o en las cosas de Dios.

    Dios demostró su inmenso amor e infinita paciencia cuando envió a su Hijo Jesucristo para que viniera a este mundo a dar su vida por los pecadores, aun después de recibir tanta ofensa. (Vea Romanos 2:4; 9:22; 2 Pedro 3:9.) Jesús manifestó su amor al permanecer callado y soportar con absoluta paciencia todas las injurias y el maltrato que sufrió cuando estaba en manos de los pecadores (Isaías 53:7). Lo sublime de su paciencia se echa de ver en que oró al Padre intercediendo por sus enemigos (Lucas 23:34). Dios espera que nosotros también demostremos ese mismo amor paciente hacia los que nos rodean (Efesios 4:1, 2). ¿Cómo vamos a demostrar la paciencia de Cristo y a desarrollar los demás dones espirituales si persistimos en nuestro mal carácter hacia aquellos por quienes murió Jesús? ¿Cómo podemos manifestar el amor, el gozo, la paz y la benignidad como fruto del Espíritu Santo si sucumbimos ante la tentación de la venganza? (Romanos 12:19; Efesios 4:2; Santiago 1:19).

    Enseñanza práctica

    Jesús ilustró el significado de la humildad cuando nos dio la ley sublime de las relaciones humanas: "Al que quiera ponerte y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos" (Mateo 5:40, 41).

    El verdadero sentido de estas dos declaraciones del Señor se puede percibir mejor cuando se entienden las costumbres orientales con las cuales se relacionan.

    En primer lugar, una persona podía ser llevada a la corte para demandar la entrega de su túnica. Pero de acuerdo con la ley de Moisés se podía dar la capa como garantía o fianza (Exodo 22:26, 27). En tales casos, la capa debía ser devuelta antes del anochecer. La capa no sólo servía de día sino que también era necesaria para protegerse del frío durante la noche. Pero aunque, legalmente, nadie podía quitarle la capa a otro individuo, Jesús manda a sus seguidores que demuestren su paciencia al dar no sólo la túnica sino también la capa. Eso era dar más de lo que requería la ley.

    En segundo lugar, un soldado romano tenía suficiente autoridad para obligar a cualquier individuo a que le llevara una carga por una milla, sin ningún pago, y sin poder protestar. Eso significaba una grave molestia. Pero Jesús recomendó a sus discípulos que no se limitaran a llevar dicha carga sólo por una milla, que era lo requerido, sino que demostraran su capacidad de carácter y su paciencia llevándola por dos millas, con una actitud de bondad y muy a gusto.

    La verdadera paciencia, como fruto del Espíritu Santo, capacita al cristiano para actuar de esta manera con toda naturalidad.

    V. Benignidad

    Santiago 3:13-18

    Pregunta: ¿Cómo se explica la benignidad que viene del Espíritu Santo?

    La persona que la posee es pacífica, sumisa, gentil, incapaz de ofenderse. Siempre está dispuesta a cooperar en cualquier forma necesaria para propiciar ese espíritu de unidad y concordia que tanto agrada al Señor y que el Espíritu Santo bendice.

    La benignidad se manifiesta en generosidad y en un deseo de hacer bien a otras personas y de ponerlas en un mejor plano. Jamás usa las faltas de otros para ponerlos en aprietos. Una persona benigna muestra simpatía a los que sufren y se empeña en ayudar a resolver los problemas de los demás. Ese es el individuo que da siempre la blanda respuesta que quita la ira y se aleja de los choques y explosiones temperamentales (Proverbios 15:1).

    Enseñanza práctica

    FRÁGIL. MANEJESE CON CUIDADO.

    Cuando vemos este rótulo en un paquete o caja inmediatamente reconocemos que dentro de ellos hay mercaderías u objetos que demandan mucho cuidado para su manejo.

    También se sabe que las perlas necesitan un cuidado muy especial. Si no se lavan y se secan como debe ser, pueden dañarse. El ácido de la transpiración del que las usa también puede destruirlas.

    Estas dos ilustraciones quizá sirvan como ejemplo. El ser humano es frágil y necesita un cuidado especial. Las emociones humanas son tan delicadas como las perlas y deben ser tratadas con amor y benignidad.

    VI. Bondad

    Efesios 5:9

    Efesios 5:8 indica claramente que este, así como todo el fruto del Espíritu, es el producto de una vida llena de la luz del Señor. Estar inundado de la luz de Dios es conocerlo más y más, a través de su Palabra. Mientras más cerca andemos del Señor, más fácil se nos hace desarrollar en nuestra vida el fruto del Espíritu Santo. Una de las cualidades que surgen en una vida consagrada es la bondad: "Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad" (versículo 9).

    Pregunta: ¿Es posible ser bueno sin ser generoso?

    No podemos manifestar "bondad", que es el fruto del Espíritu, sin ser generosos y buenos con los demás.

    En primer lugar, esto es algo que tiene que integrarse en lo íntimo de nuestra naturaleza y de nuestro carácter. Cuando venimos a Cristo, nos convertimos en nuevas criaturas: una nueva creación de Dios. Tenemos que desarrollar esta nueva vida en Cristo para poder demostrar bondad, justicia y verdad. Por otra parte, como lo hizo Jesús, debemos ir en busca de los necesitados para ayudarlos y demostrarles nuestra bondad.

    VII. Fe

    Romanos 1:17; 10:17

    Pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la fe como un don espiritual (1 Corintios 12:9) y como fruto del Espíritu (Gálatas 5:22)?

    La fe como fruto del Espíritu se traduce mejor como fidelidad. En Romanos 1:17 hallamos una cita que hace el apóstol Pablo de Habacuc 2:4. Este texto en hebreo tiene definitivamente el sentido de "fidelidad". Pero debemos recordar que en el Nuevo Testamento jamás se habla de la fe como una actitud mental solamente. Siempre se da la idea de fidelidad y obediencia a Dios. En Gálatas 5: 19-23 se hace un contraste bien marcado entre las obras de la carne y el fruto del Espíritu. Esto es también una prueba más de que la fe como fruto es esencialmente la fidelidad del cristiano.

    En cambio, como don del Espíritu Santo, la fe es la manifestación del poder de Dios en obras y portentos. Puede hallar más información sobre este tema en la lección de la semana próxima.

    VIII. Mansedumbre

    Salmo 22:26; 1 Pedro 5:5

    Pregunta: ¿Con qué contrasta la Biblia la mansedumbre?

    La mansedumbre es simplemente una actitud de humildad, opuesta totalmente a la arrogancia, la vanagloria, el orgullo y el despotismo contra los pobres y los débiles. La verdadera mansedumbre no se demuestra en una degradación o subestimación de uno mismo. Ser manso significa estar dispuesto a hacerse cargo de las tareas humildes y pequeñas. La mansedumbre hace que la persona sea cortés, considerada y servicial con los demás, sin importar quiénes sean. Esta virtud se manifiesta en la modestia de la persona que la posee, pero a la vez ella misma capacha a dicha persona para que se enfrente a cualquier tarea con plena confianza. Otro aspecto de la mansedumbre es que no impulsa a la persona a defenderse ni mucho menos atacar a los que le atacan. Lo que hace es dejar su causa en las manos de Dios y esperar que el Espíritu Santo se encargue de su situación. Y, por supuesto, Dios actuará a su favor.

    Enseñanza práctica

    La manifestación de la mansedumbre en la vida del creyente pone a este a salvo de presentarse a sí mismo primero. El mundo sustenta la errónea opinión de que "Si uno no cuida de sus propios intereses, nadie lo hará". Pero Jesús responde a esta actitud de la siguiente manera: "Muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros" (Mateo 19:30).

    La mejor señal de madurez en el cristiano es que pone a Cristo en un plano superior al suyo. Su crecimiento espiritual se da en proporción al grado en 9ue exalte a Jesucristo y asuma una posición de humildad.

    IX. Templanza

    Tito 2:2

    Pregunta: ¿Cuál es el significado fundamental de la templanza en la Biblia?

    La templanza no es una mera actitud de moderación. Es, más bien, dominio propio que surge como resultado de la autodisciplina. El sentido práctico de la templanza se da en 1 Corintios 9:25 donde se habla de la autodisciplina de los atletas. "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene." Allí mismo se indica que -si ellos ejercen tanta disciplina, a fin ganar trofeos materiales, ¡cuánto más los cristianos, que hemos emprendido una carrera superior! El Espíritu Santo no siempre elimina inmediatamente los deseos, impulsos y tendencias de la carne. Pero la templanza que El implanta en el corazón nos ayuda a hacer morir esos deseos, pasiones y apetitos carnales. En otras palabras, el Espíritu Santo nos ayuda a autodisciplinarnos. Ser "sobrios", como lo expresa Tito 2:2 es algo que sólo ocurre cuando hemos recibido de parte de Dios ese "espíritu de dominio propio" que El pone en nuestro corazón (2 Timoteo 1:7).

    Enseñanza práctica

    El amor, el gozo y la paz son sentimientos internos del corazón.

    La paciencia, la benignidad y la bondad son cualidades cristianas de tipo social.

    La fe, la mansedumbre y la templanza son virtudes de la conducta cristiana opuestas a la vida del mundo.

    El fruto del Espíritu está en conflicto directo con las obras de la carne

    LLENOS DE FRUTOS DE JUSTICIA ,QUE SON POR MEDIO DE JESUCRISTO,PARA GLORIA Y HONRA DE DIOS.
    Porciones de E. dominical -Editorial Vida.


    Doy gracias al creador de este estudio,habiéndome tomado la libertad de adjuntarlo aquí,para edificación.
    Dios os bendiga.
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  2. #32
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
    Respuestas
    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo
    El Gozo de Dios

    By: Bob Deffinbaugh , Th.M.

    Introducción
    Debo confesar que nunca he considerado mucho aquella ‘cara sonriente’ que vemos en algunas pegatinas y en cartas. En particular, nunca he considerado aquella ‘cara sonriente’ como un logo o un símbolo cristiano. Lamentablemente, si se conociera la verdad, mucha gente piensa de Dios como alguien con el ceño fruncido. Dios odia el pecado y si comprendo correctamente las Escrituras, incluso Él odia a los pecadores. Él es un Dios de ira que está enojado con los pecadores. Pero esta es sólo una de las emociones de Dios; sólo un aspecto de Su personalidad. Dios es también un Dios que encuentra un gran placer en Sus criaturas y en Su creación. Nuestro Dios es tanto gozoso como la fuente de nuestro gozo. Cuán agradecidos deberíamos estar por este atributo de nuestro gran Dios.

    En la medida que uno lee los numerosos trabajos que existen sobre los atributos de Dios, el tema del “gozo del Señor”, con frecuencia no se encuentra. Por alguna razón, “el gozo del Señor” parece ser un aspecto de la naturaleza y personalidad de Dios tratado con negligencia. Años atrás, uno de mis profesores del seminario, nos hizo prestar atención sobre este asunto, al referirse a 1ª Timoteo 1:

    “…conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para os transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado” (1ª Timoteo 1:9-11; énfasis del autor).

    La palabra bendito usada aquí por Pablo, es el mismo término que empleó nuestro Señor en el Sermón del Monte, que es “bendito” en le Versión King James, la Nueva Versión King James, la NIV y la NASB. La versión J.B. Phillips y otras pocas, describen a este término como “feliz”.

    Desafortunadamente, la palabra ‘feliz’ ha sido redefinida y tan trivializada en nuestra cultura que no debe sorprendernos que dudemos emplearla con referencia a los cristianos o con nuestro Dios. Aún así, creo que debemos redefinirla e intentar darle el verdadero sentido al término. Sin embargo, ahora estaremos más a salvo usar el término ‘gozo’, término usado con mayor frecuencia con relación a Dios y a los cristianos. En Nehemías, encontramos esta declaración familiar:

    “…porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza” (Nehemías 8:10).

    Con referencia al gozo señalado en esta cita, siempre pensé que tenía relación al gozo que Dios da, y así es. Ahora pienso que esto no nos dice mucho. También es el gozo que tiene y experimenta Dios. Dios nos da gozo porque Él es alegre. Él es la fuente del gozo, de la misma manera que Él es la fuente del amor, de la verdad, de la misericordia, etc. El gozo es tanto una descripción de Dios como una descripción de lo que Él entrega.

    Comenzaremos investigando las Escrituras en búsqueda de evidencias del deleite y del placer de Dios (Su gozo). A continuación consideraremos el gozo de nuestro Señor Jesucristo, retratado en las profecías del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Finalmente, intentaremos mostrar cómo “el gozo de Jehovᔠpuede impactar la vida de los hombres, especialmente con aquellos que son verdaderos creyentes en Jesucristo. Que esta lección sea una reflexión del gozo de dios y una fuente de verdadero gozo para cada uno de nosotros.

    El Gozo de Dios el Padre
    Algunos podrán decir que estoy exagerando; pero pareciera ser que Dios tuvo placer —gozo— en Su creación. Reiteradamente, en Génesis encontramos la expresión “Y vio Dios que era bueno” (ver versículos 4, 10, 12, 17, 21, 25, 31). Creo que Moisés nos cuenta del gozo de Dios, indicándonos una y otra vez que Dios vio que Su creación era buena. Cuando alguien nos sirve un trozo de pastel casero y exclamamos: ‘¡Está muy bueno!’, estamos expresando no sólo nuestra aprobación, sino nuestro placer. A menudo, cuando yo ‘creo’ algo en mi garaje, me veo a mí mismo yendo varias veces a contemplarlo en los días siguientes a mi creación, obteniendo placer en lo que he hecho. Al parecer, el Padre sintió placer por lo que Sus manos habían hecho. Cuando el hombre peca, el gozo de Dios se torna en pena:

    “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho” (Génesis 6:5-7).

    La creación de Dios entra en el gozo de su Creador:

    “Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde” Salmo 65:8).

    “Se visten de manadas los llanos, y los valles se cubren de grano; dan voces de júbilo, y aún cantan” (Salmo 65:13).

    “Regocíjese el capo, y todo lo que en él está; entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento” (Salmo 96:12).

    “Los ríos batan las manos, los montes todos hagan regocijo” (Salmo 98:8).

    Dios el Padre siente placer al elegir o seleccionar. Dios se deleitó en la nación de Israel, seleccionando a este pueblo como el objeto de Sus bendiciones, tal como se deleitaría con Israel como objeto de Su ira (Deuteronomio 28:63), no por causa a que Él se deleite con la muerte de los hombres, incluso los más perversos (Ezequiel 18:23;, 32; 33:11), sino debido a que Dios disciplina a Sus ‘hijos’ para conducirlos a la santidad (ver Proverbios 3;12; Hebreos 12:3-10).

    Asimismo Dios tuvo placer al hacer a David, rey de Israel y después al rescatarlo del peligro:

    “Y me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí” (2 Samuel 22:20).

    “Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia” (1 Rey 10:9).

    El Gozo de Jesús, el Mesías Prometido
    De acuerdo al profeta Isaías, el Mesías prometido es Aquel en quien el Padre se contenta (42:1). Él es descrito como Aquel que “le hará entender diligente en el temor de Jehovᔠ(11:3). Y él es Aquel que será caracterizado por el gozo, un gozo que sobrepasará a todo el gozo de Sus hermanos:

    “Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; centro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros” (Salmo 45:6-7).

    El escritor a los Hebreos habla del Señor Jesús como alguien que fue motivado para desarrollar Su obra en la cruz del Calvario, por el gozo en el que Él entraría por Su expiación sacrificial:

    “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” (Hebreos 12:1-3).

    Jesús les dijo a Sus discípulos que tendrían un gran gozo. El gozo que experimentarían era primero y principalmente Su gozo, uno en el cual ellos también entrarían.

    “Estas cosas s he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11).

    “Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos” (Juan 17:13).

    En Mateo 25, Jesús contó una parábola que tiene mucho que enseñarnos acerca del gozo:

    “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 25:14-30; énfasis del autor).

    Esta parábola tiene mucho que enseñarnos acerca del servicio cristiano. Debemos concluir que de estos tres siervos, sólo los dos primeros eran creyentes verdaderos. El tercer siervo fue echado a las tinieblas de afuera, un lugar donde habrá llanto y crujir de dientes (versículo 30). Los dos primeros siervos eran buenos y fieles y el tercero infiel y malvado. Para mí es interesante e instructivo considerar esta historia desde la perspectiva del gozo.

    Los primeros dos siervos eran fieles y su recompensa fue “entrar en el gozo” de su maestro. ¿No indican estas palabras que su maestro era alegre y que estos siervos entrarían en el gozo junto con él? El maestro era alegre (o estaría alegre) y sus siervos fieles también lo serían. El “señor” en esta historia representa con mucha certeza a nuestro Señor y los “siervos” fieles, a Sus seguidores. Las bendiciones del señor y de sus siervos, se resumen en la palabra “gozo”.

    El tercer siervo, me fascina. En el pasado, siempre me fijé en lo que este siervo malvado y perezoso no hizo. En esta oportunidad, estoy especialmente interesado en la razón por la que este siervo no hizo lo que debió haber hecho. Este siervo, ¿fue flojo porque no trabajó para ganar algo para su maestro? Pensó de su maestro como alguien que esperaba algún beneficio sin haber hecho ninguna provisión.

    “Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste” (Mateo 25:24).

    La evaluación del siervo por parte de su maestro, fue mala. Es verdad que Jesús juzga a este hombre en base a la visión que de él tiene su maestro; pero de todos modos es una percepción mala. Dios no es un maestro cruel que espera que saquemos beneficios donde Él no ha provisto nada. Él se relaciona con nosotros por gracia. Él nos da los medios para que hagamos aquello que Él espera y requiere de nosotros. Podemos cumplir con nuestras responsabilidades hacia Él, sólo por Su gracia. Por eso es que sólo nos podemos gloriar en Él y no en lo que hemos hecho. Este siervo era malo porque no vio en su maestro la gracia ni (me atrevo a decir) su gozo. La recompensa de los siervos fieles, fue entrar al gozo de su señor. El maestro tenía gozo. Los siervos fieles entrarían en ese gozo. Y los hombres malvados no tienen en absoluto ni un poco del gozo de Dios. ¿Cuántos de nosotros tienen esta misma visión distorsionada de Dios, demandando un maestro esclavizado y no un maestro gozoso en cuyo gozo también podemos entrar? Y el servicio que Él requiere de nosotros incluso ahora, es llegar a ser gozosos y no malhumorados.

    Lucas 15 es otro ejemplo de la disposición alegre de nuestro Dios. El gozo de Dios (frente al arrepentimiento y a la salvación de los pecadores), contrasta con el malhumor de los escribas y de los fariseos y de sus murmuraciones por la asociación de nuestro Señor con los recolectores de impuestos (15:1-2). En respuesta, Jesús cuenta dos parábolas, las que señalan el gozo de Dios frente al encuentro de quien estaba perdido:

    “Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:3-10; énfasis del autor).

    En ambas historias, algo estaba perdido, fue buscado y encontrado. Cuando se recuperó el objeto perdido, el que buscaba se alegró e invitó a otros a unirse a la celebración por lo recuperado. Los ítemes perdidos —una oveja y una moneda— fueron encontrados porque su dueño los buscó.

    Jesús señala claramente que estas dos historias son comprendidas por la ilustración que nos dan de Su búsqueda por los pecadores y de su gozo en su salvación. Se esperaba que otros también se gozaran con nuestro Señor por el hecho que pecadores perdidos estaban llegando a la fe en Él y ‘encontrados’ en Él. Los escribas y fariseos no podían entrar en este gozo, porque todavía estaban perdidos y no deseaban ser encontrados. Estaban enojados por la manifestación de gracia que Jesús hacía por estos pecadores, sin tener merecimiento alguno. Ellos no querían este tipo de gente en ‘su’ reino.

    Las palabras que el Señor habló aquí, me son muy familiares; pero de alguna manera no las he tomado con la necesaria seriedad. Siempre pensé que Jesús decía que eran los ángeles los que se regocijaban con la salvación de los perdidos. Sin duda que los ángeles se regocijan; pero este no es el énfasis que el texto sugiere. En la primera historia, Jesús dice que hubo “gozo en el cielo” por uno que se arrepentía (versículo 7). En la segunda historia, Jesús declaró que había “gozo en presencia de los ángeles”. No sólo los ángeles se regocijan; ellos se regocijan junto con Dios. Dios se está gozando en el cielo y en la presencia de los ángeles. La sugerencia de las palabras de nuestro Señor, es que debido al gozo de Dios por la salvación de un pecador perdido, los ángeles también se gozan. En palabras de Jesús, en Mateo 25: “entra al gozo de tu Señor”. Por lo tanto, el hecho de que los escribas y fariseos no se gozaran, es un problema serio. No están en armonía con el cielo y más aún, con Dios. ¿Porqué? Porque no creen que son pecadores y no desean la gracia de Dios. No se consideran como ciudadanos que han entrado al reino de Dios, en la misma forma que los que cobran impuestos. De hecho, no están salvos en absoluto. Al igual que el siervo malo de Mateo 25, son incrédulos que apenas piensan en el Maestro y que no comparten Su reino ni Su gozo.

    La última mitad de Lucas 15, es la historia del hijo pródigo, que sigue enfatizando el dramático contraste entre Dios y las huestes celestiales con los escribas y fariseos incrédulos. El hijo pródigo se arrepiente y regresa donde su padre. El padre se alegra y hace un llamado para que se celebre el acontecimiento. ¿Se alegra el hermano mayor por su hermano perdido que ha regresado? ¡Lo más seguro que no! Está enojado con su hermano y también con su padre. No puede comprender porqué no se le ha permitido celebrar. Rebalsa de auto-justicia más que gratitud y gozo, que debiera caracterizar la responsabilidad del pecador frente a la gracia de Dios, tanto en su vida como en la vida de los demás. El padre del hijo pródigo, nuevamente retrata el gozo del Padre Celestial frente al arrepentimiento y a la conversión de los pecadores perdidos.

    El Espíritu Santo y el Gozo
    Para que no pensemos que el gozo o ‘felicidad’ sólo es un atributo del Padre y del Hijo, permítanme llamar vuestra atención a estos versículos que enlaza el gozo del creyente con el Espíritu Santo:

    “Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo” (Hechos 13:52

    “…porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17).

    “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Romanos 15:13).

    “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo” (1ª Tesalonicenses 1-6).

    El Espíritu Santo es el medio por el cual el gozo de nuestro Señor, el gozo de nuestro Maestro, es entregado al creyente. La presencia y el ministerio del Espíritu Santo, produce gozo en la vida del cristiano. De estos versículos, podemos inferir que aquellos que no son cristianos, en quienes no mora el Espíritu Santo, no experimentan el gozo de Dios. Esto es ciertamente así, en el caso de los escribas y fariseos descritos en Lucas 15 y en cualquier otra parte de los evangelios.

    Conclusión
    Dios es un Dios de gozo, un ‘Dios feliz’, si pudiéramos decirlo así. Él se goza en Su creación y en forma especial se goza en la salvación de los pecadores perdidos. Si somos hijos de Dios, entonces estamos sintonizados con Su personalidad y con Su corazón y es así que nos caracterizamos también con el gozo. Este gozo viene de Dios y es entregado a través del Espíritu Santo, a cada cristiano. “El gozo del Señor” debería caracterizar nuestro servicio y nuestra adoración. Es un gozo que será mucho mayor en el cielo, un gozo en el cual entraremos allá en el cielo. Para los cristianos, el gozo no es una opción, pues se nos ha ordenado a experimentar y a expresar gozo, como cristianos.

    “Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de nosotros” (Mateo 5:12).

    “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” (Lucas 10:20).

    “Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega” (Juan 4:36).

    “De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo” (Juan 16:20).

    “También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo” (Juan 16:22).

    “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” (Romanos 12:15).

    “Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo” (Romanos 15:10).

    “De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan” (1ª Corintios 12:26).

    “…no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad” (1ª Corintios 13:6).

    “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2ª Corintios 13:11).

    “Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido” (Gálatas 4:27).

    “¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún” (Filipenses 1:18).

    “Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo” (Filipenses 2:17).

    “Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro” (Filipenses 3:1).

    “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocíjate!” (Filipenses 4:4).

    “Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia” (Colosenses 1:24)

    “Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios” (1ª Tesalonicenses 3:9).

    “Estad siempre gozosos” (1ª Tesalonicenses 5:16).

    “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas” (1ª Pedro 1:6).

    “…a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso” (1ª Pedro 1:8).

    “…sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” (1ª Pedro 4:13).

    “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado” (Apocalipsis 19:7).

    Podrán pensar que la falta de gozo es uno de los males menores; pero no es así. Dios habló del pecado de Israel como uno evidente por la falta de gozo:

    “Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó; y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre. Por cuanto serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte” (Deuteronomio 28:45-48).

    La falta de un corazón alegre fue la fuente del pecado de Israel y del juicio divino. La carencia de gozo conduce al pecado. Y a la inversa, el pecado conduce a la falta de gozo:

    “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti” (Salmo 51:10-13).

    Además, vemos que el gozo es la motivación para el testimonio y el servicio de los cristianos. Con demasiada frecuencia intentamos motivar a los cristianos para que den testimonio, haciéndoles sentirse culpables. Este texto señala que “el gozo de tu salvación” actúa como el motivador de nuestro servicio y no la culpa ni el temor. “El gozo de nuestro Jehová es nuestra fuerza” (Nehemías 8:10). El Espíritu de Dios y la Palabra de Dios, son dos medios esenciales mediante los cuales el gozo del Señor llega a los hombres (ver Salmo 119:111; Jeremías 15:16; versículos sobre el Espíritu Santo y el gozo, que citamos anteriormente).

    No prestamos un buen servicio a Dios y a los demás cuando retratamos a Dios de una forma tal que calza con una percepción falsa del siervo malo de Mateo 25. Este siervo temía a su maestro; pero más que estar pronto a servir a su maestro, su temor le originaba una respuesta opuesta. Dios siente placer y siente gran gozo en Su creación, incluyendo la nueva condición de los creyentes en Jesucristo. También se deleita en el crecimiento y santidad de Su pueblo.

    El gozo es una fuente tremenda de orientación y guía con relación a la ‘voluntad de Dios’. Muchos piensan y hablan de la ‘voluntad de Dios’ como un gran misterio, difícil de discernir e incluso difícil de defender. Pero la Biblia no se refiere así de la voluntad de Dios. En Romanos 7, Pablo no dijo que la voluntad de Dios era difícil de conocer; dijo que era imposible de hacer. Él sabía lo que era correcto; sencillamente no lo hacía. Él sabía lo que estaba mal; aún así persistía en hacerlo. No es el conocimiento de la voluntad de Dios lo difícil, sino hacerla.

    Si desean conocer la voluntad de Dios, acérquese a las decisiones que debe tomar en la vida, por este estándar: ¿Qué agrada a Dios, qué le proporciona gozo y qué le produce tristeza?

    “Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables” (2ª Corintios 5:9).

    “Comprobando lo que es agradable al Señor” (Efesios 5:10).

    “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén (Hebreos 13:20-21).

    La Biblia no deja dudas acerca de lo que a Dios le complace y lo que no. Dios se deleita en Su pueblo (Salmo 149:4). Encuentra gozo en la rectitud (1 Crónicas 29:17) y lealtad (Oseas 6:6) y amor que no muere (Miqueas 7:18). Él se complace con la naturaleza amorosa y con la justicia (Jeremías 9:24). Se goza en los “hijos” a quienes disciplina (Proverbios 3:12; ver Hebreos 12:3-13). Él ama el peso justo (Proverbios 11:1) y a los perfectos de camino (Proverbios 11:20). Siente placer con aquellos que hacen la verdad (Proverbios 12:22). Dios no se goza en los rituales religiosos, divorciados del vivir en santidad (Salmo 51:16-17; ver también los versículos 18 y 19). Por aquellas cosas que nos impresionan, Dios no siente placer, tales como la fuerza de un caballo o las piernas de un hombre (Salmo 147:10-11). No encuentra gozo en los necios (Eclesiastés 5:4) o en la muerte de los malvados (Ezequiel 18:23), 32; 33:11).

    Observen cuidadosamente que la forma del mundo de la palabra ‘gozo’, no es el mismo gozo que poseen los cristianos. Ambos ‘gozos’ son muy diferentes. De hecho, el cristiano puede distinguirse del no creyente por aquellas cosas que son la fuente de nuestro gozo. Los hombres malos se deleitan en sus abominaciones (Isaías 66:3) y eligen aquello en lo que Dios no se goza (Isaías 65:12; 66:4). No se deleitan en la Palabra de Dios (Jeremías 6:10). Se gozan con un ladrón y con los adúlteros (Salmo 50:18) y en la maldad (2ª Tesalonicenses 2:12).

    El hijo de Dios tiene una fuente de placer o gozo, muy diferente. Su gozo está en el Señor (Salmo 37:4; 43:4), de Su Palabra (Salmo 1:2; 112:1; 119:16, 24, 70, 77, 92, 143, 174). Tiene gozo haciendo la voluntad de Dios (Salmo 40:8) y en la oración (Salmo 147:1). Elige aquello que complace a Dios (Isaías 56:4). Se regocija en la justicia (Proverbios 21:15). Su deleite no es personal, egoísta; no está en los placeres sensuales; sino que encuentra placer en Dios:

    “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado” (Isaías 58:13-14).

    Al parecer, muchos no cristianos piensan que llegar a Cristo equivale a poner un final a los placeres y el comienzo de una vida opaca y sin alegrías. El término ‘puritano’ está lejos de ser hoy día, un cumplido, porque se piensa que los puritanos son gente del pasado que supo lo que era el placer. Esta caracterización de los puritanos, simplemente no es verdadera.92 Nada podría estar más lejos de la verdad. No existe gozo como el conocer a Dios y servirle; ningún gozo como saber que nuestros pecados están perdonados y que estamos bien con Dios por medio de la sangre derramada de Jesucristo. No existe gozo que soporte el dolor, el sufrimiento y la persecución, como el gozo del cristiano, cuya esperanza y gozo están en el Señor y no en nuestras circunstancias.

    El autor John Piper, recientemente ha tocado el tema del placer de una forma muy refrescante, que recomiendo a los lectores. A su primer libro, titulado Desiring God: The Meditations of a Christian Hedoonist, le siguió el libro titulado The Pleasures of God, enfocado en los atributos de Dios. Recientemente, ha escrito otro libro, llamado Let the Nations be Glad: The Supremacy of God in Missions. A veces, Piper tiende a hacer un contraste entre el placer y el gozo, cuando en realidad deben considerarse juntas. Nuestro deber debería ser nuestro deleite.

    Piper señala algo muy importante acerca del gozo o del placer. Insiste en que no está mal que un cristiano sienta placer o que lo busque; sólo está mal cuando se busca el placer en el lugar equivocado. Busquemos el gozo en Dios, sirviéndole y adorándole. El gozo del Señor es nuestra fuerza.

  3. #33
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
    Respuestas
    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo Jesús.

    FRUTOS TEMPORALES

    Conocemos los frutos materiales muy bien. Sabemos que en el mundo secular logramos muchas cosas como comer, trabajar, manejar, etc. a veces somos gente agradecida, otras veces no lo somos. A veces pensamos mal de las personas cuando las personas piensan bien de nosotros; a veces creemos que somos tan buenos y tan perfectos que dudamos que haya algo malo en nosotros. Te puedo peguntar en tu mundo secular sin entrar al espiritual: En el día que vives ¿Tú haces mas lo bueno que lo malo? ¿Codicias? ¿Anhelas tener lo que por tu sudor no puedes lograr? ¿Te gusta adquirir las cosas fácilmente o con el producto de tu esfuerzo? ¿Eres ambicioso para tus planes, pero a costa de qué? ¿De que sean otros los que den el fruto de tu prosperidad? ¿Quieres que te exalten, pero dentro de ti no hay fruto?

    No todo el que está aquí es cristiano. Puede tener un corazón sucio y ser fiel al local, al Pastor y a la sociedad cristiana, pero eso no convence a Cristo de que tú eres de él; lo que convence a Cristo es que le entregues tu corazón, que le creas. Mientras no le creas no tendrás fruto.


    Mientras tanto, seguirás acomodándote frente al televisor y comiendo. El día del servicio regular de la iglesia no te interesa; hay ayuno, no te interesa; hay reuniones de evangelismo, no te interesa; hay reuniones de jóvenes, no te interesa. Tienes una rutina en tu vida, en tu trabajo, en tu casa, en tu oración y en tu comida y se acabó. Nunca tendrás fruto.

    El fruto es diario, es para los que en verdad se sientan felices con el Señor. Jesús puede hacernos felices, y si eso es verdad, nos puede hacer un fruto perenne, un fruto para siempre.

    Tenemos problemas pero tenemos fruto de paz. Nos faltan muchas cosas que no hemos adquirido pero las vamos a lograr en el camino, tenemos fruto de esperanza. Hemos perdido muchas ganancias pero todas las vamos a recuperar con Cristo.

    ¿Cómo puedo yo ser un fruto perenne y no un fruto temporal como fue la higuera? Cuando Jesús pasó por la higuera y vio que no había fruto la maldijo y cuando regresó estaba seca. Muchos podemos tener cargo en la iglesia y no tener fruto. Si Dios ve que no das fruto El te corta. Si El ve que estás estropeando la tierra que El quiso que tú sembraras, El te corta y envía a otro que de fruto, otro que produzca.

    Como adultos y jóvenes tenemos que analizarnos y preguntarnos: ¿Yo estoy dando fruto? ¿Me cuesta ser un fruto? Te costará siempre, porque vas a tener que decirle al tentador NO en tu propia casa, en tu propia familia.

    ¿Acaso a los padres no les cuesta criar a sus hijos, y luego cuando se van se olvidan de los padres? Se creen tan hombres, tan bien realizados como si no tuvieran que agradecerle a nadie que salió del vientre de una mujer. Los ves amargados, con familias, sus hijos en otro sendero, hogares fumadores, hijos viciosos, ahí no hay fruto; pero es que el que tenía que pagar el precio del fruto no ha pagado el precio.

    El Señor quiere que tú y yo seamos un fruto perenne. ¿Cómo hoy vamos a estar con una cara y mañana con otra, y pasado con otra? Porque nos falta algo y ese algo es conocer al que es Luz, al que es Paz, al que es Amor, al que es Salvador, Jesucristo.

    Ezequiel 47:12 Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina.

    Dios no nos pide que seamos fruto temporal. Ahora porque estoy en crisis, mañana porque tengo una enfermedad, pasado porque estoy triste, ¡NO! el Señor quiere que seamos un fruto perenne. En tristeza, en enfermedad, en agonía, en falta de trabajo hay que ser fruto. Hay que salir a evangelizar, hay que hablar de Cristo, hay que dar el diezmo, hay que dar el tiempo a la oración.

    II. FRUTOS ESPIRITUALES

    Mateo 13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

    Cuando entregas tu corazón de carne al Cristo vivo, el Espíritu Santo viene a tomar posesión de tus emociones, y esas emociones se convierten en frutos espirituales, porque te gusta de un momento a otro alabar a Dios, levantar las manos y decirle: Gracias Jesús porque ya no vivo solo; Gracias Cristo porque más allá de mi vida hay algo más grande que yo mismo; Gracias porque tú puedes cambiar todas mis tinieblas en luz, y entonces empiezan a venir unos acordes espirituales que entran en tu mundo espiritual y empieza el Señor a darte dones de revelación, de visión, te bautiza en un lenguaje diferente, te da interpretación, te hace sensible a las sensaciones que te están diciendo toda una serie de coincidencias espirituales que te están advirtiendo dónde está la obra mala.

    Dios revela porque estamos sensibles a El a través de la oración; sensibles a El a través de la búsqueda; sensibles a El a través de la Palabra que hoy está en tus manos; sensibles a El porque clamamos a su Santo nombre para que saque nuestros pies de la red donde hemos caído. La semilla que tú siembras debe de florecer.

    III. FRUTOS QUE FLOREZCAN EN TODOS LOS PERIODOS DE NUESTRAS VIDAS

    En todos los períodos de nuestras vidas tenemos que dar fruto.

    Salmo 92:13-14 Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes. En la Iglesia tenemos ancianos de más de setenta años y vienen vigorosos a la casa del Señor. Están vigorosos y verdes porque están plantados en la casa del Señor. Vienen vientos, torbellinos, enfermedades, pero ellos están plantados en la casa del Señor. Esos son los que florecen en todos los períodos de la vida. No solamente podemos ser vigorosos y entusiastas en nuestra juventud. Si lo tuvimos a El, tenemos que serlo también en la madurez y en la vejez, El no cambia. Además el cuerpo envejece pero el espíritu nunca envejece, por tanto tenemos un día que vamos a guardar el cuerpo, pero el espíritu, reverdecido por la fe, estará en la presencia de Aquel que es Todopoderoso.

    IV. PROCUREMOS DAR FRUTO EN BUE NA TIERRA

    No todos los lugares donde adoramos dan buenos frutos. Hay que saber escudriñar, arrancar las malezas y plantar buenos árboles para que den fruto. A lo largo de nuestra carrera han quedado árboles secos y vacíos en nuestro camino, y seguirán quedando porque la iglesia es sembrar y recoger y lo que no de fruto va a quedar. No sabemos cuántos, eso le pertenece al Señor.

    El único que no se engaña es Jesucristo. Tú puedes ser un excelente líder (de apariencia), pero no del espíritu. Vas a perecer porque lo único eterno es del espíritu y si no hay fruto te vas a quedar atrás.

    V. LOS FRUTOS SE DIVIDEN EN DISTINTAS ESPECIES

    ¿Cómo yo puedo dar fruto a la iglesia? Por los dones ¿De quiénes son los dones? De la Persona del Espíritu Santo que viene a mi espíritu.

    Gálatas 5:22-23 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

    Tienes que tener estos frutos que son del Espíritu, los cuales nadie te arrebatará jamás, porque eso lo pagó el Cordero de gloria en la cruz del calvario por toda la eternidad hasta que El venga por la iglesia.

    VI. ESTOS FRUTOS DEL ESPIRITU SON PRODUCTO DE LA SABIDURIA DIVINA

    ¿Quién es el sabio que nunca falla? El Espíritu Santo. El está allí proyectando. Bien sabemos que hasta los animales saben amamantar a los hijos cuando nacen. Esto es producto de la sabiduría divina en su creación.

    Igualmente tú, sin haber pasado una escuela para ser padre, de momento te ves en la tremenda encrucijada de que eres papá o mamá. Le das de comer a tu hijo, sabes lavar, planchar, cocinas y de momento te das cuenta que eres una mujer en la sociedad con un nombre nuevo llamado madre. Te proyectas.

    Los frutos del espíritu son los que van al cuerpo natural para proyectar la sabiduría de la creación de Dios en nosotros. Los cristianos en la creación, lo mismo sabe parir una mujer con Cristo que sin Cristo, porque la sabiduría de la creación, que es de Dios, es para todos, como el sol es para todos, con o sin fruto. Lo importante es reconocer tú, a tu edad de hoy, si eres una higuera estéril o un árbol con fruto.

    Santiago 3:17 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. La sabiduría viene de lo alto, no es por tu capacidad, es fruto del Espíritu.

    VII. CONDICIONES PRECISAS PARA YO LLEVAR FRUTO

    La primera necesidad que tengo es contactar con el guía espiritual mío que está en lo alto. Primero contactar de arriba para quitar toda la maleza sucia de abajo. Solo Cristo lo puede hacer.

    Salmo 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.

    Dios siga prosperando su vida.

    Agradezco al autor de este estudio,que ha hecho posible que lo inserte aquí; Que Dios le bendiga,y a nosotros herman@s .

  4. #34
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
    Respuestas
    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo.



    El Fruto del Espíritu - Amor

    INTRODUCCIÓN

    1. Habiendo considerado las múltiples obras de la carne, enfocaremos ahora nuestra
    atención a "El fruto del Espíritu"

    2. ¿Ha notado que la palabra "fruto" es singular, en tanto que las "obras" es plural?
    a. Esto sugiere que las obras individuales de la carne son variadas y no
    necesariamente se relacionan
    b. Pero el fruto del Espíritu, aunque poseen características variadas, es en realidad UNA, hecha posible por la combinación de todas las nueve
    características en estos versículos
    c. Una persona podría ser culpable de las obras de la carne cuando solo comete una de las obras
    d. Pero a una persona no se le puede decir que está produciendo el fruto del Espíritu a menos que todas las nueve cualidades sean demostradas juntas en la vida de él o de ella
    1) Similar a las gracias enlistadas en 2 Ped 1:5-8
    2) Donde la expresión "añadid..." implica que las gracias están intrínsecamente conectadas a cada una de las otras y son todas necesarias para crecer en el conocimiento de Jesucristo

    3. Así que en tanto que una persona podría poseer una o más de estas gracias
    enumeradas en Gál 5:22-23, esa sola gracia no constituye el fruto del Espíritu;
    ¡alguien que es guiado por el Espíritu las producirá todas!

    4. En cuanto comenzamos nuestro examen de el fruto del Espíritu, solo es natural que
    la virtud del "amor" debe encabezar la lista..
    a. Porque Dios es amor – 1 Jn 4:8
    b. El amor es la virtud más grande de todas – 1 Cor 13:13

    [¿Pero qué es el amor? ¿Qué lugar ocupa en la vida de los cristianos? ¿Cómo podemos demostrar mejor nuestro amor hacia Dios y el hombre?

    Estas son algunas de las preguntas a las que debemos buscarles respuesta en esta lección en cuanto iniciamos con...]

    I. LA DEFINICIÓN DE "AMOR"

    A. LOS GRIEGOS TENÍAN CUATRO PALABRAS QUE TRADUCIMOS COMO "AMOR"...
    1. EROS – amor sexual, carnal
    2. PHILIA – el amor de los amigos cercanos
    3. STORGE – el amor de la relación familiar
    4. ÁGAPE – ese amor que busca solo el bien más alto de otros
    a. Es ese amor que es mencionado por Pablo en nuestro texto, y lo define en
    1 Cor 13:4-8a
    b. Jesús usa la misma palabra en Mt 5:43-48

    B. OBSERVE MÁS DE CERCA "AGAPE"
    1. "Ágape tiene que hacerse con la mente: no es simplemente una emoción que se
    levanta espontáneamente en nuestros corazones; es un principio por el cual
    vivimos deliberadamente. Ágape tiene que hacerse soberanamente con la
    voluntad." (Barclay)
    2. No es una reacción no controlada del corazón, sino un ejercicio concentrado
    de la voluntad
    3. Es un amor afectuoso de alguien que se llega a involucrar con la necesidad de
    los demás
    4. No es dependiente sobre lo que un ser amado tenga para ganar tal amor
    5. No es un amor exclusivo...
    a. Expresado solo a pocos elegidos
    b. Sino una benevolencia que lo abarca todo, mostrada hacia todos

    C. LA ILUSTRACIÓN PERFECTA DE "ÁGAPE"
    1. Inicia con el Dios de amor – ver 2 Cor 13:11
    a. Su amor es un amor completamente inmerecido – Rom 5:8
    b. Su amor es un amor inseparable – Rom 8:35-39
    c. Ciertamente, ¡Su amor es un amor dispuesto a salvar a los pecadores!
    – Ef 2:4-7
    2. Encuentra su completo cumplimiento en Cristo
    a. El amor de Dios alcanza su cumbre en Su Hijo Jesucristo – ver Rom 8:39
    b. Jesús ha demostrado totalmente tal amor – Jn 15:13
    c. Entonces llegamos a conocer que el amor realmente es cuando miramos a Jesucristo – ver 1 Jn 3:16

    II. EL AMOR EN LA VIDA DEL CRISTIANO

    A. EL LUGAR QUE OCUPA EL AMOR...
    1. Existe para ser la "atmósfera" en la cual camina el cristiano – Ef 5:1-2
    2. Existe para ser el "lazo que une" el "vestido" que se pone el cristiano
    – Col 3:12-14
    3. Existe para ser "el motivo universal" para todo lo que hacemos – 1 Cor 16:14
    4. Existe para prevenir que nuestra libertad cristiana se convierta en egoísmo
    destructivo – Gál 5:13
    5. Existe para distinguir nuestra predicación y enseñanza de la verdad
    – Ef 4:15

    B. LA DEMOSTRACIÓN DEL AMOR...
    1. La demostración de nuestro amor hacia Dios
    a. Demostraciones impropias
    1) Algunos piensas que probamos nuestro amor gritando desde el techo
    2) Otros por ponerse sobre una calcomanía en el parachoques y sonando la
    bocina si aman a Dios
    3) Y otros, piensas que sin importar lo que ellos hagan "en el nombre del Señor" será agradable a Él
    -- Sin embargo considere las palabras de Jesús en Mt 7:21-23
    b. La demostración apropiada del amor hacia Dios:
    1) Guardar Sus mandamientos – Jn 14:15,21,23-24; 15:10,14
    2) Amar a nuestros hermanos – 1 Jn 4:20-21
    -- ¿Realmente amamos a Dios? ¿Cuál es nuestra actitud hacia el guardar
    Sus mandamientos y amar a los hermanos?
    2. La demostración de nuestro amor hacia los hombres
    a. Mostrar el amor hacia aquellos que son hermanos en Cristo
    1) El amor de los unos hacia los otros es fundamental para la doctrina de
    Cristo – 1 Jn 3:11; Jn 13:34-35
    2) Demostramos mejor nuestro amor hacia nuestros hermanos por medio de...
    a) Ayudarlos cuando están en una necesidad física – 1 Jn 3:16-18
    b) Ayudarlos cuando están en una necesidad espiritual – 1 Ped 4:8;
    Sant 5:19-20
    c) Amar a Dios y guardar Sus mandamientos – 1 Jn 5:2
    b. La demostración del amor hacia aquellos que no son cristianos
    1) El amor hacia los demás debe ir más allá del amor de aquellos que nos
    aman – ver Luc 6:27-36
    2) Demostramos que verdaderamente somos los hijos de Dios (y guiados por
    el Espíritu Santo) cuando por el amor:
    a) Hacemos bienes a aquellos que nos odian
    b) Bendecimos a los que nos maldicen
    c) Oramos por aquellos que nos maltratan injustamente
    d) No resistimos a aquellos que nos hacen males
    e) Prestamos a aquellos que no pueden darnos nada a cambio
    f) ¡Los tratamos como nos trató nuestro Padre que está en los cielos!

    CONCLUSIÓN

    1. No debe sorprendernos aprender que alguien que produce el fruto del Espíritu
    demuestra la virtud del amor en su vida
    a. El Padre demostró amor al ofrecer a Su Hijo como sacrificio por el pecado
    b. El Hijo personificó el amor en la forma en que Él vivió y murió por nosotros
    c. El Espíritu de Dios demostró que el amor es por medio de la Palabra
    -- ¿No debería aquel que es nacido de Dios y que camina por el Espíritu manifestar
    amor tanto en su actitud como en sus acciones?

    2. Aun si ya nos destacamos en el asunto del amor...
    a. Siempre hay lugar para el crecimiento – ver 1 Tes 4:9-10
    b. Siempre hay la necesidad para oraciones tales como esta:

    "Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos,
    como también lo hacemos nosotros para con vosotros" (1 Tes 3;12)

    Hemos hablado del maravilloso amor de Dios por nosotros; ¿ya hemos respondido a ese amor? – ver Rom 2:4-5


    Por Mark Copeland.

    Y EL DIOS DE PAZ ,QUE RESUCITÓ DE LOS MUERTOS A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO EL GRAN PASTOR DE LAS OVEJAS ,POR LA SANGRE DEL PACTO ETERNO ,NOS HAGA APTOS EN TODA BUENA OBRA ,PARA QUE HAGAMOS SU VOLUNTAD ,HACIENDO ÉL EN NOSOTROS LO QUE ES AGRADABLE ,POR MEDIO DE JESUCRISTO.

    Padre nuestro que estás en los cielos...

  5. #35
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
    Respuestas
    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo.
    El Fruto del Espíritu - Gozo

    INTRODUCCIÓN

    1. Aquellos que son influenciados y dirigidos por el Espíritu Santo producirán "el fruto del Espíritu" en sus vidas – ver Gál 5:22-23
    a. Notamos en nuestro estudio anterior que no hay una pluralidad de frutos, sino un fruto
    b. Si, solo un fruto que es adoptado de varias gracias o virtudes relacionadas entre sí, todo lo cual será manifestado si alguien está caminando verdaderamente en el Espíritu

    2. Prominente, de hecho, será la virtud del "amor", la cual observamos...
    a. Fue definida como "buena voluntad activa", la cual busca el bien más alto de los demás
    b. El mejor ejemplo es Jesucristo, quien por medio de su ejemplo nos ha enseñado lo que realmente es el amor – ver Jn 15:13; 1 Jn 3:16
    c. Debe ser el "motivo universal" para todo lo que hacemos – 1 Cor 16:14

    3. Como es notado en Gál 5:22, el fruto del Espíritu también involucra "gozo"
    a. Es interesante notar la relación entre el Espíritu Santo y el gozo en varios pasajes:
    1) El reino de Dios es "gozo en el Espíritu" – ver Rom 14:17
    2) Los tesalonicenses habían recibido la palabra "con gozo del Espíritu Santo" - 1 Tes 1:6
    3) Y de hecho, en nuestro texto en Gál 5:22
    b. Entonces, alguien que es guiado por el Espíritu, y que camina por el Espíritu, ¡será alguien llenado con mucho gozo en su vida!

    [Pero, ¿qué es el gozo? ¿Cómo pueden los cristianos ser llenados con gozo? Mientras buscamos producir el fruto del Espíritu en nuestras vidas, observemos más de cerca al "gozo"...]

    I. LA DEFINICIÓN DE "GOZO"

    A. LA PALABRA GRIEGA ES "CHARA"...
    1. Que Thayer define como "gozo, regocijo"
    2. Vine agrega "deleite" -- Haciendo un recuento la palabra es usada 60 veces en el NT

    B. LA FORMA VERBAL DE "CHARA" ES "CHAIREIN"...
    1. La que es más frecuentemente traducida "regocijar"
    2. Es usada 72 veces en el NT

    C. CERCANAMENTE RELACIONADA ES LA PALABRA "CHARIS"...
    1. Que es la palabra traducida con más frecuencia como "gracia"
    2. Vine define gracia en el sentido objetivo como "lo que ofrece u ocasiona placer, deleite o causa interés favorable"
    3. ¡Entonces la gracia es lo que produce gozo!

    D. "LA CONEXIÓN ENTRE "GRACIA" Y "GOZO"
    1. El gozo de alguien es directamente proporcional a la gracia que alguien ha recibido, o al menos a la percepción de gracia que alguien ha recibido
    a. Reciba un regalo pequeño, y su gozo podría ser mínimo
    b. Reciba un gran regalo, y su reacción de gozo es más grande
    2. Cuando los cristianos no tienen mucho gozo en sus vidas, algo está mal: "Si Usted no tiene gozo en su religión, hay una fuga en alguna parte de su cristiandad." (BILLY SUNDAY)
    3. He aquí una explicación por la que los cristianos podrían estar gozosos:
    "La razón por la que muchas pobres almas tienen tan poco calor de gozo en sus corazones, es que tienen muy poca luz del conocimiento del evangelio en su mente. Impulsar a un alma a mantenerse en la luz de la verdad, es impulsar que él necesita del calor de la consolación". (WILLIAM GURNALL)

    E. EL GOZO DEL SEÑOR ES PERMANENTE...
    1. El Señor ciertamente no desea que los cristianos estén sin gozo – ver Jn 15:11
    2. El gozo que Él da es "inefable y glorioso", capaz de sostenernos en las peores circunstancias – ver 1 Ped 1:6-8
    a. A diferencia de "los deleites del pecado" (Heb 11:25), que son temporales
    b. Aun las cosas buenas en la vida eventualmente prueban ser "vanidad" – Ecl 2:10-11
    3. Entonces Él ha hecho posible para los cristianos decir con Pablo:

    "Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! – Fil 4:4

    [Una falla de recordar aquellas cosas que se nos ha dado por gracia y que favorece el gozo en nuestras vidas puede explicar el por qué algunos cristianos no tienen el grado de "gozo" (regocijo, deleite) que deben tener.

    Pero los cristianos tienen muchas razones para estar gozosos. Solo necesitamos recordar que es lo que produce gozo. Revisemos solo unas pocas...]

    II. FUENTES DE GOZO PARA EL CRISTIANO

    A. EL GOZO ES UNA CONSECUENCIA DE LA FE...
    1. El gozo viene de tener "una confianza confiada" (fe) en Dios – ver Fil 1:25
    a. Sin fe en Dios y en Cristo, no podemos experimentar un gozo permanente
    b. ¿Por qué es esencial la fe para gozar?
    1) Disipa las actitudes que impiden gozar debido a lo por venir
    2) Tal como la "ansiedad" (ver Mt 6:25-30), la "duda" y el "temor" – ver Mt 14:27-31
    2. Puesto que el gozo está basado en la fe, esto enfatiza la importancia de la Palabra de Dios en producir gozo...
    a. Porque la fe viene por la Palabra de Dios – Rom 10:17
    1) La Palabra de Dios produce fe
    2) A su vez la fe produce gozo – ver Rom 15:13
    b. La misma enseñanza de Jesús está diseñada para darnos gozo – Jn 15:11; 17:13
    -- ¡De aquí la necesidad de leer y estudiar la Biblia diariamente!

    B. EL GOZO ES TAMBIÉN EL RESULTADO DE LA OBEDIENCIA...
    1. La obediencia a la Palabra de Dios alienta gozo en los corazones del obediente
    a. Note la conversión de los samaritanos – Hech 8:5-8
    b. También la conversión del eunuco etiope – Hech 8:35-38
    c. Y la conversión de los tesalonicenses – 1 Tes 1:6
    2. Al contrario, ¡la desobediencia disipa el gozo y produce temor! – ver Heb 10:26-27
    -- ¿Podría ser la falta de gozo una indicación de la falta de obediencia de su parte?

    C. EL GOZO ESTÁ BASADO EN EL PERDÓN...
    1. La culpa del pecado es una razón mayor por la cual a muchas personas les falta el gozo
    a. La conciencia de tal pecado causa estrés, infelicidad y preocupación
    b. Aun como Pablo ilustró al describir la condición de alguien luchando con el problema del pecado – ver Rom 7:22-24
    2. Pero donde hay perdón, ¡puede estar el gozo!
    a. Considere el Salmo 32 de David...
    1) Él introduce su tema al hablar de la "bienaventuranza" (o gozo) de alguien cuyos pecados son perdonados – Sal 32:1-2
    2) Él describe como la culpa de su pecado lo afectó interiormente – Sal 32:3-4
    3) Pero finalmente él confesó su pecado y fue perdonado – Sal 32:5
    4) El describe el gozo que los rectos (por ejemplo, el perdonado) puede experimentar – Sal 32:10-11
    b. La correlación entre el perdón y el gozo es también visto en Sal 51:7-12
    c. Hoy, aquellos que están en Cristo pueden gozar el perdón de los pecados y el gozo que le sigue – ver Rom 5:1-2,10-11
    -- Si Usted aún no ha recibido el perdón encontrado solo en Cristo, no hay manera de experimentar el gozo permanente que viene solo "en el Señor"

    D. EL GOZO VIENE TAMBIÉN DE LA COMUNIÓN CRISTIANA...
    1. Es un gozo tan solo "ver" tal comunión
    a. Pablo experimentó el gozo al ser testigo del amor y comunión en Filemón – Filemón 7
    b. Él también encontró gran gozo en saber de la restauración de hermanos – 2 Cor 7:7
    2. Mucho más ¡el gozo de "experimentar" tal comunión!
    a. Pablo se regocijó en la comunión que él tenía con los filipenses – 2 Cor 7:7
    b. Juan habló del gozo que viene de la comunión cristiana reconciliada – 2 Jn 12
    -- ¿Está desarrollando y nutriendo el tipo de comunión cristiana que aumenta nuestro gozo?

    E. EL GOZO VIENE DEL SERVICIO CRISTIANO...
    1. Hay el gozo de difundir el evangelio
    a. Bernabé se regocijó en las conversiones en Antioquía – Hech 11:20-23
    b. Los judíos cristianos se deleitaron al oír de la conversión de los gentiles – Hech 15:3
    2. Hay gran gozo en ver el progreso espiritual de otros
    a. Esto era una fuente frecuente de gozo para Pablo – Rom 16:19; Col 2:5;
    1 Tes 3:6-9
    b. Juan escribió que esta era la forma más grande de gozo – 3 Jn 4
    c. Una razón de que esto es verdad es que aquellos que hemos traído a Cristo...
    1) No solo son una fuente de gozo para nosotros ahora
    2) ¡Sino especialmente en el día de Cristo! – ver 1 Tes 2:19-20
    3. Jesús también habló de las "bienaventuranzas" (por ejemplo, el gozo) de dar a otros – Hech 20:35
    -- Todos aquellos que están dispuestos a llegar a estar involucrados en el servicio del Señor, ya sea a través de enseñar o dar el tiempo de uno, la energía o el dinero, ¡experimentará gozo de tal servicio!

    CONCLUSIÓN

    1. El gozo maravilloso del Señor está abierto a todos aquellos que deseen recibirlo por medio de cosas tales como:
    a. La fe en Cristo
    b. La obediencia a Su Voluntad
    c. El perdón por medio de Su sangre
    d. La comunión con Sus discípulos
    e. El servicio en Su reino
    -- Y es el tipo de gozo que puede sostenernos a través de la vida, como Nehemías dijo a Israel:

    "El gozo de Jehová es nuestra fuerza" – Neh 8:10

    2. Ciertamente aquellos que son...
    a. Nacidos del Espíritu
    b. Que caminan en el Espíritu
    c. Que son guiados por el Espíritu
    Estarán involucrados en todas estas cosas, y como una consecuencia producirán el fruto del Espíritu que incluye el "gozo"

    3. ¿Por qué no experimentar este gozo hoy por...
    a. Obedecer el evangelio de Cristo
    b. Recibir el perdón de pecados por medio de la sangre de Cristo
    c. Participar en la comunión del amor cristiano en tanto que Usted trabaja para traer a otros a la salvación en Cristo – ver Hech 2:38-42


    Por Mark Copeland

    Dios os bendiga.

    MAS POR ÉL ESTÁIS VOSOTROS EN CRISTO JESÚS ,EL CUAL NOS HA SIDO HECHO POR DIOS SABIDURÍA ,JUSTIFICACIÓN ,SANTIFICACIÓN Y REDENCIÓN.

  6. #36
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
    Respuestas
    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo Jesús.


    El Fruto del Espíritu - Paciencia

    INTRODUCCIÓN

    1. En la discusión de "el fruto del Espíritu", las nueve virtudes enumeradas en Gál 5:22-23 son con frecuencia divididas en tres grupos:
    a. El primer grupo contiene aquellas virtudes que llevan el pensamiento de uno hacia Dios...
    1) El amor (porque el amor es de Dios)
    2) El gozo (porque nos regocijamos en el Señor)
    3) La paz (porque de Dios viene la paz que sobrepasa todo entendimiento)
    b. El segundo grupo contiene aquellas virtudes que dirigen nuestra atención a nuestro prójimo...
    4) Paciencia
    5) Benignidad
    6) Bondad
    c. El tercer grupo de virtudes se refiere más directamente a uno mismo...
    7) Fe
    8) Mansedumbre (suavidad)
    9) Templanza

    2. Habiendo examinado las virtudes del primer grupo (amor, gozo, paz), podemos venir ahora a la primera del segundo grupo...
    a. La gracia es "paciencia" ("conformidad" en la NASV)
    b. La palabra griega es makrothumia
    1) Literalmente, significa ser "muy templado" (lo opuesto de poco templado)
    2) Es definido como "paciencia, tolerancia, conformidad, tardanza en venganzas incorrectas" (THAYER)
    3) "La paciencia es esa cualidad de dominio de si mismo en la etapa de provocación que no se desquita en forma apresurada o castiga de inmediato.
    Es lo opuesto al enojo y está asociado con la misericordia, y es usado de Dios." (VINE)
    c. Si Dios es paciente, ¡no debemos sorprendernos de que aquellos que "andan en el Espíritu" sean también pacientes!

    [Mientras buscamos trabajar en conjunción con el Espíritu de Dios para desarrollar Su fruto en nuestras vidas, podría ser útil para nutrir la paciencia el recalcar algunos...]

    I. EJEMPLOS DE PACIENCIA

    A. LA PACIENCIA DE DIOS...
    1. Dios ha sido paciente hacia el hombre
    a. Lo fue en los días de Noé – 1 Ped 3:20
    b. Lo fue en Su relación con la nación de Israel – Neh 9:16-21
    c. Y Él es paciente también hoy – 2 Ped 3:7-9; por ejemplo, 1 Tim 1:15-16
    2. El propósito de Su paciencia:
    a. ¡Que podamos tener la salvación! – 2 Ped 3:15
    b. ¡Que podamos ser guiados al arrepentimiento! – Rom 2:4
    c. Que aquellos que Le temen y guardan Sus mandamientos puedan deleitarse en Su misericordia, aun cuando ellos han pecado – ver Sal 103:8-18

    B. LA PACIENCIA DE DAVID...
    1. Es vista mejor en su relación con el rey Saúl
    a. Saúl había hecho varios intentos de matar a David
    b. David tuvo varias oportunidades de matar a Saúl
    1) En la cueva – 1 Sam 24:1-22
    2) En el campo – 1 Sam 26:1-25
    2. Además del respeto por el rey ungido del Señor (Saúl), David demostró el verdadero significado de la paciencia: "tardo en venganzas incorrectas"

    [Así tanto de Dios mismo, y de alguien que fue "un varón conforme al corazón de Dios" (1 Sam 13:14), aprendemos lo que involucra la cualidad de la paciencia. Consideremos ahora su necesidad en la vida del cristiano...]

    II. LA NECESIDAD DE LA PACIENCIA

    A. NECESARIA SI DESEAMOS QUE DIOS SEA PACIENTE CON NOSOTROS...
    1. Como Jesús lo ilustró en "La Parábola del Siervo Infiel" (note particularmente Mt 18:32-35)
    2. Compare también los siguientes versículos: Col 3:12-13
    a. Cristo nos ha perdonado
    b. ¡Entonces debemos ser pacientes y dispuestos a perdonar a los demás!

    B. NECESARIO PARA MANTENER LA UNIDAD DEL ESPÍRITU...
    1. Una tarea que enfrentamos, mantenernos dentro de un camino que sea digno de nuestro llamado – Ef 4:1-3
    2. Sin paciencia, ¡los pecados que cometemos unos contra otros destruirán fácilmente la unidad por la cual murió Cristo!

    C. NECESARIA PARA LOS PREDICADORES Y MAESTROS DEL EVANGELIO...
    1. Como Pablo encargó a Timoteo – 2 Tim 4:2
    2. Como Pablo había demostrado por el ejemplo – 2 Tim 3:10
    3. Ningún siervo del Señor puede corregir fielmente a aquellos que se oponen, sin la cualidad de la paciencia (conformidad en la NKJV) – 2 Tim 2:24-26

    [Así para ser "útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra" (ver 2 Tim 2:21), y aun para asegurar la paciencia de Dios hacia nosotros (ver Mt 18:35), necesitamos desarrollar la virtud de la paciencia. He aquí un par de pensamientos sobre como...]

    III. DESARROLLAR LA PACIENCIA

    A. A TRAVÉS DEL AMOR...
    1. Es el amor que "todo lo sufre" – ver 1 Cor 13:4-8a
    a. A menos que perdonemos a aquellos que se han equivocado con nosotros, no tendremos la motivación suficiente para dar fruto con ellos
    b. Entonces el amor (la buena voluntad activa) es fundamental para ser tardos en las venganzas incorrectas
    2. Al crecer en el amor (recordar como, ver 1 Tes 4:9; 1 Jn 3:16), ¡creceremos en la paciencia!

    B. A TRAVÉS DE LA ORACIÓN...
    1. Pablo evidentemente creía que la oración podría ayudar a los colosenses a tener "toda paciencia y longanimidad" – Col 1:9-11
    2. Ciertamente el Dios que es paciente (ver Sal 145:8) ¡fortalecerá a aquellos que desean ser como Él!

    CONCLUSIÓN

    1. Dios ciertamente a revelada a Si mismo ser paciente, como escribió David en su salmo:

    "Más tú, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad." – Sal 86:15

    2. Para aquellos que desean ser verdaderamente Sus hijos, y ser guiados por Su Espíritu, desearán llegar a ser como Él, como escribió David solo unos pocos versículos antes:

    "Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad;" – Sal 86:11a

    3. El camino del Señor es en verdad uno que involucra la paciencia, ¡y será una cualidad evidente en las vidas de aquellos que producen el fruto del Espíritu!

    ¡El Señor podría ayudarnos a ser pacientes con aquellos que nos rodean! Nosotros podríamos también ser cuidadosos para responder a la paciencia del Señor hacia nosotros en la forma apropiada... – ver Rom 2:4-6

    Por Mark Copeland

    El Señor os bendiga.
    POR CUANTO EL REY CONFÍA EN JEHOVÁ,Y EN LA MISERICORDIA DEL ALTÍSIMO,NO SERÁ CONMOVIDO.

  7. #37
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
    Respuestas
    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo


    El Fruto del Espíritu - Paz

    INTRODUCCIÓN

    1. Otra gracia experimentada por aquellos cuyas vidas están a tono con el Espíritu de Dios es la "paz" – Gál 5:22

    2. Que el Espíritu de Dios debe inducir paz en los hijos de Dios debe ser entendido a la luz del hecho que...
    a. Su Padre celestial es "el Dios de paz" – 1 Tes 5:23
    b. Su Señor Jesucristo es llamado "Príncipe de Paz" – Isa 9:6

    3. Pero alguien podría preguntar...
    a. ¿Qué es esta "paz" disfrutada por aquellos que caminan en el Espíritu?
    b. ¿Cómo llega alguien a tener esta paz?
    c. ¿Cómo podemos estar seguros de conservar esta paz, y disfrutarla en su más grande magnitud?

    [En tanto que continuamos nuestro estudio de "La Carne y el Espíritu", y especialmente mientras nos enfocamos en "el fruto del Espíritu" (Gál 5:22-23), dirigimos ahora nuestra atención al tema de la paz...]

    I. DEFINIENDO LA "PAZ"

    A. LA PAZ ES DEFINIDO ALGUNAS VECES EN TÉRMINOS NEGATIVOS...
    1. Como si la paz fuera simplemente la ausencia de conflicto
    2. Por ejemplo...
    a. La única condición de paz en este mundo es no tener ideas, o, al menos, no expresarlas." (OLIVER WENDELL HOLMES)
    b. "Él que conoce la paz ha abandonado el deseo". (THE BHAGAVAD GITA)

    B. UNA DEFINICIÓN BÍBLICA DE LA PAZ INCLUYE ELEMENTOS POSITIVOS...
    1. La palabra griega es eirene, la cual es definida como:
    a. "la paz entre individuos, por ejemplo, armonía, concordia" (THAYER)
    b. "acceso a una concepción distintivamente peculiar al N.T., el estado de tranquilidad de un alma confiada en su salvación por medio de Cristo, y así no temiendo nada de Dios y contento con su parte terrenal, cualquiera que sea
    2. Así en vez de una simple ausencia de conflicto, la paz que Dios provee es...
    a. Una condición positiva en naturaleza
    b. En la cual hay comunión activa, armonía y concordia entre los individuos

    [Habiendo definido la paz como una bendición que debe ser deseada y disfrutada por todos, permita considerar lo que la Biblia tiene que decir sobre...]

    II. LA FUENTE DE ESTA PAZ

    A. VIENE DE JESÚS, EL CUAL VINO A TRAER PAZ...
    1. Fue profetizado que Él sería el "Príncipe de Paz" – Isa 9:6-7
    2. Cuando Él vino, Él vino predicando la paz – Hech 10:36
    3. Ciertamente, Él ofrece la paz...
    a. Que el mundo no es capaz de dar – Jn 14:27
    b. Que alguien puede poseer aun en medio de la tribulación – Jn 16:33

    B. LA PAZ QUE TRAE JESÚS INVOLUCRA...
    1. La paz con Dios – Rom 5:1-11
    a. Que viene cuando somos "justificados por la fe" – Rom 5:1
    b. Que es acompañada con gozo y amor, aun en la tribulación – Rom 5:2-5
    c. Que es hecha posible por el amoroso sacrificio de la sangre de Jesús – Rom 5:6-9
    d. Y continua por la virtud de Su vida resucitada – Rom 5:10-11; por ejemplo, Heb 7:25
    2. La paz con el hombre – Ef 2:11-22
    a. Los judíos y los gentiles, una vez distanciados uno del otro, pueden estar en paz en Jesucristo – Ef 2:11-14
    b. Hecho posible por medio del mismo acto que hace la paz con Dios: ¡la muerte de Jesucristo! – Ef 2:15-16
    c. Entonces Jesús ha venido a predicar la paz a toda la humanidad – Ef 2:17
    d. Las maravillas de esta paz son descritas en cuanto Pablo continua...
    1) Una paz que permite al acceso por un mismo Espíritu al Padre – Ef 2:18
    2) Una paz donde todos pueden ser conciudadanos con los santos – Ef 2:19a 3) Una paz donde todos pueden ser miembros de la familia de Dios - Ef 2:19b
    4) Una paz donde todos pueden ser un templo en el Señor, una habitación
    de Dios en el Espíritu – Ef 2:20-22
    3. La paz consigo mismo
    a. La paz interior propia de alguien es principalmente por el producto de...
    1) Estar en paz con Dios
    2) Estar en paz con aquellos que nos rodean
    -- Así cuando Jesús nos trae la paz con Dios y con el hombre (ver arriba), ¡lo que sigue naturalmente es la paz interior!
    b. Pero hay una paz, una que bendice al alma desde adentro...
    1) Viene de Dios
    2) Sobrepasa todo entendimiento
    3) ¡Sirve como una fortaleza para guardar nuestros corazones y nuestras mentes y viene por medio de Jesucristo! – Fil 4:7

    [Cuando alguien está en Cristo, goza las bendiciones de la justificación, junto con la reconciliación tanto con Dios como con el hombre, la paz es una consecuencia natural. ¿Pero hay algo que podemos y debemos hacer para preservar la paz que tenemos de Dios en Jesucristo? Ciertamente hay...]

    III. LA PRESERVACIÓN DE NUESTRA PAZ

    A. EL MANTENER LA PAZ CON DIOS Y CONSIGO MISMO REQUIERE...
    1. Mantener nuestras mentes fijas en Dios – Isa 26:3
    2. Amar la Palabra de Dios, y guardar Sus mandamientos – Sal 119:165; Isa 48:18; ver Jn 14:23
    3. Ser diligentes en la oración – Fil 4:6-7
    4. Llenar nuestras mentes con pensamientos espirituales – Fil 4:8-9; ver Rom 8:5-8

    B. MANTENER LA PAZ CON LOS DEMÁS REQUIERE...
    1. Estar primero en paz con Dios – ver Prov 16:7
    a. ¿Cómo podemos hacer la paz con otros cuando no estamos en paz interiormente?
    b. ¡Hacer la paz con Dios nos da la paz interior por lo cual estamos en una mejor posición de hacer la paz con los demás!
    2. Un esfuerzo concentrado para "seguir" la paz – ver 1 Ped 3:8-12
    a. La paz debe ser buscada y seguida – 1 Ped 3:11
    b. Pedro menciona algunas de las cualidades necesarias – 1 Ped 3:8-9
    1) Ser de una mente
    2) Tener compasión unos por los otros
    3) Amarnos como hermanos, misericordiosos, y amigables
    4) No devolver mal por mal ni maldición por maldición, sino responder con una bendición
    -- ¡Solo entonces podemos esperar "amar la vida y ver días buenos"! – 1 Ped 3:10
    3. Note que la búsqueda de la paz no requiere comprometer la verdad
    a. Porque la sabiduría que es de arriba es "primeramente pura, después pacífica..." – Sant 3:17
    b. ¡Pero si deseamos dar el fruto de justicia, debe ser "sembrar la paz para aquellos que hacen la paz"! – Sant 3:18

    CONCLUSIÓN

    1. Nunca olvidemos que Jesús, como el Príncipe de paz...
    a. Vino predicando la paz
    b. Murió en la cruz para hacer posible la paz con Dios, el hombre y con nosotros mismos
    c. Es el conducto por medio del cual Dios ahora da la paz al hombre, como fue pronunciado la noche que Él nació – ver Luc 2:11-14

    2. Ciertamente, el elemento de la paz es una característica clave de Su reino – ver Rom 14:17-19
    a. Debemos permitir entonces que "la paz de Dios gobierne nuestros corazones" – Col 3:15
    b. Y permitamos que Jesús nos de Su paz como es expresado en esta oración:

    "Y el mismo Señor de paz os de siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros." (2 Tes 3:16)

    ¿Desea estar seguro que el Señor esté siempre con Usted, que podría experimentar esa "paz que sobrepasa todo entendimiento"? Entonces ponga atención a lo que el mismo Jesús dijo brevemente a Sus discípulos antes de ascender a los cielos...
    – ver Mt 28:18-20

    Por Mark Copeland

  8. #38
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
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    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo nuestro Señor.

    El Fruto del Espíritu - Benignidad

    INTRODUCCIÓN


    1. En cuanto continuamos nuestra observación de aquellas cualidades presentes cuando alguien está produciendo el fruto del Espíritu en la vida de él o de ella, llegamos a la "benignidad" (gentileza, KJV)

    2. La palabra griega es chrestotes {khray-stot'-ace}...
    a. Esta palabra describe "la benevolencia comprensiva o dulzura de temperamento que pone cómodos a los demás, y disminuye el dar dolor" (PLUMMER)
    1) Entonces describe una cualidad que hace que otras personas se sientan cómodas cuando están con Usted
    2) Ellos saben que Usted será amable, o gentil
    b. "Es una bella palabra para la expresión de una bella gracia" (TRENCH)

    3. Para ayudarnos a entender mejor lo que significa tener "benignidad", observemos como es usada en la Biblia

    [Iniciemos con...]

    I. LA "BENIGNIDAD" EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

    A. EN LA SEPTUAGINTA, USADA MÁS DE DIOS QUE CUALQUIER OTRA COSA...
    1. Por ejemplo, considere estos dos versículos, donde la palabra es traducida "bueno":
    a. "Aleluya. Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia." – Sal 106:1
    b. "Bueno es Jehová para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras" – Sal 145:9
    2. La referencia en estos versículos no es la bondad moral de Dios, sino más bien a su benevolencia, mostrada especialmente en Su misericordia
    3. Es la benevolencia de Dios lo que mueve al corazón del salmista, y lo que podría movernos a adorar a JEHOVÁ – ver Sal 100
    a. En este Salmo encontramos un llamado a venir al Señor con gozo, dando gracias y orando
    b. ¿Por qué? "Porque Jehová es bueno..." – Sal 100:4-5

    B. LOS ESCRITORES DEL ANTIGUO TESTAMENTO VIERON LA BENIGNIDAD DE DIOS EXPRESADA...
    1. En la naturaleza –Sal 65:9-13
    2. En los eventos de la historia – Sal 145:1-7
    3. En las instrucciones de Su Palabra – Sal 119:65-68; 25:8
    4. En formas especiales, a ciertas personas...
    a. A aquellos afligidos, que confían en Él – Nahum 1:7
    b. A aquellos pobres, que Lo siguen – Sal 68:10
    c. A todos aquellos que esperan y confían en Él – Sal 34:8
    d. A todos aquellos que Le temen – Sal 31:19

    [De la benignidad de Dios como es revelado en el Nuevo Testamento, vamos a considerar...]

    II. LA "BENIGNIDAD" EN EL NUEVO TESTAMENTO

    A. DE NUEVO LEEMOS DE LA BENIGNIDAD DE DIOS...
    1. En la naturaleza, aun para los hombres ingratos y malos – Luc 6:35; ver Mt 5:45
    2. En la gracia de Su hijo, en el cual tenemos salvación – Tito 3:4-7
    3. Aun en los siglos por venir – Ef 2:7

    B. PUESTO QUE DIOS ES BENIGNO, ASI SUS HIJOS DEBEN SER BENIGNOS...
    1. La benignidad es parte del "vestido" del cristiano y debemos ponerlo – ver Col 3:12
    2. La benignidad debe ser una característica de nuestro trato hacia los demás – Ef 4:31-32

    CONCLUSIÓN

    1. ¿Actuamos con benignidad hacia los demás?
    a. ¿De tal forma que estén "cómodos" en nuestra presencia?
    b. ¿De tal manera que los demás sientan que pueden acercarse a nosotros?

    2. Recuerde que la benignidad es la "la benevolencia comprensiva o dulzura de temperamento que pone cómodos a los demás..."
    a. "Esta benignidad cristiana es un ornato, y su belleza viene del hecho de que la benignidad cristiana significa el trato hacia los demás en la forma en que Dios nos ha tratado a nosotros." (BARCLAY)
    b. Si realmente deseamos ser "hijos del Altísimo", entonces debemos imitar la benignidad de Dios – ver Luc 6:35-36

    3. Hablando de la benignidad de Dios...
    a. ¿Qué están almacenando aquellos que rechazan Su benignidad? – ver Rom 2:4-11
    b. ¿Qué sobre aquellos que no continúan en Su benignidad? – ver Rom 11:22

    ¿Ha respondido Usted a la benignidad de Dios de acuerdo a Su Voluntad...?

    Por Mark Copeland.

    LA EXPOSICIÓN DE TU PALABRA ALUMBRA,HACE ENTENDER A LOS SIMPLES.

  9. #39
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
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    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos herman@s en Cristo.



    El Fruto del Espíritu - Bondad

    INTRODUCCIÓN
    1. En este punto de nuestro estudio sobre "el fruto del Espíritu", estamos examinando aquellas gracias que se refieren especialmente a nuestra relación con nuestro prójimo...
    a. La paciencia, definida como "esa cualidad de dominio de si mismo en la etapa de provocación que no se desquita en forma apresurada o castiga de inmediato". (VINE)
    b. Benignidad, definida como "la benevolencia o dulzura compasiva de carácter que da la oportunidad a los demás, y evita el dar dolor" (PLUMMER)
    c. Y ahora llegamos a la bondad...

    2. La palabra griega es agatosune (ag-at-o-su-ne)...
    a. Esta palabra es tal vez la más difícil de definir, por ser tan general en naturaleza
    b. La dificultad es vista en que la palabra "bondad" toma el significado de su contexto
    1) Por ejemplo, podríamos decir "que es un buen animal", o "que es un buen
    hombre"
    2) ¿Pero bueno en que sentido? El contexto define el sentido...
    c. El problema con su uso en Gál 5:22 es que en el contexto hay poco que nos guíe

    3. Pero podría haber al menos dos caminos que pudieran venir a darnos un entendimiento apropiado de esta palabra...
    a. Comparándola a las palabras "justo" y "malo"
    b. Considerando dos ejemplos en el Nuevo Testamento de personas "buenas"

    [Iniciemos por...]

    I. COMPARANDO "BONDAD" CON LAS PALABRAS "JUSTO" Y "MALO"

    A. LOS GRIEGOS COMPARABAN CON FRECUENCIA "BONDAD" CON "JUSTICIA"...
    1. BARCLAY escribe cómo los griegos comparaban estas palabras:
    a. "Justicia, dicen ellos, es la cualidad que da a un hombre lo que es justo que se le de;"
    b. "...bondad es la cualidad que está más allá de hacer mucho más que eso, y que desea dar a un hombre todo lo que es para su beneficio y ayuda."
    2. De nuevo, BARCLAY escribe: "El hombre que es justo se apega a la carta de garantía; el hombre que es bueno va mucho más allá."
    -- Esto sugiere que la idea primaria de bondad es "generosidad"

    B. EN EL NUEVO TESTAMENTO, LA PALABRA DE LA QUE PROVIENE "BONDAD" ES CONTRASTADA FRECUENTEMENTE CON "INICUO"...
    1. En pocos lugares, las palabras "inicuo" y "bueno" tienen significados particulares
    2. En la parábola de Los Obreros (Mt 20:15), "malo" significa "envidioso", en tanto que "bueno" es usado como "generoso"
    3. En Mt 6:19-23...
    a. El contexto habla de un ojo "maligno" (o "malo") que es envidioso y poco generoso – ver Prov 28:22
    b. En contraste con el ojo que es "bueno" el cual guarda tesoros en el cielo (al ser generoso hacia los demás, ver 1 Tim 6:17-19)

    C. AHORA PODEMOS EMPEZAR A DEFINIR "BONDAD"...
    1. La persona que muestra bondad no es como la persona que es simplemente justo...
    a. La persona que es simplemente justo da al otro solo lo que él ha ganado
    b. En tanto que la persona que es Buena es generosa para dar lo que no merecía
    2. La persona que demuestra bondad no es como la persona que es mala...
    a. La persona que es mala envidia todas las cosas que tiene que dar
    b. La persona que es buena es de un corazón abierto y dadivoso, por ejemplo, generoso

    [Ha sido visto que bondad "es más fácil de identificar que de definir". Con esto en mente, considere...]

    II. DOS EJEMPLOS DE PERSONAS "BUENAS"

    A. BERNABÉ ERA UN HOMBRE "BUENO" – Hech 11:24
    1. Era generoso con sus posesiones
    a. Ver Hech 4:32-37
    b. Esto es consistente con nuestra definición de arriba, que alguien que es bueno es generoso para dar a otros lo que no es ameritado
    2. Él era feliz del progreso de los demás; por ejemplo, no era envidioso
    a. Ver Hech 11:23
    b. De nuevo esto es consistente con nuestra definición, él no era envidioso del éxito de los demás
    3. Bernabé era un motivador de otros
    a. Ver Hech 11:23
    b. Era liberal con sus buenas palabras, de las cuales obtuvo su nombre – ver Hech 4:36

    B. DORCAS ERA UNA MUJER "BUENA" – Hech 9:36
    1. Ella "abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía"
    2. Aun en su muerte, su bondad la estaba cubriendo
    a. Ver Hech 9:39, donde las viudas estaban mostrando las túnicas y los vestidos que ella había hecho
    b. Dudo que ellas estuvieran alabando su habilidad para coser, sino su caridad en hacer tales vestimentas para otros (como a las viudas)

    CONCLUSIÓN

    1. Todos aquellos que en verdad son guiados por el Espíritu de Dios producirán la cualidad de la "bondad" – ver Ef 5:8-9

    2. Esto es, haciendo el tipo de cosas que está más allá de lo esperado o requerido
    a. Tal era el caso de Bernabé y de Dorcas
    b. Pablo estaba confiado de que tal cosa era cierta de los hermanos en Roma – Rom 15:14
    -- ¿Habría escrito lo mismo de nosotros?

    3. Que debemos ser "llenos de bondad" es solo natural...
    a. Porque Dios que es nuestro Padre demostró Su propia "bondad"
    b. Esto Lo hizo dando a Su Hijo a un mundo pecador que no merecía tal gracia – Tito 3:3-7

    ¿Se ha sometido Usted a Su misericordia salvadora, a ese "lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo"? – ver Jn 3:5; Mr 16:16; Hech 2:38

    Si no, entonces ¿por qué no hacerlo hoy así?, y entonces atender al llamado de Pablo a la "bondad"...

    "Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres." (Tito 3:8)

    Por Mark Copeland.

    GLORIOSO ERES TÚ ,PODEROSO COMO LOS MONTES DE CAZA.

  10. #40
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
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    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo.

    El Fruto del Espíritu - Fe

    INTRODUCCIÓN

    1. La séptima cualidad que Pablo enumera como el fruto del Espíritu es la "fe"...
    a. La palabra griega es pistis (pis'-tis)
    b. En el Nuevo Testamento, es con frecuencia usada como una convicción o creencia con respecto a Dios y a Cristo
    c. Pero también es usada para describir la cualidad de "fidelidad, devoción"...
    1) "el carácter de alguien que puede ser confiable..." (THAYER)
    2) "fiel, que puede ser de fiar, confiable..." (VINE)
    d. William Barclay la llama "la virtud de la fiabilidad"

    2. Esta virtud, desafortunadamente, no es muy común...
    a. Mientras que muchos podrían reclamarla, el hombre sabio declaró que es difícil de encontrar – Prov 20:6
    b. El salmista denunció la falta de "fieles" en sus días, describiendo una situación que suena mucho como nuestra situación actual – Sal 12:1-2
    -- Sin embargo, la fe es esencial para aquellos que pudieran recibir la corona de la vida – Apoc 2:10

    3. Para animar el desarrollo de esta virtud en nuestras vidas, en este estudio debemos...
    a. Observar a Jesús y a Dios como ejemplos de fidelidad
    b. Sugerir unas pocas áreas en donde necesitamos una fe más grande

    [Cualquiera que es guiado por el Espíritu de Dios, ciertamente será motivado a producir la virtud de la fidelidad en sus propias vidas en tanto que contemplan...]

    I. LA FIDELIDAD DE JESÚS Y DE DIOS

    A. LA FIDELIDAD DE JESÚS...
    1. Jesús fue fiel en el cumplimiento de su papel como el Hijo de Dios
    a. Así como Moisés fue fiel como un siervo – Heb 3:1-2
    b. Jesús fue fiel en llevar a cabo la obra que Le fue dada – Jn 4:34; 5:30; 6:38; 8:29
    2. Él es también fiel en el papel de ser nuestro sumo sacerdote – Heb 2:17-18
    a. Fiel, porque Él entiende nuestras debilidades – ver Heb 4:14-15
    b. Fiel, porque Él nos provee ricamente con gracia y misericordia – ver Heb 4:16
    -- ¿No es maravilloso tener un Salvador en el cual podemos confiar?

    B. LA FIDELIDAD DE DIOS...
    1. Dios ha sido conocido siempre como un Dios fiel – Deut 7:9
    2. Y hacia aquellos que son Sus hijos, Él es fiel (confiable, digno de confianza)...
    a. No nos permite ser tentados más allá de lo que somos capaces de soportar – 1 Cor 10:13
    b. Nos protege del mal – 2 Tes 3:3
    c. Completa Su obra de salvación en nosotros – 2 Tes 3:3
    -- ¿No es maravilloso que sepamos que Dios puede ser confiable en estas y en muchas otras formas?

    [Pero para beneficiarnos de la fidelidad de Jesús y de Dios, ¡Debemos también ser fieles! – ver Apoc 2:10-11,25-26; 3:11-12. Con eso en mente, consideremos algunas...]

    II. ÁREAS EN LAS QUE NECESITAMOS UNA FIDELIDAD MÁS GRANDE

    A. NECESITAMOS SER MÁS FIELES HACIA DIOS Y HACIA CRISTO...
    1. En la forma que usamos nuestros "talentos" (habilidades y oportunidades) – ver Mt 25:21
    2. Con demasiada frecuencia, las personas son como el hombre de un talento, enterrando su talento; esto desagrada mucho al Señor – ver Mt 25:24-26
    a. Como Moisés en la zarza ardiente, se excusan
    b. Pero por cada excusa que el hombre puede inventar, ¡Dios puede proveer para nosotros una forma de ser fiel!
    3. Empecemos siendo fieles en cosas pequeñas...
    a. Como es indicado en los comentarios de Jesús en Luc 16:10
    b. Si no podemos ser contados para cosas pequeñas ¿cómo podemos ser considerados dignos de confianza en situaciones difíciles? – ver Jer 12:5

    B. NECESITAMOS SER FIELES HACIA LA IGLESIA...
    1. La familia de Dios siempre tiene necesidad de personas que sean verdaderamente fieles (por ejemplo, confiables, dignos de confianza, leales)
    2. La falta de fidelidad hacia el pueblo de Dios puede ser visto en varias formas:
    a. Dejando de asistir a las reuniones – Heb 10:24-25
    b. Fallando en la participación de la vida familiar de la iglesia
    1) Desperdiciando las oportunidades para aprender y crecer juntos en la Palabra de Dios
    2) Dejando a otros el llevar adelante la obra de la iglesia
    3) No preocupándose sobre el bienestar de sus hermanos y hermanas en Cristo
    c. ¡No podemos tomar tal infidelidad a la ligera!
    1) Seremos de poco valor para aquellos que nos necesitan – Prov 25:19
    2) ¡En realidad debilitamos la obra del Señor! – ver Prov 18:9; Mt 12:30
    3. ¿Necesita tener más fidelidad hacia la iglesia?
    a. Pregúntese a sí mismo: "Si todos fueran tan fieles como yo, ¿que tipo de iglesia sería esta?"
    1) ¿Estarían todos aquí, excepto para la adoración del domingo por la mañana?
    2) ¿Estarían todos los maestros para sus clases de niños?
    3) ¿Estaría creciendo la iglesia, tanto numérica como espiritualmente?
    4) ¿Aún existiría la iglesia?
    b. Considere este ejemplo de "fidelidad" hacia la iglesia...
    Grandma Taw Bow, un residente de Tailandia, no impresiona a los extraños. Ella es pequeña de estatura, encorvada por la edad, sus manos y dedos nudosos con artritis. Ella con frecuencia permanece en silencio en un lugar.
    Su nombre traducido al inglés significa "Siempre." A pesar de su apariencia física poco impresionante, Grandma Siempre ha inspirado a sus amigos misioneros y a los cristianos de Tailandia por su fidelidad.
    Una viuda y de más de noventa años de edad, vive como una sirvienta en una casa de Tailandia. Cada domingo camina dos millas a la iglesia. De sus entradas de cinco centavos por día, cada semana da regularmente un día de salario al Señor.
    Nuestro misionero dice, "El propósito de fidelidad de Grandma Siempre nos hace humildes y hace que nos profundicemos." (A Dictionary Of Christian Illustrations, p. 121)
    -- ¡Lo que necesita la iglesia son más "Grandma Siempre", tanto jóvenes como ancianas!

    C. NECESITAMOS MAS FIDELIDAD HACIA NUESTRAS FAMILIAS...
    1. Los padres necesitan ser fieles en cumplir con su papel espiritual – ver Ef 6:4
    2. Las madres necesitan ser fieles en cumplir sus responsabilidades familiares – Tito 2:3-5
    3. De hecho, los maridos y las esposas necesitan ser fieles el uno hacia el otro en sus respectivas responsabilidades – Ef 5:22-23
    4. Los hijos, tienen también una necesidad de ser fieles – ver Ef 6:1-3
    -- ¿No merecen nuestras familias la fidelidad de los esposos, de los familiares y de los hijos?

    D. FINALMENTE, NECESITAMOS SER MÁS FIELES HACIA NOSOTROS MISMOS...
    1. Shakespeare alguna vez describió a un hombre: Él usa su fe como el estilo de su sombrero."
    a. Con demasiada frecuencia, los cristianos son como eso
    b. Si está de moda ser un cristiano fiel, entonces ellos no lo son; si no lo está, entonces lo son
    2. Aquellos que son de esta manera están solo cometiendo suicidio y homicidio espiritual
    a. Esto es, están dañándose a si mismos
    b. Y están dañando a aquellos que no pueden depender de ellos
    3. Pero aquellos que son fieles a ellos mismos también lo son hacia Dios...
    a. Serán guardados por el Señor: "A los fieles guarda Jehová" – Sal 31:23
    b. Y bendecidos por el Señor: "El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones..." – Prov 28:20
    -- ¿No nos debemos a nosotros mismos ser fieles?

    CONCLUSIÓN

    1. William Barclay finalizó su revisión de esta palabra en esta forma:
    a. "Pistos es ciertamente una gran palabra. Describe al hombre en aquel servicio fiel en que podríamos confiar, en aquella fidelidad en podríamos depender, aquella palabra que podemos aceptar sin reserva."
    b. "Describe al hombre en aquello en que hay la fidelidad inquebrantable e inflexible de Jesucristo, y la completa confiabilidad de Dios."

    2. Sí, aquel que está siendo guiado por el Espíritu de Dios, para producir el fruto del Espíritu...
    a. Seguirá en los pasos del Dios y Salvador que él sirve
    b. ¡Aquellos pasos incluirán la virtud de la fidelidad, la virtud de la confiabilidad!

    ¿No se esforzará Usted en ser fiel, en su servicio a Dios, a la iglesia, a su familia, y aun a Usted mismo?

    Por Mark Copeland.

    EL SEÑOR ESW EL QUE ME CIÑE DE FUERZAS PARA LA PELEA. (Jesús es de fiar).

  11. #41
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
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    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo.

    El Fruto del Espíritu - Mansedumbre

    INTRODUCCIÓN

    1. La octava cualidad que sirve para constituir el fruto del Espíritu es la "mansedumbre" ("humildad" en la KJV)
    a. La palabra griega es prautes (para-ot'-ace)
    b. Esta es una palabra difícil de definir, porque realmente no hay palabra del inglés que corresponda al griego
    c. También, mientras que "humildad" es un buen intento de traducir la palabra...
    1) Hay una mala interpretación común sobre el significado de la "humildad" misma
    2) Es con frecuencia usada para sugerir una forma de cobardía y de debilidad, pero no hay tal idea en la palabra griega "prautes"

    2. El propósito de esta lección será...
    a. Definir el significado apropiado de "mansedumbre" ("humildad") como es usada en Gál 5:23
    b. Considerar el lugar que esta virtud debe tener en la vida de los cristianos

    [Iniciamos, entonces, con...]

    I. LA DEFINICIÓN DE "PRAUTES" (MANSEDUMBRE, HUMILDAD)

    A. PRAUTES COMO ES DEFINIDA POR LOS SABIOS GRIEGOS...
    1. Para describir personas o cosas que tienen en ellas una cierta cualidad tranquilizadora...
    -- Por ejemplo, tener una conducta humilde y amable que calma el enojo de los demás
    2. Para describir la gentileza de conducta, especialmente en la parte de las personas que tienen en su poder actuar de otra manera...
    a. Por ejemplo, un rey perdonando a un siervo que falló en una tarea particular
    1) El rey tiene la autoridad y el poder para castigar
    2) Pero escoge en lugar de eso mostrar bondad y perdón
    b. Tal rey sería alabado por su comportamiento gentil y humilde
    3. Para describir la habilidad de tomar comentarios crueles con buen corazón...
    a. Por ejemplo, como cuando es enredado en controversia
    b. Ser capaz de discutir cosas sin perder el temperamento debido a observaciones personales crueles e injustos
    4. Con más frecuencia, para describir el carácter en el cual la fortaleza y la mansedumbre están perfectamente combinadas...
    a. Por ejemplo, un caballo obediente a las riendas, un perro guardián amigable hacia la familia que lo posee
    b. Hay presente gran fortaleza, pero es templada por un espíritu gentil
    5. Aristóteles tenía esto que decir sobre "prautes"...
    a. "la capacidad para soportar reproches y ofender con moderación, y no embarcarse en venganzas rápidamente, y no ser provocado fácilmente a enojo, sino estar libre de amargura y de contención, teniendo tranquilidad y estabilidad en el espíritu" (Sobre Virtudes y Vicios)
    b. Esto no implica que nunca hay un lugar para el enojo en el hombre gentil
    c. Ciertamente, el hombre que muestra "prautes" se enoja "por el motivo correcto, y contra las personas correctas, y de la manera correcta, y en el momento correcto, y por el tiempo correcto." (Aristóteles, Ética a Nicómaco)
    d. "él errará de manera adicional si no se pone del lado del enojo". (Barclay)

    B. PRAUTES ES EJEMPLIFICADO POR MOISÉS Y POR JESÚS...
    1. El ejemplo de Moisés – ver Núm 12:3
    a. Aun como siervo escogido de Dios él podría reprender a Aarón y a Miriam, con humildad guardó silencio – por ejemplo, Núm 13:1-8
    b. Su silencio no fue una forma de debilidad personal, sin embargo considere...
    1) Su reacción al borrego de oro – Ex 32:19-20,25-28
    2) Su complacencia con Dios – Ex 32:30-32
    -- Ciertamente, Moisés no fue cobarde espinado
    c. En vez de eso, ¡su mansedumbre fue el resultado de una opinión humilde de sí mismo!
    2. El ejemplo de Jesús – ver Mt 11:28-30
    a. Note Su mansedumbre en Su prueba – Mt 27:12-14; ver Isa 53:7
    b. Pero no era debido a falta de fortaleza...
    1) Su poderosa fortaleza ya había sido demostrada:
    a) Al denunciar a los fariseos – Mt 23:13 y siguientes
    b) En la limpieza del templo – Jn 2:14-17
    2) ¡Su mansedumbre en la prueba fue evidencia de fortaleza, no de debilidad!

    [La "mansedumbre" (o humildad, KJV), entonces, es esa cualidad virtuosa por la que...

    "Tratamos a todos los hombres con cortesía perfecta, que podemos reprender sin rencor, que podemos discutir sin intolerancia, que podemos enfrentar la verdad sin resentimiento, que podemos estar enojados y sin pecar, que podemos ser gentiles y sin embargo no ser débiles." "Barclay)

    De nuevo, esta cualidad viene de tener una opinión humilde de uno mismo, junto con la fortaleza interior para controlar las emociones, la lengua y el comportamiento de uno. Consideremos ahora...]

    II. EL LUGAR DE LA MANSEDUMBRE EN LA VIDA DE LOS CRISTIANOS

    A. EN PARTICULAR...
    1. Vivimos para recibir la Palabra de Dios con mansedumbre (prautes) – Sant 1:21
    2. Debemos acercarnos a hermanos en error con un espíritu de mansedumbre (prautes) – Gál 6:1
    3. Debemos corregir a aquellos que están en oposición con humildad (prautes) – 2 Tim 2:24-25
    4. Vivimos para responder preguntas relacionadas con nuestra esperanza con mansedumbre (prautes) – 1 Ped 3:15

    B. EN GENERAL...
    1. La mansedumbre (prautes) es necesaria para el cristiano que desea ser sabio – ver Sant 3:13-18
    2. La mansedumbre (prautes) es necesaria para la cristiana que desea tener gracia ante lo vista de Dios – 1 Ped 3:1-6

    CONCLUSIÓN

    1. Alguien que está caminando en el Espíritu lo está haciendo para ser una persona gentil, aun en las circunstancias de mayor prueba...
    a. No debido a la debilidad o a la cobardía
    b. Sino debido a la humildad, unida con la fortaleza interior para controlar el comportamiento de uno mismo

    2. Tal fue el caso con nuestro Señor, quien en todo momento demostró lo que significa ser "manso y humilde de corazón" – ver Mt 11:29
    a. Permitamos que aquellos que claman ser discípulos de Jesús busquen imitar Su ejemplo
    b. ¡Permitamos que sea encontrado en nosotros ese "fruto del Espíritu" que fue también encontrado en nuestro Señor!

    3. Y para cualquier otro que pudiera aun no ser un discípulo de Jesús, lo animo a reflexionar en las palabra de Aquel que era "manso y humilde de corazón"...

    "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
    Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga." – Mt 11:28-30...

    En las expresiones del tiempo de Jesús, la metáfora del "yugo" se refiere a lo que era apropiado para Sus discípulos. Para aprender lo que es apropiado a un discípulo, considere las palabras de Jesús en Mt 28:18-20...

    Por Mark Copeland.

    LA SABIDURÍA QUE ES DE LO ALTO ES PRIMERAMENTE PURA ,DESPUÉS PACÍFICA,SIN INCERTIDUMBRE NI HIPOCRESÍA ,LLENA DE MISERICORDIA Y DE BUENOS FRUTOS.
    Y EL FRUTO DE JUSTICIA SE SIEMBRA EN PAZ,PARA AQUELLOS QUE HACEN LA PAZ.


  12. #42
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
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    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo.



    El Fruto del Espíritu - Templanza

    INTRODUCCIÓN

    1. Finalmente llegamos a la última virtud enumerada por Pablo que es encontrada por alguien que está caminando en el Espíritu, produciendo en consecuencia el fruto del Espíritu: "templanza" ("temperancia", KJV)

    2. En cierto modo, uno podría considerar esta virtud como la más importante...
    a. Porque sin templanza, las "obras de la carne" no pueden ser derrotadas
    b. Porque sin templanza, los otros elementos del "fruto del Espíritu" no serán evidentes

    3. ¿Pero qué es exactamente la "templanza"? ¿Y cómo podemos desarrollar esta virtud?

    [Estas son preguntas que intentaré responder en este estudio final de esta serie sobre "La Carne y el Espíritu"...]

    I. LA DEFINICIÓN DE TEMPLANZA

    A. LA PALABRA GRIEGA ES "EGKRATEIA" (eng-krat'-i-ah)
    1. Viene de la palabra "kratos" (fortaleza), y significa "alguien que se sostiene a sí mismo" (ROBERTSON)
    2. THAYER la define como: "la virtud de alguien que domina sus deseos y pasiones, especialmente sus apetitos sensuales"
    3. MACKNIGHT agrega el concepto: "Donde subsiste esta virtud, la tentación puede tener poca influencia."
    -- Inmediatamente, entonces, podemos ver por que esta virtud es tan necesaria para vencer las "obras de la carne" (tal como la fornicación y los arrebatos de ira)

    B. ES ENCONTRADA SOLAMENTE TRES VECES EN EL NUEVO TESTAMENTO...
    1. Una vez en Hech 24:25
    a. Donde es incluida junto con la "justicia" y el "juicio venidero"
    b. "la palabra a la que sigue es "justicia", la cual representa lo que Dios demanda; entonces, dominio propio es la respuesta del hombre a tal demanda" (VINE)
    2. Una vez en Gál 5:23; donde vemos que es evidencia de que alguien está caminando en el Espíritu, y es guiado por el Espíritu
    3. Y en 2 Ped 1:6
    a. Donde aprendemos que existe para ser añadida al "conocimiento"
    b. "seguir al 'conocimiento", sugiere que es aprendida y que requiere ser puesta en practica" (VINE)

    [Templanza, entonces, es el control de alguien sobre si mismo; en el contexto de las Escrituras, el control de si mismo existe para estar en armonía con la voluntad de Dios.

    Pero en parte es más fácil definir entonces lo que se debe desarrollar...]

    II. EL DESARROLLO DE LA TEMPLANZA

    A. LAS ESCRITURAS DESCRIBEN LA DIFICULTAD DEL DOMINIO PROPIO...
    1. La sabiduría de Salomón declara que es más fácil capturar una ciudad que estar en control de nuestro espíritu – Prov 16:32; ver 25:28
    2. Simplemente el controlar la lengua, es un difícil desafio...
    a. Fallar en poner freno a la lengua nos entrega a una religión vana – Sant 1:26
    b. ¡Es más fácil amansar animales salvajes! – Sant 3:7-10

    B. SIN EMBARGO, EN CRISTO HAY FORTALEZA PARA LA TEMPLANZA...
    1. Considere el dilema descrito por Pablo en Rom 7:14-24
    a. Un dilema experimentado por alguien que intenta hacer la voluntad de Dios fuera de Cristo, teniendo solo la Ley
    b. Un dilema que guía a...
    1) La incapacidad de llevar a cabo lo que uno desea, sin importar la disposición para hacerlo – Rom 7:18
    2) El estado de cautividad de la ley del pecado – Rom 7:23
    3) La condición de desesperación – Rom 7:24
    c. Sin embargo, en Rom 7:25 vemos un vislumbre de esperanza, un indicio de la respuesta a este dilema (en este caso, ¡Jesucristo!)
    2. La respuesta es establecida muy claramente en nuestro texto – ver Gál 5:24
    a. "...los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos"
    1) Esto no contradice el hecho de que hay una batalla por delante – ver Gál 5:17
    2) Pero aquellos que están en Cristo tienen que experimentar un cambio sustancial – ver Gál 5:17
    3) En un camino difícil de comprender, han "crucificado la carne" – Gál 5:24
    b. Esto se lleva a cabo cuando ellos fueron unidos con Cristo en Su muerte, en el bautismo...
    1) En el bautismo, nuestro cuerpo de pecado es puesto a muerte, crucificado con Cristo – Rom 6:3-6
    2) Cuando somos levantados de esa sepultura en agua, ¡nos levantamos para andar en una nueva vida, libres para vivir para Dios! – Rom 6:7,12-13
    c. Esto no significa que no seamos en adelante tentados por el pecado, ¡sino que en una forma significativa somos libres del "dominio" (del reino absoluto) del pecado! – ver Rom 6:14
    3. Para aquellos que están en Cristo, ¡hay una fuerza adicional mientras "caminan de acuerdo al Espíritu"!
    a. Si, gozamos de la libertad de la "condenación" del pecado – ver Rom 8:1
    b. Pero hay más, gozamos también de la libertad del "poder" del pecado, libertad de "la ley (del motivo) del pecado y de la muerte" – Rom 8:2
    1) ¡La "ley (el motivo) del Espíritu de la vida en Cristo" provee esta libertad!
    2) El contexto sugiere que esto se refiere a la ayuda del Espíritu que nos ayuda a superar los "deseos del cuerpo" – ver Rom 8:11-14; Ef 3:16,20
    c. ¿No es esto lo que Pablo estaba diciendo en forma semejante en Gál 5:16-18,25?
    1) Si Usted está caminando en el Espíritu, poniendo a la muerte los deseos del cuerpo con la ayuda del Espíritu, ¿no derrotará los deseos de la carne?
    2) Puesto que Usted ha nacido del Espíritu (ver Jn 3:5; Tito 3:5), ¿no debe caminar también en el Espíritu (esto es, utilizar la ayuda que existe)?

    C. ¿CUÁL ES ENTONCES NUESTRA RESPONSABILIDAD?
    1. Primero, creer en la Palabra de Dios, que es por Su gracia...
    a. Nuestro viejo hombre de pecado ciertamente fue crucificado con Cristo en nuestro bautismo – Rom 6:6
    b. Ciertamente crucificamos la carne con sus pasiones y deseos – Gál 5:24
    c. Dios puede en verdad fortalecernos por Su Espíritu en el hombre interior – Ef 3:16
    d. Con Dios podemos hacer todas las cosas de acuerdo a Su voluntad – Fil 4:13
    2. Y entonces, con tal fe, continuar con el proceso iniciado en nuestro bautismo...
    a. Poner a la muerte los deseos del cuerpo – Rom 8:13
    b. Poner a la muerte nuestros miembros terrenales – Col 3:5,8-9
    c. REVESTIRNOS del nuevo hombre...
    1) Un proceso que empezó también en el bautismo, cuando nos revestimos de Cristo – Gál 3:27
    2) Un proceso que continua mientras crecemos diariamente – ver Col 3:10-14
    d. Trabajar como si todo dependiera de nosotros – Fil 2:12
    e. Pero recuerde que Usted no está solo, ¡que Dios está obrando también en Usted! – Fil 2:13

    CONCLUSIÓN

    1. Mientras alguien coopera con Dios en hacer Su Voluntad, la templanza será una consecuencia natural (en este caso, la evidencia de que alguien está caminando en el Espíritu)

    2. No podemos subestimar la importancia de desarrollar la "templanza" en nuestras vidas...
    a. Sin ella, no podemos derrotar las tentaciones que vengan a nosotros
    b. Sin ella, no podemos superar las obras de la carne
    c. Sin ella, no podemos crecer como deberíamos en Cristo
    d. Sin ella, ¡no podemos dar el fruto del Espíritu!

    3. Sin embargo en Cristo tenemos cada razón, cada motivación, para desarrollar la virtud de la "templanza"
    a. Hemos sido liberados del dominio del pecado
    b. Hemos sido apoyados por Dios por medio de la morada de Su Espíritu
    c. Aun tenemos la seguridad del perdón cuando caemos (1 Jn 1:9), sabiendo que siempre y cuando estemos dispuestos a arrepentirnos y lo intentemos de nuevo, ¡hay la ayuda de Dios!
    -- La pregunta clave es, "¿Creemos que el Señor nos ayuda, lo suficiente como para caminar por fe y hacer Su Voluntad?"

    Esto trae a un fin nuestro estudio de "La Carne y el Espíritu". Espero que en alguna forma lo haya animado a "caminar en el Espíritu", y NO a "satisfacer los deseos de la carne". La razón más poderosa para hacerlo así es encontrada en las palabras del propio apóstol Pablo:

    "Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu" (Gál 5:25)

    En verdad, por el "lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo" (Tito 3:5) Dios nos salvó y causo que nosotros "naciéramos del agua y del Espíritu" (Jn 3:5). Puesto que en nuestro bautismo Dios nos hizo vivir por el Espíritu de Dios, ¿no debemos buscar el caminar en una forma tal que produzcamos el fruto del Espíritu en nuestras vidas?

    Por Mark Copeland.

    Y NO DUDÓ DE DIOS POR INCREDULIDAD,AL CONSIDERAR YA SU CUERPO COMO MUERTO SIENDO DE CASI 100 AÑOS ,SINO QUE SE FORTALECIÓ EN LA FE DANDO GLORIA A DIOS.

  13. #43
    Fecha de Ingreso
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    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo.

    EL FRUTO DEL ESPÍRITU

    Este mismo concepto de la semejanza a Cristo adquiere nueva profundidad de sentido al considerar la lista de gracias que Pablo llama sencillamente “el fruto del Espíritu”. Des*pués de describir las obras de la carne, Pablo hace un nota*ble contraste y escribe: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedum*bre, templanza… (Gálatas 5:22-23).

    Jesús mismo había subrayado la importancia del “fru*to”. El no sugirió nunca: “Por sus dones los conoceréis.” Pero sí hizo dos veces la distinción entre lo verdadero y lo falso, diciendo: “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16, 20). De igual modo que la parra produce uvas y la higuera, higos, el buen árbol produce buena fruta, y el árbol malo lleva fruta mala (véase vv. 16-18).

    Jesús nunca sugirió que su Padre el Hortelano “corta toda rama” de la vid que no está dotada abundantemente de dones. Pero sí dijo: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto... el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada po*déis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden” (Juan 15:1-6).

    El fruto, pues, es el indicador decisivo de la calidad de la vida interior. “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15:8). La calidad del fruto es lo que marca la calidad interior de la vida, y mucho fruto glorifica al Padre.

    Pero la gramática del Apóstol en Gálatas 5:22-23 (espe*cialmente en las versiones antiguas) es extraordinaria, pues él dice: “Mas el fruto del Espíritu es”, y luego procede a hacer la lista de gracias o cualidades del carácter: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.” La forma gramatical de esa frase parece deman*dar que se diga: “Los frutos del Espíritu son: caridad”, etc.

    Hay dos posibles explicaciones de la forma que usó Pablo.

    1. Un racimo indivisible

    Es posible que el Apóstol esté diciendo que el fruto del Espíritu es un racimo indivisible de gracias que pertenecen unidas y que no se separan. No son cualidades separables ni gracias que se puedan dividir, es decir, cuando están presentes en una persona como resultado o fruto del Espíritu Santo.

    Aquí está la diferencia notable entre el fruto del Espí*ritu y los dones del Espíritu. Como ya vimos, Pablo insiste repetidas veces en que el Espíritu Santo reparte los dones distintamente a diferentes personas así como las diferentes partes del cuerpo tienen distintas funciones (1 Corintios 12:7-11, 14-27, 29-30). El fruto del Espíritu es exactamente lo opuesto. No ocurre que un cristiano tenga la gracia del amor, mientras que otro tenga gozo; otro tenga paz; otro, la paciencia; otro, la benignidad, etc., aunque sí es cierto que las gracias se realizan de acuerdo con el carácter y el tem*peramento individuales. Más bien, en conjunto, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedum*bre, y templanza son, unidas e indivisibles, el fruto del Es*píritu Santo.
    SOBRE EL AMOR.
    2. Una descripción del amor que se asemeja a Cristo

    Hay otra explicación posible de la gramática de Gálatas 5:22-23. Se ve en la posibilidad de que Pablo haya querido decir: “El fruto del Espíritu es AMOR, amor gozoso, sereno, paciente, benigno, bueno, fiel, manso y templado.” S. D. Gordon dijo una vez que el gozo es el amor cantando, la paz es el amor que descansa, la paciencia es el amor soportando, la benignidad es el amor que comparte, la bondad es el carácter del amor, la fidelidad es la costumbre del amor, la mansedumbre es el toque tierno del amor y la templanza es el amor que controla el timón.

    Debe notarse que el contexto de cada lista de los dones para el servicio cristiano es la expresión del amor. Pedro dice: “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administrado*res de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:8-10).

    Inmediatamente después de dar su lista de los dones para el servicio cristiano en Romanos 12, Pablo añade: “El amor sea sin fingimiento... Amaos los unos a los otros con amor fraternal… (vv. 9-10). En el capítulo siguiente, proclama el amor como el cumplimiento de la ley. Menciona lo que dicen los mandamientos y concluye: “... cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (13:9).

    En su pasaje menos comprendido, el Apóstol recalca la importancia clave del amor, más que en cualquier otro pasa*je. Concluye su discusión de las carismata en 1 Corintios 12 con estas palabras: “… Mas yo os muestro un camino aun más excelente” (v. 31). Es su preludio al gran “Himno del Amor”, en 1 Corintios 13. Aun el capítulo 14, con su com*paración desfavorable entre hablar lenguas extrañas y hablar a otros “para edificación, exhortación y consolación” (v. 3), empieza con las palabras: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis” (v. 1).

    Nada puede compensar por la falta de amor. “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sir*ve” (1 Corintios 13:1-3).

    El usar la presencia o la ausencia de dones como la base para juzgar la espiritualidad de otro es abusar de los dones y no comprender en absoluto su propósito o su significado. El amor es el fruto y el amor es la medida, y ninguno de los do*nes ni todos los dones juntos significan nada en cuanto a la espiritualidad, si hace falta el amor.

    ¿Cómo puedo yo medir la dimensión espiritual de mi vida? Es solamente la medida en que manifiesto el amor de Dios, su amor gozoso, sereno, paciente, benigno, bueno, fiel, manso, y autocontrolado.

    “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envi*dia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Co*rintios 13:4-13).

    LA VOLUNTAD DE DIOS ES QUE DEMOS GRACIAS EN TODO.(todas las cosas nos ayudan a bien)

  14. #44
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    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo.


    Una Definición del Amor

    Juan Wesley respondía a los que difamaban su doc*trina, diciendo que su enseñanza sobre la perfección cris*tiana se reducía a: “Amarás a tu Dios con todo tu cora*zón, toda tu mente, toda tu alma y toda tu fortaleza”. Esto condensa todo lo que hasta aquí hemos dejado dicho en este libro.

    Había una vez un obispo medio excéntrico a quien le gustaba recorrer su diócesis disfrazado, para ver cómo se estaban portando los clérigos. Un día llegó a cierta iglesia, vestido como un vagabundo, y llamó a la puerta de la rec*toría. Salió a abrir la esposa del vicario, mujer que no perdía ocasión de hacer obra “evangelística”. Antes de darle cualquier limosna al vagabundo, le preguntó si sabía cuántos eran los mandamientos. “Son once”, dijo el obispo. “Te equivocas, son diez” dijo la mujer con altane*ría. Al día siguiente, domingo, el obispo predicó en esa iglesia. Mirando significativamente a los ojos de la mujer del vicario, anunció el texto sobre el cual iba a predicar: “Un nuevo mandamiento os doy, que os améis los unos a los otros”.

    El pastor Charles Jefferson, predicando un sermón sobre “El Nuevo Mandamiento”, dijo que había examina*do más de doscientos volúmenes de sermones sin encontrar uno solo sobre este tema. Todavía el amor es “la cosa más grande del mundo”. Las páginas de veinte siglos de histo*ria eclesiástica muestran que hay un enorme vacío en la predicación sobre el amor. Cada predicador debería leer, dos o tres veces por año, el gran sermón[1] de Henry Drum*mond y predicar enfáticamente sobre tan glorioso tema.

    Dijo el apóstol Pablo que “el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, man*sedumbre, templanza” (Gálatas 5:22,23).

    A menudo oímos leer este texto, pronunciando la palabra “fruto” en plural, como si las cosas que siguen fueran manzanas, peras, duraznos, uvas, todas juntas creciendo del mismo árbol. Esta interpretación oscurece el significado del texto. Un manzano puede dar toda clase de frutos que varíen de color, forma y tamaño, pero todos ellos, serán de la misma clase fundamental, y por eso las llamamos manzanas. El fruto del Espíritu es amor. Pero amor, igual que muchas otras palabras, es mal compren*dido generalmente, y es usada en el sentido de un mero sentimentalismo que empequeñece su significado. Amor es una palabra fuerte. Tiene una gran riqueza de significa*do comprehensivo. El apóstol se esfuerza en explicar todo su significado, y después de decir que el fruto del Espíritu es amor, da una serie de palabras que amplían su significado. Es como si dijera: “El fruto del Espíritu es amor, pero el amor es... Y entonces agrega ocho definicio*nes del término, dos de las cuales son palabras referentes a sentimientos y seis son referentes a acción. Esta propor*ción matemática es necesaria porque, por lo general, hay una tendencia a degenerar el amor en un simple sentimien*to. Hay una gran diferencia entre el amor que dice sentir una pareja de adolescentes, y el amor que demuestra tener una pareja de mediana edad, uno de los cuales ha quedado permanentemente inválido y al cuidado continuo del otro. En este segundo caso, el sentimiento se ha convertido en acción.

    Los seis términos que Pablo usa para definir el amor como acción, están agrupados en tres pares que cubren todas las posibles relaciones en las cuales puede expresarse el amor como fruto del Espíritu. Esto quiere decir que no hay una sola relación humana que no sea afectada por la presencia del Espíritu en el corazón. Nosotros podemos tener sólo tres tipos de relaciones: con Dios primeramente, con nuestros prójimos en segundo lugar y finalmente con nosotros mismos.

    Paciencia y benignidad describen la acción del amor en relación con otros. La paciencia es la virtud que necesi*tamos cuando estamos abajo, cuando somos dominados por alguien y no podemos defendernos a nosotros mismos. En este caso, el amor es una manifestación pasiva, y le lla*mamos paciencia. Pero la paciencia necesita bondad. Al*gunas personas sufren con paciencia, porque no pueden hacer otra cosa. Pero carecen de bondad. Gentileza es la palabra que debemos aplicar cuando estemos por encima de todos y disfrutemos de autoridad. Entonces la manifes*tación palpable de nuestro amor será la gentileza.

    Nuestra relación con Dios, cuando estamos bajo el control del Espíritu Santo, debe manifestarse en la forma de bondad y fe. No podemos hablar de nuestra relación con Dios sin ser teológicos. La fe y la bondad se enseñan a menudo, teológicamente, por separado. Pero deben formar una síntesis viviente, tal como Pablo hace aquí. Es propio decir que la salvación es por la fe. También es propio decir que la salvación es por la bondad. Cuando alguien dice que la salvación es un don independiente de nuestras obras, dice una gran verdad. Sin embargo, la verdad total del evangelio exige que la salvación produzca bondad. Cual*quier cosa que quisiéramos significar al hablar de salvación por la fe, tiene que ser una salvación que no condena el pecado ni deja ningún lugar para el mal. La justicia no sólo debe ser imputada—tal como decían los antiguos teólogos, sino también impartida.

    La humildad no debe ser una capa que cubra el pecado y la derrota. Pero también la victoria espiritual debe testificarse con una humildad que excluya el orgullo y dé toda la gloria a Cristo. Necesitamos recordar una vez más que nuestra salvación no depende de nuestros senti*mientos. La salvación depende únicamente del sacrificio de Jesucristo. Esto es algo que verdaderamente no tiene precio, y que debe ser testificado con acción de gracias y humildad. La victoria no es nuestra, ni el efecto de nues*tra lucha: es un don de la gracia de Dios. Por lo tanto, ¡a Dios debe darse toda la alabanza! Pero eso no es todo. Co*metemos tantos errores de juicio, decimos tantas palabras hirientes, ofendemos en tantas maneras, fallamos tanto al no orar como debemos, y somos tan remisos en cumplir nuestros deberes, que la escasa victoria que obtenemos sobre las cosas que sabemos son pecado, no nos permiten ninguna clase de orgullo. Y no sólo eso, sino que muchas veces, ni siquiera estamos al tanto de las maldades que cometemos sino hasta después que el daño ha sido hecho. Pero, sin embargo, todo no invalida el sentido de la victoria. No debemos andar siempre cariacontecidos y tristes, negándonos a testificar de victoria alguna, por el temor de lo que pudiera haber sucedido o pueda suceder sin nuestra voluntad. La proclamación de la victoria debe ir acompa*ñada de un profundo reconocimiento de que la gracia de Dios está limpiando constantemente nuestra alma de todos esos pecados inadvertidos. Y justamente, como no nos sentimos culpables o conscientes de haber cometido nuevos pecados deliberadamente, tampoco habrá nuevas revelaciones de su limpieza. Pero eso no significa que nues*tros errores, y la necesidad de corregirlos no estén presen*tes. Debemos ser sabios y aceptar la realidad, y dar conscientemente alabanzas a Dios por todo lo que El está haciendo, y que nosotros estamos recibiendo por fe. Nuestro aprecio de la gracia y nuestra humildad de espíri*tu deben profundizarse a medida que vamos comprendien*do cuánto es lo que Dios hace por nosotros durante todo ese tiempo en que nos sentimos libres de pecado.

    ¿Cómo, entonces, se resuelve esta paradoja de los dos énfasis teológicos, fe y bondad? Por el amor. El amor mantiene la tensión en equilibrio. El amor es el “vínculo perfecto” (Colosenses 3:14).

    Uno de los hechos singulares de la naturaleza humana es que podamos tener relaciones con nosotros mismos. Es decir, que podamos hablarnos a nosotros mismos, refrenar*nos y examinarnos a nosotros mismos, y manejarnos a nosotros mismos. Sin duda alguna, nuestro mayor proble*ma en nuestra vida lo constituimos nosotros mismos. Pero sin embargo, cuando poseemos la plenitud del Espíritu, El pone el fruto del amor en esas relaciones y el amor se manifiesta en dos direcciones: mansedumbre y temperan*cia (o sea el auto-control). Aquí hay otra paradoja vivien*te, otra tensión entre dos polos, que se mantiene en la sín*tesis del, amor. Cualquiera de esos dos polos, tomado aparte, se vuelve muy peligroso.

    La esencia de la santificación es una completa y total entrega. Pero esto es más que un simple y aislado acto. Iniciada la santificación como un acto, debe ser mante*nida como una condición. Y un estado constante de sometimiento es definido aquí para nosotros como manse*dumbre. Hay un peligro aquí, no obstante, si suponemos que nuestra santificación consiste en la condición en que meramente cedemos, y somos pasivos, débiles e irrespon*sables. La mansedumbre y el sometimiento continuo deben ser acompañados por un concepto nuevo y mayor. Dios acepta nuestra entrega total solamente para regresar*nos nuestras vidas en forma de un depósito del que somos mayordomos.

    La prueba de que Dios nos acepte es un paso gigantes*co de fe de parte de Dios. El nos devuelve todo lo que damos, pidiendo de nosotros sólo que seamos fieles mayor*domos. Cada parte de nuestra naturaleza puede ser usada como un instrumento de rebeldía. Cualquier elemento puede convertirse en un arma para combatir a Dios. Y como hemos visto, la línea entre la mayordomía que honra a Dios, y la mayordomía para la gloria del yo se cruza tan fácil e involuntariamente que sólo la voz del Espíritu Santo puede guardarnos de las tretas del diablo aquí des*critas. Pero Dios corre el riesgo. Nuestra lealtad toca y satisface un deseo muy profundo de Dios, y El la recom*pensa con el inmenso honor de nombrarnos sus mayordo*mos. Por lo tanto, Dios no nos priva de nuestro ser, sino que, conforme lo rendimos a El constantemente, El constantemente lo pone en nuestras manos, en mayordo*mía eterna. No nos corta la lengua, pero espera que la go*bernemos para su gloria. No nos quita la sensibilidad, o el apetito, o nuestros instintos o capacidades, pero El ha determinado un día en que nos pedirá que rindamos cuentas de cómo hemos usado todo ello. Dado que la esen*cia de nuestra entrega a Dios es la entrega de nuestro yo, entonces la mayordomía del yo viene a ser el auto-control. Y eso es el polo opuesto a la mansedumbre, en la tensión de amor que existe dentro del yo.

    Mucho se ha dicho acerca de la disciplina del yo entre*gado a Dios. Algo más necesita ser dicho, sin embargo, acerca del amor como emoción, en cuanto a conservarlo en correcta relación a la acción. La emoción es parte esencial de la vida y no debe divorciarse de la experiencia cristia*na. Podemos asegurar que el cristianismo sin la emoción no es un cristianismo viviente. Por supuesto, el ejercicio de las emociones requiere disciplina.

    La emoción, la razón, la voluntad, el instinto, y cual*quier otra fase de la vida son peligrosas cuando se hacen un fin en sí mismas. Cada una de ellas, no obstante, tiene una función esencial que realizar. La función de la emoción es, primeramente, servir de resorte a la acción. Dice William James en su clásico libro sobre los hábitos que es dañino someterse a experiencias emocionales sin darles un modo adecuado de expresión en la vida. Para ilustrarlo, el psicólogo norteamericano dice que si uno escucha un buen concierto sinfónico, y se emociona profundamente al oírlo, no debe contentarse solamente con absorber tantas emo*ciones placenteras, sino que debe darles expresión a esas emociones cumpliendo con alguna clase de deber, ¡tal como hacer un llamado telefónico a la abuelita al día siguiente!

    Hay un gran peligro en hacer del elemento emocional el principal ingrediente de la experiencia cristiana, convir*tiéndolo en un fin en sí mismo. Esto es algo que deben tenerlo en cuenta tanto los filósofos místicos como algunos hermanos que enfatizan los dones carismáticos. Los prime*ros tienden a definir la religión en términos de experiencia extática, y los segundos en términos de cantidad emocio*nal. Ambos están correctos al decir que la emoción tiene un buen lugar en la vida cristiana pero ambos se equivocan en decir que la emoción es el único lugar en que se expresa la vida religiosa. La emoción religiosa debe ser un impulso para la acción, acción que abarca el todo de la vida. Desa*fortunadamente, el énfasis a la santidad en muchos círculos se ha confundido con un emocionalismo exagera*do. Hay muchos peligros en el emocionalismo, y hay que encararlos con franqueza y disciplina.

    El primero de esos peligros es perder la sinceridad al caer en la imitación de la emoción. Hay gente que cree que si no estalla en el culto cierta clase de emocionalismo, no ha habido bendición verdadera. Creen que cada culto debe ser ruidoso, sobrecargado de emoción. Piden a Dios, orando a gritas, que perdone el frío formalismo de la igle*sia, sin darse cuenta que esta forma de orar es también un formalismo. A veces no discernimos bien los formalismos de la falta de forma. Esos hermanos que creen que no hay libertad del Espíritu hasta que todos los creyentes están dando gritos y llorando, deberían preguntarse si el Espíritu Santo no tiene suficiente variedad y espontaneidad para inspirarlos algunas veces a desear estar quietos.

    El segundo peligro es buscar las emociones en lugar de buscar a Dios. Si cuando recibimos alguna gran bendición espiritual nos sentimos agitados, sacudidos y movidos a alguna expresión extática, santo y bueno. Pero no bus*quemos el éxtasis como un camino para hallar a Dios, ni menos pensemos que el éxtasis es Dios.

    Otro peligro es el de causar mala impresión en los ad*versarios. Me refiero a la impresión que nuestro emociona*lismo puede causar en otros, la reacción adversa que produce en personas que gustan de una religión más cal*mada. No tenemos derecho a mostrar nuestra piedad en maneras que ofendan la modestia, el sentido de orden o la decencia de la gente. Es cierto que hay ciertas manifesta*ciones de carnalidad bajo la forma de respetabilidad, carnalidad que no desea ser juzgada, pero no nos conviene justificar nuestras asperezas echándole la culpa a otros de falta de espiritualidad. Es posible que la gracia de Dios ayude a una persona a soportar cualquier clase de tortura, pero no es la gracia lo que nos hace torturar a persona algu*na. La vida cristiana debiera ser un estudio constante de la gracia y cómo demostrarla, y en este punto debemos recor*dar las palabras del Señor Jesús condenando a quienes escandalizan a otros.

    Todavía un peligro mayor del emocionalismo es el desperdicio de energías. El propósito de la emoción es ser un impulso para la acción. Cuando uno ha sido emociona*do por el sermón, o ha sido inspirado por una oración, o ha experimentado mucho gozo al cantar, debería haber reser*vas de energía para darle expresión inmediatamente después del culto o reunión, yendo a ganar un alma, o intercediendo en oración fervientemente, o también dando generosamente para la obra del Señor o para los pobres de la iglesia, visitando a los presos o a los enfermos, ayudando a los huérfanos y las viudas, animando y brindando amis*tad a los solitarios, ministrando las cosas del Espíritu y demás cosas similares. Si la energía se gasta únicamente en emoción, el servicio cristiano sufrirá mucho y la vida cristiana se hará débil y sentimental. El cristiano sabio sabe trazarse un programa de trabajos para canalizar sus emociones y para darles adecuada disciplina.

    Disciplina—o control—es la palabra apropiada para medir la espiritualidad, a despecho de muchos que tienen la tendencia de medirla por la cantidad de abandonamien*to que han alcanzado. Y este es el peligro más sutil de todos. El mismo corazón de la experiencia de santidad es un completo rendimiento a Cristo, pero es una trampa sutil del diablo hacer confundir abandonamiento a Cristo con un abandono emocional. Al enemigo le gusta desviar nuestra atención de algún problema vital en nuestra vida sobre el que Dios está tratando, y hacer que en vez de eso recurramos al falso asunto de un estallido emocional. Supongamos que en un matrimonio se ha producido uno de los tantos problemas que se producen. Para solucionar este problema no hay más que entregarse y someterse al Espí*ritu de Cristo. Sin embargo se hace más fácil llorar, pata*lear, tener una crisis de nervios delante de amigos simpati*zantes, quienes, pasado este paroxismo de emociones, dirán que él, o ella, deben ahora “tomarlo por fe”. El que así ha derrochado emociones, entonces, volvería a su casa con un sentido de victoria y seguridad de tener la razón, porque para eso hizo una escena. Al día siguiente, com*probando que el problema hogareño no ha variado en lo más mínimo, siente que la euforia de su gozo se desvanece.

    Si uno lleva esta identificación de sometimiento voluntario con abandono espiritual hasta su última conse*cuencia lógica, llegará a un estado en el cual, cualquier vestigio que haya quedado de control racional sobre sí mismo parece en esa proporción, falta de sometimiento. Entonces uno se halla a sí mismo en un período temporal de abandono, durante el cual no es uno mismo, y no es responsable por su comportamiento o conducta. Por eso es que tales acciones están tan plagadas de quiebra y ruina moral. Pablo recomienda que “los espíritus de los profetas se sujeten a los profetas”. Que no se sujeten a ninguna fuerza externa a ellos, ni siquiera a Dios, excepto cuando el poder divino pasa a través de la voluntad del profeta. El fruto final de una vida llena del Espíritu es el propio con*trol, o mejor expresado, el dominio propio.

    Jesús es un perfecto ejemplo de disciplina. El lloró sobre la tumba de su amigo Lázaro, sin embargo no nos lo podemos imaginar desesperado o gritando. Se hallaba feliz cuando lo rodeaban los niños, o cuando charlaba con Marta y María o cuando platicaba con sus discípulos alre*dedor del fuego, pero ¿puede usted imaginarlo como un hombre frívolo? El se gozaba intensamente en todas las situaciones lícitas de la vida, pero su gozo estaba templado por la nota sobria de la inminente cruz. Quizás si hubiera algo más de la cruz en nuestras vidas, nuestras alegrías serían más sobrias, más profundas, más genuinas.

    Muchos cristianos sensatos sienten inquietud por los excesos emocionales, pero al mismo tiempo se someten a ellos por el temor de que si los critican o quieren limitarlos, serían acusados de “apagar el Espíritu”. Pero sin embargo, ¡cuántas veces el Espíritu es apagado por un emocionalis*mo desenfrenado! Hay una advertencia bien clara, dirigida especialmente a las iglesias de santidad, de poner manos a este asunto con una disciplina agradable a Dios. Por otro lado, en el otro extremo de la escala están los que dicen que las iglesias de santidad sólo se componen de fanáticos, indignos de ser tomados en serio. Esto es una verdadera enfermedad. Para el verdadero amor no hay absolutamen*te nadie que sea indigno de ser tomado en serio. ¡que tengan esto en cuenta los que se afanan en edificar una iglesia unida!

    Pero, ¿y aquellos que rechazan todas las expresiones de la emoción religiosa excepto las enteramente tradicio*nales? Hay tanto peligro en esto como lo hay en el emocio*nalismo extremo.

    Precisamente porque la emoción es un resorte para la acción, y un poderoso aguijón que punza la conciencia, muchos desean tener su religión envuelta en una cápsula de frío formalismo. Muchos hay cuya religión está detrás de un vidrio esmerilado, que deja pasar la cantidad justa de luz y calor para que se sientan cómodos, pero que al mismo tiempo les impide ver el mundo exterior con sus sufrimientos y pecados y que les penetre alguna convicción de pecado.

    En las iglesias litúrgicas se ha puesto al factor emotivo en el culto a Dios bajo un control severo. Los mejores artis*tas del mundo fueron llamados para construir sus templos y decorarlos con las más bellas formas de diseño, pictóricas y musicales. Por humilde que sea el adorador que entra a sus templos, o cuán poco aprecio tenga de las bellas artes, el pobre está obligado a servirse del arte porque su iglesia se ha encargado de que así sea. Pero hoy en día están sur*giendo gritos contra las formas estereotipadas aún dentro de las artes seculares. Se insiste en que la belleza sólo puede ser tal si mantiene un elemento de espontaneidad tanto en la obra del artista como en el que la aprecia. Las iglesias que no son litúrgicas han tratado inútilmente de mantener este elemento espontáneo, sin el cual la emoción muere. No siempre han tenido éxito, pues la falta de for*malidad a veces se vuelve otra forma de formalismo. La conservación de una viviente espontaneidad es impres*cindible para la adoración verdadera.

    He oído muchas veces las sonoras frases del Libro de Oración Común leídas por corazones tan sinceros que parecían el estallido de un corazón lleno de amor. Pero también las he oído leer mecánicamente, aunque también sonaban muy bellas. Pero no siempre suenan como si fueran frases de adoración. Todo depende del estado del corazón del adorador durante el servicio. Nunca olvidaré el día que oí a ese santo varón de Dios, el obispo Abraham, finado prelado de la iglesia siria Mar Thoma de Travan*core, India, recitando la liturgia de la comunión para 5.000 comulgantes, en la catedral de Maramón. Aún cuando leía en idioma malayo, que yo no entendía, podía sentir el tremendo corazón de pastor de este santo indio, leyendo a su pueblo la Palabra de Dios. Durante todo el tiempo de la lectura un ayudante se mantuvo meciendo un incensario delante de nosotros. El obispo anglicano de Madrás estaba al lado mío, porque nosotros éramos predicadores hués*pedes, y me preguntó, en tono de broma ¡qué pensarían de mí mis amigos cuáqueros si supiesen que a mí se me había ofrecido incienso! Pero sea como sea, todo el ornamento litúrgico de aquel servicio, el incienso, las vestiduras, el canto y el ritual, han desaparecido de mi memoria. Sólo ha quedado esa magnífica visión del varón de Dios adorando sinceramente en medio de una complicada liturgia. Pero el peligro de la liturgia no deja de estar allí. La iglesia de Mar Thoma, que por muchos años disfrutó de un poderoso avivamiento, ganando mil hindúes por año, está ahora bajo la prueba de ver si puede mantener esa vida espiritual sin ser asfixiada por su liturgia.

    Ya que el ritual apaga fácilmente la espiritualidad, muchos de nosotros elegimos la espontaneidad aún a con*siderable costo, porque cuando las masas del pueblo son tocadas por el Espíritu de Dios, la manera de expresarse puede ser cruda. Pero esta condición del pueblo simple pide más enseñanza que censura. La gente fervorosa puede ser guiada a expresiones más agradables de adoración, pero no puede ser forzada o congelada en ellas.

    Sin embargo, en beneficio de la libertad y la esponta*neidad, debemos estar dispuestos a pagar el precio en la falta de arte, porque el pueblo común que oye y sigue a Jesucristo no es artístico en su mayoría, a menos que haya algo de arte en la espontaneidad misma. Cuando una joven señora recién convertida se levantó en una reunión de tes*timonios para decir que se hallaba muy deprimida, pues su marido estaba sin trabajo, pero que desde que había esta*blecido en su casa el altar familiar podía decir con alegría, “¡Al diablo con la depresión!”, todos sentimos que, detrás de lo poco elegante de la expresión, había algo de belleza y dignidad. Esa cosa bella era la sinceridad. Ninguno de nosotros tenía duda de que Dios era inmensamente real en la vida de esa joven, y que ella sentía realmente lo que decía.

    Pablo usa las palabras gozo y paz para describir los sentimientos cristianos. Uno necesita la vida de Cristo para agregar la palabra compasión. El gozo cristiano es verdadero; no es un mecanismo de escape. Está en cabal armonía con la más sobria faz de la escueta realidad. La paz también es algo sobrio, aunque lleva su gran elemento de gozo. La paz y el gozo son nuestros, así como lo fueron de Cristo, no como sentimientos insípidos, sino como pode*rosos resortes para la acción. Y cuando nuestra paz y nues*tro gozo se enfrentan a un mundo sufriente, se vuelven compasión, y nos lanzan al polvoriento camino en amoroso servicio.

    “El gozo de Jehová es vuestra fuerza” (Nehemías 8:10). Este es uno de los versículos bíblicos más apegados a la vida. Y uno de los más astutos ardides del diablo es qui*tarle ese gozo al cristiano. Con el gozo se va su fortaleza y el desastre es inminente. El gozo del Señor es algo que debe ser mantenido a cualquier costo. No podemos perderlo bajo ninguna circunstancia. El gozo no desaparece con el sufri*miento. El gozo del Señor permanece aún en las penas y es una poderosa fuerza que nos sostiene entonces. Es fortale*za. Sólo las personas muy egoístas se privan de este gozo. Si descubrimos que nuestro gozo se está diluyendo, debemos buscar y destruir pronto esa auto-aseveración del yo, o esa auto-compasión, que nos está robando nuestro gozo. Nada en la tierra es digno que dejemos por ello el gozo del Señor. “En quietud y en confianza será vuestra fortaleza” (Isaías 30:15). La paz bíblica y el gozo bíblico son las emociones que el cristiano necesita.

    El mero sentimentalismo es barato y sin riesgo alguno. Siempre se protege a sí mismo. Pero el amor debe actuar, debe expresarse a sí mismo. Uno comprende algo de lo que significa el amor cuando lee la historia de los antiguos cuáqueros que pidieron al Parlamento inglés les permitie*ra ir a prisión en lugar de otros cuáqueros que se estaban muriendo en esas pútridas mazmorras. Esto era amor en acción. Esos hombres deseaban salvar las vidas de sus amigos. Pero había algo más grande todavía. El pedido fue motivado por el asombroso deseo de ¡quitar la culpa de sangre de la cabeza de esos carceleros! El sentimentalismo simplemente hubiera dicho: “¿Qué pena nos dan esos amigos que están muriendo en la prisión!”

    El Calvario es el amor de Dios en acción. ¡Cuán dife*rente hubiera sido toda la cosa si Dios hubiera mirado nuestra condición perdida y solamente “hubiera tenido piedad”! Dios pudo haber lamentado nuestra triste con*dición con verdadero sentimiento, sin hacer nada más, y todavía seguir siendo uno de los grandes "dioses". Pero Juan nunca hubiera escrito “Dios es Amor”. Pero ya que El es verdadero Dios, y verdadero Amor, El no podía mirarnos, compadecerse de nosotros, y permanecer indiferente. Siendo amor no podía hacer otra cosa que actuar en favor de nuestra redención. Por el Calvario nosotros sabemos que Dios es amor. Y si el amor de Cristo nos posee, debe manifestarse a sí mismo con acciones semejantes a las del Calvario.

    Hay una lección que aprender de la mujer que ungió los pies de Jesús con un costoso ungüento. Un acto de des*perdicio—diría Judas—irregular e incalculado. Pero Jesús lo aprobó porque era una expresión de amor. Hay algo extraño acerca del verdadero amor. Los santos que más nos impresionan, no son los místicos y devotos, sino los osados y pródigos amadores de Jesús.

  15. #45
    Fecha de Ingreso
    Jun 2005
    Respuestas
    559

    Por Defecto Re: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO(APORTES)

    Saludos en Cristo.



    El concepto común del amor

    Un concepto equivocado del amor es un error de la cultura que hemos absorbido. En lugar de tomar nuestra definición de amor de la Biblia, hemos permitido que el mundo (que no conoce el amor perfecto de Dios) nos diga qué es amor. El mundo iguala el amor con el afecto. Más frecuentemente se retrata como sentimientos fuertes y bonitos. Las voces e imágenes (para usar la frase del autor David Powlison) de nuestra cultura enfatizan tanto esta cara del amor, que el concepto del amor se reduce a sólo esta faceta. Es un concepto reduccionista. Además, lo sentimental es una faceta secundaria del amor, ni siquiera es su esencia.

    Piénsalo: Todos sabemos que Dios nos dice “Amen a sus enemigos” (Lc 6:27, 35). Dios no está mandándonos tener sentimientos bonitos hacia nuestros enemigos. Esto es poco posible. No podemos cambiar nuestros sentimientos por simple fuerza de voluntad. Pensamos que ni siquiera nos caen bien nuestros enemigos, ¿cómo será posible sentir amor hacia ellos? Y entonces nos equivocamos al reducir el amor a sólo sentimientos emocionales. Cuando Cristo entró en Jerusalén montando el asno, a la gente le caía bien. Pero unos días después esa misma gente lo asesinó. Los sentimientos son evanescentes. El amor permanece (1Co 13: 13). Imagina a Cristo cuando estaba colgado en la cruz, mirando a sus asesinos. Sabemos que los amó, porque murió inclusive por cualquiera de ellos que creyera en Él. Pero dudo que en ese momento, sintiera complacencia en ellos. El amor es algo más que sólo sentimientos, aunque con mucha frecuencia encontramos el amor expresado en buenas emociones. ¿Puede ser que el hecho de tener buenos sentimientos, o por decir, el hecho de que nos caiga bien alguien, nos hace más fácil amarle? En una trascripción de una sesión de consejería, Winston Smith desenmascara una especie de “amor”: “Imaginemos que tú y yo estamos conversando. Digo “Realmente te amo. ¿Sabes cómo puedo saber que te amo? Porque me haces sentir tan bien conmigo mismo. Es por eso que te amo.” Entonces, él pregunta “¿Cómo falla eso en alcanzar lo que es el amor?”[1] Lo que se describe es la atracción que sentimos hacia personas que nos agradan, que nos hacen sentir bien con nosotros mismos. Es verdad que el amor se expresa en sentimientos bonitos cuando amamos a personas que son amables o que nos aman también. Pero Cristo dejó muy claro que esto no es el amor que él manda. Dijo “¿Qué mérito tienen ustedes al amar a quienes los aman? Aun los pecadores lo hacen así…Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos…” (Lc 6:32, 35). Mateo agrega “Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto,” implicando que el amor perfecto no depende de las cualidades del amado.

    Si algo o alguien nos cae bien, lo que pasa es que recibimos algo en este trato que le llamamos “amor.” Dado que por naturaleza somos egoístas, no estamos muy dispuestos a amar a menos que tengamos estos sentimientos, a menos que recibamos algo (por lo menos una experiencia emocional agradable) a cambio. Así llegamos a limitar el amor a este tipo de “amor.” En otras palabras, nuestra baja capacidad de amar ha traído como resultado que hemos empobrecido el concepto del amor. En casos más extremos, se limita el “amor” a sólo esta emoción. El autor M. Scott Peck en un libro muy conocido ofrece una crítica a la vez aguda y perspicaz de este uso de la palabra “amor,” explicando como responde a ciertas declaraciones clásicas “románticas.”:

    [Me dicen] “No deseo vivir. No puedo vivir sin mi esposo (esposa, novio, novia). Lo amo tanto.” Y cuando les respondo, como frecuentemente lo hago, “Estás equivocada; tú no amas a tu esposo (esposa, novio, novia).” La respuesta airada es: “¿Qué está diciendo? Le acabo de decir que no puedo vivir sin él (ella)”. Entonces, les trato de explicar: “Lo que describes no es amor, sino algo parecido a un parásito”.[2]

    Nuestro amor es contaminado por nuestro deseo de sentirnos bien por medio de esta persona. La queremos por cómo nos hace sentir, es decir, por lo que recibimos de él. Nuestro deseo de recibir/sentirnos bien compite con nuestro deseo de servirle—y racionalizamos para poder satisfacer los dos deseos a la vez. Así que todos tenemos la tendencia de usar al otro en esta actividad de “amarle”.

    Uno de los ejemplos más claros y tristes es bien conocido: Un joven le dice a su novia que quiere acostarse con ella porque “Te amo tanto”. Quizá ella había planeado mantenerse virgen hasta casarse, pero le gusta sentirse tan especial y no quiere perder este trato, así que sucumbe a las palabras seductoras. Pero esto no es amor sino exactamente su opuesto. Ella debiera decirle: “No es cierto. Si me amaras, querrías lo mejor para mí, jamás me persuadirías a pecar contra nuestro Dios así”. Él la estaría usando para satisfacer su deseo de placer físico, a cualquier costo, que sea el de un hijo ilegítimo huérfano, vergüenza pública a la iglesia de Cristo, carrera parada (que deja la madre soltera con aun menos posibilidades de sostener al hijo), o la inhabilidad de dar a su esposo algún día el regalo de su virginidad. Por su parte, ella también puede estar usándole a él, para sentirse especial, amada, y segura—también a cualquier costo.

    Nos equivocamos en la definición de amor porque no conocemos el amor verdadero. Ilustro esto con ejemplos de diferentes alimentos regionales. En EEUU se come mucho lo que llaman “comida Mexicana,” pero esa comida no se parece mucho a lo que realmente es la comida Mexicana. La llaman “Mexicana” sólo porque no conocen la cosa real. Igual en México te ofrecen “miel de maple” para tus hotcakes, pero lo que te dan no es miel de maple. Miel de maple es un producto natural que se toma del árbol que se llama maple, que crece sólo en ciertos estados muy al norte en EEUU y Canadá. Se obtiene con dificultad y por eso es caro. Pero vale la pena, tiene una textura ligera y un sabor delicado que la tecnología moderna no ha logrado duplicar. Llaman a este jarabe para hotcakes (que realmente es una imitación espesa y no especial) “miel de maple” porque no conocen la cosa real. Y aunque ya se vende en México, dado que cuesta como $10 dólares el frasco, dudo que los que no lo conocen van a querer pagar el precio para conocerlo. En una manera parecida, no conoceremos el amor verdadero si no estamos dispuestos a pagar el costo personal, que se explorará próximamente.

    No encontraremos las respuestas correctas si no hacemos las preguntas correctas. Cuando Dios nos manda amar a otros, nuestra pregunta debe ser “Bueno, y ¿qué quiere decir ‘amar’?” Esta sí es una pregunta que la Biblia contesta ampliamente.


    El concepto bíblico del amor: los hechos

    En la Biblia la definición más concisa del amor se da con sólo tres palabras cortas: Dios es amor (1Jn 4:8 y 16). Entonces, en un sentido, debido a que toda la Biblia nos revela el carácter de Dios, al mismo tiempo también expone qué es el amor. Dios es amor . Su naturaleza y sus acciones definen el amor. Cualquier concepto del amor formado sin tomar a Dios en cuenta, es incorrecto. Sólo aprendemos qué es el amor a través de aprender quién es Dios. [3]

    Tenemos que estudiar Su Palabra, especialmente los textos que tratan explícitamente el concepto de amor.

    Otro texto que parece ser escrito precisamente para contestar la pregunta ¿Qué es el amor? es 1Jn 3:16, “En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos.”

    “Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él” (1Jn 4:9). El amor de Cristo se nos presenta como el modelo perfecto visible del amor. El dijo a sus discípulos, “Nadie tiene amor más grande que dar su vida por sus amigos” (Jn 15:13). Adelante, se expone más acerca del grado del amor de Dios en Cristo: “Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios muestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores [es decir, enemigos de Dios], Cristo murió por nosotros” (Ro 5:7-8).

    Notamos que dar la vida es una acción, no una emoción. Claro que sería más fácil dar tu vida por otra persona si tuvieras las emociones correspondientes para la persona, y por eso el punto de Romanos 5:8 es tan impresionante. El amor se ve en el acto, y mientras más se te dificulta el acto, más grande es el amor que lo hace a pesar de lo desagradable que es.

    Después de describir el amor sacrificante de Cristo, el apóstol Juan ruega a sus lectores, “Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y verdad” (1Jn 3:18). Esta petición también deja claro que el amor verdadero se ve en los hechos.

    Pocos de nosotros tendremos la oportunidad de amar por medio de dar nuestra vida literalmente. Pero el amor se puede ver en otros hechos también. Notemos lo que se enseña con el paralelismo de estos dos textos: “Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian” (Lc 6:27). “Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, háganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio (Lc 6:35). Estos versículos son ejemplos del estilo común de los escritores del NT que consiste en decir la misma cosa dos veces en seguida, la segunda vez diciéndola en una manera diferente, o sea, con una cláusula explicatoria. En estos dos textos, el mandamiento háganles bien explica qué quiere decir amar al enemigo.

    Primera de Corintios 13:4-8 nos enseña varias maneras de hacerle bien a alguien. Es el pasaje bíblico más famoso acerca del amor. Dice que el amor es paciente y bondadoso (v. 4). Se regocija con la verdad (v. 6). “Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (v. 7). Se nota que ninguna de estas cosas que describen el amor es un sentimiento que la persona que ama tenga que sentir para poder decir que esto es amor. No es una descripción típica del amor (“el amor es sentir mariposas en tu estómago cuando ves al ser amado…”) De hecho, ya vemos que el mandamiento de Dios a amar al enemigo sí tiene razón, porque uno puede hacer estas cosas que 1Co 13 dice es amor sin tener bonitos sentimientos hacia la persona amada.

    También dice este pasaje qué es lo que el amor no hace: no se envidia, ni se jacta. No es orgulloso. No se comporta con rudeza y no es egoísta. No se enoja fácilmente y no guarda rencor. No se deleita en la maldad (1Co 13:4-6). Este pasaje es realmente un breve resumen de la presentación original acerca de cómo amar al prójimo que Dios dio a Moisés como ley en Levítico 19:1-3, 9-18.

    “No sieguen hasta el último rincón de sus campos no recojan las uvas que se hayan caído. Déjenlas para los pobres y los extranjeros. Yo soy en Señor su Dios. No roben. No mientan. No engañen a su prójimo… Yo soy en Señor. No explotes a tu prójimo, ni lo despojes de nada. No retengas el salario del jornalero hasta el día siguiente. No maldigas al sordo, ni le pongas tropiezos al ciego, sino teme a tu Dios. Yo soy en Señor. No perviertas la justicia, ni te muestres parcial a favor del pobre o del rico, sino juzga a todos con justicia. No andes difundiendo calumnias entre tu pueblo, ni expongas la vida de tu prójimo con falsos testimonio. Yo soy en Señor” (Lv 19:9-16).

    Lo que se describe mayormente es cómo actuar y cómo no actuar para amar al prójimo. Otra vez notamos que una persona, por lo menos una persona con dominio propio (el cual es un fruto del Espíritu Santo), puede también cumplir con estas descripciones del amor sin sentir emociones agradables hacia la persona amada. Podemos obedecer a Dios al tratar a otros de estas maneras, inclusive cuando los otros no nos caen bien. En otras palabras, podemos amar bíblicamente hasta una persona que no nos agrada, porque el amor empieza como un acto de la voluntad. Concuerda un autor en su página web:

    ese amor es un acto de la voluntad, y que al amar en Dios siempre queremos perfeccionarnos en servirlo a El y a sus criaturas. Por eso podemos escoger amar a alguien aún cuando en principio no acompañen los sentimientos a nuestra resolución.[4]

    Si entendemos que el amor primero se expresa como un acto de la voluntad, que se ve mayormente en los hechos, ya podemos comprender cómo Jesús pudo extender el mandamiento de amar al prójimo para incluir al enemigo. Esto lo Ilustró con la parábola del buen samaritano. El relato no fue meramente un ejemplo de amor hacia un desconocido. Los judíos y los samaritanos se odiaban, así que esto fue un ejemplo de amar al enemigo. Hablando del segundo y grande mandamiento, “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Lc 10:27), el experto en la ley preguntó a Jesús “¿Y quién es mi prójimo? (Lc 10:29). Jesús enseguida contó esta historia para contestar su pregunta, y a la vez, estaba dando una ilustración de lo qué es el amor. El samaritano amó con sus hechos a este varón del pueblo despreciado: vendó sus heridas, le dio asiento sobre su bestia mientras el samaritano caminaba, lo cuidó, y proveyó para que siguieran cuidándolo.

    El evangelio de Mateo incluye enseñanzas aun más explícitas de Jesús acerca de esto:

    “Ustedes han oído que se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.’ Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a quienes los maldicen, hagan bien a quienes los odian, y oren por quienes los ultrajan y los persiguen,[5] para que sean hijos de su Padre que está en el cielo” (Mt 5:43-45).

    El teólogo John Stott dio una exposición “revolucionaria” de la enseñanza bíblica sobre cómo tratar a los demás. Esta cita es larga, pero es tan aguda y sorprendente que merece ser incluida. Espero que revolucione tu pensamiento acerca de cómo Dios quiere que tratemos a otras personas, igual como lo ha hecho al mío.

    …quisiera mencionarles un principio muy revolucionario en buenas relaciones. En Col. (3:17, 23) <> y en el v.23: <>. … Aquí hay algunos principios de aplicación universal y se complementan maravillosamente unos con otros. El versículo 17 habla de hacer cosas en el nombre del Señor … es hacerlo como representante suyo o como su apoderado; pero el versículo 23 habla de hacer cosas bajo ordenes del Señor Jesús, que significa hacer cosas como siervos. De acuerdo al primer versículo, debo tratar a mi vecino como si yo fuera Jesucristo; pero de acuerdo con el segundo versículo, debo tratar a mi vecino como si fuera él Jesucristo. Cuando me comporto con una persona <>, debo darle el respeto y la cortesía que Jesucristo le hubiera dado. Pero de acuerdo al segundo versículo debo darle el respeto y la cortesía que le daría a Cristo… Cualquiera de las dos es revolucionaria y las dos juntas son doblemente revolucionarias.

    Primeramente, debemos comportarnos con los demás en el nombre de Cristo. En este caso representamos a Jesús, somos embajadores sobre la tierra. Aprendemos a considerar a las personas como Él las consideró y aprendemos a tratar a las personas como Él las trató. Honramos a las mujeres como Él las honró, amamos a los niños como Él, mostramos compasión a aquellos que la necesitan como Él lo hizo, y nos humillamos para lavar los pies tal como lo hizo Él. La pregunta en cada situación es: <<¿Qué haría Jesús?>>…………

    Ahora llegamos al principio contrario que es hacer todo para el Señor. … Deberían ser obedientes y trabajadores, concienzudos y honestos. ¿Por qué? Porque…deberían fijar su mirada en el amo celestial y hacer las cosas para Él y no para los hombres…En este segundo principio se cambian los papeles, el respeto y el honor que debemos darles a las personas no es el que Cristo les daría, sino el que Cristo recibiría…<>. Este es el principio que podemos aplicar a todo lo que hacemos. Es fácil y posible limpiar un cuarto si estamos esperando una visita de Jesucristo. Es posible preparar una comida como Marta si Jesús fuera a comer con nosotros. Es posible servir al prójimo como si fuera Cristo, es posible escribir una carta como si Cristo fuera a leerla…

    A fines del siglo pasado … Samuel Chadwick…[cuenta] acerca de una conversación que tuvo cuando tenía 10 anos. …el pastor visitante por casualidad dijo… que si fuera un lustrazapatos, sería el mejor de su pueblo, porque el lustraría zapatos como si fuera a utilizarlos Jesucristo. Eso tocó el corazón del niñito porque su trabajo en casa era limpiar los zapatos de su padre y para él era el peor trabajo que le podían asignar.

    El lunes siguiente, en la mañana, empezó a limpiar los zapatos de su papá…cuando terminó, recordó las palabras del pastor y observó las botas que había limpiado. Se preguntó a sí mismo si se verían bien en los pies de Jesucristo. Como respuesta, las levantó limpiándolas por segunda vez. El sostiene que éste fue el acto más importante que realizó en su vida, aprendió a hacer las cosas para el Señor y no para los hombres…

    El principio revolucionario del que estoy hablando es introducir a Cristo en ambos extremos de la relación. Por una parte, nos comportamos en el nombre de Cristo como si fuéramos Cristo, y por el otro lado, nos comportamos por amor a Cristo, como si las otras personas fueran Cristo y nosotros le estuviéramos sirviendo.[6]

    Si entendemos esto, estamos levantando el estándar de lo que es el amor a un nivel que parece jamás alcanzable. Como observa mi amiga Heidi, si me está yendo bien un día, quizá trato a algunas personas bien en algunas de las maneras anteriormente descritas. Pero Dios cumple con todo lo que es una expresión del amor, sin excepción, todo el tiempo. Así es. El es el único que ama perfectamente.

    Sin embargo, si somos Cristianos, tenemos el Espíritu Santo, y uno de los frutos de Su obra en nosotros es el amor. Podemos amar más y más cómo Dios ama por medio de la obra continua del Espíritu en nosotros (la cual llamamos la santificación progresiva).

    De hecho, si el amor verdadero es fruto del Espíritu Santo, ha de ser algo que alguien que no tiene al Espíritu simplemente no puede producir. Ha de ser algo más alto del mero amor humano.

    Así que la Palabra de Dios describe el amor mayormente como hechos. Pero también el amor se ve en palabras.


    El concepto bíblico del amor: palabras



    Probablemente es con palabras que más se expresa los sentimientos que esperamos que acompañen el amor. De hecho, es común, pero no necesariamente correcto, que una mujer diga que “no se siente amada” porque su novio o marido no le ha dicho, o no con suficiente frecuencia, “te amo.” Bien podemos decir que las palabras son una manera importante por la cual el amado percibe la paciencia y bondad que son expresiones del amor (1Co 13:4). También los hechos de disculpar, creer, esperar, y soportar a menudo son expresados en palabras.Casi el todo de un libro de la Biblia (Cantares) consiste en elogios amorosos (y aun apasionados) de los amantes el uno al otro.[7] Cuando el amor habla, se incluyen palabras de estima que subrayan las buenas cualidades del amado.

    En el caso de tratar con un enemigo, aunque no se nos ocurra algo para estimar de él, uno puede amarle con palabras por medio de bendecirle, es decir, expresar el deseo para su bien, como manda Dios: “Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan” (Ro 12:14).

    Además de estas palabras bienvenidas, el amor habla las palabras que podrían ser difíciles que el amado escuche, pero que el que ama sabe que son necesarias para el bien del amado. El amor edifica al amado, pero a veces antes de edificar lo bueno es necesario derrumbar lo malo. El amor bíblico es inseparable de la verdad (Ef 4:15) porque las dos son atributos del carácter de Dios. El amor busca el bien del amado, y este bien es ser como Cristo. “Al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo” (Ef 4:15). Así que palabras de amor pueden incluir palabras de advertencia o exhortación, como las que salen de una madre viendo su hijo al punto de cruzar la calle cuando viene un auto, igual las palabras de un pastor a un miembro arriesgando su matrimonio con una relación adúltera. Dice Santiago, “Hermanos míos, si alguno de ustedes se extravía de la verdad, y otro lo hace volver a ella, recuerdan que quien hace volver a un pecador de su extravío, lo salvará de la muerte y cubrirá muchísimos pecados” (Stg 5:20). Esta es la misma idea de Levítico Capítulo 19 donde uno de los detalles de cómo amar al prójimo es “No alimentes odios secretos contra tu hermano, sino reprende con franqueza a tu prójimo…” (v. 17). Dios afirma, “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo” (Ap 3:19). La reprensión es para el bien del amado.


    El concepto bíblico del amor: actitud


    El pasaje de Levítico (citado anteriormente) continúa:“No alimentas odios secretos contra tu hermano, sino reprende con franqueza a tu prójimo para que no sufras las consecuencias de su pecado. No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor” (Lv 19:17-18).

    También en los textos anteriores vimos que el amor se ve en una actitud paciente, misericordiosa y compasiva. De hecho, si buscamos la emoción que más frecuentemente está asociada con el amor, sería la compasión. Dice 1Co 13:8 que “el amor jamás se extingue.” Los sentimientos o emociones cambian, fluctúan. El amor es mucho más que algo tan efímero. Amar a algo es estar comprometido con ello o dedicado a ello. Esta actitud de compromiso se ve en textos bíblicos como estos: “Amo tus estatutos” (Sal 119:119), “Amo tus mandamientos” (Sal 119:127), “El que ama la disciplina ama el conocimiento” (Pr 12:1), “El que ama el placer se quedará en la pobreza” (Pr 21:17), “¡Odien el mal y amen al bien!” (Am 5:15), “el amor al dinero es la raíz de toda clase de males” (1Ti 6:10) y “Amen a sus enemigos” (Mt 5:44).


    Nuestra meta: una definición práctica del amor bíblico



    En fin, concluimos que en contraste a las ideas comunes, el concepto bíblico del amor es algo que se ve en hechos, palabras y actitudes, ya sea que esté acompañado de sentimientos agradables o no. También hemos visto que el amor es un concepto tan grande y maravilloso que se necesitan muchas palabras para tratarlo como merece. Sin embargo, para ayudarnos a seguir manejando el tema, tomando en cuenta todo lo que ya hemos estudiado, quisiera sugerir una definición o resumen de qué es el amor bíblico: desear el bien del amado y hacer todo lo posible por procurarlo, en cuanto tengamos oportunidad. Con el verbo desear, me refiero a la actitud, postura, o disposición de amar. Con el verbo procurar, me refiero a todos los hechos de bondad que hemos mencionado y aun más (porque la lista de posibilidades es infinita). “El bien” es otro concepto que se tiene que definir bíblicamente. Nos acostumbramos a citar Ro 8:28a, “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman,” pensando que Dios va a obrar para producir un resultado que nos guste. Pero el resto del texto muestra qué es “el bien” que Dios obrará para “los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Ro 8:28b). Versículo 29 explica “Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” “El bien” más alto que él que ama buscará para el amado es que sea transformado a la imagen de Cristo. Esto es ser verdaderamente “realizado” como persona. Para esta finalidad fuimos creados. Todo otro “bien” es sometido a éste.

    Si el amado es inconverso, su “bien” primero es que sea salvo. Procurar su bien incluye “considerar cómo servirles de tal manera que les dirijamos hacia Jesús y se arrepientan de sus pecados.”[8] Si el amado es creyente, su bien es que sea santificado, conformado a la imagen de Cristo. En ambos casos amar es brindar lo que necesitan, no necesariamente lo que quieren.

    Si pensamos del amor en este sentido y estamos dispuestos a obedecer a Dios, podemos amar a cualquier persona, inclusive a un enemigo.


    Por Natalie Carlie

    YO SOY EL QUE SOY (DIOS ES AMOR)

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