ALIMENTO DIARIO
Leer con oracion: 1 Ts.2:18-20; 2 Ti.4:7-8; Mt.16:24
“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co 4: 17)
PELEAR LA BUENA BATALLA
En 2 Corintios 4: 17, Pablo dijo: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”. Nuestra tribulación es leve y momentánea, comparada con el eterno peso de gloria del futuro. Delante de eso, ¿Qué podemos decir? “sí, estamos dispuestos a sufrir”. Además, cuando sufrimos, Cristo sufre con nosotros, pero en el futuro vamos a ganar la corona de la vida.
Pablo dice en 1 Tesalonicenses 2: 18: “Por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra vez; pero Satanás nos estorbó”. Los apóstoles querían ir hasta los santos en Tesalónica, pero Satanás les estorbo el camino. Con todo, ellos aún estaban gozosos, a pesar de los sufrimientos, por causa de los santos tesalonicenses, que eran su esperanza, gozo y corona de gloria. En los versículos 19 y 20, continua: “Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en Su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo”. Era como si Pablo les dijese: “Hermanos, ustedes están sufriendo, pero aún en medio de los sufrimientos, ustedes avanzan. Por eso, ustedes son nuestra esperanza, nuestro gozo y también la corona en que nos gloriamos delante de nuestro Señor Jesucristo en Su venida, pues, cuando los veamos a ustedes firmes delante del tribunal de Cristo, entonces vamos a ser coronados”.
En 2 Timoteo 4: 7 -8, Pablo le dice a su joven colaborador: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”. Cuando Pablo dice eso, ya había recorrido muchos lugares, batalló contra el enemigo y, también, luchó con su viejo hombre, y ya había sido transformado.
Hay una batalla que debemos pelear todos los días: luchar contra el alma caída, nuestro hombre natural, tomando diariamente la cruz siguiendo al Señor (Mt 16:24). No es de una vez para siempre, sino negar la vida del alma momento tras momento. Cuando la vida del alma comienza a surgir en nuestro vivir, debemos tomar la cruz, y matarla. Naturalmente, la lucha también es contra el enemigo de Dios, Satanás, siendo que lo más importante, es luchar contra nuestro propio ser natural caído. Era como si Pablo dijese: “Yo ya vencí todo eso. La constitución natural de mi interior ya fue quitada. La fe, que es la economía neotestamentária de Dios, fue completada y la corona de justicia me está guardada”. ¡Gracias al Señor!
A los Tesalonicenses, él les dijo que se gloriaría en la presencia de nuestro Señor Jesucristo, en Su venida, al ver a los santos de Tesalónica firmes, de pie, delante del tribunal de Cristo. Cuando el Señor venga a juzgarlos, verá que todos crecieron en vida, porque pasaron por un período de sufrimiento, así como la iglesia en Esmirna pasó, pero ellos también recibirán la corona de la vida. ¡Que podamos decir lo mismo acerca de los hermanos que cuidamos hoy en la vida de la iglesia!
Palabra clave: Luchar por la corona
Pregunta: ¿Cuál es la batalla que peleamos todos los días? .-.
Dong Yu Lan
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¡Jesús es el Señor!