ALIMENTO DIARIO
Leer con oración: Juan 21:15-22
“Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Juan 21:17)
PASTOREAR Y APACENTAR A LAS OVEJAS
Ayer vimos que, si amamos al Señor, debemos amar a todos los hombres, predicar el evangelio y apacentar a los corderos, esto es, alimentar a los recién salvos con vida (Jn.21:15). En Juan 21:16 leemos: “Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas”. Después de que esos corderos llegan a ser ovejas, aún necesitamos amarlos y pastorearlos. Apacentar es dar alimento; pastorear es conducir, exhortar, corregir y guiar. Ellos entran a la iglesia como corderos cuando les predicamos el evangelio. Al comienzo los amamantamos con leche, y poco a poco, comenzamos a darles alimento sólido, que es la Palabra de Dios, para que crezcan. Cuando ya han crecido, no los abandonamos; por amor al Señor, nosotros aún los pastoreamos.
En Juan 21:17, el Señor preguntó una vez más: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas”. Ahora, el pedido de Jesús es que apaciente a las ovejas, esto es, alimentar también a los hermanos más crecidos. Las ovejas, comen pasto, pero nosotros, como ovejas espirituales, comemos la Palabra del Señor. Usamos la Palabra del Señor para apacentar a los hermanos que están bajo nuestro cuidado.
La Palabra de Dios es la Biblia, que es el aliento de Dios, pero también tenemos la palabra que explica la Biblia, es decir, muchos libros espirituales. Al leer la Biblia y los libros espirituales que la explican, conocemos mejor la voluntad de Dios y tenemos alimento todos los días para que nuestra vida sea alimentada y pueda crecer.
El versículo 18 continúa: “De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras”. Esto se refiere al carácter fuerte de Pedro, siempre precipitado, siempre expresando su opinión. Lo que el Señor Jesús está diciendo es: “Yo ya morí y resucité y ahora tú ya. tienes mi vida, esa vida debe crecer. Hoy aún actúas según tu hombre natural. cuando seas más viejo, tu hombre natural ya habrá sido tratado y serán otros los que te llevarán”. Esa palabra no es sólo para Pedro, es también para nosotros. Después que creemos en el Señor, no podemos seguir la manera natural de hacer las cosas. En el pasado fui empresario, tuve negocios, empresas e industrias con muchos empleados. Cuando yo ordenaba que se hiciera algo, tenía que ser hecho. Aquel que no fuese obediente, lo reprendía, y hasta lo despedía. Después que creí en el Señor, Él trabajó poco a poco en mí. El viejo hombre necesita morir, y mi carácter necesita ser cambiado, la naturaleza dura necesita ser quebrantada. Antes, yo siempre mandaba a los demás para que hagan algo; ahora experimento que los demás me ciñen y me llevan a no andar más según mi voluntad, según el pensamiento del hombre natural, sino con los hermanos, según la comunión con ellos.
Después el Señor dijo a Pedro que lo siguiese (v.19), y él lo hizo; pero Pedro, mirando hacia atrás y viendo a Juan, preguntó: “¿y qué de éste?” Jesús le respondió: “Si quiero que quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú” (vs.21-22). El Señor tiene la manera de tratar con cada uno. En ese aspecto los otros no deben importamos; nuestra parte es amar al Señor y a los hermanos.
Palabra clave: Pastorear en amor
Pregunta: ¿Cuál es la relación de Juan 21: 18 con nuestra experiencia personal?
Dong Yu Lan
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¡Jesús es el Señor!