Está en Hechos 10:25-26 y dice así:
"Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies,
adoró.
Más Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre".
Pero hoy, el papa que dice ser sucesor de Pedro,
exige que se le arrodillen todos los que se acercan a él y le besen el anillo.
Para mí y para todos los que conozco,
arrodillarse delante de otra persona, es la humillación propia de la adoración a un dios.
Por lo menos Pedro no lo aceptó, ni tampoco el ángel en Apocalipsis 19:10 y 22:9 aceptó que Juan se arrodillara delante de él.