Estimado patricio césped. Saludos cordiales.
Tú dices:
Respondo: No es de extrañar que seas ignorante con respecto al "Día de la Expiación" y todo lo que sobre ello concierne. La Extraordinaria profecía de los 2300 días de tarde y mañana convergen hacia ello. Ahora si analizas seriamente, (dejando de un lado tu tonto orgullo y necedad que te embarga día a día), repito, si analizas la labor del Sumo Sacerdote en el Santuario Celestial, comprenderás que efectivamente nuestro Señor Jesucristo está allí ministrando a favor de su pueblo. En otras palabras, lo está sellando con el sello del Dios vivo.
Me pides que te de un texto claro de la Biblia que hable del paso de nuestro Señor del Lugar Santo al Lugar Santísimo, (para la purificación del santuario).
"Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.
Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;
Y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena;
De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.
Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" Hebreos 9:23-27.
Veamos ahora que es lo que nos dice el Libro de Apocalipsis al respecto:
"Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre." Apocalipsis 3:8.
"Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo." Apocalipsis 3:12.
Por el momento con estos dos versículos te demuestro que la Nueva Jerusalén es el Lugar Santísimo del templo de Dios en el cielo y que existe el sellamiento de los hijos de Dios previo a su advenimiento desde que se proclama esta gran verdad en el año 1844, fecha en la que se da este mensaje y en la que la puerta abierta del Lugar Santísimo se abre.
"Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;
y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre." Apocalipsis 14:6-11.
De acuerdo a la profecía de Daniel 8:14 el Santuario sería purificado en la fecha en que culminen los 2300 años proféticos, esto es 1844, esa purificación la hace nuestro Señor Jesucristo como Sumo Sacerdote en el Yom Kippur, o Día de la Expiación desde ese año hasta el momento previo a su venida cuando deje de ministrar en el Lugar Santísimo del cielo. Hoy en día continúa con esa labor de misericordia y la puerta de la gracia continúa abierta.
Pablo habla de ese memorable ritual y ceremonia, en el que nuestro Señor ahora participa limpiando y borrando nuestros pecados para siempre:
"pero en el segundo, sólo entra el sumo sacerdote una vez al año, no sin llevar sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia." Hebreos 9:7.
Pero llegará un momento que su labor mediadora y de abogado culmine, según lo proclama el siguiente versículo:
"El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía." Apocalipsis 22:11.
Bendiciones.
Luego todo Israel será salvo.



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