Re: Profecía adventista de las 2300 tardes y mañanas

Originalmente enviado por
Javier Andrés
La doctrina de la Expiación
El texto base de esta doctrina se encuentra en Levítico 16, donde se describe el ritual que el sumo sacerdote tenía que realizar para purificar al pueblo entero, y el cual habría cumplimentado Cristo una vez para siempre (Heb 7:27, 9:12). Dicho ritual era necesario hacer una vez al año (Lv 16:34), y es diferente que las ofrendas por expiación que individualmente debía hacer cualquiera que hubiera cometido una falta sobre la ley (Lv. 5:14 – 6:29).
Por tanto, cabe destacar que la ley expiatoria marcaba dos rituales sacrificiales:
El primero era la ofrenda individual que el pecador debía realizar para recibir el perdón (Lv. 5:14-16; 5:17-19; 6:2-7), ofrenda que recibiría un sacerdote (levita) y juzgaría si suficiente o no.
El segundo, era el ritual (Lv. 16) cuya responsabilidad caía en el sumo sacerdote para restaurar la relación del pueblo, con Dios (Lv. 23:26-30), y éste fuera limpio de todos los pecados que hubieran cometido (Lv 16:30).
Hebreos 12
12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.