DEFINAMOS LO QUE ES LA TENTACION
En Griego la palabra tentación es “Peirazo” que significa, estimulación o petición para pecar o errar al blanco.
Es muy importante la diferenciación entre “tentación” y “pecado”. La tentación no es pecado. La tentación es anterior al pecado. El pecado es el consentimiento de la tentación. Así que no es lo mismo ser tentado que pecar. Todo pecado va antecedido de una tentación, pero no toda tentación termina en pecado.
¿Por qué LAS PERSONAS CEDEN A LA TENTACION?
¿Qué PASA SI CEDEMOS A LA TENTACION LA PRIMERA VEZ?
Esto es una verdad contenida en las Sagradas Escrituras: “Dios que es fiel no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas; antes bien, les dará al mismo tiempo que la tentación, los medios para resistir” (1 Cor. 10, 13).
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe (2Timoteo 4:7)
Las tentaciones sirven para que los seres humanos tengamos la posibilidad de optar libremente por Dios o por el Demonio. También sirven para no ensoberbecernos creyéndonos autosuficientes y sin necesidad de Cristo Redentor.
¿QUÉ HACER ANTE LAS TENTACIONES?
1. En primer lugar tener plena confianza en Dios, tener plena confianza en lo que nos dice San Pablo: nadie es tentado por encima de las fuerzas que Dios nos da. Junto con cada prueba, Dios tiene dispuesto gracias especiales suficientes para vencer. No importa cuán fuerte sea la tentación, no importa la insistencia, no importa la gravedad. En todas las pruebas está Dios con sus gracias para vencer con nosotros al Maligno.
2. Otra costumbre muy necesaria para estar preparados para las tentaciones es la vigilancia y la oración. Bien nos dijo el Señor: “Vigilen y oren para no caer en la tentación” (Mt. 26, 41). Vigilar consiste en alejarnos de las ocasiones peligrosas que sabemos nos pueden llevar a pecar.
Una de las gracias a pedir en la oración, para estar preparados para este combate espiritual, es la de poder identificar la tentación antes de que nuestra alma vacile y caiga.
Poder ubicar de inmediato, por ejemplo, una tentación de orgullo. “¡Qué bien lo haces! ¡Qué competente eres!”, puede insinuarnos sutilmente el demonio. Tengamos cuidado.
A veces la tentación no desaparece enseguida de haberla rechazado y el Demonio ataca con gran insistencia. No hay que desanimarse por esto. Esa insistencia diabólica pudiera ser una demostración de que el alma no ha sucumbido ante la tentación. Ante los ataques más fuertes, hay que redoblar la oración y la vigilancia, evitando angustiarse. Si rechaza la tentación una y otra vez, el Demonio terminará por alejarse, aunque no para siempre, pues buscará otro motivo y otro momento más oportuno para volver a tentar.
“Habiendo agotado todas las formas de tentación, el Diablo se alejó de El, para volver en el momento oportuno” (Lucas 4:13).
Una cosa conveniente es desenmascarar al Demonio. Si se trata de tentaciones muy fuertes y repetidas, puede ser útil hablar de esto con un buen guía espiritual. El Demonio, puesto en evidencia, usualmente retrocede. Adicionalmente, ese acto de humildad de la persona suele ser recompensado por el Señor con nuevas gracias para fortalecernos ante los ataques del Demonio.
Aparte de esta actitud de continua confianza en Dios y de vigilancia en oración, hay conductas prácticas convenientes de tener en cuenta ante las tentaciones:
Durante la tentación, orar con mucha confianza y resistir con la ayuda que Dios ha dispuesto.
Después de la tentación: si hemos caído, arrepentirnos y buscar el perdón de Dios en la Confesión. Y si no hemos caído ¡ojo! referir el triunfo a Dios, no a nosotros mismos, pues a El debemos el honor, la gloria y el agradecimiento.
¿Cómo luchar contra las tentaciones?
Nadie está exento de los ataques Satánicos
Efesios 6:12-13 dice: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes."
Para salir de la tentación es raramente simple, como cualquiera que haya estado allí lo sabe. Tal vez habrá angustia y dolor en su corazón y en su mente cuando rechace las tentaciones de la carne, pero triunfar sobre la tentación es un tesoro para el alma.
cComo triunfar sobre la tentación
cCharles F. Stanley escribió:

“La palabra tentación tiene un significado distinto para cada persona. Algunos tienen problemas para controlar su lengua, en tanto que otros batallan con el impulso de usar drogas o de consumir alcohol. Muchos luchan una guerra secreta con sus apetitos sexuales.
“ “Es importante entender que nuestros deseos naturales nos fueron dados por Dios y que son legítimos. Por ejemplo, no hay nada malo en querer comer. Pero cuando queremos comer más, o menos, de lo que debemos, o queremos estar a la moda aunque de alguna manera perjudique nuestro cuerpo, el deseo es ilegítimo.
“Es difícil admitir que el problema está en nosotros. Es probable que muchas veces hayamos oído la excusa: "El diablo me obligó a hacerlo
“Satanás jamás puede obligarnos a hacer nada. Su poder se limita a la manipulación y al engaño (2 Corintios 11:3; Juan 8:44).
¿ES USTED UN GANADOR EN LA BATALLA CONTRA EL MAL?

“Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido,
y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apo.3:21).

¿ES AGRESIVO EL CRISTIANISMO?

Cuando la Biblia dice: “Volver la otra mejilla”, no está prohibiendo la agresión. En muchas maneras, volver la otra mejilla, es la acción más agresiva posible que uno pudiera tomar.
Esta es una respuesta activa, agresiva y demandante, que requiere algo diferente de su perseguidor. Hacer el bien a otro envuelve la clase más violenta de ataque sobre él. Es una reacción intencionada delante de su postura básica y en última instancia, delante de Dios (en cuyo nombre usted está bendiciendo).

Amontone ascuas de fuego sobre la cabeza de otro.





John Owen escribió:
LA ADVERTENCIA DEL SALVADOR EN CONTRA DE LA TENTACIÓN
Los discípulos se sentían confiados aún y cuando el peligro estaba a la vuelta de la esquina. Fue entonces que el Señor dio esta advertencia: "Velad y orad, para que no entréis en tentación..." (Mat.26:41; Mr.14:38; Luc.22:46) Cada discípulo de Cristo necesita la misma advertencia. Esta advertencia contiene tres lecciones básicas que cada creyente debería aprender muy bien.
1.Las pruebas ayudan al creyente a conocer el estado de su salud espiritual.
A veces, la experiencia de una prueba enseñará al creyente las gracias espirituales que Dios está produciendo en su vida. La prueba que Dios le envió a Abraham demostró la fortaleza de su fe. A veces la prueba le mostrará al creyente las maldades de su corazón de las cuales no estaba consciente. Dios probó a Ezequías para revelarle el orgullo que había en su corazón (2 Cron.32:31). A veces los creyentes necesitan ser animados viendo las gracias espirituales que Dios está obrando en sus vidas. A veces los creyentes necesitan ser humillados aprendiendo acerca de la maldad oculta de sus corazones. Dios cumple ambos propósitos a través del uso de pruebas adecuadas.
2. Las pruebas ayudan al creyente a conocer más acerca de Dios.
Pensamos que podemos manejar cualquier tentación con nuestras propias fuerzas. Pedro pensaba que jamás negaría a su Señor. La tentación le mostró que sí era capaz de hacerlo. (Mat.26:33-35,69-75).
Cuando hemos aprendido nuestra debilidad y el poder de la tentación, entonces estamos listos para descubrir el poder de la gracia de Dios.
TRES EJEMPLOS DE LOS MÉTODOS QUE DIOS USA EN OCASIONES PARA PROBAR A SU PUEBLO
1. Los prueba encomendándoles deberes que sobrepasan sus recursos. El apóstol Pablo se refiere a esta clase de prueba cuando escribe: "Pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas..." (2 Cor. 1:8). Esta fue una prueba que Dios usó para enseñar a Pablo lo que él dice: "Para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos" (2 Cor.1:9). Los creyentes no deberían estar sorprendidos ni desmayados si Dios les encomienda una tarea que pareciera ser demasiado grande para ellos. En esta manera Dios prueba a los creyentes para hacerles ver si su fe en el poder divino es fuerte o débil.
2. Dios prueba a los creyentes permitiendo que sufran por su Rey. Algunas veces el sufrimiento es muy severo aún hasta el punto de la muerte (por ejemplo el martirio). Todos los creyentes son llamados a sufrir de alguna forma u otra (Fil.l:29 y 1 Pe.2:2l). Tales sufrimientos son llamados por el apóstol Pedro como "la prueba de vuestra fe" (1 Pedro 1:7 Versión Antigua).
3. Dios prueba a los creyentes permitiendo que se encuentren con maestros falsos y enseñanzas falsas. En esta manera Dios pone a prueba la lealtad y el amor del creyente hacia El. (Deut. 13 es un buen ejemplo de esta clase de prueba.)
1. Primero: El diablo como el tentador. Dos veces en el Nuevo Testamento el diablo o Satanás es llamado "el tentador". (Mat.4:3; 1 Tes.3:5). A "veces el diablo tentará al creyente a pecar introduciendo pensamientos malos o blasfemos en su mente. A veces existe la tentación de dudar de la realidad de Dios o de la veracidad de su Palabra. Esta tentación frecuentemente surge por medio de malos pensamientos mandados por el diablo a la mente del creyente. Tentaciones de esta clase son llamadas "los dardos de fuego del maligno" (Ef.6: 16). El creyente no es culpable de pecado por el mero hecho de tener tales pensamientos.
2. Segundo: El mundo (incluso la gente mundana) como un tentador. El pescador usa como anzuelo un gusano sabroso para atraer al pez. En la misma forma, a menudo el diablo usa el anzuelo de alguna atracción del mundo para persuadir a la persona a pecar. El diablo, cuando tentó a Cristo usó a los reinos de este mundo como su anzuelo. Fue una sirvienta quien tentó a Pedro para que negara a su Señor (Mat.26:69). El mundo con todas sus cosas y su gente es una fuente constante de tentación para los creyentes.
3. Tercero: la carne (los deseos egoístas) como un tentador. A veces el diablo obra a través de los deseos egoístas para tentar a la persona. El diablo tentó a Judas a traicionar al Señor usando tanto la ayuda del mundo (los fariseos y treinta monedas de plata Luc.22: 1-6) como la naturaleza codiciosa de Judas mismo. En las palabras de Santiago: "Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido." (Stg.l:14)
Ilustraremos los peligros de la tentación usada por Satanás bajo los siguientes dos puntos:
LA TENTACIÓN ¡MANÉJELA CON CUIDADO!
"Entrar en tentación"
¿Qué quiso decir Cristo con la frase "entrar en tentación"? Comenzaremos a responder fijándonos en dos respuestas equivocadas que son muy comunes.
Algunas tentaciones pueden ser evitadas, pero en esta vida es imposible escapar completamente de las tentaciones.
En II Ped. 2:9 dice: “Sable el Señor librar de tentación a los piadosos”.
Tales tentaciones ocurren normalmente en alguna de las siguientes circunstancias:
a. Cuando Satanás ha obtenido un permiso especial de Dios, por razones conocidas solo a Dios mismo para traer al creyente a “entrar en tentación” (2 Sam.24:1, 1 Cron.21:1: Job 1:12, 2:6, Luc. 22:31).
b. Cuando los deseos malos de una persona encuentran una oportunidad favorable, y un medio muy atractivo para que puedan cumplirse. Tal fue el caso de David registrado en 2 Sam 11.
"Velar y Orar". Velar significa estar en guardia, tener precaución, considerar todas las maneras y todos los medios que pudieran ser usados por el enemigo de nuestras almas, para aplastarnos con la tentación. Esto involucra una vigilancia constante y diligente sobre nuestras almas, usando todos los medios que Dios nos ha dado para este propósito. En particular, incluirá un estudio por el resto de nuestros días, de las artimañas de nuestro enemigo, y también un estudio de nuestras fuerzas y debilidades, las cuales Satanás pudiera explotar para enredamos en el pecado. Además de velar, tenemos que orar. Este es el medio por el cual podemos recibir la ayuda divina para velar como deberíamos y así poder resistir los ataques de Satanás. Toda la obra de fe para guardar nuestra alma de tentación está resumida en estos dos deberes: "Velar y orar".
¿POR QUÉ DEBEMOS TOMAR TAN EN SERIO LA TENTACIÓN?
Razones bíblicas del porqué debemos tomar seriamente este deber:
1. Somos autosuficientes y creemos en nuestras propias fuerzas y eso es un peligro.
2. El Señor Jesucristo prometió una gran re-compensa a la Iglesia de Filadelfia (Apo.3: 10).
3. Cuando consideramos las consecuencias desastrosas que han sido el resultado en los hombres (tanto malos como buenos) que han entrado en tentación, la sabiduría exige que tomemos este deber muy seriamente. Estas consecuencias desastrosas pueden ser ilustradas de la experiencia de dos clases distintas de personas:
Abraham: El padre de los fieles entró dos veces en la misma tentación. Temores por la seguridad de su esposa, le tentaron a mentir. Dos veces la misma tentación le venció. Dios fue deshonrado y sin duda Abraham experimentó tristeza y remordimiento. (Gen.12: 12-13; 20:2).
David: El varón de quien Dios dio testimonio diciendo que era "conforme a mí corazón" (Hech.13:22) Entró en la tentación de codiciar la esposa de su prójimo. Cayó en los pecados del adulterio y maquinaciones pecaminosas que involucraron a otras personas en su pecado. Aún hizo un plan que condujo al homicidio de un hombre bueno.
Muchos otros: Las tentaciones y caídas de muchos otros como Noé, Lot, Ezequías y Pedro son recordadas para nuestra instrucción. Ellos nos dan una evidencia dolorosa de que tan fácilmente los creyentes pueden caer en graves pecados como resultado de entrar en la tentación. A la luz de cada una de estas ilustraciones nosotros haremos bien en orar de la siguiente manera: "Oh Señor, si tales creyentes tan destacados y fuertes pudieron caer tan miserablemente en el día en que entraron en tentación, entonces, ¿Cómo puedo yo estar firme en tal día? ¡Oh guárdame para que no entre en tal tentación!"
Dios nos ha dado muchas advertencias y muchos ejemplos de otros que han caído en pecado cuando fueron tentados. Ya pesar de esto, hoy en día muchos creyentes van sin ningún temor corriendo hacia el camino de la tentación. Aunque tienen que pasar por encima de los cuerpos de los muertos y heridos que cayeron antes en el mismo camino. Lo hacen sin temblar. ¡Qué extrema tontería!
La parte principal de la debilidad de cada hombre consiste de una vana confianza en su propia fuerza. La confianza de Pedro en sí mismo fue, sin lugar a dudas su debilidad. (Mat.26:33). La mayoría de personas son iguales. Cualquier cosa que pensemos que somos capaces de hacer, nunca lo hacemos tal como deberíamos hacerlo. Lo que es peor, los deseos pecaminosos, como un traidor en nuestros corazones, están dispuestos a entregarnos al enemigo. Esta es la razón por la cual nunca debemos halagarnos a nosotros mismos pensando que tenemos fuerza suficiente para estar firmes en la hora de la tentación. Hay concupiscencias secretas que se esconden en nuestros corazones que tan pronto como se presenta la tentación, se levantan alborotan, gritan, nos inquietan y nos seducen y no se dan por vencidas en tanto no sean o muertas o satisfechas. Podemos pensar orgullosamente que hay ciertas cosas que jamás haríamos. Pero nos olvidamos que el corazón nunca es el mismo bajo la tentación como lo fue antes de que entráramos en ella. Pedro no se imaginó que negaría a su Señor tan pronto como alguien le cuestionara. Cuando la hora de la tentación llegó, todas sus buenas resoluciones fueron olvidadas; todo su amor para Cristo fue temporalmente sepultado, y la tentación se unió con el temor y fue vencido por completo. Confiar en nuestra propia fuerza es un error tan común que sería sabio examinarlo un poco más de cerca. ¿En qué estamos confiando?
"El que confía en su propio corazón es necio" (Prov.28:26). Pedro era un creyente verdadero, pero resultó ser un necio cuando confió en su propio corazón.
Pensemos en unos pocos ejemplos
El poder de la tentación
1.El poder de la tentación para entenebrecer la mente.
cada tentación disminuye la claridad del entendimiento y del juicio del hombre. La tentación ejerce este poder en una variedad de maneras, pero solo consideraremos tres de las más comunes:
La tentación puede dominar la imaginación y los pensamientos de tal manera que uno puede pensar en ninguna otra cosa.
La tentación puede usar los deseos y las emociones para entorpecer la mente e impedir que piense con claridad. Cuando una persona permite que sus deseos o sus emociones controlen su pensamiento, entonces dejará de pensar con claridad. A menudo, la tentación cautivará los deseos y las emociones de tal manera que la persona ya no tiene control completo de su razonamiento. Antes de que entre en la tentación particular, puede ver con claridad que cierto curso de acción está equivocado. Sin embargo, cuando la tentación ha obrado sobre sus deseos y emociones, ya no podrá pensar con claridad. Muy pronto estará pensando en cómo justificar o excusar sus acciones pecaminosas.
La tentación provocará los deseos malos del corazón del hombre de tal manera que estos deseos controlarán la mente.
Aún los mejores de los hombres pueden ser sorprendidos y abrumados por el poder de un deseo pecaminoso cuando se encuentran con una tentación idónea.
¿PARA QUÉ ESTAMOS VELANDO?
Debemos velar en tiempos de prosperidad
Un tiempo de prosperidad inusual es normalmente acompañado por "una hora de tentación". La prosperidad y la tentación van juntas. De hecho, la prosperidad misma es una tentación, si no es que muchas tentaciones. A menos que Dios dé un suministro especial de gracia, la prosperidad es una tentación de dos formas. Primero, provee una oportunidad para los deseos pecaminosos del hombre y segundo, el diablo sabe como usarla para ganar alguna ventaja. En Proverbios leemos: "La prosperidad de los necios los echará a perder". (1:32) La prosperidad les endurece en su camino y les hace menospreciar la instrucción y las advertencias. En sus pensamientos, la realidad del día de juicio (la cual debería influir sobre ellos para cambiar sus vidas) está colocada muy lejos. Sin una ayuda especial de la gracia de Dios, la prosperidad puede tener una influencia devastadora sobre los creyentes. Este es el argumento de Agur quien oraba contra las riquezas debido a las tentaciones que les acompañan (Prov.30:8-9). Esto es lo que en realidad sucedió con Israel. "En sus pastos se saciaron, y repletos, se ensoberbeció su corazón; por esta causa se olvidaron de mí." (Os.13:6) Este es el peligro preciso del cual el Señor advirtió a los israelitas (vea Deut. 8 especialmente vers. 11-14). El creyente puede regocijarse de prosperidad, (Ec. 7: 14) pero nunca debería olvidarse de que la prosperidad trae peligros muy reales que deberían ser vigilados cuidadosamente. Piense por un momento en algunos de estos peligros:
1. En la prosperidad nuestra vida cristiana esta en peligro de perder su realidad interna. Esto, como ya señalamos en el capitulo cuatro, puede sujetar el alma a toda clase de poderosas tentaciones.
2. En la prosperidad estamos en peligro de tomar demasiada satisfacción de las comodidades de esta vida.
3. La prosperidad nos vuelve duros e insensibles en nuestra vida cristiana. Si no tómanos precauciones, esto nos hará un blanco fácil para los engaños del pecado y nos hará propensos a caer en las trampas del diablo.
En tiempos de prosperidad, sea agradecido y consciente de los peligros, y dedíquese a "velar y orar". Fallar en hacer esto ha sido el tropiezo de muchos creyentes. La sabiduría exige que tomemos ejemplo de sus tristes experiencias. Bienaventurado el hombre que teme siempre pero especialmente en tiempos de prosperidad.
Debemos velar para no caer en un estado de sueño espiritual
¿CÓMO PODEMOS GUARDAR NUESTROS CORAZONES EN CONTRA DE LA TENTACIÓN?
Conozca su propio Corazón
Cada persona tiene su propia mezcla individual de personalidad y temperamento. Entre mejor conozcamos las fuerzas y debilidades de nuestra personalidad y temperamento, mejor podernos guardar nuestros corazones.
Cuide sus debilidades
Manténgase alerta en todo tiempo
Un guardia siempre está alerta de los primeros signos que indiquen movimiento del enemigo. En la misma forma, los creyentes deberían estar alertas de los primeros signos que indiquen la proximidad de la tentación. Muchos creyentes son inconscientes de la proximidad de su enemigo hasta que el enemigo los hiere.


Como vencer las tentaciones


El diablo me hizo hacerlo
La famosa frase "el diablo me hizo hacerlo", es una aseveración que se hace hoy solo para sentirse libre de culpa, pero, es falso. Es cierto que el diablo incita y tienta a los cristianos como a los pecadores por todos los medios para que hagamos lo que va en contra de Dios; pero el responsable por los pecados cometidos, es solo el que cede a la tentacion.
El diablo puede crear la situación para que seas tentado, pero él jamás podrá obligarte a nada.
El primer pecado que se comete normalmente será más difícil, pero si cedes a la tentación la primera vez, cederás la segunda y todas las demás veces, ¿no es esto cierto?

Pero Dios está dispuesto a ayudarnos para no caer en la tentación. La misma Biblia nos dice:

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejara ser tentados mas de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar" (1 Corintios 10:13)

Y también nos dice:

Bienaventurado el varón que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman" (Santiago 1:12)

Es cierto que "el diablo conoce cuál es nuestra debilidad", pero "yo también sé cuál es mi debilidad". Por lo tanto no deis lugar al diablo para que se aproveche de nuestra debilidad. Debemos fortalecernos en el Señor y en el poder de su fuerza. (Efesios 6:10) suplicando la ayuda del Espíritu Santo.

Consejos

Someteos a Dios, humillados y reconociendo que no estamos exentos a caer
Resistid al Diablo, bajo el poder de Dios
Vivir guiados por el Espíritu
Edificaos sobre las Escrituras para el conocimiento de la verdad
Permaneced Firmes en la Verdad
Velando en oración en todo tiempo


Seas o no cristiano, las tentaciones vendrán.
Ejemplos de tentaciones
El tentador es el diablo (Mt 4:3 y 1Tes 3:5)
1. La tentación tiene su origen en el diablo, en Satanás
2. Las pruebas son permitidas por Dios, o las pruebas vienen de Dios.
3. Dios no puede ser tentado.
La Prueba.
La palabra “prueba” tiene en el diccionario muchas acepciones o significados. El primero de ellos dice que es la acción o el efecto de probar. Es decir la idea implícita es la de verificar algo. Un comentarista escribió: “Dios prueba la fe del hombre para ver si realmente es genuina y verdadera” (S. Kisteaker).
La prueba no tiene la intención de hacernos caer, sino por el contrario, tiene el objetivo de mostrarnos donde estamos realmente en nuestra dependencia de Dios. Dios es omnisciente, y él sabe todo, pero nosotros no. Por ello Dios nos da pruebas para hacernos ver cuán grande o pequeña es nuestra confianza en El.
Tentación.
Existen varios significados para tentación.
1. la instigación o el estímulo que induce el deseo de algo.
2. También es la persona o cosa que provoca ese deseo. Y
3. “Solicitación al pecado inducido por el demonio”.
Según 1Cor 10:13, las tentaciones son humanas, es decir sí las puedo resistir. Por lo tanto no hay excusa para caer en ellas.
Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que humanamente podamos resistir o soportar. Dios es fiel. Es decir en Dios no hay engaños ni infidelidades.
Dios da la salida para no caer en tentación. La salida no es para escapar sino para soportar la tentación.
¡Jesús también enfrentó tentaciones!
Lee Mateo 4:1-11 1.- ¿Por qué crees que el Espíritu Santo llevó a Jesús al desierto para ser tentado?
Para cumplir con el plan de Dios. En el plan de Dios esto era necesario dentro de la preparación de Jesús para su ministerio terrenal. Jesús había sido reconocido como Hijo de Dios en su bautismo (Mt 3:17). El diablo lo tentará en esa condición de Hijo de Dios. La Biblia nos dice que Jesús fue tentado en todo según nuestra semejanza pero no pecó.

2.- La primera tentación se relata en Mt 4:2-4 ¿Qué tipo de tentación es?
(Resalta que Jesús después de 40 días de ayuno debía estar agotado y débil. El diablo nos tienta por lo general cuando estamos vulnerables, débiles, etc. )
Dijimos que las tentaciones tenían que ver con la condición de Hijo de Dios de Jesús. Aquí en la primera tentación, el diablo enfoca su interés en el aspecto del deseo físico: Jesús tienen hambre. ¡Era lógico, después de 40 días de ayuno! Ahora como Hijo de Dios podía hacer milagros. Podía hacer que las piedras se conviertan en pan…
El diablo le dice; Si eres el Hijo de Dios… él sabía que Jesús era el Hijo de Dios, pero no era el momento para el Hijo de Dios de demostrar su poder….


3.- La segunda tentación se describe en Mt 4:5-7 ¿Cuál es la tentación del diablo?
Aquí la pregunta empieza igual: Si eres Hijo de Dios…. nada te puede pasar…. Y el diablo utiliza un texto de la Biblia: Sal 91:11-12. El texto es correcto pero su uso es incorrecto.
No debemos usar un texto de la Biblia de manera incorrecto. El diablo lo uso para sus propios fines, para llevar al pecado a Jesús. Esto es manipular las Escrituras.
El diablo ahora tienta a Jesús para que pruebe si realmente su Padre lo cuida. Jesús sabe que su Padre lo cuida y no hay razón alguna para dudarlo. Por eso le responde que uno no debe tentar a Dios, ya que en su misericordia y cuidado e algo que no se puede poner en duda. (Dt 6:16)
4.- La tercera tentación se narra en Mt 4:8-10. En esta ocasión ¿hacia donde apunta su artillería el diablo?
Ahora el diablo quiere adelantar los planes para Jesús. El sabe que Jesús es y será Rey y Señor de todo. Pero en esta ultima tentación desea apelar al sentido de poder, orgullo, dominio. Incita a Jesús a que no espere su tiempo.
5.- Jesús nos da el ejemplo para vencer las tentaciones.
Debemos estar llenos de la palabra de Dios, para no caer en nada malo.
Según Mt 4:11 y Sg 4:7 el diablo huye si le resistes.


Procura el diablo, con suavidad y dulzura inclinar al hombre al pecado.

No hay primera sin segunda, así que no cedas a la primera”
El diablo dice:
1. No tengas miedo que nadie se va a dar cuenta.
2. ¿Y ahora con qué cara te vas a presentar ante a Dios? ¡Mejor ni lo busques! Aquel que duda de la misericordia de Divina , tienta a Dios.
3. Todo el mundo lo hace.
4. ¡Y cómo lo vas a perdonar! ¿Que no ves que te ofendió?
5. Esto que ves es lo único que hay. Más allá no hay nada.
6. No trates de escaparte que yo soy más fuerte y más astuto que vo, soy don satan Y además no duermo nunca y te ando siempre rondando.
El Espíritu es el Espíritu divino o Espíritu del amor. El desierto es la antítesis del espacio público, es decir, un lugar inhóspito donde no hay nadie que vea lo que uno hace o deja de hacer; donde no existe control social; y donde, por ende, uno es más vulnerable a las tentaciones. El diablo es la tentación de poder realizar los deseos, sobre todo cuando se presentan las condiciones favorables al alcance de la mano. Esta es la esencia de toda tentación, y en alguna de sus múltiples formas asalta a las personas en sus vidas, sobre todo en los momentos en los que se ven exentas de control social. El ayuno representa a todas disciplinas auto-impuestas, orientadas a debilitar la intensidad de los deseos. El hambre nos recuerda la condición humana de no poder deshacernos de los deseos. Uno puede debilitarlos al máximo mediante alguna disciplina más o menos exitosa; pero lo que uno no puede es evitar tener deseos.



#3: “Doblégate y adórame.”

En el griego, el verbo “adorar” está en el tiempo aorista (“sólo esta vez). ¡Qué trato! Nadie lo verá; sólo será una vez.