Científicos descubrieron fósiles del mayor depredador marino
Bautizado como Leviathan Melvillei para recordar al autor de la novela Moby Dick, el cetáceo medía 18 metros y tenía una mandíbula de 3 metros de largo

04/07/2010.

Olivier Lambert y Giovanni Bianucci, científicos europeos, encontraron en el desierto de Ica, en Perú, fragmentos fósiles de la mandíbula de un cachalote gigantesco que vivió hace unos 12 o 13 millones de años, según un informe publicado en la revista Nature.

Lambert, del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales y Bianucci, de la Universidad de Pisa, en Italia, hicieron este descubrimiento en la región desértica peruana que ha sido escenario de otros muchos hallazgos paleontológicos. Los científicos bautizaron la especie descubierta como Leviathan Melvillei, en homenaje a Herman Melville, autor de la novela "Moby Dick".

Leviathan tenía una mandíbula de 3 metros de largo, y medía entre 16 y 18 metros desde el hocico hasta el extremo de la cola. Su rasgo más impresionante son unos enormes dientes de hasta 30 centímetros de largo y 12 centímetros de ancho, por lo que se trata de la especie con los dientes más grandes entre todos los depredadores que han existido en la Tierra, según reveló la reconstrucción.

El monstruo usaba su poderosa dentadura para cazar a otros cetáceos que medían unos 10 metros al igual que las ballenas actuales. El cachalote prehistórico resultó incluso más grande que el megalodón, famoso tiburón gigante extinto hace 1,5 millones de años y que sembraba el terror entre los habitantes de los mares.

De los depredadores contemporáneos, los únicos que se asemejan al L. Melvillei por su tamaño, son los cachalotes de hasta 20 metros de largo, los cuales, no obstante, poseen unos dientes relativamente pequeños que además tienen sólo en la mandíbula inferior y que aprovechan para cazar moluscos y peces..

http://www.cantv.net/ciencia/resena....2&Fresena=TRUE

Aunque fué bautizado coincidencialmente como "Leviatán" en realidad podría ser el legendario monstruo marino al que hacen referencia las escrituras, lo cito:

Job 41:1-34
¿Sacarás tú a Leviatán con anzuelo, o sujetarás con cuerda su lengua?
¿Pondrás una soga en su nariz, o perforarás su quijada con gancho?
¿Acaso te hará muchas súplicas, o te hablará palabras sumisas?
¿Hará un pacto contigo? ¿Lo tomarás como siervo para siempre?
¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás para tus doncellas?
¿Traficarán con él los comerciantes? ¿Lo repartirán entre los mercaderes?
¿Podrás llenar su piel de arpones, o de lanzas de pescar su cabeza?
Pon tu mano sobre él; te acordarás de la batalla y no lo volverás a hacer.
He aquí, falsa es tu esperanza; con sólo verlo serás derribado.
Nadie hay tan audaz que lo despierte; ¿quién, pues, podrá estar delante de mí?
¿Quién me ha dado algo para que yo se lo restituya? Cuanto existe debajo de todo el cielo es mío.
No dejaré de hablar de sus miembros, ni de su gran poder, ni de su agraciada figura.
¿Quién lo desnudará de su armadura exterior? ¿Quién penetrará su doble malla?
¿Quién abrirá las puertas de sus fauces? Alrededor de sus dientes hay terror.
Sus fuertes escamas son su orgullo, cerradas como con apretado sello.
La una está tan cerca de la otra que el aire no puede penetrar entre ellas.
Unidas están una a la otra; se traban entre sí y no pueden separarse.
Sus estornudos dan destellos de luz, y sus ojos son como los párpados del alba.
De su boca salen antorchas, chispas de fuego saltan.
De sus narices sale humo, como de una olla que hierve sobre juncos encendidos.
Su aliento enciende carbones, y una llama sale de su boca.
En su cuello reside el poder, y salta el desaliento delante de él.
Unidos están los pliegues de su carne, firmes están en él e inamovibles.
Su corazón es duro como piedra, duro como piedra de molino.
Cuando él se levanta, los poderosos tiemblan; a causa del estruendo quedan confundidos.
La espada que lo alcance no puede prevalecer, ni la lanza, el dardo, o la jabalina.
Estima el hierro como paja, el bronce como madera carcomida.
No lo hace huir la flecha; en hojarasca se convierten para él las piedras de la honda.
Como hojarasca son estimadas las mazas; se ríe del blandir de la jabalina.
Por debajo tiene como tiestos puntiagudos; se extiende como trillo sobre el lodo.
Hace hervir las profundidades como olla; hace el mar como redoma de ungüento.
Detrás de sí hace brillar una estela; se diría que el abismo es canoso.
Nada en la tierra es semejante a él, que fue hecho sin temor.
Desafía a todo ser altivo; él es rey sobre todos los hijos de orgullo.