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Mensaje: ORAR CON AUTORIDAD

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    Oct 2010
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    ORAR CON AUTORIDAD

    Hola
    Les comparto esta revelación sobre el aprender a practicar la oración de autoridad

    Hay oraciones de peticiones dirigidas a Dios ..en este caso la oración es dirigida al monte y no a Dios
    "Monte quítate y apartarte de mi " no es una petición sino una orden


    El texto posterior es del apostol chino Nee to Sheng

    La oración de autoridad
    Lecturas bíblicas:
    Mateo 18: 18, 19; Marcos 11: 23,24; Efesios 1: 20-22; 2-6; 6: 12, 13, 18, 19a.

    En la Biblia se puede hallar cierta clase de oración que es la más elevada y la más espiritual, pero que, sin embargo, pocas personas la advierten o hacen tal tipo de oración.¿Cuál es? Es "la oración de autoridad".
    Conocemos la oración de alabanza, la oración de acción de gracias, la oración de petición y la oración de intercesión; pero es poco lo que sabemos de la oración de autoridad.
    La oración de autoridad es la que ocupa un lugar muy significativo en la Palabra de Dios. Significa autoridad Más aún, un mandamiento de autoridad.
    Ahora bien, si deseamos ser hombres y mujeres de oración, tenemos que aprender esta clase autoritativa de oración.
    Es la clase de oración a la cual el Señor se refiere en Mateo 18: 18:
    "De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en a tierra, será desatado en el cielo".
    Aquí está la oración de atar así como la de desatar.
    El movimiento del cielo sigue al movimiento de la Tierra. El cielo oye las palabras de la Tierra y actúa por mandamiento de la Tierra. Todo lo que está atado en la Tierra, será atado en el cielo; y todo lo que es desatado en la Tierra, será desatado en el cielo. No es una petición, sino una atadura lo que se hace en la Tierra; no es una petición, sino una desatadura lo que se hace en la Tierra.
    Y esta es una oración de autoridad.Tal expresión se encuentra en Isaías 45: 11, donde dice:"Mandadrne".
    ¿Cómo nos atrevemos a mandar a Dios? ¿No es esto demasiado disparatado? ¿Demasiado presuntuoso? Pero esto es lo que el mismo Dios dice. Indudablemente, no debemos permitir que la carne entre aquí en lo más mínimo. Sin embargo, aquí se nos muestra que hay una clase de oración que manda.
    Según el punto de vista de Dios, nosotros podemos mandarlo a Él. Todos los que estudian la oración necesitan aprender específicamente tal declaración.
    Echemos un repaso a la historia de Éxodo 14. Cuando Moisés sacó a los hijos de Israel de Egipto, llegó a las costas del mar Rojo.Surgió entonces un serio problema.
    Delante de ellos estaba el mar Rojo, y detrás los venían persiguiendo los egipcios. En ese momento, los israelitas se encontraron verdaderamente en un dilema. Veían a los egipcios que los perseguían, y se sentían completamente aterrados. Clamaron al Señor, por una parte, y murmuraron contra Moisés, por la otra.
    ¿Cómo reaccionó Moisés? Sabemos, por la Palabra de Dios, que Moisés
    clamó al Señor. Pero entonces Dios le dijo:
    "¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tu alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco" (versículos15, 16).
    La vara que Dios le dio a Moisés representa autoridad. Así que lo que Dios quiso decir con estas palabras fue lo siguiente:"Tú no necesitas clamor a mí; puedes usar la oración de autoridad; haz la oración que manda, y yo obraré". Así que, lo que Moisés aprendió y experimentó aquí fue la oración de autoridad, es decir, la
    oración que manda.
    En nuestro tiempo, ¿dónde tiene su origen la oración de .mandato para los cristianos? Lo tiene en la ascensión del Señor. La ascensión de Cristo está muy bien relacionada con la vida cristiana. ¿Cuál es la relación?
    la ascensión nos da la victoria. Así como la muerte de Cristo resuelve nuestra antigua creación en Adán, y la resurrección nos introduce a la nueva creación, así la ascensión nos da una nueva posición frente a Satanás. Esta no es una nueva
    posición delante de Dios, pues tal posición se obtiene mediante la resurrección del Señor. Sin embargo, nuestra nueva posición frente a Satanás está asegurada por medio de la ascensión de Cristo.
    Notemos las siguientes palabras de Efesios:
    " la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia
    Cuando Cristo ascendió al cielo, abrió un nuevo camino al cielo, para que de ahí en adelante, su Iglesia pueda subir también de la Tierra al cielo. Sabemos que nuestro enemigo espiritual mora en el aire; pero hoy ya Cristo está ascendido en el cielo. Antes este camino estaba bloqueado por Satanás, pero ahora Cristo lo ha abierto. Cristo está ahora por encima de todo principado y autoridad y poder y señorío, y por encima de todo nombre, no sólo en este mundo, sino también en el venidero. Esta es la actual posición de Cristo. En otras palabras, Dios ha hecho que Satanás y todos sus subordinados estén sujetos a Cristo; sí, Él ha puesto todas las cosas debajo de sus pies. El significado de la ascensión es muy diferente del de la muerte y de la resurrección. Mientras esto último es totalmente para bien de la redención, lo primero, es decir ,la ascensión del Señor, es una señal de guerra; esto es, para ejecutar lo que han logrado su muerte y su resurrección.
    La ascensión manifiesta una nueva posición. Gracias a Dios, porque se nos dice que Él "nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús" (Efesios 2:6).¿Comprendemos ahora lo que Dios ha hecho a favor de nosotros?
    En el primer capítulo de Efesios se nos dice que Cristo ascendió al cielo, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero.
    En el segundo capítulo se nos continúa diciendo que estamos sentados en los lugares celestiales con Él.
    Esto es lo mismo que decirnos que la Iglesia también está por encima de todo principado y autoridad y poder y señorío, y por encima de todo nombre que se nombra, no sólo en este mundo, sino también en el venidero.
    Gracias a Dios, esto es un hecho.
    Como Cristo está ahora en el cielo por encima de todo, así la Iglesia también está hoy por encima de todo.
    Como el Señor está por encima de sus enemigos espirituales, la Iglesia también está por encima de sus enemigos espirituales.
    Así como todos los enemigos espirituales fueron superados por el Señor en su ascensión, asimismo estos enemigos son superados por la Iglesia, que ascendió con el Señor.
    Según esto, todos los enemigos espirituales están sometidos bajo los pies de la Iglesia
    .Notemos la relación que hay entre los dos primeros capítulos de Efesios y el capítulo 6 del mismo libro.
    El capítulo 1 nos presenta nuestra posición en Cristo; el 2, la Posicion de 'la Iglesia en Cristo; y el capítulo 6, lo que la Iglesia debe hacer ahora que ha entrado a esa posición en Cristo. El capítulo 1 habla de Cristo que está en el cielo; el 2, de la Iglesia sentada con Cristo en los lugares celestiales; y el 6, de la guerra espiritual. Dios ha hecho que la Iglesia se siente con Cristo en los lugares celestiales, para que no sólo se siente allí, sino que también permanezca firme. Así que, cuando en el capítulo 2 se menciona el verbo "sentar", el 6 habla de "estar firmes", lo cual significa permanecer en la posición celestial: "... contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes
    y habiendo acabado todo, estar firmes" (6: 12, 13). Puesto que nuestra lucha es contra huestes espirituales de maldad, esta es una guerra espiritual.
    "Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí" (Efesios 6: 18, 19a).
    Esta es la oración de la guerra espiritual. Esta clase de oración es diferente de la oración común. La oración común se dirige de la Tierra al cielo, pero esta clase de oración se hace en posición firme en los lugares celestiales, y es una oración que desciende del cielo a la Tierra.
    En pocas palabras, la oración de autoridad va desde el cielo hacia la Tierra. Todos los que saben orar, saben lo que significa orar hacia arriba, y lo que significa orar hacia abajo. Si una persona nunca ha aprendido a orar hacia abajo, todavía tiene que descubrir la oración de autoridad. En la guerra espiritual, esta clase de oración hacia abajo es sumamente importante. ¿En qué consiste la oración hacia abajo? Consiste en estar firmes en la posición celestial que Cristo nos ha dado, y utilizar la autoridad para resistir todas las obras de Satanás, ordenando que se cumpla lo que Dios ha ordenado.
    Supongamos, por ejemplo, que estamos orando por algún asunto en particular. Después de saber cuál es la voluntad de Dios, y estar realmente seguros de lo que Dios ha mandado, no debemos entonces orar: "Oh Dios, te pido que hagas esto". Por el contrario debemos orar: "Dios, tú tienes que hacer esto; tiene que hacerse de esta manera. Dios, esto tiene que realizarse así".
    Esta es la oración que manda, la oración de autoridad. El significado de la palabra "amén" no es "así sea", sino "así será". Cuando yo digo "amén" a la oración de usted, estoy firmando que así será el asunto, que lo que usted pide, así se cumplirá. Esta es la oración de mandato, que sale de la fe. La razón por la cual podemos orar así, es porque tenemos la posición celestial.
    Fuimos llevados a esta posición celestial cuando Cristo ascendió al cielo. Como Cristo está en el cielo, nosotros también estamos allí, de la misma manera como cuando Cristo murió y resucitó, nosotros también morimos y resucitamos con Él. Debemos comprender esta posición celestial de la Iglesia.
    Satanás comienza su obra haciéndonos perder, si puede, nuestra posición celestial. Porque la posición celestial es una posición de victoria. Pero si somos arrastrados abajo por Satanás de esta posición celestial, somos derrotados.
    Todas las victorias se ganan permaneciendo firmes en la posición triunfante y celestial. Satanás lo tentará a usted diciéndole: "Usted está en la Tierra";
    y usted está derrotado en realidad, si contesta: "Estoy en la Tierra."
    Él utilizará tal derrota suya para afligirlo, haciendo que usted considere que verdaderamente está en la Tierra. Pero si usted permanece firme y responde: "Así como Cristo está en el cielo, yo también estoy en el cielo", usted se aferra a su posición celestial y sale triunfante. Por tanto, estar firmes es una posición de gran importancia.
    La oración de autoridad se basa en esta posición celestial. Como la Iglesia está con Cristo en los lugares celestiales, puede hacer la oración de autoridad. ¿Cuál es la oración de autoridad? Simplemente explicada, es el tipo de oración que se menciona en Marcos 11.
    Para ver la verdad claramente, leamos con cuidado los versículos 23 y 24. El versículo 24 comienza con la expresión "Por tanto", que es un término de conexión. Así que las palabras del versículo 24 están unidas con las del
    versículo 23. Puesto que el versículo 24 habla acerca de la oración, el versículo 23 tiene que referirse también a la oración. Lo que parece extraño aquí es que la expresión del versículo 23 no parece ser una oración común.
    No se le dice a Dios: Oh Dios, por favor, quita este monte y échalo en el mar".
    En vez de eso, ¿qué es lo que realmente dice? Leemos: "Cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar". ¿Cuál es el tipo de oración que tan a menudo se forma en nuestra mente?
    Pensamos que orar a Dios siempre debe ser así: "Oh Dios, por favor, ¿quieres tú quitar esta montaña y lanzarla al mar?" Pero el Señor está hablando de algo completamente diferente.
    No nos exhorta a hablarle a Dios, sino a hablarle al monte.
    No es, pues, una conversación con Dios, sino un mandato directo a la montaña: "¡Quítate y échate en el mar!"
    Para que no consideremos que esto no sea oración, el Señor inmediatamente explica en el versículo 24 que sí es realmente oración. Estas son palabras que no se dirigen a Dios y,sin embargo, también es oración.
    Hablar al monte y ordenarle que sea echado en el mar, es incuestionablemente una oración. Y esta es la oración de autoridad.
    Porque la oración de autoridad no consiste en pedir a Dios que haga algo, sino en utilizar la autoridad de Dios directamente para resolver problemas, para deshacerse de todo aquello de lo cual es necesario deshacerse.
    Cada uno y todos los vencedores necesitan aprender tal clase de oración.
    Todo el que vence tiene que aprender a hablarle al monte.
    Tenemos muchos puntos débiles, como el temperamento, pensamientos impuros, dolores físicos y así por el estilo. Si le hablamos a Dios con respecto a ellos, parece que no podemos ver rápidas correcciones; pero si tomamos la autoridad de Dios y hablamos a estos montes, hallamos que instantáneamente son removidos.
    ¿Cuál es el significado de un "monte"? El monte representa la dificultad que se nos presenta en el camino; es aquello que bloquea nuestro sendero, de tal modo que no podemos pasar. Cuando usted y yo nos encontramos un monte, ¿qué haremos con él? Muchos, cuando encuentran un monte en su vida o en su trabajo, comienzan a orar para pedir a Dios que les quite ese monte. Sin embargo, Dios nos dice que nosotros mismos debemos hablar al monte. Será suficiente si sólo le ordenamos al monte, diciendo: "¡Quítate y échate en el mar!"
    Pedirle a Dios que quite el monte, y mandarle directamente al monte que se quite, son dos cosas completamente diferentes. Acudir a Dios y pedirle que obre, es una cosa; ordenar directamente al monte que se quite es algo completamente diferente.
    Muy a menudo descuidamosestas palabras de mandato. Es muy raro que tomemos la autoridad de Dios y hablemos directamente a la dificultad, diciendo: "En el nombre del Señor Jesús te ordeno que me dejes"; o "No permitiré que permanezcas en mi vida". La oración de autoridad consiste en que usted le hable a aquello que lo impide: "¡Apártate de mí!" Usted le hablará a su temperamento así:"¡Apártate de mí!" Le hablará a su enfermedad así:"¡Apártate de mi, porque por la vida resucitada del Señor Jesús me levantaré!"
    Aquí no se le habla a Dios sino directamente a la montaña que estorba: "
    i Quítate y échate en el mar!" Esta es precisamente la oración que tiene autoridad. ¿Qué es lo que capacita a la Iglesia para hacer la oración de autoridad? el hecho de que la Iglesia tenga una fe completa y no dude que lo que hace está en perfecta armonía con la voluntad de Dios. Cuando no sabemos cuál es la voluntad de Dios, no podemos tener fe. En consecuencia, antes de hacer cualquier cosa, tenemos que saber si esa es la voluntad de Dios. Si no es la voluntad de Dios, ¿cómo podemos tener fe? Si tenemos dudas respecto al corazón de Dios, también dudaremos con respecto al éxito de la empresa.
    A menudo hablamos indiferentemente a los montes. Tal mandato no será efectivo, puesto que ni siquiera conocemos la voluntad de Dios. Pero si estamos claros delante de Dios en cuanto a cuál es su deseo y no dudamos, podemos
    dirigirnos osadamente a la montaña y decirle:"¡Quítate y échate en el mar!", y será hecho. Aquí el Señor nos indica que hemos de ser nosotros los que demos
    la orden. Ordenamos que se haga lo que Dios ya ha ordenado.
    Y esta es la oración de autoridad.
    Por tanto, la oración de autoridad no consiste en pedirle a Dios directamente, sino en aplicar directamente la autoridad de Dios a la dificultad.
    Cada uno de nosotros tiene su propio monte. Puede que no sea del mismo tamaño
    ni de la misma clase. Sin embargo, como regla general, cualquier cosa que lo bloquea a usted en su camino espiritual, es algo a lo cual puede ordenarle que se
    aparte de usted.
    Esta es la oración de autoridad. La oración de autoridad está estrechamente relacionada con el ser vencedores. Porque los cristianos que no saben hacer tal oración, no serán vencedores. Recordemos siempre que el que está sentado en el trono es Dios, Él es nuestro Señor Jesucristo, y el que está sometido a ese trono es el enemigo. Sólo la oración puede mover el poder de Dios. Nada puede poner en operación el poder de Dios. Nada puede poner en operación el poder de la oración .Por tanto, la oración es de absoluta importancia. Si no hay oración, ¿cómo podemos ser vencedores? Sólo los que conocen la oración de autoridad, saben realmente lo que es la oración.
    La principal obra de los vencedores consiste en traer la autoridad del trono celestial a la Tierra. Hoy sólo existe un trono: el trono de Dios. Él solo domina y reina por encima de todo. Para tener parte en esa autoridad, tiene que haber oración. iCuán necesaria es la oración! Aquello que puede mover el trono de Dios, puede mover cualquier cosa y puede mover todas las cosas. Necesitamos comprender que Cristo ascendió al cielo y está sobre todo, y todas las cosas están sujetas debajo de sus pies. Por tanto, nosotros podemos usar esa autoridad del trono para gobernar todas las cosas.
    Todos tenemos que aprender esta oración de autoridad.¿Cómo se pone en práctica la oración de autoridad? Mencionemos algunos asuntos pequeños.


    Por ejemplo, supongamos que hay un humano que ha hecho algo malo,y usted siente que debe ir a amonestarlo. Sin embargo, existe una dificultad, y es que usted teme que él no va a oírlo. Usted no está seguro de si él aceptará su consejo o no. Pero si usted conoce la oración de autoridad, puede manejar este asunto más fácilmente. Usted puede orar: "Señor, no puedo ir a visitarlo, pero haz que él venga".Usted acude al trono para mover a ese hermano. Ciertamente, después de un breve tiempo, él acude a usted y le informa personalmente:
    "Hermano, hay algo en lo cual no estoy bien claro; ¿quiere usted aconsejarme al respecto?"
    Así usted puede aconsejarlo de la manera más conveniente. Esta es la oración de autoridad. consiste en no hacer nada por la fuerza propia, sino hacerlo todo por medio del trono de Dios.
    La oración de autoridad no es implorarle a Dios que obre en contra de su voluntad, sino que es notificarle que uno sabe qué debe hacerse, y Él lo hará.
    La oración de autoridad puede controlar las condiciones atmosféricas y también a la gente. Jorge Müller tuvo tal experiencia. Una vez estaba navegando hacia Québec y se encontró con una espesa neblina. Le habló al capitán del barco: "Capitán, vengo a decirle que necesito estar en la ciudad de Québec el sábado por la tarde". "Eso es imposible",respondió el capitán". Entonces, si el barco no
    puede llevarme allí a tiempo, Dios tiene alguna otra manera",contestó Müller. Entonces se arrodilló e hizo la más simple oración. Luego le dijo al capitán: "Capitán,abra la puerta de su cabina y verá que ya se fue la neblina".Cuando el capitán se levantó para ver, halló que la neblina se había esfumado.
    El hermano Müller llegó a la ciudad de Québec el sábado por la tarde y cumplió su compromiso. Esta es una oración de autoridad.
    Si Dios ha de tener una compañía de vencedores, tiene que haber guerra de oración. Necesitamos batallar contra Satanás, no sólo cuando nos enfrentamos con algo,sino también cuando las cosas suceden en torno a nosotros. Tenemos que controlar esas cosas a través del trono.
    Nadie puede ser un vencedor sin ser un guerrero de oración.
    Para que uno pueda ser verdaderamente un vencedor delante de Dios, tiene que aprender a hacer la oración de autoridad. La Iglesia puede controlar el infierno utilizando la oración de autoridad.
    Puesto que Cristo está sobre todo y es la Cabeza de la Iglesia, bien puede la Iglesia controlar a los espíritus malignos y todo lo que pertenece a Satanás.
    ¿Cómo podría la Iglesia existir en la Tierra, si no se le diera la autoridad para controlar a los espíritus malignos; si el Señor no le hubiera dado tal autoridad ? La Iglesia vive porque tiene autoridad sobre todas las fuerzas satánicas. Los creyentes que son espirituales saben que podemos usar la oración de autoridad contra los espíritus malignos. Podemos echar fuera demonios en nombre
    del Señor; podemos contener las actividades secretas de los demonios por medio de la oración. Las asechanzas de Satanás son muchas y diversas: sus demonios no sólo poseen a la gente abiertamente, también obran secretamente de muchas maneras. Algunas veces, Satanás obra en la mente de un hombre, inyectándole
    muchos malos pensamientos, como la suspicacia, el terror, la incredulidad, el desánimo, imaginaciones o deformaciones, como para engañar o perturbar.

    Otras veces, toma solapadamente las palabras de un hombre y crea con ellas cierto pensamiento que presiona para que penetre en la mente de otra persona, a fin de tener éxito en su obra de dividir y perturbar. Tenemos que utilizar la oración para vencer las diversas actividades de los demonios. En los cultos, en las oraciones o en las conversaciones podemos declarar primero:
    "Señor, aparta todos los espíritus malignos y prohíbeles que realicen cualquier actividad en este sitio".
    Es un hecho que todos los espíritus malignos están sometidos bajo los pies de la Iglesia. Si la Iglesia usa la autoridad para orar, aun los demonios se le someterán. La oración de autoridad no es como las peticiones que se hacen ordinariamente; es el ejercicio de la autoridad para mandar. La oración de autoridad es la que dice: "Señor, estoy dispuesto"; "Señor, no estoy dispuesto"; "Señor, lo haré"; "Señor, no lo haré"; "Señor, estoy determinado a oír esto"; "Señor, no permitiré que esto pase"; o "Señor, haz sólo tu voluntad, yo no quiero nada más". Cuando usamos
    esta autoridad, la oración logrará su meta. Si hubiese más personas en la Iglesia local que aprendieran a orar de esta manera, muchos más problemas serían fácilmente solucionados.
    Debemos gobernar y manejar los asuntos de la Iglesia por medio de la oración. Tenemos que comprender que Cristo ya ascendió al cielo;de otro modo, no tendríamos poder para dirigir. Cristo es ahora la Cabeza de todas las cosas, y todas las cosas están sometidas debajo de sus pies. Él es, sobre todas las cosas, la Cabeza de la Iglesia. Él llega a ser la cabeza de todas las cosas a favor de la Iglesia. Y como Cristo es cabeza por encima de todas las cosas a favor de la Iglesia, todas las cosas necesariamente tienen que estar sometidas a la Iglesia. Tenemos que tomar nota espiritual de esto.
    La oración de autoridad puede dividirse en dos partes: por un lado ata, y por el otro, desata. "Todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo".
    Lo que se hace en la Tierra, también se hace en el cielo. Esto es lo que leemos en Mateo 18: 18. El versículo 19 continúa hablando acerca de la oración. Así que las acciones de atar y desatar se hacen por medio de la oración. La oración para atar y la oración para desatar son ambas oraciones de autoridad.
    La oración común consiste en pedir a Dios que ate y desate, pero la oración de autoridad consiste en utilizar la autoridad para atar y desatar nosotros mismos. Dios entonces ata, por cuanto la Iglesia ya ha atado; y desata, por cuanto la Iglesia ya ha desatado. Dios le ha dada autoridad a la Iglesia. Él hará lo que la Iglesia diga expresando esa autoridad. Consideremos primero a oración para atar.
    Hay muchas personas y cosas que necesitan ser atadas.
    Un hermano es demasiado hablador. Necesita ser atado. Usted puede acudir a Dios y decirle: "Oh Dios, no permitas que este hermano hable tanto. Átalo para que no lo haga más".Así usted lo atará; pero también Dios lo atará en el cielo para que hable menos. O hay personas que interrumpen la oración en el estudio bíblico de usted. Tales personas pueden ser su esposa, o su marido, o sus hijos o sus amigos.Usted puede usar la autoridad para pronunciar una oración de atadura con respecto a esas personas que frecuentemente lo interrumpen. Puede orar: "Oh Dios, átalos para que no hagan nada que me interrumpa". En un culto, algún hermano puede expresar cosas que no deben decirse, puede citar pasajes bíblicos inadecuados,o escoger himnos no apropiados. Tal persona necesita ser atada. Usted puede decir: "Señor, Fulano de Tal a menudo comete errores; no permitas que él siga haciendo esto".Al atar de este modo, usted verá que Dios también lo atará. Algunas veces ciertas personas perturban la paz del culto; tal vez hablando, o llorando o andando de un lado a otro. Esas son actividades que a menudo suceden en un culto. Y las personas que perturban, son generalmente las mismas pocas personas. Hay que atar a esos individuos y sus acciones. Por tanto, usted puede decir: "Dios, notamos que estas personas siempre perturban el culto. Átalas
    y no les permitas que perturben más". Usted verá que si hay dos o tres en la Tierra que atan, Dios también atará en el cielo. No sólo deben ser atadas todas estas perturbaciones, sino también muchas de las obras de los demonios. Cada vez que se predica el Evangelio o se da el testimonio de Cristo, el diablo estará obrando en las mentes humanas, susurrándoles muchas palabras e inyectándoles muchos pensamientos feos: en este caso, la Iglesia tiene que atar a esos espíritus malignos, prohibiéndoles que susurren y que trabajen. Uno debe declarar: "Señor, ata todas las obras de los espíritus malignos". Si usted las ata en la Tierra, de igual manera serán atadas en el cielo. El otro lado de la oración de autoridad es la oración para
    desatar. ¿Qué es lo que necesita ser desatado? Ilustremos esto concretamente. Muchos hermanos tímidos no se atrevan a abrir su boca en un culto. Tienen miedo de dar testimonio de Cristo, de ver a la gente. Tenemos que pedir a Dios que desate a tales hermanos de la atadura que tienen. Algunas veces tal vez podamos exhortarlos con breves palabras; pero en muchas otras ocasiones no necesitamos decirles nada. En vez de ello nos acercamos al trono de Dios para que desde allí se controle la situación. Hay personas que realmente deben salir y servir al Señor, sin embargo, están atadas, bien por la ocupación, por los negocios, por la familia, por los compañeros inconversos o por alguna circunstancia externa.
    Pueden estar atados por toda clase de cadenas. Pero podemos pedir al Señor que los libere para que salgan a dar testimonio del Señor. ¿Nos damos cuenta de la necesidad de oración autoritativa? ¿Vemos realmente su urgente necesidad?
    En lo referente al dinero, este también debe ser desatado por medio de la oración. Satanás a veces aprieta el bolsillo del hombre. Algunas veces debernos pedir a Dios que se desate el dinero para que la obra de Él no sufra por carencia económica. La verdad también necesita ser desatada. Frecuentemente debemos orar: "Oh Señor, desata tu verdad". Muchas verdades están tan atadas, que no se las proclama; muchas verdades se proclaman, pero son pocos los que las oyen y las entienden. Por esta razón, debemos pedir a Dios que libere su verdad para que pueda penetrar hasta sus hijos. En muchos lugares parece que la verdad encuentra una barrera para penetrar; parece que no hay posibilidad de que la gente la reciba. iCómo tenemos que pedirle a Dios que libere la verdad, para que muchas iglesias que están en atadura sean liberadas, y se abran muchos lugares que están cerrados! Sólo el Señor sabe cómo enviar la verdad a los lugares cerrados.Cuando oramos con autoridad, el Señor enviará la verdad.Por tanto, estemos alertas con respecto a las muchas cosas que tienen que ser desatadas por medio de la oración de autoridad.Debemos poner especial atención en la oración para atar y para desatar. Hay muchas cosas que deben atarse y muchas que deben desatarse.
    En este caso no imploramos,sino más bien utilizamos la autoridad para atar y desatar.Que Dios nos mire con gracia para que todos podamos aprender a usar la oración de autoridad. No sólo tenemos que aprender a orar, sino que también tenemos que saber cuál es la victoria de Cristo. En la victoria de Cristo
    atamos, en la victoria de Cristo desatamos. Ataremos todas las cosas contrarias a la voluntad de Dios. La oración de autoridad es el gobierno del cielo en la Tierra, o
    el uso de la autoridad del cielo sobre la Tierra.Hoy no somos más que peregrinos en la Tierra. En realidad,cada uno de nosotros es una persona celestial. Por
    tanto, tenemos autoridad celestial. De ahí que todo lo que es llamado por el nombre del Señor es, en la Tierra, representante del Señor. Somos embajadores de Dios. Tenemos la vida de Él y hemos sido liberados del poder de las tinieblas y trasladados al reino del amado Hijo de Dios. En consecuencia, poseemos la autoridad celestial.En todos los tiempos y en todos los lugares poseemos la
    autoridad del cielo. Podemos controlar los asuntos terrenales por medio del cielo. Que Dios nos dé la gracia para poder ser verdaderamente guerreros de oración por amor al Señor, ejerciendo su autoridad como vencedores, para que la victoria de Cristo se manifieste.Finalmente, conviene hacer aquí una seria advertencia.
    Es la siguiente: cada uno de nosotros tiene que estar sometido a la autoridad de Dios. A menos que estemos sujetos a la autoridad de Dios, no podremos ejercer la
    oración de autoridad. Tenemos que estar sujetos no sólo a la autoridad de Dios en lo que se refiere a la posición, sino también en nuestras vidas y en nuestras
    prácticas diarias. De otro modo, no podremos tener oración de autoridad.
    Hubo una vez un joven que fue a echar fuera los demonios de una joven. El demonio le sugirió a la mujer que se quitara la ropa. Inmediatamente el joven hermano ejerció la autoridad y le ordenó al demonio: "En nombre del Señor Jesús, te mando, te prohíbo que te quites la ropa"."Está bien -le replicó el demonio instantáneamente, si no me permites que me quite la ropa no me la quitaré".
    Ahora bien, si la vida oculta de ese hermano hubiera sido un fracaso, habría sido derrotado delante de ese demonio.Porque el demonio no sólo no habría obedecido el mandamiento del hermano, sino que también habría expuesto su pecado.Sabemos que la creación originalmente fue puesta en manos del hombre. ¿Por qué entonces, la creación no oye hoy el mandamiento del hombre? Porque el hombre mismo ha dejado de oír la palabra de Dios.


    ¿Por qué un león mató al hombre de Dios? Porque este había sido desobediente al mandamiento de Dios (ver 1 Reyes 13: 2025).Pero por otra parte, ¿por qué los leones no dañaron a Daniel cuando fue condenado al foso de los leones?
    Porque era inocente delante de Dios y no había hecho nada malo al rey. Por tanto, Dios envió a su ángel a cerrar la boca de los leones (Daniel 6: 22).

    Del mismo modo, una víbora no pudo hacer daño a la mano de Pablo,el siervo de Dios (Hechos 28: 3-6). Sin embargo, los gusanos se comieron al orgulloso Herodes (Hechos 12: 23).
    Si estamos sujetos a la autoridad de Dios, los demonios nos tendrán miedo, pues ellos también estarán sujetos a nuestra autoridad. La Biblia nos revela también que hay una estrecha relación entre la oración, el ayuno y la autoridad. La oración expresa nuestro deseo de Dios, en tanto que el ayuno ilustra la negación de nosotros mismos. El primer privilegio que Dios le concedió al hombre fue el alimento. Dios le cedió a Adán alimento antes que cualquier otra cosa. Así que el ayuno constituye una negación del hombre a su primer derecho legal. Hay muchos cristianos que ayunan sin realmente negarse a sí mismos; y así su ayuno no es aceptado como tal. Los fariseos ayunaban por una parte, pero extorsionaban por la otra. Si ellos hubieran realmente ayunado, hubieran devuelto el producto de la extorsión. Puesto que la oración es un deseo de Dios y el ayuno es una negación de uno mismo, la fe instantáneamente se encenderá cuando se unan estos dos factores. y luego, con la fe, hay autoridad para echar fuera demonios.
    Ahora, si tenemos un deseo de Dios, pero no nos negamos a nosotros mismos, no tendremos fe ni autoridad. Pero si tenemos tanto el deseo de Dios como una negación de nosotros mismos, instantáneamente poseemos tanto la fe como la autoridad. Rápidamente podemos generar la oración de fe, hasta convertirla en oración de autoridad. Y tengamos presente que la oración de autoridad es la más espiritual y también la más importante de todas las clases de oración.

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    Por Defecto Re: ORAR CON AUTORIDAD

    Porque la oración de autoridad no consiste en pedir a Dios que haga algo, sino en utilizar la autoridad de Dios directamente no ha dado .



  3. #3
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    Por Defecto Re: ORAR CON AUTORIDAD

    Cita Originalmente enviado por Sietetruenos Ver Mensaje
    Porque la oración de autoridad no consiste en pedir a Dios que haga algo, sino en utilizar la autoridad de Dios directamente no ha dado .


    Saludos Julio.....me alegra verte.

    Hechos 3:6 "Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levantate y anda"

    Aqui vemos a estos varones que sabian muy bien su identidad y autoridad en Dios. ¿Estas de acuerdo?

    Shalom.....Manhattan.

    Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos..... Hebreos 4:12

  4. #4
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    Re: ORAR CON AUTORIDAD

    Cita Originalmente enviado por Manhattan Ver Mensaje
    Saludos Julio.....me alegra verte.

    Hechos 3:6 "Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levantate y anda"

    Aqui vemos a estos varones que sabian muy bien su identidad y autoridad en Dios. ¿Estas de acuerdo?

    Shalom.....Manhattan.
    Hola cloti

    Estas en lo correcto ...La oración de autoridad no va dirigida a Dios sino a la misma dificultad

    Es menester clara que previamente el espíritu tome "carga" en oración de arrepentimiento y suplica a Dios , idealmente sacar algun ayuno semanalmente
    Este estudio del Hno Sheng es naravilloso( Tengo el word del libro completo )


    Recibe mis saludos en Cristo

  5. #5
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    Por Defecto Re: ORAR CON AUTORIDAD

    Lo que es claro que ATAR y DESATAR no es una oración de petición y ruego sino mas bien es una oración de mandamiento


    Ahora es claro que nunca se puede obligar a Dios a hacer lo que el no desea ..pero si se puede estorbar a Dios impidiendo que no se haga lo que el desea a l no atar y desatar correctamente en la tierra

    Tenemos el ejemplo de Moisés frente a AMALEC y frente la mar rojo ...en esas dos ocasiones Dios esperaba que Moisés actuará primero .

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