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Mensaje: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

  1. #286
    Fecha de Ingreso
    Aug 2011
    Edad
    19
    Respuestas
    249

    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    BREVE INTRODUCCIÓN AL TEXTO GRIEGO DEL NUEVO TESTAMENTO

    Flavio H. Arrué

    Cuando pensamos en el texto original del Nuevo Testamento, esto es, el texto griego escrito por hombres de Dios divinamente inspirados, lo primero que hacemos es preguntarnos cuál es y dónde está, pues consabido es que nuestra versión Reina-Valera ―al igual que todas las versiones hechas en estos dos mil años de cristianismo a prácticamente todas las lenguas, tanto vivas como muertas, a las que ha sido vertido el Nuevo Testamento―, no es más que una traducción hecha a partir de un texto «original» escrito en griego koiné (el griego común de la época apostólica). Y cuando acudimos en búsqueda de ese supuesto texto griego «original», nos encontramos con la sorpresa de que simplemente no existe, pues ha desaparecido por el uso y el desgaste natural de los materiales perecederos empleados, y sólo nos han quedado copias de copias (hoy tenemos alrededor de 5500 copias), pero ni una sola copia directa del original, aunque Dios en su gracia, no obstante, ha preservado su Palabra en estas copias a fin de que llegue hasta nosotros con total fidelidad. Esas copias son los testigos del texto original.

    El objetivo a partir de las aproximadamente 5500 copias que tenemos a nuestra disposición, es simplemente buscarreconstruir el texto más cercano posible al texto original. Para ello, una vez reunidas todas las evidencias, procedemos a la evaluación de los testigos.

    ¿Por qué evaluarlos? Porque al empezar a leer las diversas y numerosas copias con que contamos para reconstruir el Nuevo Testamento, nos encontramos con otra sorpresa: comparando las copias de un mismo pasaje, por ejemplo, encontramos que no todas son idénticas, y que, en algunas partes, (a veces una palabra, o el orden de las palabras, un versículo, un signo, etc.) hay diferencias entre lo que registra una copia y lo que consta en otra. Y a estas divergencias se las llama variantes de lectura. Esto nos enfrenta a la más difícil tarea de decidir, cuando aparecen las divergencias, qué variante es la que corresponde al escritor original, y qué variante no es original. Aprovecho aquí para hacer una aclaración muy importante. Debemos tener siempre presente que, como otro lo ha dicho, «no existe ninguna cuestión crítica que amenace la sustancia de la Biblia»; ninguna variante afecta la sustancia de ninguna verdad bíblica, ya en las doctrinas fundamentales, ya en toda enseñanza revelada en el Nuevo Testamento. La Biblia está escrita con exactitud y es perfecta, de lo contrario Dios hubiese tenido que depender de la falibilidad humana para comunicar y preservar su pensamiento y voluntad y, de este modo, no habría podido transmitir Sus pensamientos de forma escrita e infalible, y está muy claramente declarado que Dios inspiró las palabras, las cuales comunican sus pensamientos (1.ª Corintios 2:12-13). Si bien la inspiración es un hecho indubitable que sobrepasa la razón humana (pues Dios no ha revelado cómo inspiró a los escritores, sino que simplemente afirma que lo hizo, 2.ª Timoteo 3:16), también debemos siempre sostener que, en lo que hace a la crítica textual, las variantes no son lo suficientemente significativas como para afectar en alguna medida el pensamiento que Dios quiso comunicar mediante la Escritura, el cual es siempre muy claro y preciso. Pero para entender esto último, es menester la fe —la cual debe tener primacía sobre la erudición—, así como la enseñanza del Espíritu Santo en las cosas de Dios. De lo contrario, la crítica es infiel y no sirve a la fe ni honra a Dios.

    Aclarado este fundamental punto de partida, retomemos el tema de nuestro epígrafe. Con el correr de los siglos, los copistas, que no siempre fueron lo suficientemente cuidadosos cuando se trataba nada menos que de la Palabra de Dios, introdujeron en ocasiones, voluntariamente, por ejemplo, palabras o versículos (y los que copiaron estas copias luego, aunque lo hicieran con fidelidad, copiaron involuntariamente los agregados previos sobre los cuales se basaron). Estos agregados se denominan en general interpolación (o glosa cuando su fin era explicar o aclarar el texto, pero luego quedó como parte del texto, lo que hoy serían las palabras en bastardillas, por ejemplo), y la responsable tarea de quienes reconstruyen el texto del Nuevo Testamento, mediante la juiciosa evaluación de toda la evidencia reunida, es decidir cuándo se trata de una verdadera interpolación que no es original, y cuándo no lo es. Es una tarea, por cierto, muy delicada, pues estamos reconstruyendo nada menos que la Palabra de Dios en su lengua original a partir de miles de copias que presentan algunas diferencias entre sí, nunca sustanciales, en algunas partes del Nuevo Testamento. Los que se encargan de esta evaluación de los diferentes manuscritos griegos que fueron preservados hasta hoy, y de reconstruir el texto completo del Nuevo Testamento, se llaman críticos textuales, y la ciencia encargada de esta labor se llama crítica textual.

    Ahora bien, ¿qué criterios ha de adoptar el crítico textual para decidir qué variante tomar y qué variante descartar, a fin de llegar al texto completo del Nuevo Testamento que refleje fielmente el original? La crítica textual, precisamente, estudia esto: existen criterios generales, reglas a seguir, en cualquier análisis de crítica de los textos literarios históricos, reglas que no se pueden poner en tela de juicio. Pero en materia de Sagrada Escritura, no se pueden aplicar exactamente los mismos métodos que se aplican para la reconstrucción de cualquier texto literario antiguo. Por ejemplo, el criterio de textos antiguos que afirma que «cuanto más antiguo es el MSS (manuscrito), tanto más fidedigno es debido a que se acerca más en el tiempo al autor original», es válido en principio, pero cuando lo aplicamos al Nuevo Testamento, no siempre es una regla absoluta, fallando muchas veces si se aplicara en forma matemáticamente rigurosa, teniendo en cuenta, por ejemplo, como bien dice el Dr. Scrivener (el tan famoso revisor del «Textus Receptus» de fines del siglo XIX), que «la corrupción de los originales, se hizo sentir con mayor fuerza en los primeros cien años desde que los apóstoles dejaron la tierra», y por eso a veces el «Texto Recibido» es más fidedigno que los textos críticos más modernos, a pesar de que esta edición del Nuevo Testamento fue un trabajo realizado en Europa trece siglos más tarde.

    No puede tenerse una idea de los complejos e intrincados factores que influyen en la cuidadosa evaluación de toda esta masa de materiales que ha llegado hasta nosotros, a fin de llegar al verdadero texto para luego poder traducirlo correctamente. Pero esta labor no puede ser llevada a cabo meramente por hombres de reconocida erudición en la crítica de textos antiguos (aunque esta erudición sí es evidentemente esencial, y no debería faltar) sino que una condición sine qua non para desarrollarla con eficacia, es el discernimiento y sabiduría espiritual, junto con una profunda piedad, comunión con Dios y una destacada paciencia, virtudes todas que dimanan del bendito Espíritu de Dios. Y desde ya que todo hombre no nacido de nuevo y no instruido en las Escrituras espiritualmente, por más dominio que tenga de las lenguas originales, queda totalmente descalificado para esta noble tarea. Bien ha escrito J.N.Darby en su prefacio al Nuevo Testamento: «Un hombre espiritual tiene menos probabilidades de equivocarse que un gran erudito».

    Breve reseña de la historia del texto

    Repasemos brevemente algunas de las principales fuentes que dieron lugar al texto crítico del Nuevo Testamento, o sea a las ediciones del Nuevo Testamento griego, sobre cuya base se realizan las traducciones a los diversos idiomas.

    Alrededor del año 200 d. de C., Tertuliano declaró que todos los manuscritos griegos originales del Nuevo Testamento habían sido preservados, pero hoy, como dijimos, no tenemos ninguno de ellos.

    En lo que respecta a los escritos de los llamados «Padres de la Iglesia», en todas sus obras, cuando citan el Nuevo Testamento en griego, la mayoría de las veces de memoria y no literalmente, se deslizaron errores en diversa medida, por lo que no son de gran utilidad.

    Versiones

    Las antiguas traducciones que se hicieron del griego a otros idiomas, se llaman versiones, y ellas constituyen también valiosos testigos del texto original, sobre todo por la antigüedad de algunas de ellas. Sólo en latín se ha dicho que hay unas 8000 versiones de la Biblia.

    Siglo II

    La versión Siríaca sinaítica, de la que tenemos sólo algunos fragmentos (unos tres cuartos de los Evangelios), se estima que es una de las más antiguas que tenemos, la que data probablemente del siglo segundo. La versiónPeshitta siríaca (la cual significa «simple o común») es altamente venerada por aquellos que hablan esa lengua oriental hasta hoy. Le falta 2.ª Pedro y 2.ª Juan. Es muy valiosa a causa de su antigüedad.

    384 d. de C.

    La Vulgata latina (la cual significa «lengua común») fue traducida por Jerónimo, quien primero revisó el viejo Nuevo Testamento en Latín. Desde el año 387 hasta el 405, él y Hereford tradujeron el Antiguo Testamento del hebreo al latín. Fue usado por cerca de 1000 años, pero fue siendo gradualmente corrompido por los copistas. En 1592 la Vulgata sixto-clementina se convirtió en la Biblia oficial de Roma, pero sólo recién en 1943, el papa Pío XII declaró que no debía ser considerada superior a los textos originales.

    Manuscritos griegos

    Como mencionamos, existen cerca de 5000 manuscritos griegos y leccionarios (libros que consisten en selecciones de las Escrituras para la lectura pública en los servicios), ya sea completos o fragmentarios; y todos con más o menos variantes. Pero lo importante a tener en cuenta, como ya lo hemos adelantado al principio, es que esas variantes (que no son porcentualmente significativas; y cuya cantidad se ha calculado que no son más que una palabra por cada mil aproximadamente), en el conjunto del mensaje, no afectan en lo más mínimo ninguna doctrina fundamental, ni la claridad, precisión ni sustancia de ninguna enseñanza divina, sino que, en general, dan un amplio testimonio a la certeza del texto griego y a la preservación que Dios hizo de su Palabra.

    Hay cuatro clases de manuscritos griegos: Los unciales y los minúsculos (códices), los leccionarios y los papiros (fragmentarios).

    Los códices son manuscritos encuadernados en forma de libro, y su importancia como testimonios radica en que muchos de ellos contienen el Nuevo Testamento de forma completa. Se dividen en cursivos y unciales.

    Los cursivos o minúsculos son manuscritos escritos en pequeñas letras en estilo corrido («cursivas»), superando los 2500 en número, y que datan desde el siglo IX hasta el siglo XV. Cada uno es conocido por su número. Algunos son de particular valor.

    Los unciales están formados por mayúsculas griegas sin espacio entre las palabras y sin signos de puntuación. Estas copias van del siglo IV al siglo X, y son en número cerca de 700.

    Códices más relevantes

    El códice Vaticano (B). Descubierto en la biblioteca del Vaticano en Roma, data
    del siglo IV. Es de mucho más valor que el códice Sinaítico, y constituye uno de los testigos más importantes del texto original. Está escrito hasta Hebreos 9:13, siendo defectuoso en el resto.


    El códice Sinaítico (). Es un manuscrito del siglo IV también, y contiene el Nuevo Testamento en su integridad. Cuarenta y tres hojas del códice fueron descubiertos en 1844 por Constantino Tischendorf en el monasterio de Santa Catalina en el monte Sinaí cuando los monjes estaban a punto de quemar todos los viejos manuscritos que, para ellos, «eran griegos». Quince años más tarde, Tischendorf recuperó 199 hojas más. Se ha dicho que fueron escritos en pieles de 100 antílopes, y fueron comprados a Rusia (cuyo gobierno, bajo el zar, sufragó los gastos de la expedición arqueológica) por el Museo Británico de Londres por más de medio millón de dólares hace un siglo atrás. Aunque es el uncial más antiguo, ha sido, como los demás, corrompido por las manos eclesiásticas, pero estas alteraciones son fácilmente detectadas.

    El códice Alejandrino (A). Data del siglo V. Contiene casi todo el Nuevo Testamento, pero con algunas lagunas. Concuerda mucho con los Codex Sinaiticus y Vaticanus en las Epístolas, pero es constantinopolitano (bizantino) en los Evangelios, armonizando con la masa de cursivos griegos y con la Peshitta Siríaca.




    El códice Bezae (D). Data del siglo VI. Códice bilingüe con los textos griego y
    latín de los Evangelios Sinópticos y los Hechos. Teodoro de Beza lo obtuvo a partir del monasterio de San Ireneo en Lyons, y lo presentó a la Universidad de Cambridge en 1581.







    Otros códices son: Códice Ephraemi Rescriptu (C), del siglo V; el Códice E, del siglo VIII, etc.

    Valor de la antigüedad de los manuscritos

    Citamos a William Kelly, quien prefería los manuscritos más antiguos

    «Espero que baste una vez por todas que se entienda que yo siempre hablo del texto sobre la base de las más antiguas y mejores autoridades. Existen positivas pruebas de la naturaleza más convincente y satisfactoria para las inserciones, omisiones o cambios que puedan ser mencionados de vez en cuando. No vaya a imaginarse que exista algo así como una innovación arbitraria en esto. Los verdaderos innovadores, son aquellos que, ya por desliz, ya por propia voluntad, se apartaron de las mismas palabras del Espíritu. Y la arbitrariedad ahora consistiría en seguir manteniendo aquello que no cuenta con la autoridad suficiente, en contra de aquello que es tan cierto como sea posible. El error, entonces, no estriba en buscar el texto de mejor respaldo, sino en permitir que la tradición nos ate a lecturas relativamente modernas y ciertamente corruptas. Tenemos el deber, en todos los casos, de someternos a las mejores autoridades» (Lect. Intro. to Acts, Cath. Epist. and Rev., p. 407, see also Rev. Exp., p. 35)

    «¿Acaso el ‘milagro perpetuo para preservar las Escrituras’ no es un error? Un milagro se cumple por el poder divino de forma absoluta. Se admite plenamente que Dios obra providencialmente para alcanzar los fines que tiene en vista. Pero ésta es una declaración muy diferente, la cual deja lugar a la responsabilidad del hombre en el cuidado y en la reverencia que ha de tener para con las Escrituras, el texto o la traducción, con la exposición o el estudio; y, lamentablemente, ¡el hombre falla en estos puntos, así como en todas las cosas!; pero Dios no falla, y es plenamente suficiente para todas las necesidades y obras de Sus hijos. Tampoco se quiere decir que algún libro de las Escrituras hebreas o del Nuevo Testamento griego no sea inspirado, o que ahora se haya perdido algún libro que siempre formó parte de la Escritura, que consista no sólo de comunicaciones inspiradas, sino de las que fueron dadas dentro de un plan específico para ser la norma permanente de la verdad divina. En cuanto a esto precisamente la mayor parte de la cristiandad ha demostrado ser infiel, no por el hecho de rechazar la auténtica Escritura, sino por acreditar como tal los libros griegos Apócrifos del Antiguo Testamento» (Bible Treasury 7: 271).

    «Debemos guardarnos de no idolatrar los testigos» (Exp. of Heb., p. 129).


    TEXTOS GRIEGOS


    Diversos estudiosos de los manuscritos, llamados «editores», producen y editan textos griegos como resultado de su esforzada labor y loable objetivo por llegar a lo que es el verdadero texto de la Palabra de Dios.

    En este vasto campo, somos confrontados con el enorme problema de sopesar los méritos de las lecturas de los diversos manuscritos. Las distintas escuelas de opinión muestran una variedad de tendencias. El rumbo tomado por la erudición moderna ha sido con fuerte tendencia hacia el texto editado por Westcott y Hort, el cual se basa de manera demasiado considerable en los tres principales unciales, los codex «Sinaiticus», «Vaticanus» y el «Alexandrinus». Otros eruditos están indebidamente influidos por «la masa» de los manuscritos latinos, los que guardan armonía con los unciales D (Claromontanus) y E (Sangermanensis).

    Luego tenemos también la escuela oriental «bizantina» ortodoxa con su «masa» de manuscritos griegos cursivos. Sobre la base de estos manuscritos, se construyó, en la Edad Media, el «Textus Receptus» (sobre el cual diremos algo más detallado luego), hasta llegar a la edición de Stephanus (Robert Estienne), de 1550, sobre cuya base se realizó la famosa Versión Autorizada inglesa o «King James» de 1611.

    Aparte de estos dos extremos (la edición del «Textus Receptus» y la edición de Westcott y Hort), son pocos los estudiosos que buscan la guía del Señor en medio del laberinto. Estos pocos hombres de Dios, dan un mayor reconocimiento a la «evidencia interna» (examen y juicio de las lecturas variantes para determinar cuál representa el texto original, siguiendo el contexto de la Escritura), conscientes de las infinitas perfecciones y de las eternas verdades interrelacionadas de la Palabra de Dios. La perfección en este campo de estudio no podrá encontrarse. Pero la Palabra de Dios no debe ser manipulada a gusto del hombre. Aquí es donde la paráfrasis se dejó llevar lejos por la corriente. El Espíritu Santo está aquí abajo para mostrarnos las cosas de Cristo (Juan 16:14 y Mateo 11:25).

    Para tener una breve referencia, daremos una lista en orden cronológico de las ediciones más sobresalientes del texto griego.

    Ediciones más sobresalientes del texto griego

    Antes de Erasmo. Por unos cinco siglos, desde la época apostólica, prevaleció un texto griego, hasta que Jerónimo lo tradujo para producir la Biblia en latín, la «Vulgata Latina», que es la que pasó a ocupar el primer lugar en la cristiandad, como Biblia «autorizada», y el texto griego luego fue perdiendo interés, pasando a archivarse en diversos lugares, mientras que la Vulgata se copiaba una y otra vez, siendo la versión de uso común.

    El texto griego de Erasmo de Rotterdam. El erudito humanista Desiderio Erasmo publicó un Nuevo Testamento en griego por primera vez en 1516 (véase la imagen de la primera edición, tomada de Juan 18), siendo la primera copia impresa del Nuevo Testamento griego. Para su composición, Erasmo utilizó lo poco que
    había en Europa entonces: dos manuscritos griegos del siglo XII, y partes de uno del siglo X fueron los más antiguos que encontró en Basilea. Como había partes que faltaban en los manuscritos griegos (como parte de Apocalipsis), Erasmo completó su primera edición traduciendo esas partes del latín. En cuanto a su método, sus propias «Anotaciones», dadas como apéndice, muestran que las citas de los Padres fueron siempre decisivas en la elección de sus variantes de lectura, por más que le hubiere faltado el respaldo de las copias griegas. Por ejemplo, Hechos 8:37 (“Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”) no tiene el apoyo de prácticamente ningún MSS griego, pero Erasmo lo insertó por cuanto estaba en la Vulgata, con algún apoyo de los Padres, y en el margen de una de sus copias.

    Tras revisar y corregir la primera edición, sacó a luz una segunda edición en 1519 (de la cual los reformadores tradujeron la Biblia a diversos idiomas. Lutero en 1522 utilizó esta segunda edición para traducir la Biblia al alemán; y nuestra Biblia en castellano, tiene ese origen también; y algunos creen que esta edición fue el fundamento del denominado «Textus Receptus»), y luego publicó una tercera edición en 1522. En ésta inserta recién el llamadoComma Johanneum en 1.ª Juan 5:7, no por cuanto creyese que fuese auténtico, sino a fin de escapar de las presiones y de las duras críticas recibidas por haberlo omitido, y justificadamente, en sus primeras dos ediciones.Publica una cuarta edición en 1527, haciendo uso de un mayor número de manuscritos griegos y llevando a cabo muchas correcciones y mejoras en el texto. Su última edición la publicó en 1535, sin mayores alteraciones respecto de la anterior.

    Texto griego de Stephanus (Robert Estienne). En sus primeras dos ediciones (1546, 1549) siguió el texto griego de Erasmo (tomando su cuarta edición), apartándose ligeramente de éste, para guiarse por la edición Complutense. Su tercera edición (1550) es la más conocida, y en ella adhirió más estrictamente a Erasmo en el texto, agregando, además, las variantes de lectura de la Complutense en el margen, junto con una selección de lecturas de los manuscritos a la que hace referencia más tarde. A diferencia de Erasmo, se valió del códice Beza. Esta colección de variantes de lectura en el margen, distinguieron la tercera edición de Estienne como el primer texto griego con un aparato crítico (aunque en el texto se guió más por Erasmo que por su colección de manuscritos).

    Creía que este texto griego ―basado en la cuarta edición de Erasmo, como dijimos― era el verdadero «texto recibido» por los apóstoles, y, por ende, inspirado. El nombre de «Texto Recibido» está formalmente impreso en la 2.ª edición de Elzevir de 1633 (1.ª edición, 1624), debido a las palabras que aparecen en latín en el prefacio: «Textum… ab omnibus receptum» (Texto recibido por todos), palabras poco felices que no cuentan con ninguna autoridad que las justifique. Debido a que la edición de Elzevir es la misma que la de Stephanus, ambas son referidas indistintamente como el «Textus Receptus». Un año más tarde (1551), Stephanus enumeró los versículos del Nuevo Testamento al margen del texto (pero no los dividió). (El Cardenal Hugo había ya dividido la Vulgata Latina en capítulos sólo tres siglos antes, 1250).

    Griesbach «Novum Testamentum Græce» (1774-1796). Griesbach sacó a luz su Nuevo Testamento griego 150 años después de la edición de Elzevir de 1624, período en el que se acumuló una enorme cantidad de pruebas disponibles para evaluar el verdadero texto. Clasificó los manuscritos (MSS) griegos en tres familias textuales: la alejandrina, la occidental y la bizantina (Bengel, años atrás, había distinguido dos familias de textos: la asiática y la africana), y luego trató con cada familia como si fuesen un solo testigo. Incluyó un copioso aparato crítico presentando las variantes de lectura. En los casos difíciles o dudosos, parece haber tenido una preferencia por el «Textus Receptus».

    Scholz «Novum Testamentum Graece» (2 vols., Leipzig, 1830, 1836).

    Lachmann «Novum Testamentum Græce» (1831). Quizás el más importante pionero de la crítica textual moderna, quien aplicó al Nuevo Testamento métodos que había aprendido de su estudios de los Clásicos. En 1830 estableció los fundamentos de la moderna crítica textual del Nuevo Testamento al rechazar la «autoridad» del tradicional «Textus Receptus» en favor de los testigos de los MSS más antiguos. Al poner manos a la obra en la construcción de un texto independiente del «Textus Receptus», comenzó con la teoría de las evidencias «únicamente antiguas». Procuró restaurar el texto tal como estaba en el cuarto siglo, para lo cual contaba con sólo cuatro copias griegas para ciertos libros, con dos o tres para otras, mientras que para el Apocalipsis tenía una sola copia. Agregó copias de Latín Antiguo y de citas de los Padres a su escaso surtido de evidencias. Aunque al principio fue criticado, siempre ocupó un lugar entre los principales editores del Nuevo Testamento griego.

    Tischendorf «Novum Testamentum Graece» (1841-1869). Ya en edición del Nuevo
    Testamento (1841), se aparta aún más temerariamente que Lachmann del «Textus Receptus», dando prioridad a los MSS más antiguos. La octava edición del Nuevo Testamento (1869) dice basarse en «los tres manuscritos más célebres». Hizo poco uso de la «evidencia interna», y coleccionó un cuerpo de información mucho mayor que el de Lachmann, produciendo un prodigioso aparato de variantes. Este editor tenía por objeto (no, como Lachmnann, dar el texto de alguna fecha temprana, sino) reconstruir el texto original tanto como pudiese ser posible. Su plan era el siguiente: «El texto ha de ser buscado sólo a partir de las evidencias antiguas, y especialmente de los MSS griegos, pero sin descuidar los testimonios de las Versiones y de los Padres. De este modo, la conformación completa del texto surgirá de las evidencias mismas, y no de lo que se llama edición recibida» (Relato del texto impreso de Tregelles). Publicó ocho ediciones. Tuvo preferencia por dos MSS en particular: Codex Vaticanus y Codex Sinaiticus (que él mismo descubrió). El testimonio unido de estos dos MSS dominó la octava edición de Tischendorf.

    Tregelles «The Greek New Testament » (1857). En el prefacio a su edición, dice que su propósito es «dar el texto sobre la base de la autoridad de los más antiguos MSS y versiones, y de la ayuda de las citas más antiguas, a fin de presentar, tanto como fuere posible, el texto comúnmente recibido en el cuarto siglo» (el cual creía que era el texto «original»). El texto crítico de Tregelles fue construido con el mismo método que Lachmann, adoptando las lecturas más antiguas. Como Tishendorf, sin embargo, tomó en consideración un cuerpo de información mucho mayor, incluyendo todos los MSS griegos hasta el siglo VII. Excepto unas pocas copias cursivas, confinó su atención a la evidencia antigua. Su texto tuvo buena acogida por los eruditos, principalmente en Inglaterra, y su aparato crítico fue reconocido como el más exacto de todas las ediciones críticas. Dedicó 15 años a su labor crítica del Nuevo Testamento, hasta que un accidente puso fin a sus esfuerzos.

    Alford «The Greek Testament» (1849). El texto va cambiando de una edición a otra, apartándose cada vez más del «Textus Receptus» hasta asimilarse estrechamente al de Tregelles. En su último Prolegomena dice: «El texto que he adoptado ha sido construido siguiendo, en todos los casos ordinarios, la unida o preponderante evidencia de las más antiguas autoridades, tomando evidencias posteriores cuando las primeras no concuerdan ni son preponderantes…[a la vez que] aplicando aquellos principios de la crítica que parecen proveer sanos criterios acerca de si una lectura es espuria o genuina» (vol. 1, página 81). Decía de Tischendorf y de Tregelles: «Si Tischendorf ha incurrido en una falta por el lado de la hipótesis especulativa en cuanto al origen de las lecturas halladas en aquellos MSS, debe confesarse que Tregelles algunas veces ha errado por el lado (más seguro, ciertamente) de escrupulosa adherencia a la mera evidencia literal de los MSS antiguos.»

    Westcott y Hort, 1881. B.F. Westcott and F.J.A. Hort, The New Testament in the Original Greek. New York: Harper & Brothers, 1881. Este texto ha influenciado enormemente a la mayoría de los eruditos desde que vio la luz. Los eruditos de Cambridge osaron con total libertad alterar el texto tradicional arbitrariamente, con una fuerte preferencia por una excesiva e injustificada adherencia a los unciales más antiguos Sinaítico y Vaticano. Si bien varios siglos de las peores corrupciones eclesiásticas habían manchado estos antiguos documentos, W y H tuvieron menos en cuenta muchos otros testigos de valor y más acordes con el pensamiento de Dios. Sentaron así el modelo para la tendencia moderna respecto de los diversos manuscritos. J. N. Darby escribió: «Las ediciones más antiguas no son de ninguna manera las más confiables, puesto que las peores corrupciones… se originaron en el curso de los primeros cien años después que el Nuevo Testamento fue compuesto.» La mente que no se conforma a las Escrituras no tiene la misma capacidad de percibir el texto más puro de algunas copias más tardías hechas de otras más antiguas, por no decir de los pergaminos originales. Esto aturde a la mera erudición. Cada pasaje debe ser pacientemente y muy seriamente examinado en presencia de todo el aparato de testigos dependiendo siempre de la ayuda de Dios.

    Nestle, 1898. Eberhard Nestle, «Novum Testamentum Graece cum apparatu critico ex editionibus et libris manuscriptis collecto». Stuttgart: Privilegierte Württembergische Bibelanstalt, 1898; 2.ª ed. 1899; 3.ª ed. 1901; 4.ª ed. 1903; 5.ª ed. 1904; 6.ª ed. 1906; 7.ª ed. 1908; 8.ª ed. 1910; 9.ª ed. 1912. Tras la muerte de Eberhard, en 1913, las ediciones posteriores siguieron a cargo de su hijo, Erwin Nestle, desde la edición 10.ª (1914) hasta la 25.ª ed. de 1963. Esta edición está basada en los textos de Tischendorf, Westcott y Hort y Bernard Weiss, y adopta aquello en que concuerdan dos de tres. Una tras otra se sucedieron ediciones que procuraron incluir correcciones sustanciales. Se propone representar la suma de la erudición moderna. Sus editores están en Stuttgart, Alemania. Entre otros, comete el error de relegar Juan 7:53-8:11 a una nota al pie de página; falla en Lucas 6:1 al emplear «un sábado», en vez de «el sábado segundo primero». Omite «que está en el cielo» en Juan 3:13, etc.

    «Nestle-Aland» Kurt Aland, Matthew Black, Bruce Metzger, Allen Wikren, Carlo Martini, The Greek New Testament. 3.ª edición. Stuttgart: United Bible Societies, 1975. Impreso corregido, 1983. Este texto es editado por las Sociedades Bíblicas Unidas, y es prácticamente la continuación del trabajo de Nestle, influido ahora por Kurt Aland, quien llegó a ser editor ejecutivo de la obra, el que había sido primero empleado por Erwin Nestle como editor del aparato crítico para la edición 21.ª (1952). Cuando Aland sucedió a Nestle como editor ejecutivo, reemplazó el texto de Nestle con el texto de la SBU para el cual colaboró en su creación. K. Aland, parece haber sido el miembro dominante desde su inclusión en el comité. En efecto, el texto de la tercera edición de las SBU se hizo de conformidad con las preferencias de Aland que él quiso adoptar con cambios en la puntuación solamente en el texto para la edición 26.ª de Nestle-Aland. Las diferencias entre la 3.ª edición de las SBU y la edición 26.ª de Nestle-Aland, han de hallarse solamente en sus aparatos críticos y otras cuestiones marginales, siendo el texto prácticamente el mismo. Sorprende el hecho de que a partir de la 2.ª edición, se ha agregado a un erudito católico romano (Carlo Martini) al comité editorial. La cuarta edición (1993) no introdujo ningún cambio en el texto, pero presenta un aparato crítico totalmente revisado. Ésta es la edición del texto griego del Nuevo Testamento más universalmente usada por los estudiosos de la actualidad.

    La crítica para esta edición, es, pues, la misma que para la anterior por ser prácticamente su fiel sucesora. Comete, además, el error de poner entre corchetes el final que llama «más largo» del Evangelio de Marcos (cap. 16:9-19), y agrega un supuesto «final más breve» que también pone entre corchetes. También se equivoca al poner entre corchetes el episodio de la mujer adúltera en Juan 7:53-8:1, etc.



    APÉNDICE I

    El Textus Receptus no es las Ipsissima Verba*

    (William Kelly)


    El 4 de febrero de 1857, en convocación de asamblea, el canónigo Selwyn dio a conocer una moción, requiriendo que un cuerpo de hombres eruditos, bien instruidos en las lenguas originales de las Escrituras, fuesen designados para considerar las enmiendas de la Versión Autorizada inglesa que ya habían sido propuestas, y para recibir sugerencias de todos aquellos que tuviesen el deseo de hacerlas. El Archidiácono Denison hizo conocer la siguiente enmienda a esa moción: «No es conveniente que esta casa dé ningún aliento a la revisión de la Versión Autorizada, ya sea por vía de inserción en el texto, de notas marginales o de cualquier otra manera.» El Dr. C. Wordsworth dio una moción con nuevos detalles, resolviendo tomar una especie de senda intermedia entre la propuesta original y la enmienda, en el sentido de que era indeseable fomentar cualquier tipo de esfuerzo para modificar el texto de la Versión Autorizada, y que las alteraciones que pudiesen ser hechas debían confinarse al margen.

    El Dr. Cumming publicó un bien intencionado tratado sobre el mismo tema, cuyo punto esencial es «mejor no tocar». Pero ha de lamentarse profundamente que él se aventure a entrar en un campo cuyos límites e incluso la superficie sean desconocidos para él, y en donde ningún vuelo de oratoria popular tapará sus errores. Él así asume la posición de que el común Textus Receptus griego ¡es el texto original! Y que intentar purificar la edición de Elzevir ¡equivale a mejorar el original! Es inconcebible, aunque tal es el hecho, que el Dr. Cumming no entienda que el texto original (o las ipsissima verba* del Espíritu) no existe en ninguna edición o manuscrito actualmente existentes, sino que debe ser buscado en todos los antiguos manuscritos, versiones, etc., que puedan hallarse, cada uno de los cuales contribuye a un exacto reflejo de ese texto. Sin duda que una exposición severa debió haber sido la consecuencia de semejante temeridad, para no decir algo más áspero (Bible Treasury 1:166).

    (*) N. del T.—Las Ipsissima Verba, esto es, «las mismísimas o auténticas palabras [del Espíritu]», o sea, las palabras originales inspiradas por Dios.
    Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.San Juan 3:16

  2. #287
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    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    APÉNDICE II

    Prefacio de la edición de 1872 del Nuevo Testamento de la versión francesa de J. N. Darby

    (Para leer el prefacio completo, haga clic aquí)

    El Textus Receptus

    Generalidades sobre los manuscritos


    J. N. DARBY

    Hay una cuestión que atañe al texto griego mismo, que consideramos importante señalar al lector. Hasta el final del siglo XV, tiempo en el cual se inventó la imprenta, las Santas Escrituras, al igual que los demás libros, sólo existían bajo la forma de manuscritos. La primera impresión de la Biblia se debe al cardenal Francisco Ximénez de Cisneros, pero se conocen aún poco las fuentes a las cuales consultó. Dos años antes de esta publicación, Erasmo ya había sacado a luz una pequeña edición del texto griego, pero no había podido consultar sino muy pocos manuscritos, y aún para el Apocalipsis había tenido a su disposición un solo manuscrito, muy incorrecto e incompleto, cuyo texto venía acompañado de un comentario en forma intercalada, y Erasmo tuvo que poner lo mejor de él para separar el texto del comentario. Más tarde, hacia mediados del siglo XVI, Robert Estienne (Stephanus) publicó en París una edición del texto griego, basada en una comparación que hizo de 13 manuscritos que había encontrado en la biblioteca real, y de un 14º, examinado por su hijo Henri, y que más tarde, de manos de Teodoro de Beza, pasó a la biblioteca de Cambridge. Teodoro de Beza mismo publicó por el mismo tiempo una edición del Nuevo Testamento con una nueva traducción latina.

    Todas las traducciones de las Iglesias de la Reforma están basadas en estos textos, y ya habían aparecido cuando los Elzevirios de Holanda, que habían adoptado el texto de Teodoro de Beza como tipo de sus numerosas ediciones, fueron bastante intrépidos para decir en el prólogo de su edición de 1633, que el texto que presentaban, era: «textus ab omnibus receptus», es decir, texto recibido por todos. Este texto, que fue llamado desde entonces«Texto Recibido», ejerció autoridad, en el seno del protestantismo, hasta la llegada de los trabajos críticos modernos, y ha sido generalmente seguido por algunos traductores protestantes modernos. Las traducciones católicas son hechas siguiendo la Vulgata latina.

    En cualquier caso, todos los textos de que acabamos de hablar sólo se basan en un número muy limitado de manuscritos. La crítica sagrada también estaba muy poco avanzada en la época en que se publicaron. Luego los temores de las personas que deseaban que la fe no fuese trastornada, impidieron que se suscitara la cuestión de la exactitud del texto así presentado. Pero desde entonces, se examinaron e incluso se descubrieron varios centenares de manuscritos, algunos de los cuales eran de mucha antigüedad. Desde la publicación de mi primera edición, se descubrió el Sinaítico, se publicó el del Vaticano, el de Porfirio (que comprende los Hechos, las epístolas de Pablo, la mayoría de las epístolas universales y el Apocalipsis), y otros más todavía en los «Monumenta Sacra Inedita» de Tischendorf quien empleó varios de ellos para sus ediciones 7ª y 8ª de su Nuevo Testamento. Se examinaron y se compararon con cuidado un gran número de estos manuscritos, pudiéndose así corregir las faltas que los copistas habían introducido en los 13 manuscritos de Estienne (Stephanus), o que, de cualquier otra manera, habían pasado al «Texto Recibido». Los eruditos que emplearon así su tiempo y sagacidad para purificar el texto de las faltas que se deslizaron por el descuido o la presunción de los hombres, formaron un texto corregido, clasificando, según diversos sistemas, y juzgando, cada uno desde su punto de vista particular, los numerosos manuscritos actualmente conocidos. Más adelante damos una lista resumida de los más importantes de ellos.



    La investigación en busca del original del Nuevo Testamento


    Recordaremos aquí a los principales de estos eruditos. El primero que quizá se deba señalar es Mill, que acumuló un número muy grande de variantes, examinando los manuscritos que encontró en las diversas bibliotecas de Europa. A continuación viene Bengel quien propuso el principio, bien aprovechado más tarde, de una clasificación de los manuscritos en diversas familias. Después de él, Wetstein añadió aún muchas variantes, y publicó una edición de gran valor crítico. Luego Griesbach, Scholz, Lachmann y Tischendorf aprovecharon los recursos proporcionados por sus antecesores en este campo de trabajo, haciendo ellos mismos también nuevas investigaciones.

    Griesbach, crítico perspicaz, de juicio sobrio y fino, se basa principalmente en los antiguos manuscritos de cartas unciales, cuyo mayor número es de la familia alejandrina; pero consideró otras fuentes y sopesó las distintas autoridades. Distingue tres familias o clases de lecciones o de manuscritos: los manuscritos alejandrinos, los manuscritos bizantinos y los manuscritos occidentales. Su edición, publicada después de los trabajos de Mill, Bengel y Wetstein, asentó ciertamente las bases de la crítica moderna. Scholz imprimió su texto con gran negligencia, presentando una edición desfigurada por muchísimos errores de imprenta. Pretendió basarse en las lecciones de los manuscritos bizantinos, que son seguidos por la masa de manuscritos modernos u occidentales, los que, mucho más que los manuscritos alejandrinos, apoyan el «Texto Recibido» Sin embargo, en realidad, a menudo se apartó de aquella familia, de modo que su texto difiere poco del de Griesbach. En una conferencia que dio en Inglaterra, anunció públicamente que abandonó su sistema, y declaró que en una nueva edición adoptaría preferentemente las lecciones alejandrinas que había rechazado. Lachmann adoptó su propio método, estableciendo de antemano como principio que no podían ser hallados los autógrafos originales del texto; buscó no precisamente acercarse lo más posible a él, sino que, teniendo por cierto que los manuscritos de los cuatro primeros siglos deben ser los más exactos, no quiso examinar ninguno que no perteneciera a esos cuatro siglos. Este sistema es demasiado absoluto para ser seguro.

    Tischendorf, de una capacidad de primer orden e infatigable en sus investigaciones, sigue, como Griesbach, principalmente los manuscritos en letras unciales. En su primera edición es un tanto temerario, pero se volvió mucho más sobrio en las ediciones subsiguientes y restableció muchas lecciones que primero había rechazado.Matthaei, contemporáneo de Griesbach, fundó su edición sobre los manuscritos que se encuentran en posesión del sínodo ruso y que pertenecen a la familia bizantina. Siguió también un sistema absoluto, e incluso mantuvo una guerra encarnizada contra aquellos que se ajustaron preferentemente al texto alejandrino.

    Se puede añadir a los nombres precedentes, los de Birch, Alford, Meyer, de Wette, Tregelles, que también aportaron de lo suyo a esta obra de la reconstrucción del texto. Otros hombres, sin duda, se han ocupado del mismo trabajo, pero basta con indicar aquí a los principales de entre ellos.

    Como decíamos, los eruditos hicieron del texto de los diversos manuscritos, conocidos hasta la fecha, el objeto de un estudio meticuloso y profundo: los clasificaron, y parece que con razón, en dos grandes familias o escuelas de lecciones: los manuscritos orientales o bizantinos, y los manuscritos denominados alejandrinos, pudiendo, sin embargo, el mismo manuscrito variar en sus diferentes partes en cuanto a la escuela que sigue. Por eso, según Griesbach, el manuscrito alejandrino (designado por A) es bizantino en los evangelios y alejandrino en las epístolas; por eso también Porfirio, en 6 u 8 capítulos de los Hechos va tan invariablemente junto con el «Texto Recibido», que apenas lo consultamos después, mientras que en las epístolas pertenece más bien a la escuela alejandrina, aunque no de una manera absoluta.

    Los manuscritos Sinaítico ( À), Vaticano (B) y Dublín (Z), son los más perfectos ejemplos de la familia alejandrina, siendo de éstos el de Dublín, por lejos, la copia más correcta (no hemos encontrado en él más que una sola falta de este género), pero sólo contiene el Evangelio de Mateo con muchas lagunas. Como copia, el manuscrito del Vaticano es muy superior al de Sinaí, el cual está lejos de ser uno correcto, particularmente en el Apocalipsis donde es todo lo contrario, aun cuando es valioso por contener todos los libros del Nuevo Testamento y por ser probablemente la copia más antigua de todas las que tenemos; pero debemos recordar que no tenemos ningún manuscrito que sea anterior al tiempo en que el imperio se había vuelto cristiano, y que Diocleciano había destruido todos los manuscritos que había podido encontrar. El texto llamado alejandrino es el manuscrito griego más antiguo que tenemos en existencia.

    El manuscrito «Alejandrino» (llamado A), no es uniformemente alejandrino en su texto; pero, si hemos de confiar en Scrivener, la versión siríaca llamada Peshitta concuerda más bien con él que con B, y esta versión es la más antigua que conocemos, hecha alrededor de dos siglos antes que los más antiguos manuscritos que conocemos, probablemente a fines del primer siglo o al principio del segundo. No es el caso respecto de la antigua versión latina, bajo sus diferentes formas. Esta versión, llamada bastante incorrectamente «Itala», se acerca aún más al texto alejandrino. Pero aquí se presenta entonces un fenómeno singular: uno de los antiguos manuscritos de esta versión, llamado Brixianus, siempre concuerda con el «Textus Receptus», todas las veces que lo hemos consultado (con una sola excepción). ¿De dónde vino esto? La Vulgata lleva el sello de numerosas correcciones según el texto alejandrino, aunque no siempre lo siga.

    Podemos pues poner los manuscritos alejandrinos en el siguiente orden: À, B, Z y L que sigue a B continuamente. Luego viene A y una larga serie de manuscritos unciales que lo acompañan, no tan antiguos ni del mismo valor que los demás, de modo que Alford dijo solamente «A, etc.». Hay otra clase de manuscritos que datan de alrededor del siglo VI, al cual se atribuye Z también. C es independiente, así como Porfirio (P), que en las epístolas sigue principalmente los alejandrinos, pero con bastante frecuencia se aproxima al «Texto Recibido» y a A, particularmente en los Hechos, hasta donde lo hemos examinado. D tiene un lugar peculiar, aunque es característicamente alejandrino. Cuando, en los evangelios, A y B van juntos, podemos estar bastante seguros de la lección, teniendo en cuenta, naturalmente, los otros testimonios. Cuando por el contrario se tiene, por una parte À, B, L ó B, L, y, por otra A, etc., confesamos que no estamos absolutamente seguros de que B, L sean justos. Los manuscritos bizantinos son de una fecha más reciente que los alejandrinos; son generalmente de los siglos VIII, IX y X, mientras que los primeros se remontan a los siglos IV, V, VI, VII y VII.

    Las variaciones del texto no arrojan resultados nada inciertos sobre el conjunto de este texto, aunque en algunos casos muy raros, puedan suscitarse cuestiones sobre algunos pasajes aislados. Nadie, que sepamos, hasta ahora, ha podido dar la historia y el secreto de estas variaciones: el fenómeno permanece sin resolver.

    Sólo proporcionamos aquí ideas totalmente generales sobre estos puntos, remitiendo a aquellos que quieran estudiar el tema a los libros y a los prolegómenos, de donde hemos extraído lo que se encuentra en estas breves observaciones.

    Como resultado, todos estos eruditos ayudaron al perfeccionamiento del texto del Nuevo Testamento, y demostraron su certeza. La intervención de los eclesiásticos, cosa triste que debe decirse, fue una de las principales causas de los textos dudosos, en parte voluntariamente, en parte inocentemente. Se quiso armonizar los Evangelios; y luego, con menos premeditación, con motivo de la lectura de las distintas partes de las Santas Escrituras en los servicios eclesiásticos, se introdujeron, para mayor claridad, cambios tales como «Jesús» en lugar de «Él o le» cuando se consideró necesario; se quiso hacer concordar el texto de la oración dominical del Señor en Lucas con el de Mateo; se omitió, si creemos a Alford y a la mayoría de los demás editores, “primogénito” (Mateo 1:25), en los manuscritos Sinaítico y Vaticano (y me refiero a ellos porque se trata aquí de los más antiguos manuscritos), porque se temió que se pudiera suponer así que la madre de nuestro Señor tuvo otros hijos; y así para otros errores de distintas clases. Todo eso sin embargo no trajo ninguna gran dificultad: otros manuscritos y versiones (las que son más antiguas que todos los manuscritos), comparados con cuidado, vienen a aclarar los textos. Sin embargo, ningún manuscrito es lo suficientemente antiguo para haber escapado de estas funestas intervenciones; de modo que el sistema que no quiere como autoridades en sí mismas sino los manuscritos más antiguos, sin tener en cuenta ninguna comparación adecuada y sin sopesar la evidencia interna, falla necesariamente en resultado. Las conjeturas no merecen ninguna confianza; pero sopesar la evidencia respecto a los hechos, no es hacer conjeturas.
    Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.San Juan 3:16

  3. #288
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    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    El «Textus Receptus»
    Cómo se utilizaron los manuscritos

    Unas pocas palabras harían comprender al lector porqué, ya en nuestra primera edición, abandonamos un texto reconocidamente inexacto en más de un lugar, aunque nosotros mismos no hayamos querido entonces librarnos a una crítica del texto; así, allí donde las principales ediciones ―como las de Griesbach, Scholz, Lachmann, Tischendorf y otras a menudo menos conocidas― se encontraban de acuerdo, hemos seguido el texto tal como ellas nos lo dan, no teniendo ningún motivo para atarnos a un texto menos puro. Por otra parte, no queriendo hacer la crítica, habíamos pura y simplemente conservado el «texto recibido» allí donde estos principales editores no estaban de acuerdo. Al mismo tiempo, tuvimos cuidado de indicar cada vez, en notas, los pasajes de los cuales nos apartábamos del «texto recibido», del cual dábamos también cada vez la traducción; y si en el Apocalipsis ello fue diferente, ello se debe a que, como ya lo dijimos, el Apocalipsis fue impreso por Erasmo de acuerdo con un solo manuscrito muy inexacto, y al cual le faltaba incluso una parte que este erudito tradujo del latín, mientras que en nuestra primera edición, se habían cotejado con más o menos cuidado 93 manuscritos, incluyendo tres con letras unciales, a los cuales se puede añadir ahora el manuscrito Sinaítico y el de Porfirio. No pensábamos que fuera necesario recordar todas las faltas de un solo manuscrito imperfecto. Erasmo hizo lo que pudo, pero no era necesario reproducir, siquiera en nota, errores que no pudo evitar.

    En la edición que presentamos, nos remitimos a un estudio detenido del texto; aprovechamos los nuevos e importantes manuscritos que se descubrieron y publicaron (dejando un poco de lado a Scholz, quien dio un paso al costado tras juzgarse a sí mismo), y consultamos a Tischendorf (la 7ª edición), a Alford, a Meyer y a de Wette. Hemos comparado, además, para todos los textos controvertidos, los manuscritos Sinaítico, Vaticano, Dublín, el manuscrito Alejandrino, el de Beza, el manuscrito de Ephraemi, San Gall, Claromontanus, el manuscrito llamado de Laud en los Hechos, Porfirio en gran parte, la antigua versión latina en Sabatier y Bianchini. Para la versión siríaca, debimos informarnos por medio de otros, no conociendo esta lengua nosotros mismos, y no recurriendo, además, a esta fuente más que para constatar la presencia o la ausencia de palabras o de pasajes. Consultamos también el Zacynthius de Lucas, y ocasionalmente a los padres; así como a Estienne, Bezae y Erasmo, y hemos comparado todos los manuscritos que han sido publicados. Sólo aquellos que se ocuparon de similares trabajos saben los cuidados y las penas que demandan. No obstante, nuestro objetivo no es hacer una obra erudita o una edición crítica, sino proporcionar una traducción correcta del texto lo más cierta a la que fue posible llegar; y este trabajo y estos cuidados, los debemos a la Palabra de Dios y a aquellos amados del Señor que se someten a ella.

    En la traducción misma, nuestra nueva edición sufrió pocos cambios. Algunos pasajes fueron traducidos con mayor claridad; algunos detalles de inexactitud que la debilidad humana había dejado introducirse, fueron corregidos; algunas palabras similares o pasajes correspondientes se los ha vuelto uniformes allí donde lo estaban en el griego. Este trabajo de detalle y de crítica ha sido enorme y no ofreció a nuestra alma el mismo alimento que la traducción en sí, la cual nos lleva más cerca de Dios. Sin embargo, hemos puesto todos nuestros cuidados, esperando que el lector cristiano recoja el fruto en una mayor exactitud de la nueva edición.




    ¿Tres textos en litigio en el Nuevo Testamento?


    Las tres cuestiones más graves que se suscitan con respecto al texto son: 1ª Timoteo 3:16, los primeros versículos de Juan 8 y la última parte de Marcos 16. No pronuncio ningún juicio en cuanto a la primera, porque fue objeto de largas disertaciones escritas por un gran número de críticos. Por lo que respecta al principio de Juan 8, no tengo ninguna duda sobre su autenticidad. Agustín nos dice que el pasaje fue omitido en algunos manuscritos poco dignos de confianza, porque se lo consideraba contrario a la moral. Podemos añadir, según nuestro propio examen del texto, que en uno de los mejores manuscritos de la antigua versión latina, se arrancaron dos páginas de este manuscrito que lo contenían, junto con una parte del texto que precede y que sigue. En cuanto al final de Marcos y a su aparente independencia, señalaré que los evangelios nos presentan dos finales distintos de la vida del Señor, a saber: su manifestación a sus discípulos en Galilea, consignada por Mateo, sin ninguna mención de su ascensión, lo que está en perfecto acuerdo con el carácter general de este evangelio; y su manifestación en Betania, donde tuvo lugar su ascensión, que es la parte que Lucas nos relata, lo que corresponde al carácter de su evangelio. Una de las escenas nos muestra al remanente judío reconocido y al evangelio enviado sobre la tierra a las naciones; la otra, al hijo del Hombre elevado al cielo y el mensaje que viene del cielo y que se dirige a todo el mundo comenzando por Jerusalén misma; la una, mesiánica, si podemos decirlo así; la otra, celestial. Ahora bien, Marcos, hasta el final del versículo 8 del capítulo16, nos da la escena final de Mateo; desde el versículo 9, un resumen de Betania y de la ascensión, que forma así una parte distinta, una especie de apéndice.


    La Providencia de Dios veló sobre su Palabra

    Si hemos entrado en alguno de estos detalles, muy sumarios por otra parte, con respecto a la crítica del texto, lo hicimos para disuadir a las personas no versadas en estas materias de aventurarse a sacar conclusiones, y también con el objeto de tranquilizar perfectamente a aquellos que podrían verse perturbados por las cuestiones del texto suscitadas por los eruditos o por pretendidos eruditos. «Las variantes ―dice un entendido traductor moderno―, son no sólo en su mayor parte carentes de interés, sino que se puede decir que ninguna de entre ellas, si fuese admitida como auténtica, introduciría en el texto del Nuevo Testamento algo, ni haría desaparecer nada, que afectara en lo más mínimo ni las verdades de hecho, ni las verdades de dogma que constituyen la esencia del Evangelio.»

    Queda así bien establecido que el resultado de todos los trabajos de los eruditos fue más dichoso para todos aquellos que conceden una justa importancia a la integridad de la Palabra. Sin duda, lo repito, la debilidad humana dejó sus rastros aquí también, como en todos los casos en que se confió algo al hombre, pero la providencia de Dios veló sobre su Palabra, de modo que, a pesar de la gran diferencia de los sistemas que los eruditos han seguido para la revisión del texto, ellos, sin embargo, llegaron a resultados casi enteramente idénticos. Aparte de uno o dos pasajes, las diferentes ediciones que se publicaron del texto griego están de acuerdo entre sí casi en todo, por lo que se refiere a las variantes que podrían tener alguna importancia; las variantes que se encuentran, son relativamente poco numerosas, de un carácter secundario y a menudo apenas perceptibles en una traducción, y, como lo dijimos, los trabajos de los eruditos que compararon los numerosos manuscritos actualmente conocidos, tuvieron como feliz efecto descartar las faltas con que las primeras ediciones del texto griego se hallaban contaminadas.



    Literatura recomendada:

    EL TEXTO GRIEGO DEL NUEVO TESTAMENTO Y SU TRADUCCIÓN por J. N. Darby (Prefacio de la edición de 1872 del Nuevo Testamento de la versión francesa de J. N. Darby)

    En inglés:

    Introducción a «Two Nineteenth Century Versions of the New Testament»por William Kelly

    Textual Criticism of the Greek New Testament
    Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.San Juan 3:16

  4. #289
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    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?


    El Testamento de Jesucristo: ¿Fiable?
    La gente dice: "La Biblia es un libro como otro cualquiera;" "es un libro escrito por los hombres." Otros, aún más atrevidos, dicen; "el Nuevo Testamento fue escrito mucho tiempo después de que Jesús muriera y no es confiable como documento histórico."

    ¿Hay algo de cierto en estos comentarios? Te invito a que leas y a que te lleves una agradable sorpresa.

    El autor nos lleva, de manera hábil, a entender las evidencias que hacen del Testamento de Jesucristo (El Nuevo Testamento) un libro fuera de serie...
    Introducción

    El Cristianismo, una fe histórica
    Cuando los autores del Nuevo Testamento se pusieron a redactar los veintisiete libros que lo componen, decidieron correr un gran riesgo. Se atrevieron a situar los eventos que narraban dentro de un marco histórico determinado. Más aún, sostuvieron que el mensaje divino que habían de comunicar brotaba directamente de esos eventos. O sea, escribieron unos textos de contenido espiritual como si se trataran de narraciones históricas.

    La exactitud del contenido espiritual del evangelio, por definición, no se presta ni a ser demostrada ni a ser refutada; se acepta —o no— por fe y por convicción personal. En cambio, la exactitud del marco histórico sí se presta a ser demostrada o refutada. Por lo tanto, si nuestra investigación del soporte histórico revela a los autores como historiadores dignos de confianza, aumentará su credibilidad como escritores religiosos. Su veracidad en una área puede darnos confianza para creer lo que dicen en otra.

    Cuando, pues, afirmamos que el cristianismo es una fe histórica, ... queremos decir algo más específico: que el mensaje del cristianismo no consiste sólo en pensamientos teóricos, sino también en hechos históricos . El evangelio sostiene que Dios ha intervenido en la historia de maneras concretas. No sólo ha revelado su voluntad por medio de “mensajes” dados a los profetas y a los apóstoles, sino que ha actuado en la historia mediante hechos que sirven como refrendo y, a la vez, como fundamento de su revelación. Las palabras de los profetas y apóstoles y los hechos de Dios en la historia son inseparables. Juntos constituyen la revelación divina. Dios ha hablado y ha actuado. Su actuación no es comprensible sin su comunicación, ni su comunicación sin su actuación. Ha obrado con hechos que se prestan a ser examinados por el método histórico. Él mismo ha entrado corporalmente en la historia en la persona de Jesucristo. El evangelio consiste, no sólo en las enseñanzas de Jesucristo, sino también en los hechos de su vida.

    Fe histórica e ideología teórica

    Los hechos históricos del evangelio nos pueden servir de guía y confirmación en medio de la confusión religiosa de nuestros días. Porque — reconozcámoslo— el tema de la religión a finales del siglo XX se nos presenta turbio y confuso. Es como si estuviéramos en un mercadillo de religiones, ideologías y filosofías. En cada puesto quieren vendernos su sistema. Todos dicen tener la verdad. ¿Cómo podemos decidirnos? ¿O debemos ir a la tumba sin llegar nunca a ninguna conclusión en cuanto al propósito de la vida y a la existencia de un más allá?

    En medio de esta confusión, el evangelio cristiano nos dice: Si quieres, puedes saber; no necesitas quedarte con dudas; no es cuestión de hacer una selección arbitraria, sino de examinar las evidencias; y las evidencias que te propongo son evidencias históricas.

    Ya no es cuestión de seleccionar al azar aquella religión que “mejor nos va”, sino de examinar los hechos y escuchar los testimonios de testigos oculares. Por ser el cristianismo una fe con contexto histórico y con enseñanzas arraigadas en la historia, adquiere una dimensión objetiva que admite una comprobación histórica que las demás religiones no tienen.

    Las enseñanzas de las grandes religiones del mundo existen con total independencia de la vida de sus fundadores. No es así en el caso de Jesucristo. El mismo es el tema principal de su evangelio.

    La base del evangelio son ciertos hechos históricos de la vida de Jesucristo: especialmente su muerte, resurrección, apariciones y ascensión. Estos hechos, por supuesto, tienen un significado espiritual, que constituyen el mensaje del evangelio para nosotros.

    La relación entre la historia cristiana (narrada principalmente en los Evangelios y el libro de los Hechos) y la doctrina cristiana (expuesta también en éstos y además en las Epístolas del Nuevo Testamento) es estrechísima. La doctrina cristiana no es cuestión de especulaciones abstractas inventadas por pensadores filosóficos, sino la interpretación lógica de unos hechos verdaderos, de los cuales los apóstoles son testigos. Esta dimensión objetiva, histórica, es la que falta en las demás religiones, Las “verdades” de éstas sólo pueden ser establecidas por factores subjetivos y aceptados por una fe ciega.

    El Nuevo Testamento: Confiable

    Es porque el cristianismo es una “fe histórica” por lo que los documentos de la Biblia tienen tanta importancia. Nada más saber que el evangelio brota de ciertos hechos históricos, empezamos a plantearnos ciertas preguntas: ¿Cómo saber si estos hechos realmente ocurrieron? ¿Podemos fiarnos de aquellos hombres que pretenden haber sido testigos oculares? ¿No podían haber sido engañados o, peor aún, haber exagerado, cambiado o inventado estas historias? ¿Y cómo saber si lo que ellos enseñaban es lo que aparece hoy en día en las páginas de la Biblia? ¿No podría haber sido deformado por generaciones posteriores de cristianos?

    Estas preguntas serían de orden secundario si la doctrina cristiana no estuviera tan vinculada a los hechos de la vida de Jesús. Si, por ejemplo, descubriéramos que Platón era un paranoico que tuvo cinco esposas y mató a tres de ellas, esta afirmación no afectaría demasiado a nuestra apreciación de sus ideas. Fue una gran filósofo —diríamos— pero tuvo una vida muy lamentable. En cambio, si se pudiera establecer lo mismo de Jesucristo, sería el fin del evangelio. Si Jesús sólo fuera un maestro de ética, no importaría demasiado; diríamos sencillamente que era un gran maestro que no practicaba lo que predicaba. Pero, de hecho, el evangelio depende de que Jesús es el Hijo de Dios, que vivió siempre en el poder de Dios y cumplió perfectamente la ley de Dios.

    Por otra parte, si todos los manuscritos más antiguos de los libros de Platón hubieran desaparecido y sólo nos quedaran copias del siglo pasado, a pesar de ello pocos dudarían de la autenticidad de sus escritos. Poco arriesgaríamos teniéndolos por válidos. Pero si no tuviéramos manuscritos antiguos de los Evangelios, seríamos un tanto necios si siguiéramos creyendo en ellos. En seguida podríamos sospechar que con el paso de los siglos la Iglesia habría ido añadiendo elementos míticos a la enseñanza primitiva de los apóstoles.


    ¿En qué consisten las evidencias en torno a
    la confiabilidad histórica de los textos bíblicos?


    El carácter de los autores. ¿Qué clase de personas fueron los autores del Nuevo Testamento? Necesitamos poder contestar a esta pregunta para saber si podemos fiarnos de su palabra o no.

    Al menos dos cosas hacen improbable que ellos fueran unos mentirosos (además de la rigurosa ética que predicaban). Una es el hecho de que continuamente pueden apelar a sus lectores en cuanto a la verdad que proclaman: “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis...” (Hechos 2:22); “No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. Pues el rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda confianza. Porque no pienso que ignora nada de esto; pues no se ha hecho esto en algún rincón” (Hechos 26:25, 26).

    La otra es que muchos de ellos —la mayoría— sellaron sus palabras con su sangre. Estaban dispuestos a morir por la verdad que enseñaban. Pues bien, un mártir puede estar engañado, pero difícilmente muere por una mentira.

    La impresión que recibimos al leer las páginas del Nuevo Testamento es que los apóstoles eran hombres muy diferentes entre sí (pensemos, por ejemplo, en la sensibilidad de Juan, la impetuosidad de Pedro, el escepticismo de Tomás, el rigor lógico de Pablo, etc.), de distintos trasfondos sociales y niveles académicos.; pero destacaban por su sensatez, su sentido común, su sinceridad y su realismo (nunca intentan engañarnos en cuanto a sus propios defectos) y estaban dispuestos a poner sus vidas por la verdad del evangelio.

    La exactitud histórica de los autores. Por su naturaleza, la veracidad de muchos de los hechos de la vida de Jesús y de los apóstoles (por ejemplo, muchos de sus milagros, viajes, enseñanzas, etc.) no se presta a ser demostrada por métodos de investigación histórica. Sin embargo, como hemos dicho, los autores del Nuevo Testamento tuvieron a bien colocar sus narraciones dentro de un marco social y político amplio, con referencias históricas que se prestan a la clase de investigación que puede medir la exactitud y la integridad del autor. Ahora bien, si las narraciones históricas del Nuevo Testamento fueran fraudulentas, fabricadas décadas después de los hechos a fin de servir de apoyo a una religión inventada, habría sido poco probable que los autores se hubieran arriesgado a crear este marco socio—histórico más amplio. Quien hace mención frecuentemente, como en los Evangelios, de las estructuras imperiales y de figuras históricas conocidas, debe tener mucho cuidado con la exactitud de los datos, porque éstos ofrecen a sus lectores muchas oportunidades de comprobación.

    Consideremos el caso del evangelista Lucas. Vez tras vez los datos de sus escritos que pueden ser comprobados resultan ser tan exactos que nos convencen de su rigor como historiador, y por lo tanto de la veracidad de los datos que no pueden ser demostrados.

    Por ejemplo, diferentes arqueólogos e historiadores nos aseguran que su descripción de las poblaciones mencionadas en sus narraciones muestran un conocimiento de primera mano. Tanto el ambiente como los detalles son correctos.

    Los expertos en historia de la navegación reconocen que el Libro de los Hechos es uno de los documentos más instructivos para conocer la náutica antigua.

    Otro ejemplo es el uso que hace Lucas de diferentes títulos imperiales:

    • Filipos no era una provincia senatorial, sino una colonia romana, tal y como Lucas mismo nos dice en Hechos 16:12. Por lo tanto, sus oficiales tenían otros nombres distintos: pretores y lictores (traducidos magistrados y alguaciles en nuestra versión de Hechos 16:20, 35).
    • Las autoridades de Tesalónica son llamadas politarcos por Lucas (en el texto griego de Hechos 17:6; en nuestra traducción dice sencillamente las autoridades de la ciudad). Esta es una palabra desconocida en la literatura clásica, pero ha aparecido en diferentes inscripciones arqueológicas de la región de Macedonia.
    • En Hechos 28:7, cuando Pablo sufre el naufragio en Malta, leemos acerca del hombre principal de la isla. Durante mucho tiempo se creía que ésta sencillamente una frase descriptiva. Pero ahora se ha establecido que era el título oficial del gobernador romano.

    En todos estos ejemplos vemos la escrupulosa exactitud de Lucas. Hasta tal punto es así, que en varias ocasiones los historiadores han tenido que rectificar sus teorías y reconocer que él tenía razón.

    Lucas es un historiador de gran destreza, que puede situarse por derecho propio entre los grandes escritores de los griegos (E. M. Blaiklock, catedrático de filología clásica de la Universidad de Auckland).

    La fecha de los libros del Nuevo Testamento. Con estas consideraciones nos introducimos en la complicada cuestión de cómo establecer la fecha de los escritos del Nuevo Testamento. Evidentemente podemos afirmar que cuanto más antiguos son, tanto más se acercan a los hechos narrados y menos podemos dudar de su fiabilidad.

    En la actualidad , las fechas generalmente propuestas para los Evangelios serían las siguientes:

    • Mateo: 70 D.C.
    • Marcos: 55-65 D.C.
    • Lucas: 60 D.C.
    • Juan: 80-100 D.C.

    Algunos, no sin justificación, proponen fechas aún más tempranas. Aun si aceptamos las fechas tardías, es de observar que fueron redactados en vida de muchos de los testigos oculares de los hechos narrados.

    En los escritos de Pablo encontramos el marco tradicional del evangelio con todos los detalles más esenciales de la persona y la obra de Jesucristo, ya establecidos en un fecha todavía más temprana que la de los Evangelios.

    Los manuscritos.
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    Según los últimos cálculos, existen unos 5.400 manuscritos antiguos del Nuevos Testamento, desde pequeños fragmentos de algún libro hasta textos completos. Por supuesto, el estudio y clasificación de tantos documentos es un trabajo inmenso, y su fecha y significado son tema de debate entre los expertos. Pero algunas cosas son muy claras.

    De inmediato podemos afirmar que este cuerpo de documentos constituye una evidencia para la autenticidad del Nuevo Testamento cien veces más importante que la que existe para cualquier obra literaria de la antigüedad.

    Por otro lado, quizás resulte desconcertante para algunos saber que el manuscrito más antiguo que tenemos de la totalidad del Nuevo Testamento data de mediados del siglo IV. Se trata de dos documentos: el Códice del Vaticano y el Códice Sinaítico (conservado en el Museo Británico). En seguida nos preguntamos: ¿Qué seguridad puede haber en cuanto a la autenticidad del Nuevo Testamento si el manuscrito completo más antiguo data de 300 años después de su supuesta fecha de redacción?.

    La respuesta es que podemos tener muchísima seguridad , y esto por dos razones. En primer lugar, en el estudio de manuscritos antiguos 300 años es poca cosa. A fin de entenderlo consideremos algunos otros ejemplos:


    • Julio César escribió su Guerra de las Galias aproximadamente en el año 60 a.C. El manuscrito más antiguo que actualmente conocemos data del 850 D.C., a una distancia de 9 siglos. En total existen sólo diez manuscritos.
    • Tito Livio escribió su Historia de Roma en el año 10 D.C. De los 142 libros sólo existen hoy 35. El manuscrito más antiguo data de finales del siglo IV —una distancia de casi 4 siglos— pero sólo contiene tres de los libros. Existen unos veinte manuscritos más.
    • Tácito escribió sus Historias alrededor del año 100 D.C. Sólo tenemos dos manuscritos de ellas, y de los catorce libros que él escribió sólo nos han llegado cuatro y parte de un quinto. El manuscrito más antiguo es del 850 D.C., o sea, a una distancia de 750 años.
    • Las distancias son aún mayores en el caso de los historiadores griegos. Los manuscritos más antiguos que tenemos tanto de Tucídides como de Herodoto datan de principios del siglo X D.C., a unos 1.400 años de la fecha de redacción. De la historia de Tucídides sólo tenemos ocho manuscritos.

    Es con estos datos con los que debemos comparar los 5.400 manuscritos y tres siglos de distancia del Nuevo Testamento.

    Pues bien, casi nadie duda de que los textos que actualmente tenemos de Julio César, Tito Livio y los demás, sean lo que estos autores verdaderamente escribieron. Menos razón aún tenemos para dudar de la autenticidad del texto del Nuevo Testamento.

    En segundo lugar, debemos subrayar que hemos dicho que el texto más antiguo que tenemos del Nuevo Testamento completo data del siglo cuarto, pero por supuesto tenemos textos fragmentarios más antiguos. Entre los muchos que hay anteriores al 350 D.C. podemos destacar los siguientes:


    • Los papiros Chester—Beattie contienen los cuatro Evangelios, Hechos, las Epístolas de Pablo y Hebreos (es decir, la mayor parte del Nuevo Testamento) y datan de la primera mitad del siglo tercero.
    • El fragmento John Rylands, del año 130 D.C. aproximadamente, contiene Juan 18:31,32. Fue descubierto en Egipto y sólo dista unos 30-35 años de la redacción original.
    • En 1972 el padre O´Callaghan —quien a pesar de su apellido irlandés es oriundo de Tortosa— anunció el hallazgo de un pequeño fragmento (papiro 7Q5), procedente de la cueva 7 de Qumran, que él identificó como un texto del Evangelio de Marcos. Previamente a su identificación, el fragmento había sido fechado por los expertos como procedente de los años 50-75 D.C. (¡o antes!) Hasta el día de hoy, a pesar del escepticismo de algunos, la autenticidad de esta identificación no ha podido ser desautorizada. Al contrario, en una entrevista en el periódico barcelonés La Vanguardia, O´Callaghan pudo afirmar: Mediante ordenador podemos comprobar que esta lectura (es decir, la identificación de 7Q5 con Marcos 6:52-53) es la más probable (según una prueba hecha en Liverpool, la única) de toda la literatura clásica, bíblica y patrística, pues toda esta literatura ya está introducida en programas informatizados que buscan cualquier pasaje en que se dé un conjunto de letras. Luego cita a un experto alemán en manuscritos antiguos, Peter Thiede: De acuerdo con las normas del trabajo paleográfico y de crítica textual, resulta que 7Q5 es Marcos 6:42,53, el fragmento más antiguo que tenemos de un texto neotestamentario, escrito entorno al año 50 y con toda seguridad antes del 68.

    Posteriormente el mismo O´Callaghan ha ofrecido posibles identificaciones de otros pequeños fragmentos procedentes de la misma cueva. De confirmarse estos detalles tendríamos evidencias firmes de la existencia de manuscritos del Evangelio de Marcos, el Libro de Hechos, la Epístola a los Romanos. 1 Timoteo, Santiago y 2 Pedro en fechas muy cercanas al momento de su primera redacción.

    Aún más recientemente, dos artículos que versan directamente sobre nuestro tema (A Step Closer to Jesus?, en la revista Time del 23 de enero de 1995, y A first—century manuscript of Matthew? en Evangelicals Now, febrero de 1995) dan la noticia de la próxima publicación (en Zeitschrift fur Paprologie und Epigraphik 105, 1995 ) de unas investigaciones paleográficas de Thiede sobre unos pequeños fragmentos de un manuscrito de Mateo 26 (P64, procedente de Egipto, actualmente en el Magdalen College de la Universidad de Oxford; dos fragmentos más, de los capítulos 3 y 5 de Mateo y llamados P67, se encuentran en Barcelona). Según Thiede, el tipo de letra empleado en los fragmentos era corriente en el primer siglo antes de Cristo, pero cayó en desuso a mediados del primer siglo después de Cristo. El propone, por lo tanto, que no pueden ser fechados como procedentes de después de la caída de Jerusalén en el año 70.

    Estos datos, entre otros, nos conducen a la conclusión inevitable que podemos exponer en las palabras concisas de un testigo excepcional, Sir Frederick Kenyon, uno de los grandes expertos de nuestro siglo en los manuscritos y arqueología de Oriente Medio: “El intervalo que media entre las fechas de composición originarias y las evidencias más antiguas que poseemos, queda reducido a un tiempo tan pequeño que en verdad se torna insignificante. Ya han sido removidos hasta los últimos baluartes como para que quede duda alguna de que poseemos las Escrituras en la forma substancial en que fueron escritas. Se puede decir que ya está consolidada finalmente la autenticidad y la integridad general de los Libros del Nuevo Testamento.


    Conclusiones Ir arriba
    Estos factores constituyen áreas obligadas de investigación en torno al tema de la historicidad y confiabilidad del Nuevo Testamento.

    El Nuevo Testamento no puede ser fácilmente “explicado” como un libro de leyendas inventadas por hombres crédulos y engañados, ni como la fabricación tardía de una iglesia decadente. Todo apunta hacia la idea de que sus libros fueron redactados en fechas próximas a los hechos, por los apóstoles o por sus compañeros cercanos, y que el espíritu que informa su narración es el de la veracidad testimonial de los testigos oculares.

    Esto no nos obliga a creer— La fe es siempre algo voluntario y no se presta a la coacción. Pero al menos este cuerpo de evidencias debe hacernos volver al Nuevo Testamento con renovado interés y con la disposición de aceptarlo como lo que pretende ser: el testimonio fidedigno de testigos oculares a los hechos y dichos verídicos del Jesús histórico.


    Tomado de: ¿Nos podemos fiar del Nuevo Testamento?
    © David F. Burt
    Publicaciones Andamio. Barcelona. 1991
    Alts Forns 68 Sot. 1a
    Tel 934 322 523
    Usado con permiso

    ¿Quién es menteabierta?
    Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.San Juan 3:16

  5. #290
    Fecha de Ingreso
    Aug 2011
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    19
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    249

    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    HERMANOS Y HERMANAS, LEAN TODO EL CONTENIDO QUE PUBLIQUÉ, COMIENZA EN LA PÁGINA 19!!!! NO LA EH LEÍDO COMPLETO PORQUE ES MUCHO MATERIAL, PERO ES UN EXCELENTE APORTE Y ESPERO QUE NOS HAYA AYUDADO BASTANTE CON RESPECTO AL NUEVO TESTAMENTO, LA BIBLIA Y JESUCRISTO.

    Bibliografías y Páginas Recomendadas:

    http://www.menteabierta.es/html/articulos/ar_eltestam.htm#Anchor-El-19152

    http://www.verdadespreciosas.com.ar/documentos/Editor/TEXTO_%20GRIEGO_%20DEL_%20NUEVO_%20TESTAMENTO_INTR ODUCCION.htm

    http://antesdelfin.com/preguntasyrespuestas.html

    http://antesdelfin.com/pregrespBIBLIA.html

    http://antesdelfin.com/dificultadesbiblicasindex.html

    http://www.buscadoresdelreino.com/originales.htm




    H
    ermanos, espero les haya gustado TODO el material que les eh publicado, espero los saquen de dudas y les haya refrescado la mente y así puedan saber más sobre este libro que ha conquistado muchos corazones mortales y espirituales aquí en la Tierra.

    Ahora les mostraré un contenido sobre las diferencias entre el AT y el NT:

    Pregunta: "Antiguo Testamento Vs. Nuevo Testamento ¿Cuáles son las diferencias?"

    Respuesta:
    El Antiguo Testamento establece los cimientos para las enseñanzas y eventos que se encuentran en el Nuevo Testamento. La Biblia es una revelación progresiva. Si te saltas la primera mitad de cualquier buen libro y tratas de terminarlo, tendrás dificultad para entender los personajes, la trama y el final. De la misma manera, el Nuevo Testamento sólo es plenamente comprendido cuando es visto como un cumplimiento de los eventos, personajes, leyes, sistema sacrificial, pactos y promesas del Antiguo Testamento.

    Si sólo tuviéramos el Nuevo Testamento, vendríamos a los Evangelios, y no sabríamos por qué los judíos estaban buscando al Mesías (un Rey Salvador). Sin el Antiguo Testamento, no comprenderíamos por qué este Mesías vendría (ver Isaías 53) y no seríamos capaces de identificar a Jesús de Nazaret como el Mesías a través de las muchas detalladas profecías que fueron dadas concernientes a Él; por ejemplo, Su lugar de nacimiento (Miqueas 5:2); la manera en que moriría (Salmos 22, especialmente vv. 1, 7-8, 14-18; Salmos 69:21, etc.). Su resurrección (Salmos 16:10), y muchos detalles más sobre Su ministerio (Isaías 52:13; 9:2, etc.).

    Sin el Antiguo Testamento, no entenderíamos las costumbres judías que son mencionadas en pasajes del Nuevo Testamento. No entenderíamos las perversiones que hicieron los fariseos a la ley de Dios, al añadirle sus tradiciones. No entenderíamos por qué Jesús estaba tan enfadado mientras Él purificaba el patio del templo. No entenderíamos que podemos usar la misma sabiduría que usó Jesucristo en Sus muchas respuestas a Sus adversarios (tanto humanos como demoníacos).

    De manera similar, los Evangelios y los Hechos de los apóstoles en el Nuevo Testamento, registran el cumplimiento de muchas profecías que fueron escritas cientos de años antes en el Antiguo Testamento. Muchas de éstas, relatan la primera venida del Mesías. En las circunstancias del nacimiento, vida, milagros, muerte y resurrección de Jesucristo como se encuentra en los Evangelios, vemos el cumplimiento de profecías del Antiguo Testamento relacionadas con la primera venida del Mesías. Son estos detalles los que validan la declaración de Jesús de ser Él el Cristo prometido. Y aún las profecías del Nuevo Testamento (muchas de las cuales están en el libro de Apocalipsis), están erigidas sobre antiguas profecías que se encuentran en los libros del Antiguo Testamento. Estas profecías del Nuevo Testamento, relatan los eventos que rodean la segunda venida de Cristo. Aproximadamente dos de cada tres versos en el Apocalipsis están basados en versos del Antiguo Testamento.

    Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, contienen numerosas lecciones para nosotros a través de las vidas de sus muchos personajes falibles, quienes poseían la misma naturaleza que nosotros en la actualidad. Observando sus vidas, podemos ser animados a confiar en Dios sin importar lo que suceda (Daniel 3), y a no comprometernos en las cosas pequeñas (Daniel 1), para que seamos fieles más tarde ante las cosas grandes (Daniel 6). Podemos aprender que es mejor confesar el pecado pronta y sinceramente, en lugar de pasar la culpa a otros (1 Samuel 15). Podemos aprender a no jugar con el pecado, porque nos encontrará desprevenidos y su mordida resulta mortal (Ver Jueces 13-16).

    Podemos aprender que necesitamos confiar y obedecer a Dios, si esperamos experimentar Su vivir en “la tierra prometida” en esta vida y Su paraíso en la próxima (Números 13). Aprendemos que si consideramos el pecado, sólo nos estamos exponiendo a cometerlo (Génesis 3; Josué 6-7). Aprendemos que el pecado tiene consecuencias, no sólo para nosotros mismos, sino para nuestros seres amados y a la inversa, que nuestro buen comportamiento tiene recompensas no sólo para nosotros sino también para aquellos que están a nuestro alrededor (Génesis 3; Éxodo 20:5-6). En el Nuevo Testamento, tenemos el ejemplo de Pedro para aprender a no atrevernos a confiar en nuestra propia fuerza o FRACASAREMOS (Mateo 26:33-41). En las palabras del ladrón en la cruz, vemos que es a través de una fe sencilla y sincera que somos salvados de nuestro pecado (Lucas 23:39-43). También vemos en el Nuevo Testamento cómo debe ser una iglesia viva (Hechos 2:41-47; 13:1-3, etc.)

    Así mismo, como la revelación de la Escritura es progresiva, el Nuevo Testamento trae a la luz enseñanzas de las que sólo se aludían en el Antiguo Testamento. El libro de Hebreos describe cómo Jesús es el verdadero Sumo Sacerdote, y Su sacrificio único reemplaza todos los sacrificios anteriores que fueron sólo semejanzas de ese sacrificio. El Antiguo Testamento expone la Ley, compuesta de dos partes: los mandamientos y las bendiciones/maldiciones que provienen de la obediencia o desobediencia de esos mandamientos. El Nuevo Testamento clarifica que Dios dio esos mandamientos para mostrar al hombre su necesidad de salvación y nunca se pretendió que fueran un medio para la salvación (Romanos 3:19).

    El Antiguo Testamento describe el sistema sacrificial que Dios dio a los israelitas para cubrir temporalmente sus pecados. El Nuevo Testamento clarifica que este sistema era sólo una alusión al sacrificio de Cristo, únicamente a través del cual se encuentra la salvación (Hechos 4:12; Hebreos 10:4-10). El Antiguo Testamento vio el paraíso perdido; el Nuevo Testamento muestra cómo el paraíso fue recobrado para la raza humana, a través del segundo Adán (Cristo) y cómo un día será restaurado. El Antiguo Testamento declara que el hombre fue separado de Dios a causa del pecado (Génesis 3), y el Nuevo Testamento declara que ahora el hombre puede ser restaurado a su relación con Dios (Romanos 3-6). El Antiguo Testamento predijo la vida del Mesías. Los Evangelios registran principalmente la vida de Jesús, y las Epístolas interpretan Su vida y cómo debemos responder a todo lo que Él ha hecho y hará.

    Nuevamente, mientras que el Nuevo Testamento es la “aclaración” del cuadro, el Antiguo Testamento no es menos importante. Además de contener los cimientos para el Nuevo Testamento, sin el Antiguo Testamento no tendríamos una base para sostenernos contra el error de las perversiones políticamente correctas de nuestra sociedad, en la que la evolución es vista como creadora de todas las especies a través de millones de años (en lugar de ser ellas el resultado de la creación especial de Dios en seis días literales). Aceptaríamos la mentira de que los matrimonios y la unidad familiar son una estructura evolutiva que debe continuar cambiando ante los cambios sociales, en vez de ser vista como un diseño de Dios con el propósito de criar buenos hijos y para la protección de aquellos que de otra manera serían utilizados y abusados (más frecuentemente las mujeres y los niños).

    De la misma manera, sin el Antiguo Testamento, no entenderíamos las promesas que Dios cumplirá en un futuro en la nación judía. Como resultado, no veríamos propiamente que el período de la Tribulación es un lapso de siete años en el cual Cristo trabajará específicamente con la nación judía que lo rechazó en Su primera venida, pero que lo recibirá en Su segunda venida. No entenderíamos cómo el futuro reinado de Cristo de 1,000 años encaja en Sus promesas a los judíos, ni cómo los gentiles encajarían en él. Tampoco veríamos cómo el final de la Biblia ata los cabos sueltos que no fueron revelados en el principio de la Biblia, cómo Dios restaurará el paraíso que Él originalmente creó para que fuera este mundo, y cómo disfrutaremos de un íntimo compañerismo con Él de una manera personal como en el Huerto del Edén.

    En resumen, el Antiguo Testamento proporciona los cimientos, y fue hecho para preparar a los israelitas para la venida del Mesías quien se sacrificaría a Sí Mismo por los pecados de la nación (así como por los pecados del mundo entero). El Nuevo Testamento comparte la vida de Jesucristo y luego mira hacia atrás a lo que Él hizo, y cómo debemos responder a Su regalo de vida eterna y vivir nuestras vidas en gratitud por todo lo que Él ha hecho por nosotros (Romanos 12). Ambos testamentos revelan al mismo santo, misericordioso y justo Dios, quien debe condenar el pecado, pero que desea atraer hacia Él a la raza humana caída de pecadores mediante el perdón, sólo posible a través del sacrificio expiatorio de Cristo como pago por el pecado. En ambos testamentos, Dios se revela a nosotros y la manera en que debemos venir a Él a través de Jesucristo. Y en ambos testamentos, encontramos que todos necesitamos una vida piadosa y la vida eterna (2 Timoteo 3:15-17).

    Bueno hermanos, aquí estamos para dar nuestra opinión con respecto a todo esto! hay demasiado material en la internet, no tengo muchos libros con respecto al Nuevo Testamento y eso, me explico, mi abuela tiene muchos libros con respecto a Jesucristo y el Apocalipsis, pero no es una fuente concreta con respecto a lo que buscando con respecto al NT, ya que nosotros buscamos la respuesta de este tema, ¿Quién lo Escribió? y además de eso, debemos aprender por qué se escribió, cómo fue inspiara por el espiritu santo, por qué es el libro más vendido en todo el mundo, sus reseñas históricas en aquellas épocas del Cristianismo primitivo, también encontrar respuestas sobre los misterios de Jesús, fue comunista? fue mentiroso o impostor? resucitó? y cosas así. En el Libro "Más que un Carpintero" también sale información sobre esto, cómo saber si en verdad resucitó y por qué muchos lo han clasificado como LOCO o MENTIROSO, y bueno eso es muy importante para nosotros los creyentes y los no creyentes que son muy CURIOSOS jejeje, y bueno la verdad esto nos va a ayudar mucho para nuestro futuro, porque nosotros practicamente creemos por fe, pero "la curiosidad mata al gato" y es verdad, la ciencia ha avanzado y muchos afisicionados en la Arqueología Bíblica y con respecto a la Teología, ayudan a redactar y enseñar mejor con respecto a la Biblia y los escritos antiguos en Hebreo , Arameo y griego! así que si tienes otra info sobre esto (porque hay demasiado) publicalo! NO NOS DESVIEMOS DEL TEMA DE NUEVO! cuando quiero decir con respecto al NT, es TODO! lo que se REDACTA ALLÍ, también sobre fuentes de Jesús de Nazaret, los apóstoles, papiros, etc...y todo eso xD

    Bueno hermanos me despido, bueno de este tema xD seguiré online, pero bueno, les mando muchos saludos y Bendiciones a Todos!
    Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.San Juan 3:16

  6. #291
    Fecha de Ingreso
    Jul 2010
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    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    Auch lo bueno es que era breve.....

  7. #292
    Fecha de Ingreso
    May 2007
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    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    Cita Originalmente enviado por Maria A Sanz Ver Mensaje
    HERMANOS Y HERMANAS, LEAN TODO EL CONTENIDO QUE PUBLIQUÉ, COMIENZA EN LA PÁGINA 19!!!! NO LA EH LEÍDO COMPLETO PORQUE ES MUCHO MATERIAL, PERO ES UN EXCELENTE APORTE Y ESPERO QUE NOS HAYA AYUDADO BASTANTE CON RESPECTO AL NUEVO TESTAMENTO, LA BIBLIA Y JESUCRISTO.

    Bibliografías y Páginas Recomendadas:

    http://www.menteabierta.es/html/articulos/ar_eltestam.htm#Anchor-El-19152

    http://www.verdadespreciosas.com.ar/documentos/Editor/TEXTO_ GRIEGO_ DEL_ NUEVO_ TESTAMENTO_INTRODUCCION.htm

    http://antesdelfin.com/preguntasyrespuestas.html

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    H
    ermanos, espero les haya gustado TODO el material que les eh publicado, espero los saquen de dudas y les haya refrescado la mente y así puedan saber más sobre este libro que ha conquistado muchos corazones mortales y espirituales aquí en la Tierra.

    Ahora les mostraré un contenido sobre las diferencias entre el AT y el NT:

    Pregunta: "Antiguo Testamento Vs. Nuevo Testamento ¿Cuáles son las diferencias?"

    Respuesta:
    El Antiguo Testamento establece los cimientos para las enseñanzas y eventos que se encuentran en el Nuevo Testamento. La Biblia es una revelación progresiva. Si te saltas la primera mitad de cualquier buen libro y tratas de terminarlo, tendrás dificultad para entender los personajes, la trama y el final. De la misma manera, el Nuevo Testamento sólo es plenamente comprendido cuando es visto como un cumplimiento de los eventos, personajes, leyes, sistema sacrificial, pactos y promesas del Antiguo Testamento.

    Si sólo tuviéramos el Nuevo Testamento, vendríamos a los Evangelios, y no sabríamos por qué los judíos estaban buscando al Mesías (un Rey Salvador). Sin el Antiguo Testamento, no comprenderíamos por qué este Mesías vendría (ver Isaías 53) y no seríamos capaces de identificar a Jesús de Nazaret como el Mesías a través de las muchas detalladas profecías que fueron dadas concernientes a Él; por ejemplo, Su lugar de nacimiento (Miqueas 5:2); la manera en que moriría (Salmos 22, especialmente vv. 1, 7-8, 14-18; Salmos 69:21, etc.). Su resurrección (Salmos 16:10), y muchos detalles más sobre Su ministerio (Isaías 52:13; 9:2, etc.).

    Sin el Antiguo Testamento, no entenderíamos las costumbres judías que son mencionadas en pasajes del Nuevo Testamento. No entenderíamos las perversiones que hicieron los fariseos a la ley de Dios, al añadirle sus tradiciones. No entenderíamos por qué Jesús estaba tan enfadado mientras Él purificaba el patio del templo. No entenderíamos que podemos usar la misma sabiduría que usó Jesucristo en Sus muchas respuestas a Sus adversarios (tanto humanos como demoníacos).

    De manera similar, los Evangelios y los Hechos de los apóstoles en el Nuevo Testamento, registran el cumplimiento de muchas profecías que fueron escritas cientos de años antes en el Antiguo Testamento. Muchas de éstas, relatan la primera venida del Mesías. En las circunstancias del nacimiento, vida, milagros, muerte y resurrección de Jesucristo como se encuentra en los Evangelios, vemos el cumplimiento de profecías del Antiguo Testamento relacionadas con la primera venida del Mesías. Son estos detalles los que validan la declaración de Jesús de ser Él el Cristo prometido. Y aún las profecías del Nuevo Testamento (muchas de las cuales están en el libro de Apocalipsis), están erigidas sobre antiguas profecías que se encuentran en los libros del Antiguo Testamento. Estas profecías del Nuevo Testamento, relatan los eventos que rodean la segunda venida de Cristo. Aproximadamente dos de cada tres versos en el Apocalipsis están basados en versos del Antiguo Testamento.

    Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, contienen numerosas lecciones para nosotros a través de las vidas de sus muchos personajes falibles, quienes poseían la misma naturaleza que nosotros en la actualidad. Observando sus vidas, podemos ser animados a confiar en Dios sin importar lo que suceda (Daniel 3), y a no comprometernos en las cosas pequeñas (Daniel 1), para que seamos fieles más tarde ante las cosas grandes (Daniel 6). Podemos aprender que es mejor confesar el pecado pronta y sinceramente, en lugar de pasar la culpa a otros (1 Samuel 15). Podemos aprender a no jugar con el pecado, porque nos encontrará desprevenidos y su mordida resulta mortal (Ver Jueces 13-16).

    Podemos aprender que necesitamos confiar y obedecer a Dios, si esperamos experimentar Su vivir en “la tierra prometida” en esta vida y Su paraíso en la próxima (Números 13). Aprendemos que si consideramos el pecado, sólo nos estamos exponiendo a cometerlo (Génesis 3; Josué 6-7). Aprendemos que el pecado tiene consecuencias, no sólo para nosotros mismos, sino para nuestros seres amados y a la inversa, que nuestro buen comportamiento tiene recompensas no sólo para nosotros sino también para aquellos que están a nuestro alrededor (Génesis 3; Éxodo 20:5-6). En el Nuevo Testamento, tenemos el ejemplo de Pedro para aprender a no atrevernos a confiar en nuestra propia fuerza o FRACASAREMOS (Mateo 26:33-41). En las palabras del ladrón en la cruz, vemos que es a través de una fe sencilla y sincera que somos salvados de nuestro pecado (Lucas 23:39-43). También vemos en el Nuevo Testamento cómo debe ser una iglesia viva (Hechos 2:41-47; 13:1-3, etc.)

    Así mismo, como la revelación de la Escritura es progresiva, el Nuevo Testamento trae a la luz enseñanzas de las que sólo se aludían en el Antiguo Testamento. El libro de Hebreos describe cómo Jesús es el verdadero Sumo Sacerdote, y Su sacrificio único reemplaza todos los sacrificios anteriores que fueron sólo semejanzas de ese sacrificio. El Antiguo Testamento expone la Ley, compuesta de dos partes: los mandamientos y las bendiciones/maldiciones que provienen de la obediencia o desobediencia de esos mandamientos. El Nuevo Testamento clarifica que Dios dio esos mandamientos para mostrar al hombre su necesidad de salvación y nunca se pretendió que fueran un medio para la salvación (Romanos 3:19).

    El Antiguo Testamento describe el sistema sacrificial que Dios dio a los israelitas para cubrir temporalmente sus pecados. El Nuevo Testamento clarifica que este sistema era sólo una alusión al sacrificio de Cristo, únicamente a través del cual se encuentra la salvación (Hechos 4:12; Hebreos 10:4-10). El Antiguo Testamento vio el paraíso perdido; el Nuevo Testamento muestra cómo el paraíso fue recobrado para la raza humana, a través del segundo Adán (Cristo) y cómo un día será restaurado. El Antiguo Testamento declara que el hombre fue separado de Dios a causa del pecado (Génesis 3), y el Nuevo Testamento declara que ahora el hombre puede ser restaurado a su relación con Dios (Romanos 3-6). El Antiguo Testamento predijo la vida del Mesías. Los Evangelios registran principalmente la vida de Jesús, y las Epístolas interpretan Su vida y cómo debemos responder a todo lo que Él ha hecho y hará.

    Nuevamente, mientras que el Nuevo Testamento es la “aclaración” del cuadro, el Antiguo Testamento no es menos importante. Además de contener los cimientos para el Nuevo Testamento, sin el Antiguo Testamento no tendríamos una base para sostenernos contra el error de las perversiones políticamente correctas de nuestra sociedad, en la que la evolución es vista como creadora de todas las especies a través de millones de años (en lugar de ser ellas el resultado de la creación especial de Dios en seis días literales). Aceptaríamos la mentira de que los matrimonios y la unidad familiar son una estructura evolutiva que debe continuar cambiando ante los cambios sociales, en vez de ser vista como un diseño de Dios con el propósito de criar buenos hijos y para la protección de aquellos que de otra manera serían utilizados y abusados (más frecuentemente las mujeres y los niños).

    De la misma manera, sin el Antiguo Testamento, no entenderíamos las promesas que Dios cumplirá en un futuro en la nación judía. Como resultado, no veríamos propiamente que el período de la Tribulación es un lapso de siete años en el cual Cristo trabajará específicamente con la nación judía que lo rechazó en Su primera venida, pero que lo recibirá en Su segunda venida. No entenderíamos cómo el futuro reinado de Cristo de 1,000 años encaja en Sus promesas a los judíos, ni cómo los gentiles encajarían en él. Tampoco veríamos cómo el final de la Biblia ata los cabos sueltos que no fueron revelados en el principio de la Biblia, cómo Dios restaurará el paraíso que Él originalmente creó para que fuera este mundo, y cómo disfrutaremos de un íntimo compañerismo con Él de una manera personal como en el Huerto del Edén.

    En resumen, el Antiguo Testamento proporciona los cimientos, y fue hecho para preparar a los israelitas para la venida del Mesías quien se sacrificaría a Sí Mismo por los pecados de la nación (así como por los pecados del mundo entero). El Nuevo Testamento comparte la vida de Jesucristo y luego mira hacia atrás a lo que Él hizo, y cómo debemos responder a Su regalo de vida eterna y vivir nuestras vidas en gratitud por todo lo que Él ha hecho por nosotros (Romanos 12). Ambos testamentos revelan al mismo santo, misericordioso y justo Dios, quien debe condenar el pecado, pero que desea atraer hacia Él a la raza humana caída de pecadores mediante el perdón, sólo posible a través del sacrificio expiatorio de Cristo como pago por el pecado. En ambos testamentos, Dios se revela a nosotros y la manera en que debemos venir a Él a través de Jesucristo. Y en ambos testamentos, encontramos que todos necesitamos una vida piadosa y la vida eterna (2 Timoteo 3:15-17).

    Bueno hermanos, aquí estamos para dar nuestra opinión con respecto a todo esto! hay demasiado material en la internet, no tengo muchos libros con respecto al Nuevo Testamento y eso, me explico, mi abuela tiene muchos libros con respecto a Jesucristo y el Apocalipsis, pero no es una fuente concreta con respecto a lo que buscando con respecto al NT, ya que nosotros buscamos la respuesta de este tema, ¿Quién lo Escribió? y además de eso, debemos aprender por qué se escribió, cómo fue inspiara por el espiritu santo, por qué es el libro más vendido en todo el mundo, sus reseñas históricas en aquellas épocas del Cristianismo primitivo, también encontrar respuestas sobre los misterios de Jesús, fue comunista? fue mentiroso o impostor? resucitó? y cosas así. En el Libro "Más que un Carpintero" también sale información sobre esto, cómo saber si en verdad resucitó y por qué muchos lo han clasificado como LOCO o MENTIROSO, y bueno eso es muy importante para nosotros los creyentes y los no creyentes que son muy CURIOSOS jejeje, y bueno la verdad esto nos va a ayudar mucho para nuestro futuro, porque nosotros practicamente creemos por fe, pero "la curiosidad mata al gato" y es verdad, la ciencia ha avanzado y muchos afisicionados en la Arqueología Bíblica y con respecto a la Teología, ayudan a redactar y enseñar mejor con respecto a la Biblia y los escritos antiguos en Hebreo , Arameo y griego! así que si tienes otra info sobre esto (porque hay demasiado) publicalo! NO NOS DESVIEMOS DEL TEMA DE NUEVO! cuando quiero decir con respecto al NT, es TODO! lo que se REDACTA ALLÍ, también sobre fuentes de Jesús de Nazaret, los apóstoles, papiros, etc...y todo eso xD

    Bueno hermanos me despido, bueno de este tema xD seguiré online, pero bueno, les mando muchos saludos y Bendiciones a Todos!

    Estimada María A Zanz, se te agradece toda esa información que has traído; pero me parece que no a sido apropiado verterla toda de una vez, especialmente si ni tu misma la has leído. Además esos copy & paste tan extensos casi nadie los lee completo.

    ¿De qué manera se te puede responder a tan extenso copy & paste?. Tengo la impresión de que lo haces con la mejor de las intenciones, pero si lo hicieras de apoco sería mejor.
    En defensa y confirmación del evangelio

  8. #293
    Fecha de Ingreso
    Sep 2011
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    461

    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    María, efectivamente es demaciada información, lo ideal es que saques los puntros que consideras más importantes y los expongas, no es malo hacer copiar y pegar, pero no con textos tan largos.
    Muchas gracias de todas maneras, un abrazo.

  9. #294
    Fecha de Ingreso
    Feb 2011
    Edad
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    2

    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    Sin embargo algo si es muy evidente con la aportación de María, y esto es que hay toneladas de información que documenta todo lo que se quiera saber sobre el Nuevo Testamento (y El Antiguo y Cy y el Antiguo y Cristo y Dios, etc) y que si nos quedamos solo con la parte negativa significa o bien, que no nos hemos tomado la molestia de investigar más sobre el tema o que hemos leído algo y no lo hemos querido o podido creer...

    Me parece que solo se puede ser un ateo honesto si decide serlo después de toneladas de información e investigaciones empíricas reales, es decir, yendo al campo de estudio (religiones, iglesias, personas, centros históricos, libros, investigaciones, etc., etc., etc.,)

    De lo contrario, son como un religioso, un mal cristiano que cree solo a través de lo poco que lee o de lo que le dicen o de lo que se escucha (la vox populi) sin atreverse a ir más allá, conformándose con lo que le "cae".....

    Si un verdadero cristiano, lo es a través de su conocimiento y relación con Dios. Un verdadero ateo sería el que a pesar de toda "su búsqueda" no ha encontrado nada ¿Pero hasta donde llevó esa búsqueda?
    EL CORAZON DISPUESTO ES LA ANTESALA DE LA PERFECCIÓN ESPIRITUAL

  10. #295
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    May 2007
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    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    KarinaMoreno;1324368]LEAL:



    Respeto que usted crea en ello, pero yo en lo personal no puedo estar de acuerdo. Verá, una fuente de información histórica es más certera en cuanto sus autores estuvieron más cerca de los hechos narrados. Por ello, es bien importante saber quiénes escribieron qué.

    Porque si nos quedamos en que están de acuerdo en lo escencial, entonces debemos creerle a los Sutras porque están de acuerdo en lo escencial. Debemos creerle al Corán porque "Ahí lo dice" sin importar quién lo escribió. Si leemos los documentos nazistas, entonces los judíos merecían la muerte porque "ahí dice" y todos coinciden en ese detalle, ¿qué importarían entonces los detalles y la identidad de quienes escriben?

    En realidad los detalles importan e importan bastante, los detalles nos hablan de la realidad de lo dicho, los detalles nos hablan de la confiabilidad de los escritores, saber los escritores no habla de las interpretaciones del contenido. Aunque respeto su postura, yo no puedo decir: ¿Qué importa quién fue, qué importa que estén llenos de contradicciones? Lo que importa es que están de acuerdo en ese detalle. Y no puedo decir eso, aun menos sobre un libro que pretende que lo use como base de vida, que afirma que si no lo sigo podré condenar mi existencia, que pide que cambie mi manera de vivir. La mía y la de millones.

    Finalmente sobre esto, no es difícil coincidir en la mitología cultural. Si usted lee textos griegos antiguos (puede leer las obras de Sófocles, los textos de Eurípides, la historia de Herodoto y las narraciones de Homero) verá que todos coinciden en que Zeus es el creador de todo lo existente y amo de los cielos, juez de la humanidad y padre amoroso. Y TODOS van a coincidir con ello. Si no importan los detalles, sino los detalles de concordancia, entonces tenemos que creer con los ojos cerrados la existencia de Zeus.

    ¡No, claro que no! Sencillamente entendemos que todos los escritores mencionados seguían la misma mitología religiosa y que ésta tiene detalles coincidentes más allá de interpretaciones y percepciones. Entonces, si sabemos quiénes la escribieron, si todos esos textos concuerdan y si "ahí lo dice" siguiendo su postura deberíamos creer en Zeus a ojos cerrados.

    No, en realidad lo que pasa, repito, es que todos seguían la misma religión. Del mismo modo, los evangelistas cristianos, conociendo el mito de Cristo, fácilmente pudieron escribir todos ellos su propia versión de la historia respetando, desde luego, los puntos centrales del mito. Pero no podemos dejar de considerar otros evangelios (de los apócrifos) que, aun teniendo detalles similares a los evangelios canónicos (que a su parecer es todo lo que importa), nos hablan de un Jesús que considera a Zeus como real, por poner un solo ejemplo.



    Si hubiese sido claramente el Mesías prometido no existiría el judaismo. Los judíos tienen muchos y muy buenos argumentos de porque Jesús no es el Mesías. Como cristiano usted podrá decirme que los judíos se niegan a aceptar a Jesús, o podría decirme que están interpretando mal las escrituras. Pero ellos, a su vez, pueden argumentar que son los cristianos los que interpretan mal los escrituras. Y la cosa se pone peor cuando los musulmanes aseguran que ambos (judíos y cristianos) interpretan mal las escrituras. Y cada uno de los tres grupos dirá que los otros están mal.

    Ya sé que a usted sólo le interesa lo que usted cree y no lo que todos los demás digan. Pero si los demás lo dicen por algo será y es que platicar con un rabino durante hora y media de porque Jesús no es el Mesías es una experiencia interesante, sobre todo por la cantidad de datos que pueden aportar al respecto. No es una cerrazón ni un capricho, vaya, tienen muy buenos argumentos sobre los cuales sostenerse.

    Entonces este punto uno es válido sólo para los cristianos quienes lo ven bajo ojos cristianos y con interpretaciones cristianas. Pero no podemos decir que el Nuevo Testamento por sí mismo lo logre. Necesita que lo lean ojos cristianos. Si lo leen ojos judíos no lo logra, si lo leen ojos musulmanes tampoco. Eso nos habla de que el N.T. por sí mismo no logra esto que usted afirma y que, en realidad, necesita del a-priori cristiano.



    Ante este argumento tengo dos posturas:

    a) Hay contradicciones en las dos descendencias que se presentan en la Biblia. Usted podría decir, siguiendo su argumento que eso no importa, pues ambas llegan de David a Jesús. LE respeto su fe, pero yo creo que este es de esos elementos contradictorios que hace muy difícil tener confianza en el relato bíblico. Si somos tan laxos exigiendo esta clase de detalles, repito, entonces ya cualquier texto histórico que afirme algo debe ser considerado verdadero y real, pues si se le da poca importancia a los detalles, ¿qué más da?

    Las dos líneas que se presentan tienen contradicciones no sólo entre los nombres sino entre la cantidad de familiares y/o generaciones entre Jesús y David. Cualquier genealogista actual diría: "eso está grave" y yo digo lo mismo.

    b) Jesús no es pariente de David. Porque quien se conecta con David es José y José no es ABSOLUTAMENTE nada de Jesús. Jesús es un milagro de encarnación en María. María se casó con José pero ni siquiera tuvieron relaciones sexuales para engendrar a Jesús. Jesús es pariente político de José, no es pariente cosanguineo. Jesús no comparte familiaredad con David en ningún sentido. Si María fuera pariente de David otra cosa sería.

    Lo que se ve aquí es la necesidad antigua de asociar el mito tanto a la dinastía terrestre como a la dinastía celeste. De ese modo se puede decir que el protagonista de la mitología cristiana es tanto rey del cielo como de la tierra, del cielo porque Dios es su padre y de la Tierra porque es heredero de David. Pero es una vinculación forzada porque, repito, Jesús no es absolutamente nada de David, apenas es hijastro de José. Y eso no lo emparenta con David más que políticamente, no hay sangre real en Jesús, pues.



    Vuelvo al argumento del conocimiento cultural del mito imperante, creo que no vale la pena repetirlo aquí.


    No voy a tocar por el momento las cartas de Pablo. Pero me parece un poco injusto, discúlpeme que se lo diga, que usted afirme que no valen los argumentos con base en el "dicen, dicen, dicen" cuando que usted mismo ha hecho una acérrima defensa de que no importa quién diga ni cómo lo diga, sino que estén de acuerdo y que "ahí lo diga".

    Entonces, si yo le traigo fuentes que concuerden en lo que dicen sobre las cartas de Pablo, sin importar sus contradicciones y sin importar quien lo diga (siempre y cuando lo digan) ¿Sería válido? Creo que es injusto, repito, que los textos científicos que ponen en duda la autoría de Pablo sean medidos con una vara y los Evangelios sean medidos con otra, mucho más corta, mucho menos exigente.

    Gracias,
    K.
    Esperaré entonces que te decidas a hablar de las epístolas de Pablo, pues lo que has escrito arriba cae en el mismo círculo vicioso de tu incredulidad.

    Recuerda que estamos hablando en estos momentos del texto de estas epístolas, no de su contenido teológico. Lo que estamos tratando es si son de su autoría o no.
    En defensa y confirmación del evangelio

  11. #296
    Fecha de Ingreso
    Feb 2006
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    17.409

    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    Cita Originalmente enviado por KarinaMoreno Ver Mensaje
    MANUEL:

    El plan de Dios, aun comprendiéndolo de manera perfecta, es un plan mal hecho, lleno de errores, inconsistencias e incoherencias. No es un plan que pueda considerarse obra de un ser perfecto sino que todo él nos habla de una creación humana rodeada de tropiezos.

    Gracias,
    K.
    es tu opinion con tu siempre dices

    si tu conoces el plan de Dios soy todos oidos,no quiero ofenderte pero estoy casi seguro que no lo conoces y por eso no entiendes la biblia

    Isa 9:6 Porque nos ha nacido un niño, Dios invencible, Padre eterno.


  12. #297
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    Jun 2011
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    5.117

    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    LUQUITAS:

    Mucho gusto en charlar con usted.

    Creo que todo lo que usted ha puesto es de mucho valor. Y creo que es de aun más valor hacia ambos lados, no sólo hacia el lado ateo. Porque como hay en Internet muchísima información sobre Dios y la Biblia y etcétera en cuanto a la parte que podríamos llamar positiva, también hay mucho de la parte que usted llama negativa. Y bajo ese ángulo tanto se equivoca el que se queda sólo con un lado de la historia como quien se queda con la otra. Y si los ateos hacemos mal por sólo quedarnos con "lo malo", ¿no hacen mal los creyentes al sólo quedarse con "lo bueno"?

    Aquí en el foro vemos muchísima gente que habla del catolicismo cosas que no son o que son interpretaciones erróneas, que hablan de la evolución cosas que no son o que son interpretaciones erróneas, que hablan de muchas teorías científicas cosas que no son o que son interpretaciones erróneas. Y hay en el Internet un montón de información al respecto. Un montón de páginas científicas complejas y otro montón de páginas científicas amigables que explican el Big Bang o la evolución de las especies no son siquiera revisadas (no diga ya leídas) por los creyentes que afirman dominar la teoría evolutiva a la vez que en sus textos demuestran no tener ni idea.

    Ahora, yo no llegué al ateismo porque me pareciera una idea divertida. Yo llegué al ateismo justamente por medio de la investigación. Yo era profundamente cristiana, metida hasta el cuello en la investigación apologética, estudios de la Biblia, con una biblioteca llena de libros de análisis bíblico, "Evidencia que Exige un Veredicto", por qué el cristianismo no es como las otras religiones, y muchos documentos que llenaron mis ojos durante muchos años. Y entonces hice lo que usted propone (pero al revés), me atreví a algo que me asustaba mucho: leer el otro lado de la moneda, ver si mis creencias podían soportar el peso de la realidad demostrable, ver si la historia, la psicología, la neurología, la sociología, la geología y la antropología soportaban el peso de mis creencias.

    No sé si me adecuo a su idea de ateismo honesto, pero sé que estuve muy adentro del cristianismo y que leí, estudié, oré y me entregué a quien en ese entonces creía que era Dios. Leí, como bien dice usted, toneladas de información para defender, justamente, la veracidad de los textos bíblicos. Y, también, cuando decidí leer el otro lado de la moneda, estudié toneladas de documentación sobre historia, ciencia, antropología, en cuanto a psicología y psiquiatría las estudié como profesión y, buena parte de mis estudios, intenté aplicar la psiquiatría a la existencia del mundo espiritual e intenté comprender y demostrar la existencia del alma a través de neurología y psicología.

    Ahora, me parece un poco extremo que diga usted que las investigaciones son sólo válidas si vamos al campo de estudio porque entonces nadie podría tener una postura de nada. ¿Cómo tener una postura ante el aborto sin abortar? ¿Cómo tener una postura ante el hinduismo sin ser hinduista una temporada? ¿Cómo afirmar que la Teoría de la Evolución tiene evidencias fehacientes sin ir a excavar restos fosilizados? Vaya, ni ser cristiano sería posible, porque si se exigiera lo mismo a la fe cristiana, entonces todos los cristianos deberían ser capaces de leer copto, hebreo antiguo, arameo, griego antiguo, latín, vivir en Medio oriente una temporada, conocer Jerusalén, conocer Egipto, etcétera. Y entonces ¿qué tanto se les podría considerar creyentes honestos?

    Si un verdadero cristiano, lo es a través de su conocimiento y relación con Dios. Un verdadero ateo sería el que a pesar de toda "su búsqueda" no ha encontrado nada ¿Pero hasta donde llevó esa búsqueda
    En mi caso, literalmente, hasta las lágrimas.

    Gracias,
    K.
    "Busca la felicidad en buscar, no en encontrar" -Borges

  13. #298
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    Jun 2011
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    5.117

    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    Leal:

    Esperaré entonces que te decidas a hablar de las epístolas de Pablo, pues lo que has escrito arriba cae en el mismo círculo vicioso de tu incredulidad.
    No voy a hablar de las cartas de Pablo por el momento, porque creo que no hemos terminado lo de arriba. Si usted lo considera "incredulidad" entonces lo respeto, pero a mí me parecen elementos que merecen análisis.

    Por ejemplo, merece análisis que Jesús no fue hijo de José, por tanto (aun sin las contradicciones) no era pariente de David. Eso es un hecho bíblico. La Biblia lo dice, no yo. Y sin embargo, ¿es un círculo de incredulidad? ¿Ahora también soy incrédula por creer lo que la Biblia dice? Lo respeto, pero no puedo estar en mayor desacuerdo.

    Recuerda que estamos hablando en estos momentos del texto de estas epístolas, no de su contenido teológico. Lo que estamos tratando es si son de su autoría o no.
    Lo cuál es contradictorio porque uno de los elementos que utiliza la ciencia para saber si un documento pertenece a determinado autor es, precisamente, su contenido. Es como si usted me da dos botes de helado cerrados y sin etiqueta y me dice: "hay que saber cuál es de limón y cual es de fresa, pero sin abrirlos y sin probarlos".

    Gracias,
    K.
    "Busca la felicidad en buscar, no en encontrar" -Borges

  14. #299
    Fecha de Ingreso
    Jun 2011
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    5.117

    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    MANUEL:

    es tu opinion con tu siempre dices
    Así es. Es mi opinión y respeto que la suya no se asemeje a la mía.

    si tu conoces el plan de Dios soy todos oidos,no quiero ofenderte pero estoy casi seguro que no lo conoces y por eso no entiendes la biblia
    Como le dije hace un par de páginas, usted ha demostrado abiertamente (desde lo de las frases de otros sabios del pasado) que si no le digo el plan de Dios palabra por palabra como usted lo entiende, me dirá que no sé nada y me etiquetará como una ignorante en cuanto al conocimiento de la Biblia se refiere. No encuentro, entonces, razón para hacer tal cosa. Eso sin considerar que habíamos prometido seguir con el tema sin desviarlo y henos aquí, aun desviándolo hacia mi conocimiento bíblico.

    Gracias,
    K.
    "Busca la felicidad en buscar, no en encontrar" -Borges

  15. #300
    Fecha de Ingreso
    Aug 2011
    Edad
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    249

    Por Defecto Re: ¿Quién Escribió el Nuevo Testamento?

    Cita Originalmente enviado por KarinaMoreno Ver Mensaje
    LUQUITAS:

    Mucho gusto en charlar con usted.

    Creo que todo lo que usted ha puesto es de mucho valor. Y creo que es de aun más valor hacia ambos lados, no sólo hacia el lado ateo. Porque como hay en Internet muchísima información sobre Dios y la Biblia y etcétera en cuanto a la parte que podríamos llamar positiva, también hay mucho de la parte que usted llama negativa. Y bajo ese ángulo tanto se equivoca el que se queda sólo con un lado de la historia como quien se queda con la otra. Y si los ateos hacemos mal por sólo quedarnos con "lo malo", ¿no hacen mal los creyentes al sólo quedarse con "lo bueno"?

    Aquí en el foro vemos muchísima gente que habla del catolicismo cosas que no son o que son interpretaciones erróneas, que hablan de la evolución cosas que no son o que son interpretaciones erróneas, que hablan de muchas teorías científicas cosas que no son o que son interpretaciones erróneas. Y hay en el Internet un montón de información al respecto. Un montón de páginas científicas complejas y otro montón de páginas científicas amigables que explican el Big Bang o la evolución de las especies no son siquiera revisadas (no diga ya leídas) por los creyentes que afirman dominar la teoría evolutiva a la vez que en sus textos demuestran no tener ni idea.

    Ahora, yo no llegué al ateismo porque me pareciera una idea divertida. Yo llegué al ateismo justamente por medio de la investigación. Yo era profundamente cristiana, metida hasta el cuello en la investigación apologética, estudios de la Biblia, con una biblioteca llena de libros de análisis bíblico, "Evidencia que Exige un Veredicto", por qué el cristianismo no es como las otras religiones, y muchos documentos que llenaron mis ojos durante muchos años. Y entonces hice lo que usted propone (pero al revés), me atreví a algo que me asustaba mucho: leer el otro lado de la moneda, ver si mis creencias podían soportar el peso de la realidad demostrable, ver si la historia, la psicología, la neurología, la sociología, la geología y la antropología soportaban el peso de mis creencias.

    No sé si me adecuo a su idea de ateismo honesto, pero sé que estuve muy adentro del cristianismo y que leí, estudié, oré y me entregué a quien en ese entonces creía que era Dios. Leí, como bien dice usted, toneladas de información para defender, justamente, la veracidad de los textos bíblicos. Y, también, cuando decidí leer el otro lado de la moneda, estudié toneladas de documentación sobre historia, ciencia, antropología, en cuanto a psicología y psiquiatría las estudié como profesión y, buena parte de mis estudios, intenté aplicar la psiquiatría a la existencia del mundo espiritual e intenté comprender y demostrar la existencia del alma a través de neurología y psicología.

    Ahora, me parece un poco extremo que diga usted que las investigaciones son sólo válidas si vamos al campo de estudio porque entonces nadie podría tener una postura de nada. ¿Cómo tener una postura ante el aborto sin abortar? ¿Cómo tener una postura ante el hinduismo sin ser hinduista una temporada? ¿Cómo afirmar que la Teoría de la Evolución tiene evidencias fehacientes sin ir a excavar restos fosilizados? Vaya, ni ser cristiano sería posible, porque si se exigiera lo mismo a la fe cristiana, entonces todos los cristianos deberían ser capaces de leer copto, hebreo antiguo, arameo, griego antiguo, latín, vivir en Medio oriente una temporada, conocer Jerusalén, conocer Egipto, etcétera. Y entonces ¿qué tanto se les podría considerar creyentes honestos?



    En mi caso, literalmente, hasta las lágrimas.

    Gracias,
    K.

    que interesante respuesta, KArina, pero (saliendo un momentito del tema xD) qué fue lo que en sí, la llevó al ateísmo? dudaba de la existencia de Dios? su profesión la hizo alejarse de Dios? le dabas la razón a los ateos que a los cristianos? Si eres atea, ¿Por qué sigues buscando su existencia? o ¿Por qué estás en un foro de Religión? Acaso quieres saber cómo es el pensar de todos los creyentes y asi analizar cómo es la vida de un cristiano y la vida de un ateo desde tu punto de vista psicológico? Eres Psicóloga o Psiquiatra? xD, Todos esos libros que has leído del Cristianismo no te hizo satisfacer la "fe" que tenías?. Por lo que veo, tu vida se dividía en dos partes, en tu FE y en tu PROFESION, entonces Decidiste ir al camino de tu profesion que por tu Fe?.

    Wow, creo que son muchas preguntas xD pero me gustaría que las repondieras! (Además, pronto si Dios quiera seré una entrevistadora xD jejejeje)

    Bueno Hermanos sigamos con el tema, espero lean TODO el contenido que publiqué, y gracias Luquuitas por la Respuesta.

    SALUDOS Y QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!
    Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.San Juan 3:16

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