Juan 14, 6-14




6. Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.
7. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.»
8. Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
9. Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"?
10. ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.
11. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras.
12. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.
13. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.






¿ Como se conoce a una persona ? no de un día para otro o solo de oídas, para conocer a una persona hay que convivir con ella, de lo contrario corremos el riesgo de equivocarnos gravemente.




Los apóstoles conocían a Jesús por que convivian con el, lo que no sabían era que Jesús y Dios son como dos gota de agua, así que conociendo a Jesús conocemos también a Dios


Dios y Jesús piensan lo mismo, actúan de la misma forma tienen los mismos valores, y están unidos por el mismo Espíritu Santo, son como dos gotas de agua.


Hay un solo Espíritu Santo, ese mismo Espíritu esta en Dios y en Jesús, y ese mismo Espíritu es el que vamos a recibir si hacemos lo que el Señor nos pide, de esta forma, podremos decir también nosotros, ""estamos en Dios y Dios esta en nosotros""


El espíritu Santo es Dios, y como Dios esta en Jesús, es Dios quien hace los milagros y también Jesús porque Jesús también es Dios, es como dice Pablo; no soy yo sino el Espíritu que habita en mi,


Los apóstoles hacían muchos milagros, pero en realidad, el milagro lo hacia el Espíritu de Dios que habitaba en ellos, por lo tanto no hay méritos de los apóstoles en el milagro, si hay méritos en la fidelidad a Dios y al Señor o sea la FE, así es como la FE mueve montañas.


Jesús hizo muchos milagros, y esos milagros hablan y dan testimonio de que Jesús es realmente el Hijo de Dios.