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Mensaje: Iglesia Local de WITNESS LEE

  1. #16
    Fecha de Ingreso
    Jul 2007
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    5

    Por Defecto Re: Iglesia Local de WITNESS LEE

    bueno, el sunto de la iglesia, si vemos en la biblia, segun mat 16:18, es el aspecto universal de ella misma, una iglesia, el señor recalco mi iglesia, diciendo que ella era pertenencia suya, y no de mas nadie, por que nadie murio y sangro por ella, y decir la iglesia de witness lee, automaticamente va en contra de este principio, ya que el hombre no tiene iglesia, mas bien somos miembros de la iglesia, miembros del cuerpo de cristo (1cor 12). con respecto al otro aspecto "local", se refiere a la iglesia que esta en determinada ciudad, pueblo o municipio, delimitado geograficamente, la iglesia universalmente es una, pero tiene su aspecto practico y real, en cada ciudad donde esta, esta es una verdad irrefutable en la biblia, 1 cor 1:2, habla de la iglesia que estaba en corinto, hechos 8:1, habla de la iglesia que estaba en jerusalen, hechos 13:1; habla de la iglesia en antioquia, como vemos apesar que habia "varias iglesia", era solo la expresion practica de la iglesia universal en cada ciudad, este es el modelo biblico, y esto no lo recobro el señor atravez de witness lee, sino atravez de watman nee, al cual el señor le mostro esto, el aspecto universal y easpecto local de la iglesia, una iglesia en cada ciudad, en cada localidad.
    la iglesia no necesita de ningun nombre, ya que toma el nombre de la ciudad donde esta, eje: la iglesia en efeso, la iglesia en esmirna, la iglesia en pergamo, la iglesia en tiatira, la iglesia en sardis, la iglesia en filadelfia, la iglesia en laodicea, la iglesia en sencrea, la iglesia en roma, etc.
    Dios quiere recobrar la unidad de la iglesia con el proposito de que seamos edificados como el cuerpo de cristo, el cual esta formado por muchos miembros, pero es un solo cuerpo, la iglesia (efesios 1:22-23, col. 1:24), y si somos un solo cuerpo, una sola iglesia, por que estamos divididos; por que sencillamente no avandonamos nuestros conceptos, y miramos y nos volvemos a la apalabra y somo sencillos y humildes y sencillamente nos reunimos como la iglesia en la ciudad donde vivo, con los otros miembros del cuerpo de cristo y ser edificados juntamente como casa espiritual y Dios obtendra lo que quiere, un pueblo que lo contenga, que lo exprese y lo represente en contra de su enemigo.
    que Dios nos de la sabiduria para entender su plan y su proposito
    que Dios los bendiga

  2. #17
    Fecha de Ingreso
    Feb 2008
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    2

    Por Defecto Re: Iglesia Local de WITNESS LEE

    Amen, Jesus es el Señor:
    Creo que la realidad de la iglesia que mustra el hno. watchman nee, y el hno. witness lee, es la verdad mas absoluta que el señor pudo habernos mostrado, ademas esta deacuerdo con la revelacion que Dios muestra a travez de su palabra. Es lamentable, que en vez de buscar la unidad del cuerpo de cristo, como se revela en los escritos de los hermanos, se busque mantener la sectarizacion en las llamadas "iglesias" del mundo. por ello en vez de calificar como sectario este ministerio, deberia mejor tratar de tocar la vida de la palabra por medio de invocar el nombre del Señor, y orar-leer la palabra; le recomiendo leer los libros la Economia de Dios de witness lee y los asuntos de la Iglesia de watchman nee.
    espero su respuesta. Jesus es el Señor

  3. #18
    Fecha de Ingreso
    Feb 2008
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    2

    Por Defecto Re: Iglesia Local de WITNESS LEE

    Amen Santo, Jesus es el Señor:
    Me alegra mucho saber que la realidad del reino de los cielos esta por todo el mundo, y que los santos tienen un corazon limpio y puro delante de la precencia de nuestro Señor Jesucristo. Mi nombre es Jose Perez y soy miembro de la iglesia en Ambato, Ecuador; Y tengo el encargo que el Señor nos ha mostrado de llevar su palabra por toda la tierra, a fin de que su reino sea establecido, para llegar a ser conformados a la imagen del Señor, a fin de expresar sus atributos divinos en nuestras virtudes humanas.
    en la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunion de Espiritu. Amen.

  4. #19
    Fecha de Ingreso
    Mar 2007
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    4.258

    Por Defecto Re: Iglesia Local de WITNESS LEE

    Yo participé en lo que se llama el "recobro del Señor" leí todos los aportes,
    y el que mejor representa mi "opinión" es el de Israel Robles.

    Sin embargo, debo acotar que toda denominación por su mismo nombre
    es basicamente un sector denominado "una secta".

    Tambien ocurre el fenómeno que cuanto más coerencia biblica se presume o
    aparenta tener, más fuerza de atracción tiene sobre aquellos que quieren ser
    correctos, y por ende demuestran no serlo. Queremos ser lo que no somos,
    ese es un gran problema, y su efecto "osmótico" es manifiesto en el "recobro".
    Pero esto también pasa en cualquier grupo evangélico donde el "pastor" es
    quien marca la línea. Como en el recobro norte marcan la línea los escritos del
    fallecido Lee Sham Soo, más conocido como Witnes Lee; Cantones (China),
    nada que ver con el Cho de Corea. Y el recobro sur "liderado" por Dong Yu
    Lan (oriundo de Taiwan). Ambos grupos mantienen una comunión "virtual".

    Su sistema de comunión eclesiastica es idéntica a la de Jhon Nelson Darvi.
    Por supuesto los recobristas no lo querrán reconocer. Tampoco podrán
    explicar: porqué no tienen comunión con las Iglesias de la línea de Nee en
    la China continental, y sí la tienen las Iglesias del ministerio Aguas vivas.

    Pregúntenle a cualquier hermano responsable del Recobro, tanto norte como
    sur ¿porqué no tienen comunión con Aguas vivas?

    También ¿porqué W.Lee no tenia comunión con A.Sparks (mentor de Nee)?

    También ¿porqué no tienen comunión con los hermanos "exclusivos" de la
    línea de Darvi? Lamento comunicarles que no tendran respuesta apropiada,
    en el supuesto caso de llegar a tenerla.

    Mi "opinión" (y esta es una mala palabra en la jerga del recobro), es que:
    la necesaria evolución del Recobro hacia Aguas vivas es evidente para sú
    progreso y supervivencia.

  5. #20
    Fecha de Ingreso
    Feb 1999
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    12.179

    Por Defecto El Recobro

    El Recobro
    Perspectiva histórica y universal desde el Uruguay actual

    Introducción

    Quienes por gracia de Dios hemos estado atentos al mover de Dios en la corriente de su Espíritu a través de los siglos, y más particularmente al conocido hoy día como El Recobro, nos parece estar escribiendo con similar pulcritud a la expuesta por Lucas en el prólogo de su evangelio.
    Aunque ahora uno es el que escribe, varios hermanos uruguayos podrían endosar estas observaciones si su testimonio les fuera recabado. También podría documentarse debidamente mucho de lo aquí relatado.
    Así, el uso del plural es testimonial en cuanto que esto no expresa una opinión individual y aislada, sino que muestra la unidad de criterio respecto al Recobro, por cuantos fuimos:
    a) Protagonistas involucrados temporalmente en intentos de
    expresiones locales del mismo.
    b) Espectadores pasivos mas nunca indiferentes de su decadencia.
    c) Vinculados siempre en algún grado a las personas, sus reuniones, literatura y demás materiales de información que permitían mantenernos actualizados de su estado; al menos en ciertas regiones, no en todas.
    d) Si bien nuestras impresiones personales son subjetivas, resultan coincidentes entre los hermanos mejor informados desde más antiguo. Esto nos da confianza en cuanto a que no sustentamos criterios de personalismo extremo sino que nuestro juicio se ajusta a la realidad.

    I
    Tiempo y Lugar


    La visión espiritual en el tiempo
    Nuestra experiencia contrasta con la opinión bastante generalizada entre los hermanos poco informados del Recobro, quienes suponen que aquel comenzó con Witness Lee hace medio siglo, o en el mejor de los casos por Watchman Nee algunas décadas antes todavía. El propio Witness Lee desmiente tal creencia en sus notas al Nuevo Testamento de Apocalipsis 3:7, 8 y 14, donde dice que el recobro del Señor tipificado en la carta a la iglesia en Filadelfia se inició en Inglaterra a comienzos del Siglo XIX con las Asambleas de Hermanos. Así también, en sus notas a la carta a Laodicea, hace constar que ella ilustra a la iglesia apropiadamente recobrada (Asambleas de Hermanos), en su degradación cerca de un siglo después. Históricamente, sin embargo, Witnees Lee dice que el recobro del Señor comenzó en el siglo segundo de nuestra era tras la temprana degradación de la iglesia ya por aquella época (La Historia de la Iglesia y de las Iglesias Locales, Cap. 1, pág. 11; El Avance Actual del Recobro del Señor, primera pág.). Con referencia al propio Watchman Nee, Witness Lee tampoco lo presenta como iniciador sino como continuador de Su recobro. A sí mismo, apenas se presenta como un testigo de lo que el Señor había comenzado en China, extendiendo luego su testimonio a Taiwán y después en California.
    En nuestro caso, a comienzo de los años sesenta, cuando nada sabíamos de Watchman Nee y Witness Lee, ya habíamos sido impactados por escritores que después nos enteramos que también habían influido positivamente en aquellos hermanos chinos, como: C.H.M., Andrés Murray, Jessie Penn-Lewis y Hudson Taylor. La vida en Cristo y el Espíritu Santo, la unidad de la iglesia como el cuerpo único de Cristo y los males derivados del denominacionalismo y los sistemas eclesiásticos, fueron cosas que ya entrevimos y comenzamos a practicar en la medida que podíamos. El orar-leer la Palabra en nuestra devoción personal tampoco nos era desconocido, y así otras cosas que al paso que aprendíamos también experimentamos.
    De la historia de las Asambleas de Hermanos, sabíamos que tras el primer cuarto del siglo XIX Dios comenzó un despertar simultáneo entre creyentes de las Islas Británicas, América y Australasia, sin conocimiento previo de los unos de lo que estaba ocurriendo con otros. Así, siempre entendimos que un auténtico mover de Dios procede del que está sentado a la diestra del Padre en el cielo como Cabeza de la iglesia que es su cuerpo, sin provenir necesariamente de Alemania, Suiza, Gran Bretaña o Norteamérica. Sin embargo, nos hemos hallado con hermanos en el Recobro, plenamente convencidos de que cualquier auténtico testimonio que se levantara en nuestro país, necesariamente debía venir vía San Pablo (Brasil) – Anaheim (California). Si bien esta podía ser la experiencia de unos cuantos, no era posible transformar la experiencia en doctrina, como en este punto y en otros cuantos se ha hecho.
    De la misma manera que Pablo no era deudor de los que parecían ser las columnas en la iglesia en Jerusalem, tampoco nosotros nada debíamos entonces a los hermanos en San Pablo o Anaheim.
    Nos enteramos de Watchman Nee y sus escritos, cuando en aquella década (años sesenta) el hermano Orville Swindoll comenzó a publicar en su revista Visión Celestial, artículos y los primeros capítulos traducidos al español de los libros de T.S. Nee. Luego, Ediciones Hebrón (Argentina) comenzó a publicar los primeros libros todavía en vida de su autor, los que leímos con verdadera fruición. Pero la aparición de La Iglesia Normal causó toda una revolución. Lo que veníamos aprendiendo más lo que intuíamos, ahora estaba claramente expresado. Aquello de lo que todavía hablábamos con cierta vacilación por ser todavía muy jóvenes y sin estudios teológicos formales, ahora tenía una acabada presentación, que a todas luces se nos hacía irrefutable. La noticia de la muerte de W.Nee (1972) contribuyó a esparcir la notoriedad de su ministerio y escritos.
    A mediados de aquella década (años setenta), nos hallábamos algunos de nosotros congregados en la 1era. Iglesia Bautista de Montevideo, la que estaba siendo alcanzada por el movimiento de renovación espiritual comenzado en Buenos Aires entre hermanos libres, bautistas, evangélicos armenios y otros. Así que algunas características del Pequeño Rebaño (o Manada Pequeña) de China recibieron calurosa acogida entre nosotros.
    Tal clima propició las cosas, como para que hacia el final de aquellos años invitáramos a predicar al hermano argentino Oscar Calles, quien nos entregó un inolvidable mensaje sobre la doble visión de la Cabeza y Cuerpo de Cristo en Mt.16:16-18.
    Por aquella época, caminando juntos desde el Campamento Bautista al de la Alianza Cristiana y Misionera donde se congregaban los esposos Enrique López y su esposa Nibia, compartí con ellos la visión de la iglesia. Posteriormente, y por muchos años, ellos fueron las personas cuya confianza y lealtad se disputaban como sus representantes locales, argentinos y brasileños. Ellos eran más jóvenes que nosotros, nuevos en la fe, y menos maduros en la visión de la iglesia y la vida espiritual que disfrutábamos bajo el ministerio escrito que nos legara el hermano W.Nee, pero siempre se mostraron más dúctiles y complacientes con los hermanos extranjeros que pugnaban por ejercer su hegemonía sobre nuestro país. Así que alternativamente, sirvieron en el grupo local del Recobro, a Don Yu Lan de Brasil y Oscar Calles de Argentina.
    Yo mismo fui responsable en llevar al hermano Don y su hijo Andrés (que hacía de traductor) a la ciudad de Rocha (al sur este del país y 210 kms. de Montevideo). Allí convivimos juntos por algunos días. Confraternizamos muy bien, pero quedó evidente para el hermano Don que nosotros no éramos confiables, pues no renunciábamos al procedimiento bereano de probar todas las cosas con las Escrituras (Hch.17:10,11).
    Cuando ante algo que expresó el hno. Don y que me pareció incorrecto, abrí ante sus ojos el libro La Iglesia Normal de W.Nee y le señalé un párrafo, tras leerlo sólo exclamó:
    - ¡Oh, eso ya está superado!
    Con ello daba a entender que el ministerio más fresco de Witness Lee daba por obsoletas algunas cosas propias de Watchman Nee. Sin embargo, cuando de presentar y acreditar a Witness Lee se trataba, invariablemente se usaba del prestigio de W.Nee, diciéndose que uno y otro ministerio eran la misma cosa.
    Tal actitud reveló un espíritu altanero que desde entonces nos hizo mantenernos en guardia. Con todo, en la iglesia en Rocha se estudiaban (como en Montevideo) los Estudio-Vida de Génesis (en portugués y traducidos oralmente al español).
    Con lo hasta aquí narrado, simplemente hemos hecho un viaje en el tiempo, con el solo fin de mostrar que la llegada al Uruguay de exponentes del Recobro en Argentina y Brasil (en litigio entre sí), no fue para trabajar sobre un terreno totalmente virgen, sino que se contactaron con hermanos que sin saber nada de ellos, del Recobro ni de Witness Lee, ya venían procurando a otros hermanos locales tras la visión de la iglesia. La alegría del encuentro con nosotros les facilitaba las cosas, pues podían fácilmente captarnos para utilizarnos como sus representantes en las distintas localidades donde ministrábamos. Les duró poco sin embargo tal alegría, pues de la misma manera que no se sentían bien los cristianos chinos de ser manipulados y hasta segregados por los anglosajones, tampoco lo seríamos los uruguayos de los chinos, brasileños y argentinos. Nuestra única cabeza es Cristo.
    Con el comienzo de los años 80 se inicia una triste etapa de confrontación, donde no sólo se dificulta el entendimiento, sino hasta la misma conversación con los hermanos.
    (continuará, si Dios quiere).
    Ricardo.

  6. #21
    Fecha de Ingreso
    Feb 1999
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    12.179

    Por Defecto Cuando no se toma en cuenta al lugar ni a los lugareños

    Cuando no se toma en cuenta al lugar ni a los lugareños
    Es increíble el paralelo que existe entre el colonialismo político y el espiritual. Lo que siempre se observó en las misiones evangélicas de las distintas denominaciones, se hizo especialmente evidente con el Recobro.
    Al hecho de que al incursionar en otras regiones, países y ciudades, los obreros no imaginaran siquiera que pudieran encontrarse con hermanos ya despertados a la realidad espiritual que ellos procuraban difundir, se suma que se nos miró como los colonizadores europeos vieron a nuestros indígenas charrúas: aborígenes desnudos y salvajes, necesitados de vestirse, hablar y caminar “a la europea”. En la historia de la América española es fácil observar como el “cristianizar” a los indígenas equivalía a hispanizarlos.
    Con el bautismo recibían un nuevo nombre, se les cambiaba su indumentaria y se reformaban sus costumbres. Su “evangelización” no atendía a una transformación interior sino sólo lo exterior. Así también en el África, los jefes tribales que se ponían bajo el benigno protectorado de la reina Victoria, podían contar con que sus hijos estudiaran en Oxford y volvieran hechos todos unos gentleman’s hablando perfecto inglés. De esta manera el Imperio Británico consolidaba sus dominios.
    La idiosincrasia de los uruguayos nunca fue tomada en cuenta por los misioneros extranjeros, ni siquiera por los obreros del Recobro. Como se verá, probablemente esta sea la explicación que tras treinta años de presencia del Recobro en el país, nunca haya pasado de ser un minúsculo grupo ignorado por los demás cristianos en las distintas localidades.
    Por un lado, nuestro país fue un invento inglés para terminar con las interminables luchas de argentinos y brasileños por la posesión de nuestro territorio. Por otro lado, nuestra gente que quiso independizarse de la corona española, resistió las invasiones inglesas, y luchó contra los portugueses y brasileños, tampoco quiso sujetarse al gobierno centralista de Buenos Aires. Lo indómito de nuestro pueblo se muestra en que no se sujeta a imposiciones foráneas, y cuando se ha visto forzado por la imposición de armas más fuertes, como cuando fue arrastrado en la guerra de la Triple Alianza al genocidio contra el heroico pueblo hermano del Paraguay, los frutos del arrepentimiento se vieron bien pronto y persisten todavía. Con todos nuestros defectos, somos así.
    Bien lo dijera en cierta ocasión el hermano Oscar Calles:
    - Los argentinos somos críticos; pero los uruguayos son hipercríticos.
    Tal juicio es certero, porque no tan fácilmente decimos “Amén” a cuanto se nos dice.
    Si se nos respetase como “cristianos pensantes” que también tenemos la mente de Cristo (1Co.2:16), otros hubiesen sido los resultados.
    Así fue que cuando comenzamos a ser visitados por los referentes más notorios del Recobro en Argentina y Brasil, a la desavenencia entre ellos mismos se sumó los desencuentros con algunos de nosotros.
    Para entender mejor esta situación, es necesario retroceder un poco en el tiempo para distinguir entre las personalidades y ministerios de Watchman Nee y Witness Lee, que aunque en el Recobro se procura identificarlos plenamente, hay al menos un aspecto que quizás ayude a explicar las diferencias.
    La gran ventaja que tuvo Watchman Nee, fue la de tener experimentados y competentes colaboradores cercanos, en un nivel que él consideraba superior al suyo, como era el caso de Miss Barber, una veterana misionera confidente suya con quien consultaba y aprendía muchas cosas de la Palabra de Dios. Witness Lee, en cambio, siempre estuvo en un nivel demasiado superior al de sus colaboradores más inmediatos, de modo que difícilmente pudiera ser corregido por ellos, sea por falta de discernimiento o por no animarse a cuestionarle. Así el propio Witness Lee testificaba de Watchman Nee: “Según mi conocimiento, el hermano Nee no cometió equivocaciones debido a que él tuvo mucho claridad en cuanto a la meta corporativa de Dios, la iglesia.” (La Historia de la Iglesia, pg.13). En cambio, Witness Lee alcanzó a decir en cierta oportunidad: “Me temo que algunos de mis más cercanos colaboradores todavía no tienen una visión clara de la iglesia”. Lamentablemente, nosotros no podríamos decir del hermano Lee lo que él dijera del hermano Nee. Pese a la excelencia de su ministerio, los errores por él padecidos nunca fueron corregidos y difícilmente lo sean en el futuro, pues el Recobro los ha canonizado. Su mejor legado probablemente sean sus Estudios-Vida de los libros de la Biblia, y el resumen seleccionado de los mismos en sus notas al texto bíblico. No creo haya comentario bíblico espiritualmente más enriquecedor que estas obras. En mi opinión, el mejor libro de Witness Lee es Experiencia de Vida (mensajes dados en los años 50 en Taiwán antes de su emigración a los Estados Unidos). Extrañamente, este ha sido el libro suyo menos promocionado por el Recobro. En ese libro no aparece ninguna enseñanza diferente a los escritos de Watchman Nee; están en la misma línea y tenor. En los editados posteriormente ya aparecen innovaciones particulares, que seguidas sin chistar por sus colaboradores, singularizan al Recobro de todo lo hasta entonces conocido.
    Recuerdo ahora que cuando llegó la primera edición de la Versión Recobro del N.T., nos pusimos a leerla con avidez. Al paso que en el texto o en las notas nos llamaba la atención algo que parecía equivocado, lo anotábamos en las hojas en blanco al final. Luego estudiábamos el caso más exhaustivamente, cotejando con el texto griego. Después compartíamos nuestras observaciones con los referentes del Recobro en la región, recomendando las correcciones para futuras ediciones del NT. Poco menos que se escandalizaban con tales muestras de atrevimiento. ¡Enmendarle la plana a Witness Lee! Si los cambios provenían de Anaheim serían aceptados en todo el mundo. Pero si las sugerencias partían de Montevideo, ¡ni valía la pena tomarlas en cuenta! Tal actitud nos asustaba, pues en nada difería de la del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová de Brooklyn, Nueva York.
    Por supuesto que nuestros cuestionamientos podían ser infundados; pero los responsables en el Recobro, locales y regionales, ni se molestaban en intentar una explicación.
    Así que con toda la literatura de las editoriales Living Stream Ministry en los EEUU y Árvore da Vida del Brasil, debimos aplicar aquello de “examinadlo todo; retened lo bueno” de 1Ts.5:21. En verdad, lo bueno para retener de los escritos de Witness Lee sinceramente creo que supera al 99%, quedando apenas unas fracción decimal pasible de cuestionamiento. Difícilmente en otras editoriales evangélicas y demás autores de quienes provechosamente nos servimos pudiéramos hallar tan alto porcentaje de verdad.
    Pero el caso es que en aquellos excepcionales casos que nuestra conciencia se resistía a aprobar, los referentes del Recobro se mostraban irreductibles y hasta fastidiados por nuestra actitud. Aunque nunca se dijo, en la práctica se daba a los escritos de Witness Lee un tratamiento igualitario (cuando no superior) al de las propias Escrituras divinamente inspiradas. De este modo, poca diferencia se hacía con José Smith y El Libro de Mormón; Mary Baker Eddy y Ciencia y Salud entre la Ciencia Cristiana y los escritos de Hellen White entre los adventistas.
    Cuando cuestionábamos alguna cosa que oíamos de los hermanos disertantes o en las lecturas que compartíamos en las reuniones, se nos decía que no estábamos ejercitando el espíritu sino la mente. Que nuestra argumentación era intelectual y anímica proveniente de nuestra psiquis y no del espíritu. ¿Pero qué hacían ellos cuando en sus pláticas exponían las ventajas del Recobro por sobre todo sistema denominacional conocido? ¿Acaso no usaban también de todos los recursos dialécticos disponibles haciendo toda una apología del Recobro? ¿Por qué ellos podían y nosotros no? ¿Quién de ellos podía discernir que cuando hablaban lo hacían en el espíritu y nosotros en la carne? Además, el hablar espiritualmente, ¿no incluía también al entendimiento? (1Co.14:15).
    Sin embargo, no todas las cosas que hoy día se censuren en el Recobro se puedan achacar a Witness Lee. Algunas de las extravagancias actuales que actúan como disuasivos a quienes se acercan a sus reuniones, contradicen explícitas enseñanzas de Witness Lee.
    La costumbre de leer sus libros recitando cláusulas, frases y palabras, no se ve que haya contribuido a fijar los conceptos en la memoria, ni a iluminar la mente con tales destellos de las verdades bíblicas. A la manera que los católicos recitan el Credo o rezan el Padre Nuestro y el Ave María, los hermanos también se han acostumbrado a proclamar frases hechas, que con su mera enunciación no alcanzan a comprender cabalmente. Si alguien asumiera la iniciativa de explicarlas con sus propias palabras e ilustraciones de modo que se hiciesen comprensibles, probablemente provoque un bajón en la reunión, pues se temería que el hermano está expresando sus propias ideas con un hablar que no es el mismo del ministerio. Tal prerrogativa apenas la tienen los referentes reconocidos como auténticos voceros del ministerio.
    La realidad es que en sus reuniones no se puede decir que sea ejercitado el espíritu y el entendimiento, sino más bien la boca y el puño.
    Cada frase dicha suele ser colectivamente confirmada con un ¡Amén!, ¡Aleluya! y el ¡Oh, Señor Jesús! acostumbrado. Tales aclamaciones son acompañadas con un rítmico movimiento del brazo derecho que alza el puño cerrado en tres tiempos: primero a la altura del estómago, luego frente a la cara y después algo más lejos por sobre la cabeza. Por supuesto que según sea el grado de mimetismo que cualquier hermano haya alcanzado así será también la uniformidad de su accionar, pero este siempre fue el más común. Las aclamaciones son en sí mismas inobjetables, así como la forma que con algún movimiento del cuerpo alguien quiera acompañar la aseveración, dándole especial fuerza a la sentencia. La libertad en el Espíritu de los reunidos debe dar lugar a las manifestaciones espontáneas de los circunstantes, dentro del orden que es de esperar. Pero lo insólito se da precisamente al revés: será mirado como raro, inmaduro o que no está en el espíritu, cualquiera que no diga y haga conforme todos dicen y hacen. Se dirá que esta es una evidencia de la perfecta unidad del cuerpo local en el Espíritu, pero este argumento apenas convencerá a los hermanos menos entendidos. La uniformidad exterior no es precisamente una de las marcas del Espíritu.
    La enseñanza de Witness Lee previene de este error: “No debemos decir que una cierta forma es la mejor forma para practicar la vida de la iglesia, o que una cierta forma es la mejor forma de tener una iglesia local”... “Puede que tratemos de hacer a la iglesia en otra ciudad como la iglesia en nuestro lugar. No debemos hacer esto”. (La Especialidad, La Generalidad, y el Sentido Práctico de la Vida de la Iglesia, pgs.33,34).
    (continuará, si Dios quiere).
    Ricardo

  7. #22
    Fecha de Ingreso
    Feb 1999
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    12.179

    Por Defecto II Esencia y forma

    II

    Esencia y forma

    En toda la literatura del Recobro (por ejemplo: La Especialidad, La Generalidad, y el Sentido Práctico de la Vida de la Iglesia) podrá comprobarse que Witness Lee enfatizaba siempre la especialidad de la vida de la iglesia, que es la fe, por sobre doctrinas, creencias, prácticas y formas particulares, que admisibles en el individuo que las sigue, no debe imponerlas sobre las demás, en consonancia a la clara enseñanza de Pablo en Ro.14. En la obra citada él dice: “Si vamos a tener la unidad, tenemos que hacernos muy generales” (pg.31); “Debemos estar abiertos, debemos ser generales, y debemos ir aprendiendo todo el tiempo” (pg.35). En este libro se advierte que el énfasis exagerado en cualquier punto, puede ser tan nocivo como el descuido en otros. Para estar atentos a que no se propaguen tales extremos, es necesario el discernimiento espiritual; don y ejercicio no tan frecuentes como sería de desear. En la misma obra recomienda personalmente el invocar al Señor y el orar-leer la Biblia, pero dejando claro que él no lo enseñaba como una parte de nuestra fe cristiana, sino como un ejercicio espiritualmente saludable (obra citada, pg.62).
    Así, algunas recomendaciones, prácticas y experiencias en la vida de Witness Lee y de otros hermanos, como que inconscientemente fueron tomando cuerpo hasta prácticamente incorporarse al canon del Nuevo Testamento. De la lógica deducción de que lo que bendecía y edificaba a uno también podría hacerlo en otros, pasó a globalizarse de modo que todos cuantos estuviesen en el Recobro debían participar de igual sistema, métodos o formas.
    El error más común, es que el ejercicio espiritual imprescindible para el aumento de vida individual (que luego ayudará al aumento vital del cuerpo), se transfiere al tiempo de reunión de toda la iglesia, con el consiguiente riesgo de posponer el avivamiento personal a esa ocasión colectiva. Así que quien no tenga tiempo o ganas de invocar al Señor en su devoción privada, lo hará luego a grito pelado en el culto público. Si tampoco lee la Palabra de Dios con oración, podrá luego hacerlo en la reunión con los demás, donde todos serán testigos de sus intervenciones. Así, toda la iglesia quedará impresionada por el crecimiento y madurez de este hermano, evidenciada por la fuerza que expresa en cuanto profiere con su boca. Por el contrario, si un buen y humilde hermano que disfruta cada mañana de una rica comunión con el Señor, viviendo el resto del día en armonía con lo que fue su avivamiento matutino, se mantuviera quietito y calladito durante la reunión de la iglesia, pero gozándose profundamente del momento que disfruta con sus hermanos, estos podrían sentirse tentados a pensar que algo raro debe estar pasando con este hermano. Claro, alguien podrá objetar: - Pero si así fuera, ¿por qué no se manifiesta? Y aquí debemos recordar: ¿Acaso no es el Espíritu Santo el responsable de hacer en la reunión de los santos como Él quiere? (1Co.14:30).
    Permítaseme ilustrar este punto con un caso ajeno a nosotros:
    Cierta vez un pastor pentecostal, intentando convencerme respecto a la generalizada práctica carismática donde todos los presentes al unísono oran y hablan “en lenguas”, me prestó un libro del mejor expositor sobre el tema de tal don. Al final del mismo, recomendaba: “Antes de salir para la reunión, encerrado en su cuarto, ore y hable usted con Dios todo cuanto quiera, en lenguas. Luego, en la reunión, use de cinco palabras o algunas pocas más en el idioma que todos hablan y entienden”. Sabemos que la realidad es al revés: la devoción que falta en lo privado, se hace exuberante en público.
    Así, si un buen cristiano, santo, consagrado, espiritual, que diariamente se alimenta del Señor y es lleno de su Espíritu, visitara de improviso un culto pentecostal, permaneciendo sentado o parado muy quieto y silencioso, con su cabeza inclinada en actitud reverente, mientras a su alrededor los demás baten palmas, alzan sus brazos, saltan, gritan, danzan y caen por el piso, se pensará de aquel o que no es creyente, o que de serlo está muy frío o quizás en pecado.
    A lo que lleva tal costumbre, es que a cualquiera que venga deseoso de tener una buena recepción y gozar de la aceptación y reconocimiento de todos los demás, poco le cuesta hacer y gritar como todos hacen. Luego le impondrán las manos y le ministrarán hasta que farfulle algunos sonidos cualquiera, y tras tal manifestación de su “bautismo con el Espíritu Santo”, le abrazarán como un hermano más, programarán su bautismo y membresía a la “iglesia”, aunque el candidato todavía siga siendo un hijo del Diablo, muerto en sus delitos y pecados, en incredulidad, y bajo la ira de Dios.
    De nuestra experiencia en Uruguay con el Recobro, y de otros hermanos visitando otras localidades, se percibió siempre que los visitantes que no desplegaban la misma gimnasia que los demás, eran vistos casi como étnicos y publicanos. Es decir, si no inconversos, por lo menos cristianos fetales que todavía no habían nacido a la vida de la iglesia. Es que muchos que repiten la expresión “vida de la iglesia” todavía ni se enteraron qué cosa sea.
    Esta usanza costumbrista ha permitido asimilar dentro de la expresión local del cuerpo, personas no renacidas espiritualmente en Cristo, pero bien dispuestas a imitar todo y a seguir cuanto se le indique. Su buena y hasta entusiasta disposición es así tomada como señal segura de que se está ante un genuino hermano en la fe de Jesucristo. Pero sólo es una bomba de tiempo, que cuando detone hará estragos en la congregación.
    Simón el mago probablemente hizo todas las payasadas que actualmente los ingenuos Felipes tomarían como suficiente evidencia de conversión, y le bautizarían como aquel hizo. Pero el “silbo apacible y delicado” puede denotar la verdadera presencia de Dios.
    Todos debemos saber distinguir entre la esencia y la forma, el odre y el vino, el continente y el contenido.
    En el Recobro ha resultado evidente que se ha querido tomar el contenido sin copiar las formas de otros; pero muchas veces las nuevas formas importadas quedaron vacías del contenido original. Al evangélico denominacional podrán impactarle las formas tan distintas de todo lo antes conocido, pero si no toca en su espíritu la presencia del mismo Señor en medio de su pueblo, o se ahuyentará o se amoldará al sistema siguiendo las formas pero sin apropiarse de la visión y realidad espiritual.
    Por supuesto que a todo buscador sincero más le valdría estudiar prolijamente los escritos de Witness Lee apropiándose de toda la riqueza espiritual que contienen, resaltando con su lectura los hallazgos de grandes verdades que siempre estuvieron en las Escrituras pero ahora son expuestas con claridad meridiana; o marcando alguna que otra frase infeliz en que el autor por un momento parpadeó y deslizó una opinión desacertada. Pero tal ejercicio no solamente exige un más exhaustivo estudio, sino que arriesga atraerse el descontento de quienes siguen a Witness Lee a pie juntillas.
    Así que lo que cada cual hace es apegarse todo cuanto puede a los pensamientos, dichos y hechos de Witness Lee, concediéndosele una tácita infalibilidad que ni siquiera tiene el Papa en Roma - la que se le reserva solamente cuando habla ex cátedra. Esto explica el por qué de aparecer alguna contradicción con algo que hubiera expresado Watchman Nee, inexorablemente siempre se decidirá por lo que Witness Lee haya dicho, como si fuese una extensión mejor desarrollada y más madura de quien fuera su mentor.
    Con todo, el cartel de presentación en cualquier región a donde el Recobro pretenda penetrar, siempre será el nombre de Watchman Nee, sus libros, su prestigio y martirio, con la fama y trascendencia de su ministerio. A continuación, en un segundo plano y algo disimulado aparecerá el nombre de su colaborador Witness Lee. Así se ha hecho en Rusia y demás países de Europa Oriental. Luego que el Recobro se asienta, arraiga y desarrolla, Witness Lee comienza a crecer y Watchman Nee a menguar, quedando apenas como un lejano y antiguo referente. Esto puede comprobarse fácilmente con la revista MANANTIAL, donde aunque en cada número se incluye una nota biográfica de ambos, las selecciones publicadas casi siempre son de Witness Lee y más raramente aparece algo de Watchman Nee.
    Por supuesto que de esta conducta no podría hacerse responsable a Witness Lee sino a sus colaboradores.
    Lo cierto es que para progresar dentro del ministerio, los colaboradores que competían por los primeros lugares (como los hijos de Zebedeo), lo hicieron profesando siempre una más estricta fidelidad a Witness Lee, poniendo en entredicho la lealtad de sus eventuales rivales.
    Así, aunque vieran errores en la cátedra de Anaheim, sabían disimularlos y soslayarlos, no fuera que por menearlos acabaran siendo relegados en la consideración de los hermanos.
    Aunque Witness Lee ejerció la autocrítica dentro de su ministerio y del Recobro, a tanto nunca se atrevieron sus colaboradores, de modo que quedaron incapacitados de corregirse.
    Actualmente los hermanos en el Recobro tienen toda su oportunidad de que bien asidos de la Cabeza (Col.2:10) se sigan nutriendo del rico legado espiritual que hermanos como Witness Lee y Watchman Nee les han dejado, como tantos otros anteriores de quienes ellos también se aprovecharon, e inclusive posteriores a ellos mismos, pero que vivieron y viven a Cristo, son guiados por el Espíritu de Verdad y trazan bien la Palabra de Verdad.
    El exclusivismo de quienes no quieren leer sino a Witness Lee e inclusive la misma Biblia en su Versión Recobro y con los lentes del autor de sus notas, es un pesado lastre que malogra el crecimiento y expansión del ministerio.
    Las advertencias que ambos hermanos chinos han dejado consignadas en sus escritos en cuanto al cuidado a tener para que las expresiones locales del cuerpo de Cristo no recayeran en los errores del denominacionalismo del que habían salido, ni asumir énfasis particulares proclives al divisionismo y sectarismo, han sido lastimosamente desoídas.
    Si injusto ha sido el trato que algunos hermanos han dado al Recobro tildándolo de secta, impropia ha sido también la actitud de muchos que desoyendo consejos introdujeron en el mover de Dios las marcas características de aquello mismo que en su visión de la iglesia más deploraban: el sectarismo exclusivista.
    (continuará, si Dios quiere)
    Ricardo.

  8. #23
    Fecha de Ingreso
    Feb 1999
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    12.179

    Por Defecto II Esencia y forma

    II

    Esencia y forma

    En toda la literatura del Recobro (por ejemplo: La Especialidad, La Generalidad, y el Sentido Práctico de la Vida de la Iglesia) podrá comprobarse que Witness Lee enfatizaba siempre la especialidad de la vida de la iglesia, que es la fe, por sobre doctrinas, creencias, prácticas y formas particulares, que admisibles en el individuo que las sigue, no debe imponerlas sobre las demás, en consonancia a la clara enseñanza de Pablo en Ro.14. En la obra citada él dice: “Si vamos a tener la unidad, tenemos que hacernos muy generales” (pg.31); “Debemos estar abiertos, debemos ser generales, y debemos ir aprendiendo todo el tiempo” (pg.35). En este libro se advierte que el énfasis exagerado en cualquier punto, puede ser tan nocivo como el descuido en otros. Para estar atentos a que no se propaguen tales extremos, es necesario el discernimiento espiritual; don y ejercicio no tan frecuentes como sería de desear. En la misma obra recomienda personalmente el invocar al Señor y el orar-leer la Biblia, pero dejando claro que él no lo enseñaba como una parte de nuestra fe cristiana, sino como un ejercicio espiritualmente saludable (obra citada, pg.62).
    Así, algunas recomendaciones, prácticas y experiencias en la vida de Witness Lee y de otros hermanos, como que inconscientemente fueron tomando cuerpo hasta prácticamente incorporarse al canon del Nuevo Testamento. De la lógica deducción de que lo que bendecía y edificaba a uno también podría hacerlo en otros, pasó a globalizarse de modo que todos cuantos estuviesen en el Recobro debían participar de igual sistema, métodos o formas.
    El error más común, es que el ejercicio espiritual imprescindible para el aumento de vida individual (que luego ayudará al aumento vital del cuerpo), se transfiere al tiempo de reunión de toda la iglesia, con el consiguiente riesgo de posponer el avivamiento personal a esa ocasión colectiva. Así que quien no tenga tiempo o ganas de invocar al Señor en su devoción privada, lo hará luego a grito pelado en el culto público. Si tampoco lee la Palabra de Dios con oración, podrá luego hacerlo en la reunión con los demás, donde todos serán testigos de sus intervenciones. Así, toda la iglesia quedará impresionada por el crecimiento y madurez de este hermano, evidenciada por la fuerza que expresa en cuanto profiere con su boca. Por el contrario, si un buen y humilde hermano que disfruta cada mañana de una rica comunión con el Señor, viviendo el resto del día en armonía con lo que fue su avivamiento matutino, se mantuviera quietito y calladito durante la reunión de la iglesia, pero gozándose profundamente del momento que disfruta con sus hermanos, estos podrían sentirse tentados a pensar que algo raro debe estar pasando con este hermano. Claro, alguien podrá objetar: - Pero si así fuera, ¿por qué no se manifiesta? Y aquí debemos recordar: ¿Acaso no es el Espíritu Santo el responsable de hacer en la reunión de los santos como Él quiere? (1Co.14:30).
    Permítaseme ilustrar este punto con un caso ajeno a nosotros:
    Cierta vez un pastor pentecostal, intentando convencerme respecto a la generalizada práctica carismática donde todos los presentes al unísono oran y hablan “en lenguas”, me prestó un libro del mejor expositor sobre el tema de tal don. Al final del mismo, recomendaba: “Antes de salir para la reunión, encerrado en su cuarto, ore y hable usted con Dios todo cuanto quiera, en lenguas. Luego, en la reunión, use de cinco palabras o algunas pocas más en el idioma que todos hablan y entienden”. Sabemos que la realidad es al revés: la devoción que falta en lo privado, se hace exuberante en público.
    Así, si un buen cristiano, santo, consagrado, espiritual, que diariamente se alimenta del Señor y es lleno de su Espíritu, visitara de improviso un culto pentecostal, permaneciendo sentado o parado muy quieto y silencioso, con su cabeza inclinada en actitud reverente, mientras a su alrededor los demás baten palmas, alzan sus brazos, saltan, gritan, danzan y caen por el piso, se pensará de aquel o que no es creyente, o que de serlo está muy frío o quizás en pecado.
    A lo que lleva tal costumbre, es que a cualquiera que venga deseoso de tener una buena recepción y gozar de la aceptación y reconocimiento de todos los demás, poco le cuesta hacer y gritar como todos hacen. Luego le impondrán las manos y le ministrarán hasta que farfulle algunos sonidos cualquiera, y tras tal manifestación de su “bautismo con el Espíritu Santo”, le abrazarán como un hermano más, programarán su bautismo y membresía a la “iglesia”, aunque el candidato todavía siga siendo un hijo del Diablo, muerto en sus delitos y pecados, en incredulidad, y bajo la ira de Dios.
    De nuestra experiencia en Uruguay con el Recobro, y de otros hermanos visitando otras localidades, se percibió siempre que los visitantes que no desplegaban la misma gimnasia que los demás, eran vistos casi como étnicos y publicanos. Es decir, si no inconversos, por lo menos cristianos fetales que todavía no habían nacido a la vida de la iglesia. Es que muchos que repiten la expresión “vida de la iglesia” todavía ni se enteraron qué cosa sea.
    Esta usanza costumbrista ha permitido asimilar dentro de la expresión local del cuerpo, personas no renacidas espiritualmente en Cristo, pero bien dispuestas a imitar todo y a seguir cuanto se le indique. Su buena y hasta entusiasta disposición es así tomada como señal segura de que se está ante un genuino hermano en la fe de Jesucristo. Pero sólo es una bomba de tiempo, que cuando detone hará estragos en la congregación.
    Simón el mago probablemente hizo todas las payasadas que actualmente los ingenuos Felipes tomarían como suficiente evidencia de conversión, y le bautizarían como aquel hizo. Pero el “silbo apacible y delicado” puede denotar la verdadera presencia de Dios.
    Todos debemos saber distinguir entre la esencia y la forma, el odre y el vino, el continente y el contenido.
    En el Recobro ha resultado evidente que se ha querido tomar el contenido sin copiar las formas de otros; pero muchas veces las nuevas formas importadas quedaron vacías del contenido original. Al evangélico denominacional podrán impactarle las formas tan distintas de todo lo antes conocido, pero si no toca en su espíritu la presencia del mismo Señor en medio de su pueblo, o se ahuyentará o se amoldará al sistema siguiendo las formas pero sin apropiarse de la visión y realidad espiritual.
    Por supuesto que a todo buscador sincero más le valdría estudiar prolijamente los escritos de Witness Lee apropiándose de toda la riqueza espiritual que contienen, resaltando con su lectura los hallazgos de grandes verdades que siempre estuvieron en las Escrituras pero ahora son expuestas con claridad meridiana; o marcando alguna que otra frase infeliz en que el autor por un momento parpadeó y deslizó una opinión desacertada. Pero tal ejercicio no solamente exige un más exhaustivo estudio, sino que arriesga atraerse el descontento de quienes siguen a Witness Lee a pie juntillas.
    Así que lo que cada cual hace es apegarse todo cuanto puede a los pensamientos, dichos y hechos de Witness Lee, concediéndosele una tácita infalibilidad que ni siquiera tiene el Papa en Roma - la que se le reserva solamente cuando habla ex cátedra. Esto explica el por qué de aparecer alguna contradicción con algo que hubiera expresado Watchman Nee, inexorablemente siempre se decidirá por lo que Witness Lee haya dicho, como si fuese una extensión mejor desarrollada y más madura de quien fuera su mentor.
    Con todo, el cartel de presentación en cualquier región a donde el Recobro pretenda penetrar, siempre será el nombre de Watchman Nee, sus libros, su prestigio y martirio, con la fama y trascendencia de su ministerio. A continuación, en un segundo plano y algo disimulado aparecerá el nombre de su colaborador Witness Lee. Así se ha hecho en Rusia y demás países de Europa Oriental. Luego que el Recobro se asienta, arraiga y desarrolla, Witness Lee comienza a crecer y Watchman Nee a menguar, quedando apenas como un lejano y antiguo referente. Esto puede comprobarse fácilmente con la revista MANANTIAL, donde aunque en cada número se incluye una nota biográfica de ambos, las selecciones publicadas casi siempre son de Witness Lee y más raramente aparece algo de Watchman Nee.
    Por supuesto que de esta conducta no podría hacerse responsable a Witness Lee sino a sus colaboradores.
    Lo cierto es que para progresar dentro del ministerio, los colaboradores que competían por los primeros lugares (como los hijos de Zebedeo), lo hicieron profesando siempre una más estricta fidelidad a Witness Lee, poniendo en entredicho la lealtad de sus eventuales rivales.
    Así, aunque vieran errores en la cátedra de Anaheim, sabían disimularlos y soslayarlos, no fuera que por menearlos acabaran siendo relegados en la consideración de los hermanos.
    Aunque Witness Lee ejerció la autocrítica dentro de su ministerio y del Recobro, a tanto nunca se atrevieron sus colaboradores, de modo que quedaron incapacitados de corregirse.
    Actualmente los hermanos en el Recobro tienen toda su oportunidad de que bien asidos de la Cabeza (Col.2:10) se sigan nutriendo del rico legado espiritual que hermanos como Witness Lee y Watchman Nee les han dejado, como tantos otros anteriores de quienes ellos también se aprovecharon, e inclusive posteriores a ellos mismos, pero que vivieron y viven a Cristo, son guiados por el Espíritu de Verdad y trazan bien la Palabra de Verdad.
    El exclusivismo de quienes no quieren leer sino a Witness Lee e inclusive la misma Biblia en su Versión Recobro y con los lentes del autor de sus notas, es un pesado lastre que malogra el crecimiento y expansión del ministerio.
    Las advertencias que ambos hermanos chinos han dejado consignadas en sus escritos en cuanto al cuidado a tener para que las expresiones locales del cuerpo de Cristo no recayeran en los errores del denominacionalismo del que habían salido, ni asumir énfasis particulares proclives al divisionismo y sectarismo, han sido lastimosamente desoídas.
    Si injusto ha sido el trato que algunos hermanos han dado al Recobro tildándolo de secta, impropia ha sido también la actitud de muchos que desoyendo consejos introdujeron en el mover de Dios las marcas características de aquello mismo que en su visión de la iglesia más deploraban: el sectarismo exclusivista.
    (continuará, si Dios quiere)
    Ricardo.

  9. #24
    Fecha de Ingreso
    Feb 1999
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    12.179

    Por Defecto Re: Iglesia Local de WITNESS LEE

    Disculpas por la repeticiòn del mensaje.
    Ricardo.

  10. #25
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    May 2007
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    Por Defecto Re: Iglesia Local de WITNESS LEE

    En todo lo que han aportado hay algo de cierto y algo de confusion, yo puedo conpartirles algo dado que estuve casi un año con los hermanos del "recobro" y conoci en profundidad como se manejan,
    en cuanto a la palabra yo tengo que decir que nunca escuche ni comparti tantas verdades juntas, eso es lo que elos hacen ,compartir todos la palabra, a diferencia de las religiones en donde solamente uno es el que comparte,de esa manera la Iglesia es edificada de una manera increible, tanto que si volves a escuchar una predica evangelica quedas totalmente insastifecho ,dado que el alimento es escaso y no es solido, una vez que pasastes y compartistes con los hermanos el rcobro, ya no hay vuelta atras por que todo te queda chico en cuanto a lo espiritual,
    cuando de edificacion se trata ,creo que es lo mas parecido a lo que Jesus dejo establecido,
    pero en cuanto a la organizacion humana se parecen mucho a los testigos de jehova ,son absolutistas y eso NO los los hace la iglesia perfecta ,se parecen a una secta sin serlo.

  11. #26
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    May 2007
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    Por Defecto Re: Iglesia Local de WITNESS LEE

    Cita Originalmente enviado por punchi Ver Mensaje
    En todo lo que han aportado hay algo de cierto y algo de confusion, yo puedo conpartirles algo dado que estuve casi un año con los hermanos del "recobro" y conoci en profundidad como se manejan,
    en cuanto a la palabra yo tengo que decir que nunca escuche ni comparti tantas verdades juntas, eso es lo que elos hacen ,compartir todos la palabra, a diferencia de las religiones en donde solamente uno es el que comparte,de esa manera la Iglesia es edificada de una manera increible, tanto que si volves a escuchar una predica evangelica quedas totalmente insastifecho ,dado que el alimento es escaso y no es solido, una vez que pasastes y compartistes con los hermanos el rcobro, ya no hay vuelta atras por que todo te queda chico en cuanto a lo espiritual,
    cuando de edificacion se trata ,creo que es lo mas parecido a lo que Jesus dejo establecido,
    pero en cuanto a la organizacion humana se parecen mucho a los testigos de jehova ,son absolutistas y eso NO los los hace la iglesia perfecta ,se parecen a una secta sin serlo.
    .

  12. #27
    Fecha de Ingreso
    Feb 1999
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    Por Defecto Consideraciones varias

    En la providencia del Señor ocurrió con nosotros en Montevideo algo muy especial. Resulta que desde el tiempo que el comunismo de Mao Tse Tung consolidó su poder en China (desde el año 1950 en adelante), algunos hermanos pudientes consiguieron emigrar a Taiwán o Hong Kong. El hermano Bao Koh Chong con su familia se estableció en Montevideo, dirigiendo desde allí sus fábricas de medicamentos en Taiwán y Hong Kong, y colaborando con la embajada en Uruguay de la República de China Nacionalista presidida por Chang Kai Chek. Ellos eran parientes de la esposa de Watchman Nee, y éste comenzó en casa de ellos sus reuniones en Shangai, por lo cual tuvieron unas cuantas oportunidades de convivir juntos y conocerse bien. Habiendo sido presentados, y enterados de nuestra profunda gratitud a Watchman Nee y su ministerio por cuanto nos había bendecido a través de sus libros y testimonio, intercambiamos visitas y desarrollamos una buena relación. En el cumpleaños 87 del hermano Bao grabé un casete que conservo con un reportaje que les hice en la ocasión, nada más que para escuchar de sus propios labios que confirmaran lo que habíamos leído en su biografía, y si efectivamente se estaba practicando en China continental la doctrina expuesta en La Iglesia Normal. Su entusiasta testimonio confirmatorio, agregando detalles de sus propias impresiones personales, nos convencieron de que doctrina y práctica eran la misma cosa.
    Ellos habían visitado recientemente iglesias locales en China, por lo que tenían información fresca de primera mano. Preguntados acerca de Witness Lee, apenas conservaban una reminiscencia de haberle conocido en Shangai, pero sin el protagonismo en la China Continental que cualquiera del actual Recobro imaginaría.
    Cuando intercedimos ante ellos para que recibieran la visita de hermanos del Recobro de Uruguay, Argentina y Brasil (chinos inclusive), se rehusaron sin explicaciones. Pero con el hermano Edmundo Goodson y conmigo continuó el trato frecuente y afable. A mí mismo me consiguieron trabajo como secretario del Agregado Naval a la Embajada. Estudié chino por un año con el Dr. Siao Yu, condiscípulo de Mao Tse Tung, y ahora consejero de la Embajada de Taiwán. Visité los barcos atuneros chinos que recalaban en el puerto de Montevideo, distribuyendo folletos entre ellos, y entablando amistad con tripulantes creyentes. Como se comprende, todo esto favorecía el que tuviéramos una fuente de información directa de lo que había ocurrido y estaba ocurriendo en la China continental, no siempre coincidente con lo que procedía de San Pablo o de Anaheim.
    Lo que nos pareciera una innovación del Recobro jamás conocida en China, y nunca enseñada o practicada por Watchman Nee, podíamos chequearla fácilmente con ellos.
    En el libro La Historia de la Iglesia y de las Iglesias Locales (pgs.59/60) se fechan varias modalidades y conceptos nuevos entre los años 1966 y 1971. En el libro El Avance Actual del Recobro del Señor (pg.9) se establecen diez asuntos que habrían sido recobrados desde el 1958 hasta el 1989. Obviamente, Watchman Nee y los muchos miles de hermanos que quedaron en China Continental, vivieron ignorantes de todo lo que después fue materia común en Anaheim y zonas de influencia.
    No nos atrevemos a cuestionar ninguno de esos puntos por las siguientes dos razones:
    1 – Witness Lee pudo haber testificado de algunas cosas con provecho para la devoción personal, sin esperar que su éxito las llevara a ser características propias del Recobro en toda reunión de los santos.
    2 – Nada se podría cuestionar, pues el cuestionamiento a lo dicho y escrito por Witness Lee en ninguna parte puede ser aceptado. La norma es: debe aceptarse el paquete entero, tal como está. De este modo, tal literatura reviste un carácter infalible que aventaja inclusive a la Sagrada Escritura, ya que el mismo texto bíblico de continuo se expone al examen de los lingüistas, exegetas y demás estudiosos de los códices hebreos y griegos. Así que lo que acepta sin temor la misma Escritura divinamente inspirada, no es aceptado por el ministerio en forma alguna. Quien exprese su disconformidad o duda respecto a cualquier cosa que hubiese dicho o escrito Witness Lee, será visto como un hermano inmaduro o carnal. Si da un paso más y propone argumentos, entonces será visto como un apóstata regresado a Babilonia. La uniformidad es regla tácita aunque nunca haya sido establecida. Se suele apelar a “un mismo hablar” en total ignorancia de lo que el propio Witness Lee ha explicado sobre eso (ver sus notas a 1Co.1:10 y Ro.15:6). Se puede hacer como los católicos: repetir a una voz el Credo, o rezar el Padre Nuestro o el Ave María, y sin embargo no estar unánimes ni existir “un mismo hablar”.
    Durante dos milenios los cristianos vienen invocando el nombre que es sobre todo otro nombre, el de nuestro Señor Jesucristo. Las 17 referencias neotestamentarias a invocar el nombre del Señor jamás pasaron desapercibidas a los lectores de las Escrituras, y los cristianos han vivido confesándolo, pronunciándolo con su último aliento. Nuestro propio espíritu es ejercitado con la sola invocación del nombre por siempre bendito de nuestro Salvador. Pero así como los judíos cayeron en el extremo de no pronunciar el nombre de Dios por no incurrir en transgresión del tercer mandamiento del Decálogo, en las reuniones del Recobro se ha ido al otro extremo,
    repitiéndolo como un mantra similar al Hare Krishna, Krishna Hare de los hindúes.
    Así, de invocar desde lo profundo de nuestro espíritu el nombre de nuestro Señor, se pasa colectivamente a vociferar Su nombre, a coro y en un ritmo que va subiendo de tono, al compás de los movimientos sincrónicos del puño cerrado. No es muy diferente a las consignas que pueden gritar a coro las hinchadas en un partido de fútbol.
    Saliendo de una reunión hace ya cerca de tres décadas, mi hija de cuatro años me preguntó:
    - Papá, ¿esos hombres están enojados con Jesús?
    - ¡De ninguna manera! – respondí - ¿Por qué lo dices?
    - Y entonces, ¿por qué le gritan?
    Difícilmente un niño pequeño se equivoque tan feo ante una genuina manifestación del Espíritu.
    Incluso, hemos estado en reuniones donde si el que habla no se concreta a recitar las consabidas frases de Witness Lee, sino que expresa algo con sus propias palabras, surge un “Oh, Señor Jesús” pronunciado con tono lastimero o de fastidio, a fin de que el que habla se dé cuenta y calle de una buena vez.
    Nuestro juicio podría estar totalmente equivocado, pero no tenemos forma de saberlo, ya que nadie en el Recobro se atrevería a reconsiderar tan generalizada práctica. Es probable que fácilmente se intuya la razón de nuestra observación, pero que se presienta tal cosa, no favorece precisamente cualquier apertura a hacer una revisión del punto.
    Otra cosa lamentable es el indiscriminado abuso que se hace del Amén, olvidando que es también uno de los nombres de nuestro Señor que de ninguna manera debería de tomarse en vano (Ap.3:14). Así que la confirmación original “así sea y así será” pasa en el Recobro a usarse como saludo, santo y seña, y en lugar del O.K. o ¡está bien!, ¡de acuerdo! La costumbre de a coro gritar el Amén tras una frase leída o pronunciada, ha llevado a situaciones cómicas refrendando errores, equívocos y disparates.
    Si Dios quiere, concluiré mi aporte con la próxima entrega.
    Ricardo.

  13. #28
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    Oct 2007
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    Por Defecto Re: Iglesia Local de WITNESS LEE

    Acabo de escapar de los Adventista, en gran parte por su profeta, tengo unos hnos en Chile que pertenecen a este movimiento del recobro, a ellos los enganan diciendo que en EEUU este es un movimiento muy grande, yo vivo en houston y e rrecorrido muchas ciudades importantes en EEUU y nadie conoce este movimiento, esta discusion en la web es la segunda vez que me topo con el movimiento despues de mis hnos. oro al Senor para que tambien escapen, estos movimientos coartan tu libertad de pensamiento, te
    hacen dependientes de la mente de otros hombres, haciendo imposible que
    tu dependencia sea en Cristo y El Espiritu Santo. Cualquier mivimiento que te
    haga dependiente de un hombre es un peligro

  14. #29
    Fecha de Ingreso
    Feb 1999
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    Por Defecto Apreciados Punchi y Valdense:

    Si Dios quiere mañana sábado 1ero. de Marzo espero pegar mi último aporte sobre este tema. Luego, quedaré a entera disposición de cualquier forista que quiera plantear lo que desee.
    Verán entonces que existe el verdadero recobro del Señor (que no necesariamente ha de denominarse así o de algún otro modo), el recobro de Witness Lee, y el Recobro de los colaboradores de Witness Lee.
    Saludos cordiales.
    Ricardo.

  15. #30
    Fecha de Ingreso
    Feb 1999
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    Por Defecto III Denominacionalismo y exclusivismo

    La cuestión denominacional

    En el inicio del Recobro del Señor entre las Asambleas de Hermanos que Witness Lee fecha entre los años 1825/28, se le dio suma importancia a esta cuestión. Entre los hermanos que comenzaban a reunirse sencillamente al nombre del Señor Jesús, habían incluso quienes habían sido ministros anglicanos, presbiterianos, congregacionalistas, metodistas, bautistas, etc. Ellos habían advertido la soberbia humana entre los edificadores de Babel cuando dijeron: “hagámonos un nombre” (Gn.11:4). Así que en vista que el nombre particularizaba a unos cristianos distinguiéndolos de otros, fomentando la división en el cuerpo único de Cristo, cayeron en cuenta de que si se llamaran indistintamente con los varios nombres bíblicos, tanto las personas como las iglesias, (asambleas o congregaciones), se evitaría el problema. Así que aquellos testimonios cristianos eran llamados como: “iglesia del Señor” (Hch.20:28), “iglesias de Cristo” (Ro.16:16), “iglesia de Dios” (1Co.1:2; 10:32; 11:16, 22; 15:9; 2Co.1:1; Gá.1:13; 2Ts.1:4; 1Ti.3:5, 15), “iglesias de Dios en Cristo Jesús” (1Ts.2:14), alternando todos ellos con “asamblea” o “congregación” para evitar la mayor connotación eclesiástica del término “iglesia” que igualmente se aplicaba al edificio de reunión. Si se hubiera elegido uno sólo de estos términos, hubieran caído en lo mismo que algunas grandes denominaciones modernas con sucursales en nuestros países, como: la “Iglesia de Cristo”, o la “Iglesia de Dios”. Otro tanto se hacía con las personas, llamándolas indistintamente de: cristianos, hermanos, santos, creyentes, discípulos, hijos de Dios, amigos, fieles, etc. Al optar por uno solo de estos términos, el grupo denominacional queda identificado, por ejemplo: Iglesia de los Amigos = cuáqueros. Las demás denominaciones, sin embargo, se vieron necesitadas de distinguirles con algún nombre, así que se les llamó “Plymouth Brethren” por la ciudad del sur de Inglaterra donde el movimiento comenzó a arraigarse con fuerza. Posteriormente y hasta nuestros días se habla de “hermanos libres” o “hermanos exclusivos”, aunque los mejor informados entre ellos rehúsan autodenominarse de tal manera.
    Siendo que el movimiento suscitado por el Señor en China unos cien años después comienza también entre hermanos vinculados con los de Inglaterra (caso de W.Nee y W.Lee, entre otros), este aspecto de la verdad fue enfatizado dada la discriminación local que se hacía entre los creyentes europeos y los asiáticos (puede verse bien desarrollado este punto en La Iglesia Cristiana Normal de Watchman Nee). Así que el único nombre que distinguía unas iglesias de otras, era el de la localidad geográfica en donde se reunían, como es el caso en el NT desde Hechos a Apocalipsis.
    Las demás denominaciones, queriendo también distinguirles por alguna característica particular, dieron en llamarlos como los de La Manada Pequeña (o los del Pequeño Rebaño) nada más que por ser ese el título de un libro de cánticos que usaban con referencia a la cita de Lc.12:32. Como se comprende, no era posible evitar que otros les llamaran como quisieran, pero ellos mismos preferían llamarse indistintamente con los diversos apelativos bíblicos sin preferencia especial por uno solo de ellos.
    Insólitamente, el término preferido para describir a los cristianos identificados con este mover de Dios en la segunda mitad del pasado siglo, fue adquiriendo carácter denominacional, aunque obviamente jamás fue esa la intención. Así el Recobro no sólo pasó a intitular a algunos libros de Witness Lee, sino también a la versión del Nuevo Testamento. Actualmente, si se informa acerca del Recobro en Alemania, Australia o el Perú, se está identificando a determinado grupo de cristianos, tal como lo hacen los Bautistas, Metodistas o Asambleas de Dios con referencia a su gente en los mismos países.
    Advirtiendo hace décadas la contradicción que esto representaba con la visión de la iglesia y la unidad del cuerpo de Cristo, propusimos a hermanos que nos visitaban desde Argentina y Brasil, que si creían necesario denominar de alguna manera este mover de Dios, una solución podía estar en el empleo de otros sinónimos a “recobro”, usándolos todos indistintamente sin fijar preferencia por uno solo.
    Dirigiéndome recientemente a los hermanos en una reunión de servicio en la iglesia en Asunción, Paraguay, me referí a la “recuperación del Señor”. Ignoro cual haya sido la impresión que produjo el cambio, si es que alguien se percató de ello.
    Pero veamos algunos sinónimos de Recobro que podrían ser apropiados:
    recuperación, restauración, reparación, reconstrucción, reposición, renovación, restitución, reintegro, renuevo, etc. Seguramente podrán convenir otros más, o podrá hablarse de las expresiones locales del cuerpo de Cristo en cualquier lugar sin necesidad de distinguirlo del obrar de Dios en cualquier región, país o ciudad.
    Piénsese nomás que en cualquier parte del mundo puedan haber creyentes que se reúnen en testimonio a Su nombre sobre el mismo terreno de la localidad, viviendo la auténtica vida de la iglesia, creciendo en fe y esparciendo el evangelio por otros muchos lugares adonde no ha llegado, y que sin embargo nunca escucharon siquiera los nombres de Watchman Nee y Witness Lee, y ninguna publicación les llegó jamás desde Anaheim o Árvore da Vida. Por supuesto, jamás vieron tampoco esa palabra Recobro escrita con R mayúscula. La sola lectura de las Sagradas Escrituras por gente honesta que busca más de Dios, pudo conducirles por el Espíritu de Verdad (Jn.16:13) a “redescubrir” las verdades que siempre estuvieron allí, sin saber que los Hermanos ya las habían visto por el 1830, y Watchman Nee y otros (incluido Witness Lee) unos cien años después. Que no hubiesen adquirido las formas hoy en boga en el Recobro, no les privaría de nada si ellos estuvieran bien posicionados en la esencia y sustancia de la vida cristiana, que es Cristo mismo. Cuando hemos confrontado a hermanos del Recobro con esta eventualidad, se nos ha respondido que si efectivamente aparecieran tales hermanos en cualquier localidad, ellos deberían de inmediato procurar la comunión con los hermanos del Recobro. Respondimos, que, por supuesto, los santos en cualquier lugar siempre deberían procurar la comunión con todos “los que de corazón puro invocan al Señor” (2Ti.2:22) lo que no significa necesariamente que son todos cuantos estén identificados con el Recobro, por más que fuera de esperar que sea así. No obstante, de esa comunión apetecida, no ha de inferirse que eso implique dependencia o colonialismo espiritual, como si los que antes estaban libres en Cristo por el Espíritu, ahora pasaran a sujetarse a dirigentes desconocidos desde Anaheim, que legislan sobre doctrinas y prácticas a seguir por cuantos están bajo tal ministerio.
    Una cosa que necesariamente ha de estar clara es: comunión sí, colonialismo no.
    Expliquemos: no que de LSM o Árvore da Vida no pueda deslizarse alguna palabra de edificación y bendición (como de cualquier otra editorial), sino que a lo que no puede renunciarse es al hablar de Cristo por el Espíritu en medio de su iglesia, de la cual es única Cabeza.
    Este aspecto de la verdad nos conduce al próximo punto:

    Maneras exclusivistas

    Si bien el exclusivismo como tal es rechazado con tanta fuerza como el denominacionalismo, en la práctica son notorios ambos aspectos en lo que conocemos del Recobro, lo que excepcionalmente podría con todo estar ausente en otras localidades.
    - Visitando un sobrino mío a cierto hermano del Recobro en una ciudad de Texas, éste le mostró su biblioteca. Esta estaba compuesta de unos cuantos libros de Watchman Nee, todos los hasta entonces publicados de Witness Lee ¡y ninguno más! Esto sorprendió a mi sobrino, acostumbrado a ver en las bibliotecas de la familia no sólo algunos de esos títulos, sino también a muchísimos otros autores cristianos de reconocido prestigio, entre ellos algunos de quienes se habían nutrido ambos hermanos chinos.
    Cuando en el 2002 la Editorial CLIE publicó mi libro Una Verdad que Asusta, fue gracioso cuando al mostrar un ejemplar a hermanos del Recobro, estos, sin atreverse a decir nada me miraban entre sorprendidos y confundidos, como preguntando: ¿Cómo te has atrevido? El libro, en verdad, en nada desentonaba con lo escrito sobre el tema por W.Nee y W.Lee, pero aun sin saberlo, y todavía suponiendo que su exposición fuera correcta, el punto es que ese libro representaba “otro hablar” dentro del ministerio. No se animaban a decirlo, pero nos consta que lo pensaban, pues tal era el acondicionamiento mental que tenían. Si pudieran “recobrar” un tribunal de la Inquisición, con gusto lo quemarían. No por malo, o no escritural, o no espiritual, sino por provenir de alguien que no estaba en la misma línea recta del apostolado que partía de Witness Lee. Que en mi testimonio expresara que compartía el 99% de lo dicho o escrito por Witness Lee no les parecía suficiente y eso no me hacía confiable. Por supuesto, a mí personalmente me constaba que el porcentaje de ellos en la práctica era todavía inferior, pero al menos la profesión que hacían era de un 100%, cuando por ignorancia o malentendidos omitían o desvirtuaban claras enseñanzas de Witness Lee.
    El exclusivismo en la literatura fácilmente se advierte cuando se ve que mientras varias editoriales han publicado las obras de Watchman Nee, las de Witness Lee únicamente por LSM. Algo raro tiene que haber cuando pese a insistirse con que ambos ministerios son uno sólo, sin embargo, a la general, respetuosa y entusiasta recepción de las obras del hermano Nee, se contrapone la resistida aceptación de las del hermano Lee, las que sólo reciben cálida acogida dentro del propio Recobro.
    - Otro aspecto exclusivista se hace evidente en cuanto a los cánticos usados. En su mayoría provienen de clásicos himnarios ingleses, traducidos al chino, y con letras acomodadas a expresar muchas de las verdades recobradas. Luego se tradujo al portugués, y de este al castellano. La transliteración palabra por palabra hecha por no expertos traductores, sin conocimiento de las normas poéticas (métrica y rima), ha tenido tan pésimos resultados, que tras algunas reuniones coincidíamos en que mejor hubiera sido no cantar a hacerlo como lo habíamos hecho. Aunque en los libros de cánticos aparecieran obvios errores conceptuales o de impresión, se miraba como sacrilegio cualquier propuesta de corrección. Posteriormente, las letras fueron retocadas y algunas deficiencias corregidas, pero esto siempre debía venir desde la autoridad competente. Mientras tanto, aunque se entonase un disparate, esto estaba más en consonancia con el “un mismo hablar” que introducir correcciones locales.
    Todavía conservo una copia de la carta (en inglés) que un hermano brasileño le enviara a Witness Lee sobre el asunto. Allí le exponía que el acerbo brasileño en cuanto a la himnología cristiana era muy rico y variado, de modo que reducir a los hermanos a los viejos himnos ingleses constituía un anacronismo estéril, de por sí rechazado por la generalidad de los cristianos brasileños. La propuesta no era la de descartar la totalidad de estos, sino tras una cuidadosa selección de los mejores, incorporar a ellos las melodías y letras con mayor significación espiritual de la himnología brasileña. Pese a lo coherente de la iniciativa, nunca se supo si llegó respuesta, y jamás volvimos a saber nada del frustrado proyectista, pese a que él había sido compañero de viaje del hermano Don Yu Lang desde Brasil al Uruguay, y de Montevideo a la ciudad de Rocha.
    - Si bien parece ampliamente ventajosa la práctica del Recobro en cuanto a que todos en la reunión pueden hablar - a diferencia de las denominaciones donde todos suelen escuchar a uno sólo, generalmente el pastor -, en la práctica no se siguen las precisas instrucciones de Witness Lee respecto al profetizar de todos (ver El Avance Actual del Recobro del Señor, caps. 4 y 5). Mayormente lo que todos hacen es repetir siempre las mismas consignas o proclamar frases estereotipadas de los cánticos o Estudios de Witness Lee. No se espera que opere la libertad de 1Co.14 en cuanto a que dos o tres se levanten para “hablar a los hombres para edificación, exhortación y consolación (v.3), conforme al orden y sujeción espiritual (vs.29-32). Lo que puede al principio sorprender gratamente al visitante, con el paso de los meses y comprobar que la formalidad de las reuniones es un calco de las anteriores - con diferencias mínimas -, lo atrayente puede llegar a ser tedioso.
    Paradójicamente, se hace difícil que el Espíritu Santo pueda usar a un hermano en una reunión con tal palabra de edificación, pues si hiciera una lectura en un libro de la Biblia que no es el que se está estudiando, corrigiendo abusos al mejor estilo paulino, y exhortando al arrepentimiento y volver de corazón al Señor, sería visto como algo de mal gusto, hecho bajo el impulso de la carne y sin impartir otra cosa que ideas forjadas en el intelecto, mas no en el espíritu del expositor. La prerrogativa de hacer algo así sólo la tienen unos muy pocos en la comunidad. Fuera de ellos, pareciera que el Espíritu no puede actuar. Así, en la práctica se impone la misma táctica que aprendieron en las denominaciones de donde proceden: dejar contento a todo el mundo.
    - Finalmente, algo diremos respecto a tres clases de recobro:
    a) El recobro del Señor. Llámesele así, de cualquier otra manera o de ningún modo, es dable observar en la historia de la iglesia, desde sus primeros desvíos y hasta ahora, ante la gran apostasía, como el Señor por su gracia ha conservado siempre un remanente fiel que le expresa y lo representa (Sof.3:12; Ap.3:8).
    b) El Recobro de Witness Lee. Lo que al principio de su ministerio le permitió servir dentro del recobro del Señor en China, ya en California el éxito creciente y con la mejor intención le condujo inconscientemente a la organización y administración de su propio Recobro, impregnándole el sello de su personalidad. Lutero tampoco quiso una iglesia luterana, pero la hubo.
    c) El Recobro de los colaboradores. Representa la consecución del movimiento sin el leitmotiv original, pero perdurable todavía por inercia, aunque ya en la misma degradación que Witness Lee constatara entre las Asambleas de Hermanos en las primeras décadas del pasado siglo XX.
    Sin embargo, las promesas a los vencedores en los dos primeros capítulos de Apocalipsis permanecen vigentes, y cuantos responden positivamente a la invitación del Señor en Ap.3:20, ya sea dentro o fuera de las denominaciones (Sardis) o del Recobro decadente (Laodicea), todavía tienen ante sí la puerta abierta dada a Filadelfia (Ap.3:8).
    Tal como actualmente el Recobro es conocido, sigue siendo todavía atrayente:
    a) Para pastores denominacionales cansados de falta de reconocimiento y estímulo dentro de su propia organización. Así como algunos buscan “carros nuevos” con los que impresionar a sus fieles y obtener mayores beneficios (p.ej. soplando sobre el micrófono para que caigan hacia atrás), acá encuentran algo bastante distinto pero con mayor base bíblica y en un ámbito espiritual más genuino. Las adaptaciones a que tendrán que acomodarse no son escandalosas ni difíciles de imitar.
    b) Hermanos también cansados de probar en una y otra denominación con penosos resultados, y que acá observan una camaradería y solidaridad que nunca conocieron en las iglesias de su peregrinación. Aunque les pesa algunos elementos disuasivos, con todo se adhieren finalmente a la idea de por fin haber llegado a casa: la vida de la iglesia.
    En definitiva, la sobrevivencia del Recobro conocido depende más que nada del éxito comercial de los empresarios que lo integran. Mientras sus hombres de negocio sean prósperos y puedan seguir aportando, se podrá cubrir el alto costo de los gastos que demanda la obra. Crisis económicas o defecciones de los mayores contribuyentes, puede marcar una precipitada decadencia. El legado espiritual de Watchman Nee y Witness Lee siempre ejercerá una poderosa atracción en cristianos nuevos. Pero a los más viejos no se les puede seguir alimentando con manjares preparados hace décadas.
    En una reciente reunión en la que participé, como algo novedoso se pasó a la consideración del Estudio-Vida de Génesis 23. Al final se me quiso obsequiar con la hojita que se nos distribuyó para compartir su lectura. La devolví diciendo:
    - Hace treinta años tuvimos este estudio cuando lo traducíamos del portugués.
    Pero treinta años no habían alcanzado para corregir la caprichosa apreciación de Witness Lee sobre “la muerte prematura de Sara”, pese a lo explícito del v.1.
    El presente estudio por nada quisiera convertirse en una nota despiadadamente crítica, injusta y cruel de un movimiento que como tantos otros, comenzado por el impulso del Señor acaba por proseguir con el esfuerzo de los hombres. Todo lo contrario: lo que se critica no es una secta herética como tantas conocidas, ni siquiera una denominación muy acreditada en el cristianismo pero llena de anomalías por todas partes, como las hay, sino algo esencialmente bueno, justo y santo que en vez de progresar hacia la perfección, degeneró en lo que hoy es. Si ya en el segundo siglo se hace notorio el desvío producido de la doctrina de los apóstoles que adornaba la vida de las iglesias del primer siglo, no debe verse con ojos aterradores que el original recobro del Señor de las primeras décadas de los siglos XIX en Inglaterra y XX en China, haya derivado vía Taiwán-California-San Pablo, en lo que hoy tenemos por estas regiones sudamericanas.
    Quiera el Señor por su gracia sacudirnos del sueño y despertarnos a toda la bendita realidad que tenemos en Cristo, y seamos vencedores no de nombre, sino de hecho.
    Si algún hermano conserva alguna duda o quiere alguna explicación específica en algún punto, puede escribir aquí o a
    ricardoestevez2003@yahoo.com.ar

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