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Mensaje: DEFINICIONES DE FE

  1. #1
    Fecha de Ingreso
    Nov 2000
    Respuestas
    78

    Por Defecto DEFINICIONES DE FE

    LA FE

    Es mira más allá de las impenetrables en tinieblas y
    vislumbrar un glorioso amnecer.
    Es obedecer aunque no comprendamos el por que.
    Es donde se acaba la tierra y comienza el cielo.
    Es actuar aferrándose a la fidelidad de Dios.
    Es caminar por un mar embravecido, puesto los ojos en
    Jesús.
    Es bastarse con saber que Dios nos ama.
    Es agradecer por lo que pedimos sin aun haberlo
    recibido.
    Es confiar en que Dios proveerá.
    Es el ancla en la tormenta.
    Es el secreto de permanecer firme en la brisa y en la
    furia de la tempestad.
    Es después de hacer todo lo posible, confiar en que
    Dios hará lo imposible.
    Es menospreciar el dolor teniendo en mente el gozo
    venidero.
    Es caminar en la oscuridad cogido de la mano de Jesús
    que conoce el sendero.
    Es cantar en circunstancias que se debería llorar.
    Es persistir en la oración aunque parezca que los
    cielos son de bronce.
    Es no temer a nada ni a nadie, porque Dios está
    conmigo.
    Es esperar en la certidumbre de sus promesas.
    ES CONFIAR EN DIOS COMO UN NIÑO LO HACE CON SU PADRE.

  2. #2
    Fecha de Ingreso
    Jun 1999
    Edad
    54
    Respuestas
    19.994

    Por Defecto

    La Fe es...




    Copyright © 1999 Martha Blaney Kilpatrick

    www.Shulamite.com

    ***



    Traducido por Círculo Santo

    2001

    Madrid, España



    Todas las citas extraídas de

    Reina Valera 1960





    http://www.iglesia.net


    ***







    I
    La fe es una Ley. . .





    La fe es una ley. . . establecida por Dios para nosotros.
    Es el don del poder otorgado a la humanidad
    para que lo posea y aumente.
    Lo qué crees es lo que ocurre. Aparece.

    En todas las personas opera una serie de creencias.
    Sean verdad o falsas, todos creemos con sólida certeza en
    algunas cosas.

    El corazón tiene una doctrina confidencial,
    tan imbuida y automática
    que no es reconocida por uno mismo.

    La fe es una ley. De que las cosas que nosotros juzgamos
    ciertas, estamos seguros de que son reales.

    El gran enigma es descubrir qué es lo que creo.
    Porque estoy tan familiarizado y cómodo con
    mis creencias de las que nunca he oído
    hablar sino dentro
    de mis pensamientos.
    Ellas son opiniones que se han vuelto principios.
    Ideas vanas que yo he convertido en dogma.

    Y debo encontrarlas y
    debo formularlas.
    Para refutarlas.

    Mis creencias son como una gran resaca oceánica que
    me arrastra hacia dentro de mí mismo con
    una fuerza mayor que mis brazadas.
    Todavía soy el creador de esa fuerza.
    La he alimentado y dado su poder por
    la valoración de mis recónditas meditaciones.

    La gran lucha empieza cuando decido
    cambiar mis consolidados dogmas.
    No cambian fácilmente.
    Pesan como el plomo.
    Sólo los destruyo con grandes corrientes
    que equiparo a mis mentiras.

    La fe es una ley. Qué crees que es eso que experimentas.
    Entonces tu experiencia demuestra lo que creíste, pero
    esto es porque creíste que ocurría.
    Y no porque fuese real.

    Qué cree tener el poder - el poder real para crear.

    Sí tienes fe en el mal,
    el mal surgiría en todos tus conceptos.
    El Mal probará su fe en él.

    Si tienes fe en el desastre, el desastre te perseguirá.
    Pero el desastre no existirá como una fuerza exterior.
    Será el estrago que vive dentro de tu
    corazón por tu fe en el terror.

    Hay una religión del rechazo, que cree fervientemente
    que ese rechazo será de repercusión negativa de todo
    encuentro con otros. Y es así.
    Se vuelve así. . . cuando no era así.

    Entre todas nuestras absurdas riadas de fe, quizás sea
    la primera el sepultar
    todas las otras fes mortales que surgen. . .
    es lo primero que nos vuelve ciegos.
    Nos convierte en monstruos pervertidos,
    coronados de fanatismo y tiranía.


    Es la fe en nuestro propio ‘yo.’ La confianza en nuestra propia
    habilidad para hacer.. y saber.
    Ninguna sed de hablar por Dios, hablamos por el “yo”.
    Escuchando en secreto a este portentoso ‘yo’
    y creyendo cosas sin sentido.

    Tonto, sí. . . pero somos necios peligrosos,
    nombrando a Dios sin requerirlo Él.
    Tomamos Su lugar manifestando que le conocemos.

    ¿Recibes lo que deseas en esta vida? Siempre.
    Tus deseos quedan formando parte de tu fe.

    Los deseos nobles mueren en las manos de la incredulidad.
    La incredulidad es una fe en lo negativo. Un convencimiento
    de que esa bendición no ocurrirá.
    Una secreta convicción de que Dios no quiere... no puede...

    Soy expuesto y juzgado por lo que mi vida produce...
    y no produce.
    Porqué sólo produce lo que creo.
    No puede producir lo que no creo.

    ¿Entiendes que esa fe todavía es una ley?

    “Tú eres y haces según tu fe.”

    Una creencia que se basa en la manifestación de Dios
    no en Su buena voluntad,
    Su poder, Su propósito, sino sobre mi fe.

    La fe es de algún modo una cosa viviente, latiendo con fuerza
    para cumplir su propósito.
    Tanto si la fe no es de Dios, como si es de Dios,
    hace concebir una imagen de Él como si fuera real.

    La Fe Auténtica vive porque emana de la
    Palabra Viviente “de la boca de Dios.”
    La Sagrada Escritura envuelta por la presencia del Padre,
    es dónde la fe - por amor - es concebida.

    La comunión con el Padre, oír Su Palabra personal es recibir
    una semilla palpitante.



    Absorbiendo la Sagrada Escritura, se plantea la autentica
    verdad en los abismos de mi intrincada mente, y
    disuelve las necias conclusiones
    acumuladas a lo largo de mi vida.

    Es imperativo que construya mi fe por acciones deliberadas,
    por el bombardeo de mi propia alma
    con la verdad Eterna de Dios
    contra la arrogancia de mis valoraciones.

    Estar alrededor de los que tienen fe alimenta la fe.
    Camina con un escéptico y
    tu fe malcomerá en la incredulidad.

    Todavía. . . es la obediencia y la muerte quien de verdad
    forma y libera la fe.

    Entregándose a Dios, para hacer Su voluntad en la más
    profunda sumisión para hacer morir a la independencia. . .
    estas rendiciones,
    suscitan Su Propia Confianza para entrar y librar
    el corazón humano de dudas.

    Si sirvieras a Dios pero no mueres por Él,
    tu fe siempre se achicará.

    Gál 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no
    vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la
    carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios.

    La muerte te introduce en la fe del Mismo Hijo de Dios,
    una fe sobrenatural emanada
    de Uno cuya fe conquistó TODO.

    La muerte del ego, es el fallecimiento de mi naturaleza
    Adámica que resbala hacia la incredulidad. . . y vive
    cínicamente
    acerca de su propio Creador,
    despreciando mi Propio Origen.

    ¡La incredulidad sólo se mata cuando el “yo” muere!
    Y la fe es nacida sólo en “Su” vida.

    Así. . . Alimenté mi fe con la Palabra de Dios, como
    el Padre me la lee a mí y
    Mato mi incredulidad por la cruz personal de mí
    experiencia diaria.

    Sin embargo. . . en medio de esta Gran Solución
    a mi duda innata. . .
    una llave falsa en mi mano - no de Dios.
    Un pivote que cierra o abre
    la Dinámica de la Fe.

    Esta llave eléctrica que sustenta
    Fe y Duda
    en equilibrio
    es mi simple opción.

    Puedo decidir lo qué creeré.
    Puedo escoger contra la evidencia,
    Puedo refutar el argumento.
    Puedo rechazar la lógica y
    Puedo imponer silencio al acusador.

    Es mi opción. Mi opción.
    Escojo en que confiaré. Escojo la verdad.
    O escojo rechazar la verdad.

    La opción siempre descansa. . .
    conmigo.

    Puedo desear creer pero
    a menos que escoja creer
    mi deseo perecerá en mi regazo.
    Sin fe mi deseo
    nunca vendrá a la vida.
    Y culparé a Dios de ello.

    La fe viene por el oír, y debo escoger escuchar.
    La fe viene muriendo y debo decidir morir.

    Y la fe viene por mirar. Puestos los ojos en Jesús, el autor y
    consumador de nuestra fe.1

    Mirándole A Él, centrándome EN Él, en clara dependencia.
    Él es lo Único Real en un abismo de ilusión.
    Debo buscar para mirar...

    Debo dejar lo que parece sólido
    e ir a lo que Es Real.

    La fe no es fe si descansa sobre dogmas.
    La fe sólo es dinámica cuando reside en una Persona -
    La Única, que hizo el universo
    y sin Él el universo no tiene ningún significado.




    II

    TU FE ESTÁ EN UN ÁRBOL

    Los Árboles del Edén todavía están en pie, siempre delante de
    nosotros, representando una opción de la existencia -
    así se llaman - vida o muerte.

    El Árbol de Conocimiento es un árbol de pensamientos.
    Creemos que pensando podemos saber.
    “Cuando pienso - pienso que yo sé.
    Y pienso, que lo que pienso es. . . verdadero.”

    Tenemos muy alta opinión de nuestras opiniones.

    SATANÁS provocó a Eva a
    pensar. . . razonar y concluir.
    Bajo la sombra de ese Árbol ella pensó
    atentamente. . . y entonces pecó.
    Perdió a Dios por la deducción.

    Consideró sus pensamientos. Sin tener en cuenta a Dios.
    El enemigo mora en los razonamientos, así cuando
    ella “pensaba”, se sentaba con él.

    Dios no estaba en la conversación ni
    se le tuvo en cuenta.
    Eva tomó su propia decisión,
    sin esperar, sin escuchar. . .
    meramente pensando.

    Vivir por pensamientos es morir.

    Resolver, saber, concluir por medio de
    pensamientos es dejar de estar en la realidad, pero peor. . .
    ¡vivir por pensamientos es dejar de existir!
    Sólo existimos cuando conectamos con Dios, y
    la conexión es hecha por conversación
    que se vuelve una comunión de amor. . .

    Preguntando, abrimos y
    oyendo, entramos.

    La lujuria por saber se despertó en Eva y
    germinó dentro de sus hijos,
    una loca oposición a Dios.
    Los hijos de Eva tendrán respuestas ahora
    aunque no de lo alto.

    Los Pensamientos son un reino peligroso,
    donde con un disfraz de quietud, Satanás está
    metiéndote sus ideas y te acusa por ellas.

    Inteligentes sugerencias que provocan
    una conclusión infernal.

    Cuando Pedro escuchó, oyó del Padre en el Cielo
    la identidad de Jesús, mientras los otros estaban
    confundidos con el Hombre.1
    Pero cuando Pedro encaró el peligro para Jesús
    en Jerusalén, empezó a pensar sobre ello -
    en lugar de escuchar - y llegó a ser el portavoz del enemigo.

    El Pensamiento es el reino dónde Satanás tiene dominio y
    Dios no está implicado. No encontrarás a Dios allí.
    Él no entra en diálogo con
    reflexiones humanas de perversión satánica.
    Dios está callado.

    La verdad está allí. . . pero es solamente un poquito
    de verdad encajonado en un ataúd de mentiras.
    En esa sombra de oscuridad, las mentiras se convierten en la
    verdad y la poquita verdad, desaparece.


    El Árbol de Vida es el lugar de escuchar.
    El lugar dónde cada dilema
    es una pregunta explicada por Dios,
    una oportunidad emocionante para conocerlo
    por Sus respuestas.

    Donde el desconcierto encuentra su aclaración
    y la confusión, su orden...
    solamente por considerar la Voz,
    de Uno que sabe TODO.

    Escuchando, se le da Su lugar.
    Al Único Que Sabe y el Único
    que hace. . .

    Dios habla cuando escuchamos pero calla
    cuando pensamos.

    Pensando o escuchando. Escoge.
    Es absoluto e irrefutable que
    No puedes tener ambos.
    Cada uno de nosotros vive en un árbol o en el otro.
    ¿Conoces en que árbol te refugias y alimentas. . .?
    ¿Lo sabes.?

    Si no conoces, el sabor de su fruta.

    Cada día se presentan enigmas sin pistas -
    desafíos vestidos de problemas.

    Las preguntas nacen de la necesidad de saber.
    “¿Qué es esto que está pasando?”
    Los misterios golpean en nuestra puerta,
    vienen sin invitarlos.

    ¿Qué hacemos?, corremos a un Árbol.
    Siempre a un Árbol.
    Tienes tu favorito,
    uno en el que confías.

    Esperas en un Árbol. Esperas tranquilamente.
    Haces las preguntas y sabes
    que Sus respuestas están más allá
    que cualquiera de tus pequeñas preguntas.

    Aunque tarde, esperas.
    Ninguna alternativa sino Su voz. No un sustituto.
    Ninguna actividad produce algo (tú sabes esto)
    así tu única solución para cualquier cosa es
    solo. . . escuchar.

    El Gran Padre quiere comunión
    por el catalizador de
    nuestro desconcierto natural en la vida.
    El Padre quiere engendrar. . .

    Escuchando al Árbol nace la Vida,
    la fuerza para encararla,
    y la sabiduría para vivirla.

    Al otro Árbol, El Árbol del Pensamiento,
    examinas, miras lo obvio, interpretas las señales
    a través de una imaginación impura que
    sólo conoce su propio
    corazón corrompido.

    Lo qué ves, lo consideras e
    inventas tu lista de explicaciones
    y oyes las diestras sugerencias del infierno.
    Tan diestras, que convencen.

    Escoges tu propia verdad y
    la grabas en la
    pizarra de tu mente.
    Esta se ha convertido en una proclamación,
    un absoluto del que
    no tienes ninguna duda.

    Incluso lo llamas la verdad de Dios,
    llegaste a eso... sin Él.

    Defenderás esa idea hasta la muerte. . .
    y por lo tanto la harás.

    Suya (de Dios).



    III

    El Bendito Pobre


    Le doy mi necesidad a cada flirteo del viento,
    Pero no suplo la carencia con sólo el vacío aire.

    Doy mi desesperación al
    charlatán o al vagabundo,
    y tratan de pisotearla en su nombre.

    Doy mi necesidad dentro de mí ‘mismo’ y
    gira en mi alma hasta absorberme.

    Mi necesidad es una mujerzuela común.
    No diferencia.

    Mis necesidades, lancé sobre. . .
    La Comodidad, yo dí mi necesidad a una madre falsa.
    El conocimiento, lo dí a un ideal libre.
    Amor, lo dí a cualquier perro hambriento.

    Necesito lo que no comprendo y no admitiré,
    arrojar mi pobreza sobre
    cualquier altar del consumo.

    La Ambición, sólo es el camino que lleva a donde
    la necesidad encuentra su valor.
    La codicia, sólo es el hambre de un alma cavernosa.
    El odio, es el explosivo concentrado por un dolor de amor.

    La vergüenza de mi carencia tienta a mi orgullo para mentir.
    La desnudez del desamparo me hace
    vestir mis huesos con grandes palabras.

    Yo soy la necesidad. Todo en mí es necesidad.

    Incluso mi generosidad es mi necesidad... para dar.



    No puedo saber, no puedo producir.
    No puedo amar, ni durar, ni ser.
    Pero ésas son revelaciones viejas.
    Ya no me asusto - son hechos familiares
    acerca de la insuficiencia innata.
    No hay nada que yo necesite.
    Nombra cualquiera y habrás dicho mi necesidad.

    Arrostrar la cara espantosa de la necesidad
    es la muerte al orgullo,
    ese monstruo que se auto-alimenta.
    Los que rechazan la necesidad, no la tendrán.
    La necesidad miserable es una manera de vivir,
    no un lugar para visitar en algún momento.

    La pobreza que desprecio es el tesoro
    con que puedo comerciar.
    ¡La insuficiencia es la gloria! ¡La alegría! el regalo
    divino de la oportunidad.

    Mi pobreza es mi joya.
    Necesidad, la carrera recta a Dios.
    El evangelio viene - solo para los pobres - como yo.

    Mi necesidad es la energía que me mueve. . .
    ¡la motivación de buscar,
    la fuerza de la acción
    ¡la fuente de la creatividad!

    Tendrás tanto como estés dispuesto a necesitar.
    Lo esperas por Él cuando no tienes ninguna otra fuente.
    Y cuando esperas. . . Él viene.
    ¡Oh, gloria! Él contesta la necesidad.
    Él visita la pobreza. . sólo que - nada más.

    Jesús, el nombre de ricas satisfacciones,
    Él mismo, el banquete de abundante provisión.
    Él, el que ofrece una vida mejor,
    Perfecto Proveedor de la insuficiencia humana.
    Jesús, Jesús. Sólo Él.

    Mi necesidad - el vacío abierto en mi interior -
    pertenece a Él...no a mí,
    no a ti
    sino a Él... Exclusivamente.


    Donde son satisfechas mis voraces necesidades,
    allí nunca pondré una fe leal.

    La fe no es algo que adquieres como una ganancia.
    Es a lo que tú eres reducido.
    La fe desnuda en Dios Padre es una humillación,
    la última cosa que consentirás y
    sólo cuando
    todas las rocas se han desmenuzado. . .
    como el polvo.

    Reúno mis incontables necesidades
    sembradas, sin raíces, en
    tierra extraña
    y las llevo a Su trono.

    No las pongo a Sus Pies,
    Ni las coloco en Sus Manos.
    Las planto allí en Su Corazón Dadivoso
    para que arraiguen allí, y me será suficiente
    en cada ocasión.




    IV

    LA FE ES UNA PERSONA


    Toda la vida es la búsqueda de una persona, una que conoce
    el mismo centro de todo mi turbado ser -
    de mis partes perdidas y vívidas,
    e igual en ese desnudo laberinto
    me ama con temerario amor.

    Para hallarla, hacemos fatuas amistades.
    Hacemos cabriolas con el dinero,
    para disponer de fríos objetos inanimados,
    mientras nuestros vecinos son devorados
    por los perros en que creyeron.

    “¿Dónde está mi amigo? ¿Dónde está mi amigo?”

    Búsqueda callada o búsqueda descarada,
    buscamos sobre todo . . relación.
    Un compañero. No sólo un mutuo amor,
    que me ame cuando no puedo amar.
    Quién guarde más alto mi ego ante sus ojos.

    Un ser perfecto de hechos perfectos -
    un dios por supuesto.
    Allí vive ese ideal imposible,
    implantado en el alma por creación innata.

    Una necesidad ineludible,
    que hace una búsqueda interminable -
    el parentesco con otra alma.
    Un eslabón de comprensión desnuda
    Uno quien llama mi ser.
    Uno quien nunca falla, nunca traiciona. . .
    y nunca, nunca te abandona.

    Dios en Tres, el único que reúne los requisitos.
    Y Él es - Padre, Madre, Marido
    es el Compañero, intimo, perfecto. . .
    el fin de la búsqueda.



    La fe sube con tal relación.
    La fe se eleva porque descansa
    sólo sobre quien. . . no sobre que.
    “Yo sé en quien he creído.”
    Pablo creyó porque descansó en una Persona,
    enseñó doctrina sólo como sólida verdad
    acerca del Único Perfecto.
    Y ese Conocible Ser
    se convirtió en su persecución
    y su único tesoro.

    Hay un requisito previo a la fe, simple - posible.
    Todo lo que tenemos que hacer es MIRAR.
    No a un libro, no hacia un principio
    sino a una Persona, Divina para el Modelo Perfecto.

    El que sostiene junto al universo
    y lo mantiene alejado de la locura absoluta. . .
    puede sostenerme,
    guardarme.
    Jesús, Sólo Jesús. Ningún otro, para siempre.

    El Carpintero Santo corta y arroja lo que no es fe,
    quitando de la madera muerta la corteza viva.
    Él artesano de nuestra vida interior pule y afina
    las conclusiones
    conque débilmente comenzamos.

    Su labor es trabajar en nosotros.
    Él es el Artesano de la fe y nosotros, Su materia prima.

    Pero búscalo es profundo. . . y raro.



    Para que un objeto sea el centro
    de otro tiene que caminar al lado.
    “buscando fuera de todo lo que me distrae”
    Esto es abandonando todas mis queridas fijaciones. . .
    sobre todo dejando la obsesión principal. . . Yo



    Mirándome a mí Mismo estoy adorándome.
    Debo de volverme para mirar
    a una Persona mucho Mejor.

    Mirar al Creador es tener la fe.
    Mira a la fuente,
    Mira en el interior del corazón a tu
    Única Esperanza.
    Es natural, innato.
    Estás mirando.
    Sólo pregúntate - ¿a qué?

    Y mirar es creer.
    Contemplas con codicia
    eso que adoras.
    En lo que siempre fijas tu esperanza.

    “Mirar hacia Jesús” es esto:
    Mirar en quietud y conversación franca
    en un flujo constante.
    Las peticiones ruidosas dirigidas a Él,
    eliminan lo uno y lo otro,
    debe ser absolutamente privado.

    Fe ES descansar en un Poderoso Sustentador
    quien es Dios Omnipotente, pero
    también el Amor en Persona. . .

    Quien por deferencia asombrosa, busca
    de nosotros sólo tal relación
    ¡es como nuestro sueño secreto!





    V

    LA FE EN EL MIEDO

    Fe es descanso y paz.
    La fe sabe Quién es DIOS.
    “Yo sé en QUIEN he creído”.1

    La fe tiene su reverso. . .
    La incredulidad es un escepticismo oculto
    del corazón
    el miedo no es mas que su manifestación.

    El miedo es el síntoma exterior
    de esa duda
    que gobierna dentro. . .
    y no le conoce a ÉL.

    El miedo es la fe a la inversa.
    La certeza de que Él no vendrá -
    la creencia de que Él no está diciendo la verdad,
    por lo menos “no a mí.”
    Y por eso reina el miedo.
    El miedo de Su fracaso. . .
    la certeza de Su indiferencia.
    Éstas son las fes secretas
    que incuban el miedo.

    Bonitas palabras excusan el miedo nos hacen
    menos culpables de él como un pecado detestable.
    En realidad no es miedo, es sólo cuidado.
    “Deberíamos preocuparnos por lo que es
    importante, ¿no deberíamos?”

    No, la ansiedad es simplemente incredulidad
    y estrés, una palabra inventada
    que oculta el terror
    y lo eleva a lo entendible.
    El desdichado.

    El miedo es pecado. La debilidad humana.
    Es normal en nosotros, sí.



    Pero el miedo en Sus discípulos
    logró sacar un extraño enojo
    del sufrido Jesús.

    Él, que era infinitamente paciente,
    que soportó sus intrigas y planes ambiciosos,
    mostró bondad con Sus propios asesinos,
    y sin embargo, no tuvo
    ninguna tolerancia con su miedo.2

    La tempestad mostró las
    dudas básicas de ellos.3
    Una prueba viva de
    como lo entendían.
    “¿Por qué estáis así amedrentados?
    ¿Cómo no tenéis fe?”

    Tememos lo que está bajo
    el dominio de Su dedo pulgar.
    Y no tememos a Él quien
    se sienta como rey de todo el universo
    y gobierna hasta la más pequeña gota de lluvia.

    Temer a la tormenta es
    creer en el poder de la tormenta para matarme
    y negar Su fuerza para salvarme.
    Esta traición.
    Es una cobardía ciega con la que
    Él no tiene ninguna paciencia.

    El poder de Jesús sobre la tormenta,
    volvió su miedo de la tempestad
    a Quien tan fácilmente la gobernó,
    y su terror natural
    se tornó en un despavorido temor a Él.

    “¿Quién es éste,
    que aun el viento y el mar le obedecen?”
    Y ese miedo es legítimo.
    Y el terror justificado.



    El miedo de cualquier cosa, o de alguien
    revela - no sólo nuestra falta de fe en Dios -
    sino que revela el lugar dónde
    depositamos nuestra confianza.
    Revelando en que. . . y en quien
    creemos.

    Lo qué tu miedo revela es tu ídolo secreto. . .
    uno cuyo poder exaltas.
    Nombra tu miedo y habrás
    nombrado tu dios.

    Lo qué temes, sirves.
    Lo qué sirves, morirías por ello.
    (Someter tu ‘yo’ es morir.
    Rendir tu libertad gustosamente es morir.)

    A lo qué entregas tu vida. . . es tu dios.

    Lo qué temes
    ES en lo que crees.
    Es lo que crees lo que tiene poder sobre ti
    y en ese lugar construyes
    con entusiasmo un altar
    que es una prisión hecha por ti mismo.


    Así el miedo es la base y centro de adoración.
    Por eso nosotros no debemos de temer
    ni siquiera a los que pueden matar el cuerpo,
    Se le reserva el temor sólo a Él quien
    “puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”.4



    El culto surge del miedo
    y el miedo es el culto.

    El centro del secreto de todo miedo es esto:
    el frío temor a la muerte.
    Esa lucha innata por la vida, el motivo feroz
    de la propia preservación -
    ésta es la raíz oculta del miedo, su poder
    huele el peligro y pelea
    por sobrevivir aun cuando signifique
    la rendición de la libertad del alma.

    Sobrevivir es todo.
    Tan poderoso es el miedo a la muerte
    de cualquier forma, a cualquier nivel
    que estamos dispuestos
    incluso a abandonar a DIOS. . .
    cualquier cosa para estar seguros.


    El hombre que enterró su talento
    usó el miedo cómo excusa para ser
    descaradamente desobediente.5

    Tuvo la audacia de justificar
    su miedo
    acusando Dios de ser el terror
    que lo había paralizado,
    asumiendo que el Señor por eso, habría de ser
    comprensivo y que Él
    ¡renunciaría a cualquier castigo!

    Esto no es sólo una parábola,
    es un retrato de la naturaleza humana
    descrito con vivos colores,
    de nuestra opinión y auto-compasión,
    con nuestros miedos infundados.

    Hemos hecho todo: para apoyar nuestro miedo
    hasta acusar a Dios
    porque la vida es dura.

    La contestación del Señor asombra.
    Demuestra que Él es duro.
    ¡Meramente por un talento, un solo talento
    condena a una forma de infierno!
    “en las tinieblas de afuera; allí será el lloro
    y el crujir de dientes.”
    ¡Sólo por un pequeño y entendible miedo!

    Ese miedo por el que tenemos tanta simpatía.
    ¡Ese miedo de pérdidas y fracasos impuesto

    ¡por las injusticias de la vida!
    Ese miedo es llamado por su verdadero nombre,
    desenmascarado por el Único
    Quien Lee los Corazones.
    Y Quién Sabe
    TODO pensamiento secreto.

    Es no temer en absoluto. . .
    es ser “malo y perezoso.”
    Palabras duras para los pobres humanos.

    ¿Qué haremos?

    El miedo es malo, no sólo ‘humano.’
    El Miedo es malo porque al final
    es una imputación a Dios,
    un golpe a Su carácter.
    Un rechazo de Su bondad.
    Un insulto a Su poder.

    Alguien puede temer.
    Eso es fácil. Simplemente siéntese.
    Todos nosotros podemos inventar el terror
    y detenernos allí. . .
    “¡Un león está en el camino!”6

    Esto es trabajo, duro trabajo el conseguir valor
    para aventurarse a salir fuera y multiplicarse.

    Para sembrar, tienes que creer en la siembra.
    Para arriesgarte, debe cerciorarte de la seguridad.

    Y para creer, debes luchar.
    Debes trabajar.

    No es duro creer.
    Es difícil refutar la duda,
    la prueba recordada contra
    esa mentira dentro de tu alma.

    La lucha es encontrar Su opinión
    y mantener esa opinión
    contra tu mismo razonamiento.

    Luchar contra el miedo es luchar con lo qué parece
    tan sólido y obvio,
    para rechazar las ideas preconcebidas
    de tu propia mente.

    El enemigo de tu alma usa el miedo para
    atraparte y mantenerte retenido.
    Sí puedes tener miedo,
    quedarás voluntariamente
    confinado en una celda sin barrotes.

    Y el poder de todas las amenazas es
    simplemente - una mentira.
    Nada tiene poder sobre ti. Sólo Dios.
    Nada puede tocarte sin
    ¡Su consentimiento!

    “...ni tengáis miedo.
    A Jehová de los ejércitos,
    a Él santificad;
    sea Él vuestro temor,
    y Él sea vuestro miedo.”7

    Todos los otros miedos están
    prohibidos porque no son válidos.

    Se reserva el miedo hacia Dios solo
    porque impera sobre vida y muerte. . .
    cielo. . . e infierno.

    Mat.10:28

    Mat.14;27-39

    Mar. 4:35-41

    Isa. 8:13; Proverbs. 22:13





    VI


    FE ES PASADO

    La fe sólo es pasado. La fe nunca es futura.
    Se completó todo en esa gloriosa proclamación,
    en el último aliento de Su crucifixión,
    la última palabra de Su acabada vida
    “Consumado es”

    E inmediatamente murió. . .

    Su trabajo de salvarnos del infierno,
    Su labor para llevarnos al cielo,
    quedó fijada en una última culminación que
    nunca puede disminuir ni
    aumentar,
    fijada en la eternidad y alcanzable hoy
    en la práctica
    es la solución de todas mis crisis
    hasta mi destino final.

    El carpintero ha terminado de tallar la
    madera de Su propia humanidad
    En el marco de la voluntad de Su Padre.

    Una humanidad nueva. . . obediente, santa.

    Su trabajo acabado es mi trabajo acabado.
    Su obediencia torturada es mía -
    sin la tortura.
    Su victoria sobre mi miserable humanidad
    es para disfrutarla y vivirla.

    Cuando Él lo acabó, yo también lo “acabé”
    y todo lo que experimento de Su poder
    simplemente ya estaba
    esperando que yo
    abriera los ojos
    incentivado por
    las necesidades de mi corazón.
    Viendo a través de la desesperación.

    Mi ceguera a Su trabajo acabado
    es el obstáculo para
    disfrutarlo.
    Lo único que me falta es: ver.

    ¡No para “conseguir”,
    no para arrancar
    de Su tacaña mano
    algo ¡todavía por conseguir!

    No tiene nada más para dar,
    nada más que hacer.
    Él descansa por haber satisfecho
    las Leyes Santas
    del Padre.

    Él descansa de Su trabajo
    Y yo. . . Descanso En esa
    Obra vicaria
    de mis tediosos
    esfuerzos para ser.
    Para hacer.

    Está hecho. ¿Lo ves?
    ¿Qué está hecho? Mi destino.
    Su destino.
    Nuestro ser eterno.
    Estamos completos en Él.
    Ahora, en este mismo segundo.
    No progresamos en ello
    por valor.
    No lo conseguimos
    por esfuerzo.



    Sólo por comprenderlo. . .



    Él es mi identidad.
    Él es mi pureza.
    Él es mi. . . - nombra el que -.



    ¿Esforzándote por ser santo? Demasiado tarde,
    ya fuiste hecho.
    Tratando de conseguir lo que ya tienes,
    eres como un hombre rico,
    en posesión de toda riqueza,
    corriendo y jadeando
    por el tesoro que descansa
    agarrado en su mano.

    Tonto esfuerzo, no ganando nada.
    Perdiendo las mismas
    riquezas que buscas,
    no viéndolas por ignorancia.

    Cualquier cosa que necesito ya está allí.
    Todas las demandas de mi pobreza
    son Sus Dadivas Esperando.
    Porque ya está pasado y hecho,
    yo simplemente lo recibo.

    Nada quiere, nada olvida.
    “El Señor es mi pastor,
    nada me faltará.”

    Y cuando vivo en esa
    descarada certeza
    poseo en vez de carecer,
    navego y no necesito arrastrarme.

    Nunca lo tendrás por quererlo.
    Nunca lo verás por esperarlo
    lo poseerás sólo cuando sea tuyo,
    cuando ‘está consumado’
    y simplemente
    esperas su cierta aparición.

    La fe no es lo que Él haría
    en el futuro como un premio,
    que tengas que percibir
    por puntos de bondad.


    La fe no es ese “Él podría” pero
    simplemente no querrá en este momento.

    La fe es esto: Él tiene. Está.
    Él descansa porque Él tiene.


    Y descansaré ahora
    Este día, cada día
    porque Él ha cumplido
    hasta este día.

    Jesús ha vencido sobre la humanidad,
    sobre Satanás.
    Ha terminado.
    La eternidad está cumplida.
    La historia está completa.
    Al último detalle, hasta el
    último aspecto.
    ¡Está TODO acabado!

    ¿Cuál es Su trabajo ahora?
    Sólo la Oración,
    la intercesión incesante que nosotros, Sus ovejas
    palpamos solamente. . .
    cree estas cortas palabras,
    “¡¡¡ESTÁ ACABADO!!! “
    y entonces. . .
    verás esa Culminación Gloriosa
    en una viva. . .
    experiencia personal.



    Hebreos 10:10,14

    Col.2:10



    VII

    LA FE EN LA MUERTE



    Después de que te abrazas a Él
    en Él ya está lo que tengo que recibir
    en toda Su integridad
    y está en mi.
    Su descripción es asombrosa.

    Él quién no puede mentir,
    Él quién sabe el pasado de todos
    y el futuro -
    quién sabe la
    Autentica Realidad -
    me describe. . . y a ti.

    Primero, me exige no sólo que esté con Él,
    sino más cerca todavía, EN Él en la cruz.
    EN Él en la tumba.
    Cuando Él murió, morí con Él.

    Extrañas y ajenas, tales ideas.
    Debo darlas por hecho.
    Nunca lo entenderé.
    Sólo como un niño, acepto la
    sabiduría más alta e insondable del
    Gran Padre,
    que mora en mi.

    Aunque parezco vivo, aunque actúo vivo,
    Estoy muerto.
    La evidencia es que vivo,
    muy vivo.
    Pero el Hecho Real es, que morí.
    Cuando lo creo, es así
    y estoy separado de éste
    reino visible de lo irreal
    para vivir en la esfera invisible del
    Eterno Verdadero.

    Y estoy libre de mi mismo. . .
    del pesar y terror de ésta
    Residencia Temporal.

    Él me puso libre en el Edén pero yo
    tomé la aniquilación y
    sus efectos en la médula de mi alma,
    se codificó en todas mis células.
    La muerte y la tumba, es mi liberación
    no mi fin.

    Al creer en una idea tan increíble,
    tendré que creer que
    necesito una salida
    de mi ego impío
    y de este
    Trágico Lugar llamado Tierra.

    Siempre que yo prefiera vivir-y-no-morir
    esperaré la sentencia,
    suspendido en nudos de indefenso dolor.

    Si debo mantener ‘esta vida’ y creo
    que es mía, que es mejor,
    rehuiré el ‘Regalo de la Muerte’
    y viviré, muerto a mi destino.

    La muerte es Su solución inteligente e ilimitada.
    La muerte es final. La muerte es total.
    Así por mi muerte-en-Su-muerte
    Soy completamente libre.
    Intocable.
    Inamovible.

    Así que yo vivo como un muerto,
    separado de mi antigua existencia,
    arrojando las cadenas y los clavos
    que me sujetaban
    al incesante e inevitable
    fracaso.

    Pero sólo siendo como un niño puedo tenerla.
    Si soy inteligente y serio
    no permitiré que la verdad
    me posea,
    requeriré convencerme primero y
    satisfacer mi miserable razón.

    Si digo, esperaré a que ‘ocurra’,
    todavía
    lucho en su dominio.

    No, nunca veré la prueba
    de mi muerte hasta que
    lo crea por Su Afirmación.
    Y solo por eso.

    Él lo dijo. Cuando creo en Él, veo
    que es verdadero
    por la experiencia viva de mi liberación
    de ‘mi’ y de ‘ti’. . .
    de TODOS.

    Muerte, miedo tan terrible es mi liberación.
    El amigo de mi esperanza
    y no el enemigo de mi supervivencia.

    Él dice que estoy muerto. Muerto, estoy entonces.
    ¿Qué acerca de mi inactividad?
    No importa, ignórala.
    Estoy muerto.
    Él dijo para que.



    VIII

    Nuevo - Todo Nuevo

    No había ninguna esperanza de reformarme.
    Nada sobre que construir la restauración.
    Mi problema sobre mí solamente podía ser
    resuelto empezando todo
    de nuevo. . . marcado
    con un hierro candente nuevo.

    Así que yo no me remiendo y me corrijo.
    La resquebrajada y goteante vasija es
    arrojada a un lado. . . ¡completamente!
    Un nuevo trozo de arcilla es puesto en el torno
    y un ser - fresco y nuevo - está
    girando y formándose por Su Voluntad.
    Una creación de Su brillo. . .
    y no de mi limitación.
    Una sorpresa, un deleite, una vida que amaré vivir.

    Una persona nueva, alguien
    que no conozco y no reconocería
    quien es - me resulta familiar, un sueño perdido,
    una visión olvidada.
    Encajo en esta creación y
    este ser encaja en mí
    por un plan perfecto,
    divino en su origen.

    Soy una ‘nueva’ creación.
    En hebreo ‘nuevo’ es una palabra que
    significa maravilla.

    Pero mi fe puede estar cimentada en el viejo andrajo
    de mí creencia
    de que la “nueva persona” sólo es
    un ideal imposible
    realizado en la eternidad. . .
    bien, quizá.

    Pero mi Dios dice de mí, que soy una nueva creación.
    Ahora.



    Así que espero y miro en la maravilla de que
    Él “me” libró de mí, quién
    oprime y refrena a esa criatura
    tan extraña y espiritual por su misma naturaleza,
    ciudadano de una Cultura Diferente
    Quien es capaz de vivir en otra Realidad
    mientras que aquí todo es normal.



    Esta ‘nueva’ persona que no seré capaz de definir
    ni de predecir. . o alguna vez desentrañar.
    El Adán viejo conoce un surco
    de aburrida repetición.
    La nueva persona es un misterio que despliega
    a través de la oración-pleno
    conocimiento de su Creador.


    Soy nuevo. Ahora original, dónde antes
    era igual que los otros:
    amándome a mí mismo,
    complaciéndome a mí mismo,
    adorándome a mí mismo.

    Soy Su delicioso sueño, lo soñó
    antes que el mundo fuese formado.
    Un sueño que yo ensucié pero que no podría malograr.

    Sustentó Su idea de mí
    y nunca la dejó
    Sacó el ‘viejo e infeliz yo’
    lo limpió a través de la tumba que yo
    comparto con Él. . .

    “Con Cristo estoy juntamente crucificado,
    y ya no vivo yo,
    mas vive Cristo en mí...
    lo vivo en la fe
    del Hijo de Dios, el cual me amó
    y se entregó a sí mismo por mí...”



    Cristo ha fundido dentro de esta
    vulgar cáscara, Su imagen original.

    Y por Su presencia EN mí y
    dominio SOBRE mí, llego a ser mi yo real,
    una persona completa
    sólo a causa de Él,
    por que desaparece en Él.

    El misterio más grande, nunca entendido. . .
    meramente vivido. . por la fe.

    Él dijo que soy nuevo.
    Soy nuevo.





    IX


    FE ES OBEDIENCIA

    Hebreos 11:7,8,17


    La fe es obediencia. Simple.
    No siempre fácil pero muy, muy simple.

    Noé oyó a Dios,
    “divinamente advertido de cosas nunca vistas antes”.
    Y empezó a seguir lo que oyó.
    Nadie más lo oyó. Nadie lo afirmó.



    La fe lleva adelante lo que oye.
    Lo que es tontería para otros,
    es absolutamente natural para ti. . .
    cuando crees lo que has oído.

    Pero hasta que no sigas lo que oíste,
    no lo habrás creído.



    Abraham obedeció, ésa es su fe,
    tan aplaudida por la Biblia.
    Él es puesto como el ejemplo de fe.
    Todo lo que hizo para ganar tal lugar fue esto:
    “obedeció cuando fue llamado para salir. . . “
    “Él salió, no sabiendo donde iba.”



    La fe es oír. . . sí. . .
    pero no has creído
    hasta que has seguido lo que oíste.
    Dios nos dice que es como “oír”
    hasta que sea la acción de ir.



    Josué creyó donde muchos abandonaron.
    Él sólo aceptó lo que oyó y comenzó a
    moverse. . .

    La voz de Dios es muy específica para uno
    que puede confiar. “Esto es cómo puedes tomar Jericó.”
    Nunca fue un plan de batalla presentado antes.
    ¿Rodea la ciudad siete veces en silencio?
    ¿Y después grita?


    Dios, siendo el Único Creador,
    es siempre original en Su estrategia.

    Y esa Originalidad es nuestra dura prueba.

    Nunca antes había llovido ni inundado. . .
    No había ningún precedente que apoyara
    la orden dada Noé para construir.

    Fue el primer diluvio, el primero-en la vida- el primer barco,
    la primera destrucción de la tierra. . .
    y al final, el primer arco iris de la promesa.

    Noé se aventuró en un nuevo reino de Dios,
    un nuevo avance.
    Siguió las instrucciones explícitas,
    en cada detalle y
    “preparó un arca para salvar a su familia.”

    Se movió.
    A pesar de su lógica, ignorando a sus burladores,
    se movió para construir, obedeció porque creyó
    lo que oyó.

    Noé obedeció para salvar la vida.



    ¡Pero Abraham! Abraham obedeció para
    quitar la vida, la vida más preciosa - su hijo.

    El Dios que condenó el sacrificio de niños,
    contradice Sus propias normas y
    requirió una obediencia - extrañamente contradictoria - eso
    no tenía ningún sentido ante las
    promesas sobre Isaac.

    Fe, la verdadera fe, obedece cuando Dios cambia
    Su dirección y parece ir contra
    Su propósito anterior.

    Así en la fe de su obediencia, a pesar de eso
    Abraham nunca abandonó la promesa original
    enfrentando la muerte de su cumplimiento:
    “concluyendo que Dios era poderoso para levantarlo,
    después de que Isaac muriera. . .”
    ¡Asombroso! Creía en el propósito original de Dios cuando
    levantó el cuchillo.

    Fe que mueve, la fe real cambia con Dios
    que siempre es movimiento.

    La fe vive por la Voz, la Voz Actual
    y por esa Inteligencia exclusivamente.

    La fe cree que la Sabiduría de Dios es mejor
    y tiene razón siempre.

    En esa tierra - la tierra de la Naturaleza de Dios -
    la fe es la acción. . .
    y no es Fe hasta que sea acción.





    X


    La Fe viva

    TODO ACERCA DE LA FE



    La fe es el problema central de la vida, el único problema.
    Este reino material es gobernado por fe no por el azar.
    No por la humanidad. No por el poder. . . sino por la fe.
    Fe en la cosa correcta o
    en la cosa mala.
    De cualquier modo, la fe dibuja el mapa del futuro.

    Tu propia vida es un cuadro
    de lo qué crees.

    Todas las cosas pasan por las puertas abiertas por la fe.
    Es la única llave a la puerta de provisión.
    La fe es todo lo que hay. . . y todo lo que necesitas.

    La fe es la única crisis de la vida.
    Una catástrofe no es la crisis. La crisis es,
    la pregunta es: ¿creo a Dios?

    Cuando Pedro iba a ser tentado para negar a su Señor,
    Jesús le dijo, “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte.” *1

    Jesús no oró por fuerza, por integridad, por constancia.
    No oró por vista, comprensión,
    sabiduría ni incluso por santidad.
    Oró simplemente. . . por la fe. Sólo por la fe.

    ¿Me pregunto. . . ésa es la única oración que Jesús oró por
    nosotros entonces eso es todo lo que necesitamos?

    Pedro negó a Jesús, tres veces y vivamente,
    no porque no lo amase. Lo hizo.
    No porque no lo siguiera.
    Siguió a Jesús - con radical abandono.

    Pedro cayó porque dejó de creer
    su propia revelación divina de
    que Jesús era el Hijo de Dios,
    Gobernante, Creador, Amo de todo.
    Y que resucitaría de la cruel muerte
    a manos de una humanidad mala.
    Pedro no falló. Su fe falló. . . por consiguiente, Pedro falló.

    Vivirás por lo que crees.
    Verás que crees por cómo vives.
    Y vivirás y morirás, girando alrededor
    del radio de tus creencias.

    Eres prisionero de lo que estás seguro. . .
    o en libertad por lo mismo.
    Lo qué tomas como Auténtica-Verdad es
    el límite exterior de tu vista.
    Eso puede ser. . cerca. . . o lejos.
    Grande o minúsculo.
    Todo determinado por el dilema de la fe.

    El miedo es el brillo de tú incredulidad.
    Tus temores se convierten en el Trono del Poder
    en el que entronizas a tú dios.

    Miedo no es miedo meramente, humanamente natural.
    Miedo es un naufragio de la fe.

    Los discípulos en medio de la tempestad tuvieron miedo.
    Jesús no los reprendió por su terror o por su cobardía,
    ¡sino sólo por tener tan poca fe!

    *1 Lucas 22:31



    La tempestad que se desencadenó e inundó la barca
    no era problema.
    La angustia - y la prueba - estaba en su
    fe en sí alcanzarían la otra orilla, porque
    Él, quién era Dios, había dicho así.
    “Pasemos al otro lado.”



    VIVE Por FE



    Habacuc vivió una angustiosa crisis de temor bajo la tiranía
    de los Caldeos.
    Pero ése no era su autentico problema.

    Su miedo era un interrogatorio del poder de su Dios.
    Se probó su fe
    en el caldero de la mísera vida real.

    Cuando un Supremo Tirano gobierna tu propia existencia -
    cada paso que das, tu nivel de vida,
    puede parecerte que tu cárcel es de acero macizo
    y que las llaves que te pueden liberar, están en manos de
    uno que sólo desea tu mal,
    y busca tu total aplastamiento
    a través de la esclavitud.

    El problema parece que es la “persona” que gobierna,
    y la situación te hace perder los estribos.
    No, el problema es
    Dios-enjuiciado, encerrado en la sala del tribunal de
    tu recóndito corazón.
    DIOS es el acusado y tú el acusador.
    Eres el juez y el jurado.
    Eres también el veredicto final.

    Cuando el Señor Dios respondió a los temores de Habacuc -
    Le dijo algo así de asombroso.
    “Mas el justo por su fe vivirá.”

    Vive por fe. ¡VIVE!
    Vivir es existir por el poder de la fe.
    ¡Para obtener todas las cosas por fe,
    ¡cubrir todas las necesidades con FE!
    ¡La fe es entonces el medio para todo!
    ¡Todo!



    Dios ha puesto al reino de la humanidad bajo las
    limitaciones de la fe para que
    estemos limitados o liberados
    por lo qué creemos acerca de Dios.
    Y Dios se ha confinado también
    a los lindes de nuestra fe.

    El principio gobernante en toda vida es la fe.
    Y lo justo funciona en la vida -
    por práctica supervivencia. . . por fe en Dios.

    ¿Quién es justo? Nadie. . .

    Podría escribirse de esta manera,
    “la persona justa vivirá por fe”
    Moralmente justa - no “divinamente santa, perfecta.”
    Moralmente justa es meramente esto:
    decirse la pura verdad
    sin engañarte a ti mismo y así para con Dios.

    Esta es la rectitud que Habacuc poseyó.
    Sabía que estaba dudando de Dios en su mente.
    Y lo admitió.

    La fe de Habacuc en el poder del enemigo subió y
    su fe en la naturaleza de Dios cayó.
    Y fue bastante honorable el reconocer que
    había una emergencia y que necesitaba
    oír que le ordenaba Dios.

    Cuando Dios le contesta al hombre, Habacuc transcendió a la
    crisis nacional,
    y a la urgencia del momento
    y fue movido al reino de la Absoluta Confianza en
    El poder soberano de Dios y la última justicia.

    “Aunque la higuera no florezca,
    Ni en las vides haya frutos...

    Con todo, yo me alegraré en Jehová.”



    JESÚS VE NUESTRA FE


    Jesús no midió a las personas, por su bondad,
    por su éxito, por su estado.

    Pesó su fe. Sondeó la medida de fe
    y sólo valoró eso.
    Respondió, no a su conocimiento, ni a su pecado,
    sino a su fe.

    Alabó la gran fe y lamentó la poca fe.

    La madre Cananita2 pareció oír un ‘no’
    de Jesús y ella no desistió.
    La provocó a fe y entonces la elogió
    por su gran fe.

    Ella siguió.
    Insistió, en su ruego
    Y Él contó eso como fe, la gran fe.


    La fe es la moneda del reino, eso fue dicho.
    Dios da lo que crees que Él da,
    Sólo cree que lo da.
    Depende de ti. No de Dios.

    A la mujer que tocó el borde de Su túnica,3
    Jesús le dijo, “Hija, ten ánimo,
    tu fe te ha salvado.”

    Su FE - no solo por Su poder,
    no por Su buena voluntad -
    SU fe lo ha hecho pues.



    “Lo siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo:
    ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!4

    Jesús preguntó precisamente por sus fes.
    “¿Creéis que puedo hacer esto?
    Ellos dijeron: Sí, Señor.

    Entonces les tocó los ojos, diciendo:
    Conforme a vuestra fe os sea hecho.”

    Llevar tu necesidad a Jesús es la fe.
    Sencillamente por pedir, muestras que crees que
    Él es la fuente.
    Para clamar a Él sin avergonzarte como el Ciego Bartimeo
    esa fe maravillosa que es contestada.

    Creer que Él es CAPAZ, es la fe buena.
    Esto trajo la respuesta de Jesús al leproso.
    Creer que Él PUEDE. . . como la mujer Cananita
    ¡esa es la fe que no se puede denegar!

    Creer que Él ciertamente lo HARÁ. . . como el Centurión
    ¡esta es la fe que estremece a Jesús!



    #2 Mat 15:24-26

    #3 Mat 9:22

    #4 Mat 9:27

    #5 Marc 5:28-34



    JESÚS VIVIÓ POR FE

    Aunque Jesús vio que se aproximaba la negación de Pedro,
    Él tuvo fe en la última restauración de Pedro.
    Él había visto lo que iba a suceder por que Su Padre
    se lo reveló y
    Había orado por la “victoria”
    de Pedro para que animara a sus hermanos
    a pesar de su fallo en la fe.

    “. . . y tú, una vez vuelto,
    confirma a tus hermanos.”#6

    Jesús durmió durante la tormenta
    pese a la angustia de los discípulos.
    Le despertaron para que cuidara
    de que no perecieran. Creyeron en la tormenta, en la muerte,
    en la indiferencia de Jesús.
    Así. . . ellos no creyeron al Hijo de Dios.

    Pero Su Padre lo había dirigido al otro lado
    de Galilea y Jesús no tuvo ninguna duda
    acerca de su llegada.
    Ninguna tormenta, por fuerte que fuera, lo llevó a una crisis
    de que podría ahogarse bajo la dirección de Su Padre.

    Lo que Su Padre le encargó,
    la fe de Jesús lo aceptó.

    “. . .El cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz,
    menospreciando el oprobio.”7



    #6 Lucas 22:31

    #7 Heb 12:2





    XI

    Encontrando La Fe

    1. Fe y Amor

    2. La Voz


    1. FE Y AMOR

    El Espíritu Santo, en muchos pasajes de la Biblia, vincula fe
    con el amor.

    “Lo que cuenta es la fe,
    una fe activa por medio del Amor.”
    Gál 5:6 DHH

    El Gran Mandato del Señor Jesús
    - solo se reduce a. . . Amar. -

    La Ley del Antiguo Testamento fue satisfecha en Jesús.
    Pero Él nos dejó la Verdadera Ley,
    tan Sencilla (pero imposible) Mandó Amar.

    En esa obediencia la Fe crece. ¿Crece tu fe?
    Pide Amor - no el amor humano - sino que el Amor Divino
    inunde tu corazón.
    Amor ferviente.
    Amor incondicional.

    Sin el Amor de Dios, la fe - aun cuando grande - pierde su
    valor eterno.
    “Si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los
    montes, y no tengo amor, nada soy.” I Cor. 13:2b

    Soy nada. . .



    La Biblia vincula la fe al amar, pero. . . .
    nosotros separamos la fe
    y hacemos de ella el fin último. ¿Por qué?
    Porque queremos poder.
    Vemos la fe como poder.
    La humanidad quiere mover montañas,
    ¿y por que?, ¡para ser Alguien!
    Pero con el espectacular mover-montañas por fe,
    en ausencia de Amor, “Nada soy”
    en vez de Alguien.

    Nuestro Dios de Apasionado Amor valora el Amor
    Sobre todas las verdades espirituales.
    Incluso la fe.
    Nosotros también debemos valorarlo.

    “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos
    tres; pero el mayor de ellos es el amor.” I Cor. 13:13

    A causa de nuestra auto-exaltación,
    la fe no puede operar
    sin el Amor de Abba Padre.

    La Fe que agrada a Dios tiene el Amor como su meta
    El Amor produce Fe.
    . . .es de Humildes Pretensiones
    El Amor que produce fe prefiere ser un Servidor en lugar de
    un soberano religioso.

    Fe sin Amor es un estímulo para el Orgullo.
    La fe agrada al hombre.
    El amor agrada Dios.
    Y Amar con Fe es la respuesta
    de Su Plenitud.

    Orar por Amor será contestado con Fe.
    La esencia del Amor es creer
    en el Amor de Dios que Todo lo Cubre.

    “El conocimiento envanece, pero el amor edifica.”
    I Cor. 8:1



    2. LA VOZ

    Lectura: Mateo 13; Lucas 8:11 - 18; Juan 15



    Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de
    Dios.
    Romanos 10:17

    La FE viene oyendo - la Voz personal de Dios.
    La humanidad debe vivir por “toda palabra que
    sale de la boca de Dios.” (Mat. 4:4)

    ¡Vivir por fe es vivir oyendo!
    Sujetando cada duda a la Voz de Dios
    sin otra solución que Oír
    las palabras de Su boca.

    La fe no se obtiene por el mero estudio
    de las Sagradas Escrituras
    sino oyendo del Autor de las Escrituras
    el propósito personal para ti.

    La Fe-Real debemos escucharla de la boca de Dios.
    Y eso requiere buscar Su rostro.

    Jesús vivió por la Voz de Dios, sólo Su Voz
    sin otro consejo o remedio.
    ¡Y por esa Voz se preparó para
    responder a Su Mortal Enemigo
    y rendirle dejándolo sin poder
    en las tentaciones del desierto!



    Cuando Eva dejó de escuchar a su Creador,
    escuchó a Su enemigo.



    Somos oyentes. Vivimos escuchando.
    La pregunta no es “¿cómo escuchar?”
    Sabemos escuchar.
    Todos demasiado bien.

    La pregunta es: ¿a quien escuchas?
    Hay sólo tres opciones.

    La humanidad siempre está anhelando escuchar
    de otro reino,
    ese reino es del espíritu.

    La Voz del Mal habla como sí
    fueran tus propios pensamientos,
    exalta o condena. . . ambos son mentira.
    De esa “habla interior” salen los desastres.
    Dios habla de cosas exteriores,
    fuera de nuestra familiar degradación.
    Comparte simplemente. . . la Verdad Suprema.
    Y un Buen Futuro.

    La Voz de Dios está viva. ¡Cree lo que habla!
    Las Palabras llevan la Vida de Quien las habla.

    Oír es vivir. Y ser creado dentro del pensamiento de Él.
    Su Voz imparte la fe para que cumpla su fin.
    Así. . . oír profundamente, ¡Oír es Creer!

    La Palabra de Dios es una semilla, no un pensamiento.
    No una idea, ni un principio o una noción.
    Éstos están muertos.
    Solamente comida para engordar el cerebro,
    ninguna nutrición para el ser interno.

    Sus palabras son de una naturaleza y origen completamente
    diferente al nuestro. Son Verdad.
    Son Realidad, la Única Realidad. ¡La ÚNICA REALIDAD!



    Sus palabras son ciertas. . . absolutas. . . penetrantes.
    Nuestras palabras son tenues. . . pueden ser verdad, o no.

    Sus pensamientos son Cuadros Vivientes, - no imaginación -
    y cuando habla o mira,
    el misterio de Su poder
    mora dentro de Sus Palabras, produciendo Vida.


    La humanidad produce pensamientos-muertos- y
    gira alrededor de ellos en charla necia.
    En un diluvio de palabras en que volcamos afanados
    “pensamientos” inundando la tierra todos los días,
    Solo la voz de Dios lleva Vida.

    La Semilla Divina de Sus Calladas Palabras, es un grano
    diminuto que alberga una Explosión de Vida.
    Alimento del corazón de Enorme Reproducción.

    Él habla al piadoso y al impío.
    Proclama Sus Palabras en una
    ofrenda constante de Sus Amables Pensamientos.

    Sus Palabras son abundantes, por la generosidad del
    Corazón de Su Padre.
    Es “Consejero Maravilloso”.

    Ningún problema con el Dios que habla. Él habla.
    Es el Sembrador que esparce Su Semilla preciosa.

    Mire una semilla y verá una mota.
    Pero comprender la maravilla de la semilla es ver su
    fruto inacabable.
    Formando la semilla a más semillas. . . para siempre.

    La semilla debe tener su ambiente.
    El potencial de la semilla
    depende de su hogar.

    Sobre el estante, sin plantar queda inactiva.
    En arcilla dura se muere por el sol,
    cuadro del corazón duro.
    La semilla es comida por los pájaros del aire,
    símbolo de los demonios.



    La posibilidad de la semilla descansa
    completamente en la tierra.
    Vida o muerte queda en la condición de la tierra.

    Y ése es Mí preparar.
    La piedra de mi naturaleza pecadora debe ser sacada.
    Deben arrancarse las cizañas de mis pecados.
    Mi integridad debe absoluta al decir la verdad
    en mi interior.

    Cuando la Escritura se vuelve la Palabra por Su Voz
    dentro de tu vida, sólo míralo fijamente.
    Deja que la Palabra te posea, tómalo, que entre en ti.

    Y cuando se planta la Semilla de Su Voz
    en tu espíritu y encuentra un lugar listo en la oscuridad
    de tú recóndito corazón
    se libera a sí misma en una vida completamente nueva.

    La nutrición para sostener esa semilla
    depende del valor de su Fuente y Su Poder,
    regada con la Escritura, enterrada en oración,
    - con la paciencia del granjero -
    esa Palabra/Semilla es dejada libre para
    descargar su Energía Creadora y
    fructifican y producen, algunas cien por uno,
    otras el sesenta, el treinta”.

    ¿Eres la tierra rica?
    ¿Esta sembrada con Su voz?
    ¿Eres un jardín plantado?
    ¿Estás lleno de las semillas de promesa,
    ¿nutrido por el riego diario de la Palabra?


    Entonces la fe crecerá fácilmente y milagrosamente,
    como el fruto que solamente aparece en la vid sana.






    XII


    La Semilla de Mostaza y los
    Árboles de las Moras…

    Cuando Jesús habló acerca de La Fe, la semilla de mostaza
    fue su símbolo, “la más pequeña de las semillas”.

    Sus discípulos oyeron que la voz de Dios es una semilla,
    escondida en el interior con poder de vida y reproducción,
    “algunos produjeron el treinta, el sesenta, y algunas
    cientos por uno.” Mateo 13.

    La semilla de mostaza, es una representación de la Palabra
    Viva, impartida en el corazón de aquel que escucha
    y llevando en sí misma
    la fe misma de Dios,
    traspasando la incapacidad humana para creer.
    La Fe es una semilla sembrada, una partícula de Vida
    Celestial lista para echar raíces y crecer en la
    tierra oscura de un corazón vacío. Lucas 8

    La Fe no es la exaltación de un hecho elegido
    por un ser humano,
    imponiéndose a Dios para controlar sus obras.

    Esta Semilla viene de una Esfera diferente,
    muy superior, porque es Vida,
    no solamente ideas o algo mental.

    La Semilla de la Voz de Dios es derramada sobre nosotros
    cada día, por su gran generosidad.



    Dios se goza en hablar a Su creación, y por
    Su voz impartir el Potencial Vivo
    de una partícula, que lleva en su interior
    una dinámica explosión de fruto.

    La única cosa que se necesita para tener fe es
    un Oído Abierto a través de un Corazón Rendido,
    arado y rastrillado
    y no distraído por un
    ansia de información y conocimiento mental.



    Maria Oyó

    La Fe es impartida por la Voz de Dios al
    creyente que se encierra en soledad.
    Oír es obtener a Dios.
    “La Fe viene por el oír y el oír por la Palabra (la voz) de Dios.”

    La Palabra por la voz del mismo Dios es única
    porque es germinal, no es informativa.
    Es una semilla de la reproducción de Dios,
    capaz de cumplir su propósito.

    Maria, la madre de Jesús, escuchó al ángel
    y sabiamente buscó entender
    aquellas Palabras Divinas.

    “Para Dios nada es imposible y
    ninguna palabra de Dios es sin poder o
    imposible de cumplir”.
    Lucas 2:37

    La Explicación Divina le dio
    un entendimiento sobrenatural.
    Su obediencia no fue por deducción humana.
    Sabiendo los propósitos de Dios y sus caminos,
    ella se entregó a sí misma, su destino y su futuro
    para que fuera tomado por la Semilla de Dios,
    la Palabra personal para ella.

    Entonces Maria dijo, “He aquí la sierva del Señor. Hágase
    conmigo según tu palabra.”

    Esto es un recibir profundo de la Palabra...
    Dándose a sí misma para
    que fuera concebido el Hijo de Dios.

    Así como el esperma lleva en él la vida del padre,
    la Semilla-Palabra lleva interiormente,
    la Vida Infinita del Padre Eterno.

    Cuando Él habla, Su vida está en Sus Palabras,
    Vida Reproductora o la Vida de Dios.

    Y la semilla contiene junto con la Vida,
    la fe del Mismo Dios
    para su nacimiento.



    El Mover de Montañas y Árboles



    Lucas 17:6 Si ustedes tuvieran una fe
    tan pequeña como un grano de mostaza,
    podrían decirle a este árbol: desarráigate y plántate en
    el mar y les obedecería.

    Mateo 17:20 Porque ustedes tienen tan poca fe,
    les respondió. Les aseguro
    que si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza,
    podrán decirle a esta montaña:
    “trasládate de aquí para allá”, y se trasladará. Para ustedes
    nada será imposible.

    Si tuvieran fe (que vive) así como
    un grano de mostaza.

    Jesús comparó la fe con una semilla de mostaza.
    La Fe debe ser una Semilla, no una opinión.
    La Fe es como ser preñado con la Semilla
    “Sea.. y fue.”



    El propósito de la Fe es mover montañas
    y desarraigar árboles.

    “Las montañas” aquí simbolizan el
    hombre de polvo engrandeciéndose mas y más
    con montones de su sucio yo.
    La montaña es orgullo, oscurece a Dios
    y presuntuosamente toma su lugar.

    Los árboles de balsamera son símbolo de la guerra
    de los enemigos de Dios. I Crónicas 14:15.
    Son árboles cuyas raíces se enredan
    en nuestra humanidad terrenal,
    obstáculos malignos, levantados
    en el camino impidiendo la obra de Dios.

    El propósito de La Fe es mover
    montañas de orgullo humano y
    desarraigar los árboles de interferencia maligna.

    La fe es como una semilla de mostaza,
    por la que Dios concede vida y poder.
    La Semilla de su Voz Creadora.



    Permaneciendo en Su Palabra



    Si permanecieras en mi y mis palabras permanecen
    en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho.
    Juan 15:7.

    La Oración es contestada, los deseos son cumplidos
    cuando la Palabra, el Rema, de la Voz de Dios,
    - especifica y secreta para aquel que escucha -
    es alimentada y guardada como
    una maravilla preciosa.

    Este recuerdo de la creencia,
    La Semilla Atesorada, puede
    germinar y aparecer.
    Nada puede detenerla.



    Los árboles en que anidan



    La Fe es una Impartición Divina
    para el engrandecimiento de Dios,
    no para la promoción del yo.

    Jesús fue tentado en el desierto
    a usar la Palabra y el Poder de Dios para
    el engrandecimiento de Su ego humano.

    “Enséñame tu magia” - convierte las piedras en panes.
    “Controla a la humanidad.” - gobierna reinos.
    “Fuerza a Dios para que obre” - salta del pináculo del templo.

    Controla - la materia, el hombre y al Creador,
    todo para tu propia preeminencia.

    Eso no es Fe.
    Eso es perversión.
    Dios permite que existan las dos en Su reino.
    La Palabra de Dios habla, y nos presenta
    una opción, una prueba.

    En otras tres ocasiones, Jesús mencionó
    la semilla de mostaza de la fe,
    con una aplicación completamente diferente.

    Mateo 13:31,32 Les contó otra parábola.
    El reino de los cielos es como un grano de
    mostaza que un hombre sembró en su campo.
    Aunque es la más pequeña de todas las semillas,
    cuando crece es la más grande de las hortalizas
    y se convierte en árbol de modo que vienen las
    aves y anidan en sus ramas.

    Marcos 4:30-32 También dijo,
    ¿conque vamos a comparar el reino de Dios?
    ¿Que parábola podemos usar para describirlo?
    Es como un grano de
    mostaza: cuando se siembra en la tierra,
    es la semilla más pequeña que hay.
    Pero una vez sembrada
    crece hasta convertirse en la más grande de las
    hortalizas y echa ramas tan grandes que
    las aves pueden anidar bajo su sombra.

    Lucas 13:18,19 ¿A qué se parece el reino de
    Dios?
    Continuó Jesús.
    ¿Conque voy a compararlo? Se parece a un
    grano de mostaza que un hombre sembró en su
    huerto.
    Creció hasta convertirse en un árbol, y las
    aves anidaron en sus ramas.

    (Subrayado mío)



    La Semilla Divina no es plantada en
    la tierra para que crezcan raíces que engrandezcan al mundo.
    Es para cambiar la
    faz y la geografía de la humanidad,
    para conquistar lo invadido por el enemigo.

    Su Palabra Hablada es para ser proclamada, no enterrada.
    Extendida para Él, no acapararla para nuestro ego.

    “Habla a la montaña.”

    “Habla a este árbol.”

    ¿Puedes ver la diferencia entre
    plantar en la tierra
    y mover la tierra?
    Su Palabra es para el engrandecimiento de Su reino,
    y no el mío...

    Estas tres semillas de mostaza fueron plantadas
    por ambición personal, usando
    a Dios para construir un reino humano,
    suntuoso y enraizado profundamente en la
    tierra de una vana ambición.
    Los grandes árboles con
    grandes raíces son “el amor al mundo”
    mas que al cielo.



    Somos peregrinos, no residentes.
    Somos trigo que es segado continuamente.
    No somos árboles perennes,
    de gran altura.
    Somos trigo común, cortado y servido para
    saciar el hambre de Dios que tiene el mundo.



    Jesús nos habló de “las aves”.

    Los pájaros son “el maligno”. Mateo 13:19

    La generosa Voz de Dios cuando se convierte
    en promoción del yo, le da abrigo
    al “maligno” que anida
    dondequiera que el ego reina.
    Esta es su propia naturaleza llena de maligna ambición.

    La Palabra de Dios nos habla tan libremente,
    que puede ser usada en
    dos esferas espirituales opuestas.

    Una es para mover montañas y árboles
    que obstaculizan el camino de Dios.
    La otra esfera son monumentos que se erigen
    para ensalzar al ego.
    Enormes árboles que excluyen al Señor
    y le dan cabida a Su enemigo.

    En el árbol grande, plantado sobre tierra sucia,
    se esconde el maligno en la oscuridad de
    su sombra y en sus ramas de religiosidad.



    Dios por su don de la libertad,
    permite que usted haga con Su Palabra
    lo que quiera.

    La Palabra sólo será sembrada en el
    corazón lleno de limpia honestidad,
    y lanzada al aire a través de su proclamación.

    La Palabra no es para ganar un
    impresionante trono para el yo,
    ocultándolo con mundanalidad.

    La Abundancia no es en sí misma algo malo.
    Pero, lo importante es saber
    ¿Para quien es esa abundancia?

    ¿Cuál es su propósito?

    ¿Control o dominio Divino?
    ¿Tú Ego o Dios?

    Dios permite que Su Preciosa Semilla sea
    dada a todos.
    Lo que hacemos con ella es el dilema.

    Los árboles y la madera son símbolos de la humanidad.
    Él fue clavado en un madero, colgado de una cruz para morir,
    clavando nuestra caída.

    Cuando son cortadas nuestras raíces mundanas,
    morimos porque hemos sido separados,
    entonces podemos ser transformados en un arca
    de Su Tabernáculo que contiene Su Presencia.



    Él fue Carpintero, y usó
    madera muerta, vaciando y allanando
    una humanidad para que sean cunas para Su Divinidad.

    Pero por favor, no seas un árbol en profunda oscuridad,
    ocultamente atado a lo que es maldito.


    ***

  3. #3
    Fecha de Ingreso
    Jun 1999
    Edad
    54
    Respuestas
    19.994

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    Se me olvidó poner el link de Estudios bíblicos de esta web para que lo encontréis


    http://estudios.iglesia.net/asp/lafees.asp

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