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La Iglesia de los primeros siglos

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  • La Iglesia de los primeros siglos

    Lo que aparecía a primera vista del cristianismo primitivo, a los ojos de testigos externos a él, se nos presenta en las breves pero vívidas descripciones dadas por Tácito, Suetonio y Plinio, los únicos escritores paganos que lo mencionan claramente en los primeros ciento cincuenta años.

    Tácito se ve impelido a hablar de la religión a causa del incendio de Roma, del que popularmente se acusaba a Nerón. "Para poner fin al rumor", dice, "echó la culpa a otros y les castigó con los tormentos más rebuscados, es decir, a los que, al ser considerados aborrecibles por sus crímenes (per flagitia invisos) se les llamaba popularmente cristianos. El autor de aquella profesión (nominis) fue Cristo, el cual, en el reino de Tiberio, fue castigado a la pena capital por el procurador Poncio Pilato. La mortal superstición (exitiabilis superstitio), aunque frenada de momento, estalló de nuevo, y no sólo por toda Judea, la sede original del mal, sino también a través de la ciudad, adonde fluyen y donde crecen todas las cosas atroces y vergonzosas (atrocia aut pudenda) de cada provincia. Al principio se detuvo a algunos que la profesaban, después, por su información, se convenció a una vasta multitud, no tanto del incendio de la ciudad como de odio a la humanidad (odio humani generis)". Después de describir las torturas, continúa: "En consecuencia, aunque ellos eran culpables, y merecían el castigo más señalado, se les comenzó a compadecer, como si su destrucción no se debiera a alguna finalidad pública, sino a la barbarie de un hombre".

    Suetonio relata los mismos hechos de este modo: "Se impusieron penas capitales a los cristianos, una clase de hombres de una superstición nueva y mágica (superstitionis novae et maleficae)". Lo que da un carácter adicional a esta afirmación es su contexto, porque la muestra como una de las diversas normativas de orden público suntuarias o domésticas que creó Nerón, tales como "controlar los gastos privados, prohibir a las tabernas servir carne, reprimir las luchas de los partidos teatrales y asegurar la integridad de los testamentos".

    Cuando Plinio era gobernador del Ponto escribió su célebre carta al Emperador Trajano, para pedir consejo de cómo debía tratar a los cristianos, a los cuales encontró en gran número allí. Una de sus dudas era si la sola profesión del cristianismo por sí misma resultaba suficiente para justificar el castigo: "si el nombre mismo debería ser castigado, aunque inocente de actos infames (flagitia), o sólo cuando se encontraba unido a ellos". Dice que había ordenado la ejecución de los que perseveraron en su profesión después de repetidas advertencias, "al no dudar que, fuera lo que fuese lo que profesaran, debía castigarse de ese modo cualquier contumacia y obstinación". Les exigía invocar a los dioses, sacrificar vino e incienso a las imágenes del Emperador y blasfemar de Cristo "a lo cual", añade, "se dice que no puede ser obligado ningún cristiano cabal". Los renegados le informaron de que "la suma total de sus ofensas o faltas era encontrarse antes del alba un día señalado, decir juntos una fórmula de palabras (carmen) a Cristo como a un dios y obligarse por juramento no a la comisión de ninguna maldad, sino en contra de la comisión de hurtos, atracos, adulterios, abusos de confianza o negación de depósitos. Que tras esto solían separarse y encontrarse luego otra vez todos para una comida inofensiva. Sin embargo incluso habían suspendido estos encuentros después de sus edictos haciendo cumplir la prohibición imperial de las hetaeriae o asociaciones". Procedió a poner bajo tortura a dos mujeres, pero "no descubrió nada más allá de una superstición mala y escesiva (superstitionem pravam et inmodicam), cuyo contagio", sigue, "se ha extendido a través de los pueblos y la nación, hasta que los templos se vaciaron de adoradores"


    En estos testimonios, que pueden formar un texto conveniente y natural para lo que está por seguir, hemos puesto al descubierto diversas características de la religión a la que se refieren. Era una superstición, como convienen los tres escritos. De acuerdo con Plinio, una superstición mala y excesiva. Según Suetonio, una superstición mágica. Conforme a Tácito, una superstición mortal. Segundo, estaba encarnada en una sociedad y, además, una sociedad o hetaeria secreta e ilegal. Y era una sociedad proselitista, y su mismo nombre estaba unido con "infamia", "atrocidad" y actos "escandalosos".


    Continuará.
    “Cualquier otra carga te oprime y te abruma, mas la carga de Cristo te alivia el peso. Cualquiera otra carga tiene peso, pero la de Cristo tiene alas. Si a un pájaro le quitas las alas, parece que le alivias el peso, pero cuanto más le quites este peso, tanto más le atas a la tierra. Ves en el suelo al que quisiste aliviar de un peso; restitúyele el peso de sus alas y verás como vuela”
    San Agustín, Serm. 126, 12.

  • #2
    Re: La Iglesia de los primeros siglos

    Que estupendo material.
    ¡Bendita eres tú entre la mujeres
    y bendito es el fruto de tu vientre!
    Lc 1, 42

    Comentario


    • #3
      Re: La Iglesia de los primeros siglos

      Originalmente publicado por Petrino Ver Mensaje
      Que estupendo material.
      Pues no he hecho sino empezar. Puedes ir comprando palomitas y sentarte cómodo.
      “Cualquier otra carga te oprime y te abruma, mas la carga de Cristo te alivia el peso. Cualquiera otra carga tiene peso, pero la de Cristo tiene alas. Si a un pájaro le quitas las alas, parece que le alivias el peso, pero cuanto más le quites este peso, tanto más le atas a la tierra. Ves en el suelo al que quisiste aliviar de un peso; restitúyele el peso de sus alas y verás como vuela”
      San Agustín, Serm. 126, 12.

      Comentario


      • #4
        Re: La Iglesia de los primeros siglos

        Viene de:
        http://forocristiano.iglesia.net/sho...56&postcount=1

        Ahora bien, estos pocos puntos, que no son todos los que podrían ser consignados, contienen en sí mismos una descripción clara y significativa del cristianismo, pero tienen un significado mucho mayor cuando son ilustrados por la historia de las épocas, el testimonio de escritores posteriores y los actos del gobierno romano hacia sus fieles. Es imposible equivocarse en el juicio transmitido sobre la religión por estos tres escritores y con mayor claridad todavía por otros escritores y funcionarios imperiales. Asocian de una forma natural al cristianismo con las supersticiones orientales, ya propagadas por los individuos o encarnadas en un rito, que recorrían el Imperio en aquel tiempo y que, tal como resultó después, tuvieron una parte tan importante en la desintegración de las formas nacionales de culto y en la preparación del camino para el cristianismo. Esta, entonces, es la amplia visión del cristianismo que tenían los paganos cultos, el cual, si hubiera sido muy distinto de aquellos ritos y artes curiosas en la apariencia externa, no habría sido confundido con ellas.

        Los cambios en una sociedad se ven precedidos comúnmente y facilitados por un decreto providencial, y por la acción de una cierta corriente en los pensamientos y opiniones de los hombres en la misma dirección en la que va a tener lugar el cambio. Y, así como las nubes se arremolinan antes de la tempestad y la presagian, así también las palabras y los hechos, amenazadores pero todavía no ejecutores de la revolución que se acerca, circulan de antemano por entre la multitud o atraviesan el escenario de los acontecimientos. Este, especialmente, fue el caso del cristianismo como convenía a su gran dignidad. Vino anunciado y acompañado por una corona de sombras, sombras de sí mismo, impotentes y monstruosas como las sombras son, pero indistinguibles a primera vista por los espectadores comunes. Antes de la misión de los Apóstoles había comenzado un movimiento, del que se habían dado casos paralelos anteriores en Egipto, Siria y los países vecinos, tendente a la propagación de nuevas y singulares formas de culto por todo el Imperio. Se sacaron a flote profecías de que de Oriente iba a venir un nuevo orden de cosas, profecías que incrementaron la perturbación existente en las mentes del pueblo. Algunos impostores realizaron tentativas para satisfacer sus deseos y las viejas tradiciones de la "verdad", encarnadas durante siglos en las religiones locales o nacionales, dieron a estos intentos una forma doctrinal y ritual que se convirtió en un punto adicional de semejanza con aquella Verdad que pronto iba a aparecer visiblemente.

        El carácter distintivo de los ritos en cuestión radica en que apelan más a los sentimientos tétricos que a los alegres y esperanzadores, y en que influyen en la mente por el miedo. Las nociones de culpa y expiación, del bien o mal por venir y de relaciones con el mundo invisible sobresalían en ellos de un modo u otro y formaban un contraste llamativo con el politeísmo clásico, que era alegre y gracioso, como resultaba natural en una época civilizada. Por otra parte, los nuevos ritos eran secretos y su doctrina era misteriosa. Su profesión suponía una disciplina, que comenzaba con una iniciación formal, se manifestaba como asociación y se ejercitaba en la privación y el dolor. Por la naturaleza del caso, eran sociedades proselitistas al ir creciendo en poder. Tampoco eran locales sino errantes, inquietas, intrusas e invasoras. Sus pretensiones de un conocimiento sobrenatural les conducía a una fácil conexión con la magia y la astrología, que resultan tan atractivas a los ricos y lujosos como las más vulgares supersticiones al populacho.

        De esta clase eran los ritos de Cibeles, Isis y Mitra, también los caldeos, como se les llamaba comúnmente, y los magos. Vinieron de una parte del mundo y durante los siglos I y II se expandieron con activa perseverancia hacia los extremos septentrional y occidental del Imperio. Huellas de los misterios de Cibeles, una deidad siria, si pertenecía a su culto el famoso templo de Hierápolis, se han encontrado en España, en la Galia y en Inglaterra, y tan al norte como en el muro de Severo. El culto a Isis fue el más extendido en general de todas las deidades paganas, se recibió en Etiopía y en Alemania, e incluso se ha hecho derivar fantásticamente de Isis el nombre de París.

        Ambos cultos, al igual que el de la ciencia de la magia, tenían sus colegios de sacerdotes y sus devotos, los cuales eran gobernados por un presidente, y en algunos lugares eran sostenidos por granjas. Sus procesiones iban de ciudad en ciudad, mendigando y atrayendo prosélitos donde llegaban. Apuleyo describe a uno de ellos asiendo un azote, acusándose de alguna ofensa y flagelándose en público. Estos vagabundos, circulatores o agyrtae en lenguaje clásico, adivinaban el porvenir y distribuían notas con profecías a la gente ignorante que les consultaba. También conocían la doctrina de los augurios, de los días afortunados o desafortunados, de los ritos de expiación y de los sacrificios. Uno de estos agyrtes o itinerante era el famoso Alejandro de Abonótico, hasta que se las arregló para establecerse en el Ponto, donde prosiguió con tanto éxito la impostura que su fama llegó a Roma, y hombres con cargos y posición social le confiaron sus más queridos secretos políticos. Vagabundo como el anterior, con un porte mucho más religioso y una gran reputación de virtuoso, fue Apolonio de Tiana, que profesaba la filosofía pitagórica, pretendiendo el don de milagros, y andaba sin propósito fijo de la India y Alejandría a Atenas y Roma, predicando, enseñando y profetizando. Otro ganador de adeptos solitario, aunque de una época anterior y de reconocido libertinaje, había sido aquel Sacrifículo, que fue considerado con gran horror por el Senado romano al introducir los infames ritos báquiquos en Roma. También fueron de esos, aquellos hijos degenerados de una religión divina quienes, según las palabras de su Creador y Juez, "recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros" (Mt 23,15)

        Continuará.
        “Cualquier otra carga te oprime y te abruma, mas la carga de Cristo te alivia el peso. Cualquiera otra carga tiene peso, pero la de Cristo tiene alas. Si a un pájaro le quitas las alas, parece que le alivias el peso, pero cuanto más le quites este peso, tanto más le atas a la tierra. Ves en el suelo al que quisiste aliviar de un peso; restitúyele el peso de sus alas y verás como vuela”
        San Agustín, Serm. 126, 12.

        Comentario


        • #5
          Re: La Iglesia de los primeros siglos

          Luís, recuerde de acudir también a la Escritura canónica. No es por nada, pero es la fuente más fiable y confiable de todos, ya que como bien sabe contiene la Revelación sin error, inspirada por el Espíritu Santo, y tendiendo a Dios por autor. Y claro, pretender mostrar la iglesia de los primeros siglos, sin tener en cuenta la Escritura canónica, ello, le puede llevar hacia donde no es el lugar.

          Solo ello, téngalo en cuenta y... sabe, porque en vez de todo esto, usted, no trata de mostrar LA IGLESIA CANÓNICA Y PRIMERAMENTE?... no es por nada, simplemente es que en la Escritura canónica está muy bien reflejada, y lo normal es ver primero LO QUE SIN DUDA ALGUNA ES VERDAD, y una vez bien aprendida LA VERDAD, se pude seguir escudriñando sin temor a ser engañados.

          Primero la VERDAD CANÓNICA, DESPUES... bien, solo fue un comentario que bien puede tomar, o bien dejar. Simplemente no olvide que bien le es dicho canónicamente y entre otras advertencias:

          2Ped. 2:1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.

          Es por ello, que le indico que primero debería verse a tal cual la Escritura canónica y que da debida razón, y después lo otro, pues sin duda alguna en la historia hay mucha mentira que pretende hacerse pasar por verdad.

          Sin otro particular. Un saludo.

          PD. No lo tome a mal, no, simplemente es un exhortación que le doy pues TODOS sabemos que la Escritura da debida razón de la Iglesia de los primeros siglos, y claro, es una gran perdida si no se le tiene en cuenta.

          "Sí, Jesús ES el Cristo, el Hijo de Dios; HOMBRE VERDADERO Y DIOS EN SÍ MISMO. Una sola persona, dos naturalezas distintas."

          Comentario


          • #6
            Re: La Iglesia de los primeros siglos

            Estoy escribiendo sobre HECHOS históricos. Este no es un epígrafe para discutir doctrinas. Al menos de momento. Así que, si no te importa, deja que escriba sobre lo que me apetece y deja de darme consejos, que nadie te ha puesto como consejero mío.
            “Cualquier otra carga te oprime y te abruma, mas la carga de Cristo te alivia el peso. Cualquiera otra carga tiene peso, pero la de Cristo tiene alas. Si a un pájaro le quitas las alas, parece que le alivias el peso, pero cuanto más le quites este peso, tanto más le atas a la tierra. Ves en el suelo al que quisiste aliviar de un peso; restitúyele el peso de sus alas y verás como vuela”
            San Agustín, Serm. 126, 12.

            Comentario


            • #7
              Re: La Iglesia de los primeros siglos

              Originalmente publicado por Raul68 Ver Mensaje
              Luís, recuerde de acudir también a la Escritura canónica. No es por nada, pero es la fuente más fiable y confiable de todos, ya que como bien sabe contiene la Revelación sin error, inspirada por el Espíritu Santo, y tendiendo a Dios por autor. Y claro, pretender mostrar la iglesia de los primeros siglos, sin tener en cuenta la Escritura canónica, ello, le puede llevar hacia donde no es el lugar.

              Solo ello, téngalo en cuenta y... sabe, porque en vez de todo esto, usted, no trata de mostrar LA IGLESIA CANÓNICA Y PRIMERAMENTE?... no es por nada, simplemente es que en la Escritura canónica está muy bien reflejada, y lo normal es ver primero LO QUE SIN DUDA ALGUNA ES VERDAD, y una vez bien aprendida LA VERDAD, se pude seguir escudriñando sin temor a ser engañados.

              Primero la VERDAD CANÓNICA, DESPUES... bien, solo fue un comentario que bien puede tomar, o bien dejar. Simplemente no olvide que bien le es dicho canónicamente y entre otras advertencias:

              2Ped. 2:1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.

              Es por ello, que le indico que primero debería verse a tal cual la Escritura canónica y que da debida razón, y después lo otro, pues sin duda alguna en la historia hay mucha mentira que pretende hacerse pasar por verdad.

              Sin otro particular. Un saludo.

              PD. No lo tome a mal, no, simplemente es un exhortación que le doy pues TODOS sabemos que la Escritura da debida razón de la Iglesia de los primeros siglos, y claro, es una gran perdida si no se le tiene en cuenta.
              Pierdes el tiempo Raul. Este sujeto solo acepta las alabanzas petrinas.
              Veras que nunca llegara a mostrar que aquellos perseguidos por el Imperio lo siguieron siendo por los presuntos herederos del Imperio. Neron quedó en pañales al lado Inocencio III. Pontifex Máximus del Sacro Imperio.
              Tobi
              No respondas al necio según su necedad, para no hacerte como él. Responde al necio como merece su necedad, para que no se tenga por sabio.

              Comentario


              • #8
                Re: La Iglesia de los primeros siglos

                Originalmente publicado por Tobi Ver Mensaje
                Pierdes el tiempo Raul. Este sujeto solo acepta las alabanzas petrinas.
                Veras que nunca llegara a mostrar que aquellos perseguidos por el Imperio lo siguieron siendo por los presuntos herederos del Imperio. Neron quedó en pañales al lado Inocencio III. Pontifex Máximus del Sacro Imperio.
                ¿También vas a ensuciar este epígrafe con tu presencia?

                Me lo temía..... pero no podrás rebatir un solo dato de los que irán apareciendo en este epígrafe. Ni uno.
                “Cualquier otra carga te oprime y te abruma, mas la carga de Cristo te alivia el peso. Cualquiera otra carga tiene peso, pero la de Cristo tiene alas. Si a un pájaro le quitas las alas, parece que le alivias el peso, pero cuanto más le quites este peso, tanto más le atas a la tierra. Ves en el suelo al que quisiste aliviar de un peso; restitúyele el peso de sus alas y verás como vuela”
                San Agustín, Serm. 126, 12.

                Comentario


                • #9
                  Re: La Iglesia de los primeros siglos

                  Originalmente publicado por Luis Fernando Ver Mensaje
                  Estoy escribiendo sobre HECHOS históricos. Este no es un epígrafe para discutir doctrinas. Al menos de momento. Así que, si no te importa, deja que escriba sobre lo que me apetece y deja de darme consejos, que nadie te ha puesto como consejero mío.
                  Pues verá, esto es contrario a la Sana Enseñanza, es más, muy contrario, pues bien nos es dicho:

                  Col. 3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.


                  Por lo tanto, vemos que usted quiere andar a la suya, a tal cual le apetece, y vemos que aun dándole sanos consejos, aun pidiéndole que tenga en cuenta la Escritura canónica, usted, aun así, le molesta y quiere seguir con todo canto es del mundo, para el mundo, y por el mundo.

                  No Luís, lo sentimos, nosotros no estamos para agradar a los hombres, sino a Dios, y a Dios le agrada que las cosas sean conforme a la Sana Enseñanza, y cuando a alguien le molesta que le exhorten a utiliza y ver primeramente lo que la Escritura canónica habla, bien, ello ya es señal clara que su interes no es en pos de que se conozca la verdad, sino más bien sus propias apetencias dadas.

                  Es curioso, siempre que le hablo de la Escritura canónica, siempre, le sienta mal, la rehúsa, y por sobre todo, reclama que le dejen en paz. Bien, usted debería ver cual es la causa que le está llevando a que tanto le moleste la Revelación sin Error, Inspirada por el Espíritu Santo, y teniendo a Dios por autor.

                  Verá, hay una cita canónica que quizás le ayude a entender cual puede ser la causa:

                  Col. 2:8 Tengan cuidado: no se dejen llevar por quienes los quieren engañar con teorías y argumentos falsos, pues ellos no se apoyan en Cristo, sino en las tradiciones de los hombres y en los poderes que dominan este mundo.


                  O quizás esta:

                  1Ped. 2:4 Acérquense, pues, al Señor, la piedra viva que los hombres desecharon, pero que para Dios es una piedra escogida y de mucho valor.


                  O tal vez, Luís, esta:

                  2Ped. 2:12 Esos hombres son como los animales: no tienen entendimiento, viven solo por instinto y nacen para que los atrapen y los maten. Hablan mal de cosas que no entienden; pero morirán de la misma manera que los animales,

                  Y todo porque a la verdad:

                  1Jn. 5:9 Aceptamos el testimonio de los hombres, pero el testimonio de Dios es de mucho más valor, porque consiste en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.

                  Sí, Luís, no estaría demás que viese porque tiene tanta aversión a la Palabra de Dios, y más, cuando ella habla muy bien DE LA IGLESIA DE LOS PRIMEROS SIGLOS A TAL CUAL ES VERDAD SIN LUGAR A DUDA.

                  Para muestra un botón:

                  Hech. 2:46 Todos los días se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón. 47 Alababan a Dios y eran estimados por todos; y cada día el Señor hacía crecer la comunidad con el número de los que él iba llamando a la salvación.

                  Como ejemplo, ya que partiendo de aquí, pues uno bien puede ir viendo la Iglesia canónica de los primeros siglos.

                  En fin, de nuevo exhortación le doy y a tal cual es mi deber, pues estamos para agradar a Dios, que no a los hombres, en este caso a usted.

                  Un saludo, y bendiciones.

                  PD. No se moleste por las citas bíblicas que le doy, no, bien sabe que son canónicas, y como bien sabe y a su vez:

                  2Tim. 3:16 Toda Escritura está inspirada por Dios y es útill para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud,


                  Y ella es la intención, Luís, ella es, sin lugar a duda alguna.

                  "Sí, Jesús ES el Cristo, el Hijo de Dios; HOMBRE VERDADERO Y DIOS EN SÍ MISMO. Una sola persona, dos naturalezas distintas."

                  Comentario


                  • #10
                    Re: La Iglesia de los primeros siglos

                    Raúl, también Satanás sabía citar la Biblia. Y la totalidad de los herejes, desde Arrio hasta Tamayo, la han citado siempre. Pero insisto en que este es un epígrafe sobre historia. Ahora bien, si quieres llenarlo de versículos bíblicos, me parece muy bien, siempre que vengan a cuento de lo que se trata. Y si no vienen a cuento, pues me da lo mismo.
                    “Cualquier otra carga te oprime y te abruma, mas la carga de Cristo te alivia el peso. Cualquiera otra carga tiene peso, pero la de Cristo tiene alas. Si a un pájaro le quitas las alas, parece que le alivias el peso, pero cuanto más le quites este peso, tanto más le atas a la tierra. Ves en el suelo al que quisiste aliviar de un peso; restitúyele el peso de sus alas y verás como vuela”
                    San Agustín, Serm. 126, 12.

                    Comentario


                    • #11
                      Re: La Iglesia de los primeros siglos

                      Originalmente publicado por Raul68 Ver Mensaje
                      Para muestra un botón:

                      Hech. 2:46 Todos los días se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón. 47 Alababan a Dios y eran estimados por todos; y cada día el Señor hacía crecer la comunidad con el número de los que él iba llamando a la salvación.
                      Ah, y por cierto Luís, y esto son HECHOS CANÓNICOS. Para que vea que por mi parte TAMBIÉN LE HABLO DE HECHOS HISTORICOS, PERO CANÓNICOS. Por si no se había dado cuenta. ¿O es que ahora, Luís, la Escritura canónica ya no forma parte de la historia?

                      Porque claro, cuando usted dice:

                      Originalmente publicado por Luís Fernando Ver Mensaje
                      Estoy escribiendo sobre HECHOS históricos
                      Da la sensación que para usted, la Escritura canónica, son cuentos chinos y no historia verídica de los HECHOS.

                      Nomás tenga en cuenta cuando habla, que si de historia alguna podemos estar seguros, esta, está EN LA ESCRITURA CANÓNICA antes de TODO Y POR SOBRE TODO cuanto usted aporta.

                      "Sí, Jesús ES el Cristo, el Hijo de Dios; HOMBRE VERDADERO Y DIOS EN SÍ MISMO. Una sola persona, dos naturalezas distintas."

                      Comentario


                      • #12
                        Re: La Iglesia de los primeros siglos

                        Originalmente publicado por Luis Fernando Ver Mensaje
                        Raúl, también Satanás sabía citar la Biblia. Y la totalidad de los herejes, desde Arrio hasta Tamayo, la han citado siempre. Pero insisto en que este es un epígrafe sobre historia. Ahora bien, si quieres llenarlo de versículos bíblicos, me parece muy bien, siempre que vengan a cuento de lo que se trata. Y si no vienen a cuento, pues me da lo mismo.
                        Bueno, al menos Satanás la cita, y por ello, y como Jesús bien enseño, con la misma se le contradice y se hace ver su mentira. Pero Luís, usted y lastimosamente ES QUE TAN SIQUIERA LA UTILIZA. Y claro, ni puede mostrar verdad, y a la vez, defensa alguna.

                        No, este argumento no le vale, pues si Satanás utiliza la Escritura, el Señor mismo LA UTILIZA PARA REPRENDERLE...

                        ¿Claro Luís?... bien, pues si el Maestro REPREDE CON LA ESCRITURA, usted no pretenda ser más que Él mismo. No, este argumento no le vale, porque justamente la Escritura brilla en usted por su ausencia. Y claro, al no utilizarla, pues nos vemos obligados a exhortarle a que lo haga, pues por mucho que quiera LA HISTORIA MÁS VERÍDICA, ESTÁ EN LA ESCRITURA CANÓNICA.

                        Esperando que vaya tomando a bien las exhortaciones, un saludo y ande a tal cual quiera.

                        PD: por cierto, el tema es: La Iglesia de los primeros siglos, por lo tanto, viene totalmente a cuento de lo que se habla, pues por mi parte le estoy hablando de esta Iglesia, en base a la historia, pero con la salvedad que por la gracia de Dios, lo hago EN BASE A LA QUE ES CANÓNICA, pero bueno, parece que para usted ni tiene valor, ni razón, ni tan siquiera es historia verídica y confiable, y ello que bien sabe que la Escritura contiene La Revelación sin Error, Inspirada por el Espíritu Santo, y teniendo a Dios por autor.

                        "Sí, Jesús ES el Cristo, el Hijo de Dios; HOMBRE VERDADERO Y DIOS EN SÍ MISMO. Una sola persona, dos naturalezas distintas."

                        Comentario


                        • #13
                          Re: La Iglesia de los primeros siglos

                          Raúl, yo la Escritura la considero Palabra de Dios, inerrante, históricamente segura y fundamental para que un cristiano se guíe en su vida por la buena senda. Punto y final.

                          Ahora bien, como quiera que la Escritura no llega a relatarnos TODAS las circunstancias históricas, culturales y religiosas en las que nació el cristianismo, y como quiera que tampoco llega a contarnos la historia de nuestros antepasados en la fe una vez pasado el año 70 de nuestra era, pues me parece oportuno hablar de ese asunto partiendo de los datos históricos disponibles.

                          Quizás tú eres más listo que Calixto y sabes contarnos desde la Escritura cómo eran los cultos cristianos en el siglo II y cómo interactuó el cristianismo en el Imperio romano. Quizás dispongas de la continuación del libro de Hechos escrito por Lucas y que acaba abruptamente sin siquiera relatarnos cómo ocurrió la muerte de San Pablo, para la cual tenemos que acudir a la historia. Pero como otros no somos tan privilegiados como tú y no tenemos acceso a la continuación de ese libro de Hechos, pues nos conformamos con estudiar la historia en las fuentes históricas no bíblicas, incluídos los escritos de los cristianos de la era post-apostólica.
                          “Cualquier otra carga te oprime y te abruma, mas la carga de Cristo te alivia el peso. Cualquiera otra carga tiene peso, pero la de Cristo tiene alas. Si a un pájaro le quitas las alas, parece que le alivias el peso, pero cuanto más le quites este peso, tanto más le atas a la tierra. Ves en el suelo al que quisiste aliviar de un peso; restitúyele el peso de sus alas y verás como vuela”
                          San Agustín, Serm. 126, 12.

                          Comentario


                          • #14
                            Re: La Iglesia de los primeros siglos

                            Originalmente publicado por Luis Fernando Ver Mensaje
                            Raúl, yo la Escritura la considero Palabra de Dios, inerrante, históricamente segura y fundamental para que un cristiano se guíe en su vida por la buena senda. Punto y final.

                            Ahora bien, como quiera que la Escritura no llega a relatarnos TODAS las circunstancias históricas, culturales y religiosas en las que nació el cristianismo, y como quiera que tampoco llega a contarnos la historia de nuestros antepasados en la fe una vez pasado el año 70 de nuestra era, pues me parece oportuno hablar de ese asunto partiendo de los datos históricos disponibles.

                            Quizás tú eres más listo que Calixto y sabes contarnos desde la Escritura cómo eran los cultos cristianos en el siglo II y cómo interactuó el cristianismo en el Imperio romano. Quizás dispongas de la continuación del libro de Hechos escrito por Lucas y que acaba abruptamente sin siquiera relatarnos cómo ocurrió la muerte de San Pablo, para la cual tenemos que acudir a la historia. Pero como otros no somos tan privilegiados como tú y no tenemos acceso a la continuación de ese libro de Hechos, pues nos conformamos con estudiar la historia en las fuentes históricas no bíblicas, incluídos los escritos de los cristianos de la era post-apostólica.
                            Si me parece muy bien, Luís, nomás le dije que antes bien debería presentar la Iglesia en base a la historia canónica, por tal de saber cual es la base y fudamento real de la misma. Y sobre ello, pues bien ir viendo el resto de la historia. Ni más, ni menos.

                            Y verá, no se vaya por donde no le llaman, pues Dios da en abundancia. Y si usted no se considera privilegidado es por su propia voluntad, pues todo el tiempo que dedica a ciertas historias, lo podría dedicar y primeramente a la história canónica y nada más que hablar.

                            Si quier tomar, toma, no quiere, oiga es libre, nadie se lo impide. Pero bueno, no estará de más que dedique un tiempo a determinar porque la exhortación a que utilice la Biblia le sienta tan mal.

                            Un saludo, ahí lo tiene, es libre, siga a tal cual considere.

                            "Sí, Jesús ES el Cristo, el Hijo de Dios; HOMBRE VERDADERO Y DIOS EN SÍ MISMO. Una sola persona, dos naturalezas distintas."

                            Comentario


                            • #15
                              Re: La Iglesia de los primeros siglos

                              Originalmente publicado por Luis Fernando Ver Mensaje
                              ¿También vas a ensuciar este epígrafe con tu presencia?
                              -------------------------------
                              Tobi
                              Hay dudas sobre quien ensucia este foro

                              ____________________________

                              Me lo temía..... pero no podrás rebatir un solo dato de los que irán apareciendo en este epígrafe. Ni uno.
                              No es necesario que el pobre Tobi lo haga.
                              La historia lo hace a la perfección. Especialmente aquellos que se atribuye el romanismo sin el menor derecho a ello.
                              Tobi
                              No respondas al necio según su necedad, para no hacerte como él. Responde al necio como merece su necedad, para que no se tenga por sabio.

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